sábado, diciembre 28, 2013

Mi inocentada de 2013

¡Me encanta el 28 de diciembre! El día perfecto para arrancar risas y sonrisas, el día de las inocentadas. Este año todo comenzó con varios mensajes por Whatsapp:

─No te vas a creer lo que me ha sucedido...
─Cuenta, cuenta
─Álvaro ha invitado a un amigo a casa y ha traído la bola de bolera que le ha regalado Papá Noel... ¡Y se les ha caído por la escalera y me han roto dos peldaños! Me va a dar algo...


─¡Qué horror!
─Estoy atacada, acabo de llamar al seguro y va a venir el perito de urgencia, pero no creo que lo cubra, además cómo se lo explico...

Los mensajes han continuado. Mi madre, la mejor inocente, me ha llamado muy preocupada y mi interpretación telefónica ha sido tan buena que los niños no aguantaban el ataque de risa. 
A mi prima, para meter más leña, le he dicho que no sabía si podría ir a Oliete en Nochevieja, que menudo panorama tenía en casa. Y mi prima se lo ha contado a su madre, y su madre a mi padre que me ha llamado aterrado.
De mis amigas, se salvan por malvadas las del FEM, las fifty-fifty y las padelianas, pero, ay, las del grupo de "madres de Álvaro" que me han hecho un análisis de los seguros de hogar. 
Eso sí, mis hermanos los más listos.
Un día fantástico con grandes carcajadas, aunque creo que ya va siendo hora de desvelar a los más crédulos que todo ha sido una fantástica INOCENTADA.


martes, diciembre 24, 2013

Sentimientos de Navidad

@emmapt

El mail de un amigo de la juventud que me recuerda que me quiere y que el tiempo pasado nunca se olvida, un mensaje de una amiga que en estas fechas nunca falta a su cita, contactar con alguien muy especial que ha "cruzado el charco" y va a pasar unas Navidades distintas junto a su familia, felicitaciones por facebook o whatsapp... Pequeños detalles que en estas fiestas hacen que la sonrisa sea mayor, que los sentimientos vuelen como las hojas del otoño por la ciclogénesis que perturba el aire navideño... Los pensamientos se agolpan mientras pelo los langostinos, los niños ríen y los nervios suben y bajan por la escalera. Sí, me gustan estas fechas, me encanta mimar a los míos, sorprenderles con detalles, pensar en el menú, arreglarme, descorchar un buen vino mientras el cordero inunda con su olor la cocina, brindar con champán antes de que acabe la noche, admirar las luces que titilan en el árbol, contemplar los adornos, pedir deseos a las velas que iluminan la mesa, reír, llorar de emoción, acordarme al sacar brillo a la panera de plata de mi abuela y los bellos tangos con los que amenizaba la noche... Y manaña es Navidad, y con la resaca en el cuerpo volveré a ilusionarme al ver a los que hoy no he visto y cansada me iré a trabajar, pero estaré feliz porque yo soy así.
Felices fiestas y mucha felicidad.

martes, noviembre 26, 2013

Una catarata en mi salón



La tarde parecía tranquila: Diego, adicto a su portátil, buscaba información para un trabajo en el salón; Álvaro se bañaba... Hasta que un grito rompió la calma.
─¡Mamá, mamá!
Un grito que por su entonación me asustó.
(Las madres tenemos un don especial para diferenciar según la entonación del "mamá" si es algo urgente, una pelea entre hermanos, una queja, un favor, un enfado, un engaño o un peligro).
Lancé el cuchillo pelapatatas al fregadero al estilo Kill Bill y corrí al salón. Durante un segundo me quedé paralizada, ojiplática y con la boca abierta.
─¿Por qué hay una catarata natural en el salón?
─No lo sé, mamá.
De pronto mi neurona que piensa me envió vía neuronal la solución al enigma: el agua de la catarata proviene de la bañera de la planta de arriba. Empecé a gritar, ¡Álvaro pon el tapón a la bañera!, y subí por la escalera como si me persiguiera Jack Nicholson con el hacha de "El resplandor". Entré en el baño con la respiración entrecortada y pitos asmáticos y comprobé que había cumplido mis órdenes.
─Yo no he hecho nada.
─Lo sé. Ponte el pijama y ven a ayudar.
Bajé (ahora como si me persiguiera la niña del exorcista), coloqué el cubo de la fregona para que contuviera el agua que aún caía. Subí (otra vez Jack Nicholson en mi espalda) con dos cubos para que los niños vaciaran la bañera. Bajé (la niña de la exorcista no dejaba de girar su cabeza 360º), comprobé que en la catarata descendía el caudal, respiré y después de reír por la aventura volvió la calma.

PD. Aunque parezca increíble, el perito me ha confirmado que el seguro cubre todos los gastos de reparación. En dos palabras: "im-prezionante"

miércoles, noviembre 20, 2013

Mi carnicero es una máquina sexual

La otra tarde, a última hora, acudí a una carnicería de un lugar que no pienso desvelar. Me atendió Agustín (nombre ficticio para proteger su intimidad).
─Hola, Emma, ¿qué quieres?
─Por favor, Agustín, ponme tres cuartos de carne picada mitad y mitad.
─Ahora mismo.
─Por cierto, cómo te encuentras.
(Hace unos meses estuvo ingresado un tiempo en el hospital por una dolencia cardíaca)
─Si te soy sincero, estoy mucho mejor. Debo cuidarme, pero he notado la mejoría. Tengo que tener precaución con lo que como, he dejado de fumar y, la verdad, lo que más echo de menos es tomarme una copa de vez de cuando...
─Yo dejé de fumar hace tres años, después de haber recaído, y ahora hago mucho deporte... Ay, pero he engordado....
─Yo me fumaba casi tres paquetes al día.
─¡Qué exageración!
─Y te diré una cosa que solo cuento a los amigos. ¿Sabes en qué he mejorado una barbaridad después de dejar de fumar?... ¿Quieres algo más?
─Sí, dos solomillos de cerdo y un preparado para cocido.
─No te lo vas a creer, en el sexo.
Me quede con cara tonta, porque una cosa es hablar del tiempo con el carnicero o de las vacaciones y otra que te cuente su vida sexual.
─Vaya, Agustín, pues me alegro.
─Sí, sí, Emma, no sabes qué cambio, impresionante. Vamos, que no es que lo diga yo, que también lo dice mi pareja: ¡ay, Agustín, menuda diferencia desde que has dejado de fumar!...
─Pues qué bien...
─Te diré que lo he hablado con otros amigos y me han dado la razón, es increíble... Cómo quieres el tocino, ¿salado o fresco?
─Salado.
─¡Hasta se lo dije al médico! Vamos, que estoy feliz y mi pareja ni te cuento. La tengo alucinada. ¿Algo más?
─No, nada más. 
Y me fui a casa con los solomillos de cerdo, el preparado para cocido y la carne picada que me había preparado el "machine sexual" de mi carnicero. 

martes, noviembre 05, 2013

Teruel no existe (o eso creen los mortales)


María Moñetes y Purple Witch
Las brujas, los monstruos y los vampiros tenemos una cita ineludible una vez al año en un paraje misterioso y desconocido para la mayor parte de la humanidad. Un territorio oculto al que solo unos pocos tienen acceso: Teruel, y más concretamente, Oliete, un pequeño pueblo que alberga en su sima un enorme dragón y en su pantano terroríficos siluros atacan a los incautos que osan bañarse en sus aguas.
Este año la convocatoria maléfica de María Moñetes y Purple Witch ha sido un éxito. En mitad de la noche, el conjuro surtió efecto y aparecieron Nico Súperpillo, Víctor Pirata y JFTerrorific acompañados de los pequeños aspirantes al mundo oscuro.
Antes de empezar la sesión nocturna de invocación de fantasmas y zombies, visitamos las "Grutas de cristal", en Molinos, para saludar a los espíritus ancestrales. Unas cuevas plagadas de impresionantes estalactitas y estalagmitas con una amplia variedad de color.
La noche acechó y comenzó el temido aquelarre. Todo fluyó con normalidad, pero al día siguiente los fantasmas nos hicieron sufrir: soplaron desde lo alto del tiro de la chimenea y estuvimos a punto de perecer por inhalación del humo; los aspirantes a futuros brujos y brujas, después de contemplar varias cabras montesas por el campo, se perdieron por la montaña del pantano y las brujitas Marta y Martina lucharon sin desfallecer contra las fuerzas de la oscuridad.
Menos mal que el amor de la maldad une mucho, las risas lo perdonan todo y los paseos por los terrenos que no existen para la mayor parte de la humanidad nos llenan el corazón de alegría.
Feliz Halloween 2013 desde esa tierra maravillosa que para los más brujos existe y ocultamos con recelo.

Más imágenes de Oliete en: "Los restos de la riada de Oliete, Teruel"


Los brujitos antes de que la noche los transformara
La casa se convirtió en el centro del aquelarre



martes, octubre 22, 2013

Una imperfecta superheroína


Una de las mayores dificultades que tiene cualquier superhéroe es mantener el anonimato y saber ocultarse en los actos cotidianos del día a día. Para mi transformación en Magneto-Emma debo acudir todos los días a mis sesiones de magnoterapia junto a un grupo de humanos con diversas molestias.
     Los primeros días, para pasar desapercibida, abría mi Kindle y me enfrascaba en la lectura del último libro de Vargas Llosa, "El héroe discreto". Mis intentos fueron infructuosos. El grupo de imperfectos me interrogaba con cariño sobre mi pie y mis dolencias. Después de mentirles para que no me tomaran por una loca de atar con aspiraciones de superheroína, me empezaron a contar sus vidas.
     Ramón, antiguo trabajador de una multinacional de carburantes, acude al centro por sus dolencias en la cadera tras una operación. Teresa sufrió un accidente en un autobús de la EMT e intenta recuperar la movilidad en su mano. María repite sus sesiones de ultrasonido porque aún siente dolores en las lumbares. Javier se esfuerza en que su rodilla vuelva a su ser para entrenar a sus equipos de fútbol... Cada humano tiene su historia y al final, para qué negarlo, nos saludamos con cariño cada mañana y relatamos nuestros avances. Incluso hay días que alguien lleva una bandeja de queso curado o mojama para animar a los dolientes y celebrar alguna onomástica.
      Entre tanto imperfecto hay dos perfectos: Álvaro y Miriam, los fisioterapeutas que miman a tanto deshecho.
      Álvaro, que está a punto de irse a vivir con su novia, logra relajar mi tensión masajeando mi pie izquierdo. Miriam acaba de celebrar su segundo aniversario con su novio. No lo sé por mis superpoderes sino porque el otro día recibió un enorme ramo con una docena de rosas rojas y un mensaje que no nos leyó por rubor.
     En fin, me parece que cuando me convierta en Magneto-Emma los echaré de menos.

viernes, octubre 11, 2013

Magneto Emma, la súper heroína

¡Magneto Emma al poder!

Estoy emocionada: ¡me quieren convertir en una súper heroína con poderes magnéticos! Durante quince días me van a dar sesiones de magnoterapia en mi pie izquierdo, el del tornillo, para activar mis poderes mentales y lograr atraer los metales con un simple chasqueo de dedos. ¡¡¡"Magneto Emma"!!!
Para no desvelar el secreto de conversión de una humana en una súper heroína, debo acudir a un centro de fisioterapia y ocultarme entre otros seres defectuosos. El proceso se inicia con una conexión de quince minutos a la máquina de magnoterapia, un aro circular que a través de sus campos magnéticos elimina la inflamación (aunque yo sé que realmente me están activando mis súper poderes). A continuación, Álvaro, mi fisioterapeuta y conversor de humanos en súper héroes, masajea mi pie para distribuir las fuerzas imantadas y reactiva mi tornillo con un gel por el que fluyen los iones supersónicos del ionizador.
Parece sencillo, pero ser una súper heroína requiere esfuerzo, dedicación y mucha constancia. Todas las noches realizo mi entrenamiento particular: abro la caja de herramientas e intento que el martillo o los clavos vuelen hacia mi mano por mi poder de imantación. Aún no lo he conseguido, pero tiempo al tiempo.  ¡¡¡"Magneto Emma" al poder!!!

Mi proceso para convertirme en una súper heroína

viernes, octubre 04, 2013

¿Quién me ha puesto la pierna encima?

En el día de la sonrisa hay que reírse de uno mismo

POR LA MAÑANA...
─No se ha movido el tornillo─ afirma la traumatóloga al mirar mi radiografía ─, pero tienes muy mal el pie.
─Bueno, no será para tanto─ exclamo con mi optimismo congénito y mi pie totalmente hinchado.
─Vas a tomar antiinflamotorios e irás al rehabilitador para ver si junto al fisioterapeuta logran mejorar la inflamación y después volvemos a diagnosticar. Además, por ahora no podrás jugar al pádel.
─¿¿¿Qué??? ¡Pero sí caminar! ¿no? Es que quiero hacer el Camino de Santiago y ahora recorro todos los días cinco kilómetros.
─Olvídate, como mucho un kilómetro y medio.
─¡Así que no podré hacer la San Silvestre con mi hermano Roberto! Por Dios, que íbamos a ser la pareja más cómica del circuito.
─Emma, tienes fatal el pie, así que olvídate, como mucho nadar y montar en bici.
─Uff, la bici, paso. Volveré a nadar, pero arreglar mi melena leonil es agotador...
─Y nada de tacón alto.
─¡Me estás hundiendo! Ni pádel, ni glamour, ni San Silvestre...
─E intenta no usar tanto el smartphone, la tendinitis del dedo gordo de la mano es por culpa del móvil, así que...
─Por ahí no paso... ¡soy una adicta!... Pero dime, ¿quién me ha puesto la pierna encima?

Y POR LA TARDE...
─Alonso, no te vas a creer.
─Emma, de ti ya sabes que me creo cualquier cosa. ¿Qué te ha ocurrido?
─Estaba en la peluquería con los niños. De pronto hemos oído un ruido, como si cerraran una persiana metálica. La peluquera ha salido a la calle a mirar y ha entrado descompuesta. "Está muerto, está muerto", gritaba desesperada. "Niños, ni se os ocurra salir", ordené. En la calle, un motorista había caído al asfalto tras colisionar un coche con su moto. He llamado al 112 para informar, pero el SAMUR ha tardado muchísimo en venir. El diagnóstico de la peluquera era erróneo, el accidentado movía los dedos y hablaba con una enfermera que se ha acercado a socorrerle. La calle se ha llenado de gente, la chica del coche lloraba desconsoladamente, dos mujeres han salido de la peluquería en bata y el pelo plagado de papel plata... Por fin ha llegado la policía y ha cortado el tráfico, los sanitarios se han llevado al herido y la vida ha vuelto a la normalidad. Eso sí, la próxima vez los llevas tú a cortar el pelo, que tantos acontecimientos me estresan y encima no puedo jugar al pádel para dar rienda suelta a mi ira semanal al estilo McEnroe.

domingo, septiembre 29, 2013

La leona de la Metro Goldwyn Mayer


─¡Huy, Emma, no te había reconocido!
─Ah, será por los kilos que he perdido...
─Mmm, no, por eso no es... Te veo muy distinta. ¡Ya lo sé! ¡Te has rizado el pelo!
─¿Verdad que parezco el león de la Metro Goldwyn Mayer pero en moreno? Pues éste es mi pelo, pero como en la vida hay que cambiar para no aburrirse decidí alisármelo. Este año, en cambio, mantendré mi pelo rizado y lo luciré en un cuerpo esbelto y delgado.
─Pues lo de adelgazar no lo llevas muy bien.
─Ja, ja, ya lo sé, querida gordóloga, no he perdido ni cien gramos. Pero ha sido por culpa del destino.
─¿Cómo?
─Las señales del destino, esas situaciones que ocurren y te hacen ceder a los placeres de la vida. Te explico: este verano pensábamos volver a Egipto con los niños para ver las pirámides y navegar por el Nilo, pero cancelamos los planes al ver la situación política que vivía el país. Así que me fui una semana a Oliete con mis hijos, mi abuela y mi padre. Allí hubo una gran inundación en el río seco, afluente del río Martín, donde yo había estado de excursión dos días antes y encima en el camino de vuelta me tuve que salir de la carretera porque un camión adelantó a otro en prohibido y fue mi única opción para evitar que me embistiera. Señales que me obligaron en Oliva a disfrutar de la vida como si fuera mi último verano: paellas, mojitos en la playa... Luego, en Segovia, cordero y en Guadarrama, un couscous para chuparse los dedos. Eso sí, la semana que estuve de maruja no comí nada, ¡qué pereza cocinar para uno solo!, y la única noche que salí a cenar con unos amigos el GPS se volvió loco y me mandó a una zona de chabolas. Por supuesto, ni se me ocurrió parar el coche. ¡Menudo susto!
─Pero...
─Tranquila, ya tengo la solución, me voy a separar de todos mis hombres y así me quedaré hecha una sílfide.
─Pero...
─No, que es broma, pero te prometo que a partir del lunes (¡divino día!) me pongo en serio con la dieta. Además, aunque no lo luzca, camino todos los días cinco kilómetros.
─Bueno, pues nos vemos en un mes. Por cierto, me gusta tu pelo.
─Gracias. Me lo dejaré un tiempo hasta que me vuelva a aburrir de mí misma.

jueves, agosto 29, 2013

La "O" de beso


Todo el mundo sabe cuál es su color o su número favorito... Pero, ¿alguien sabe cuál es su letra favorita? Después de mucho pensarlo (esos pensamientos absurdos que siempre tengo, oculto y tanto me divierten) he descubierto cuál es mi letra. ¡Mi gran letra es la "O"! Sí, la letra gordita y oronda, la más redonda del alfabeto, la que no tiene esquinas ni dobleces. La "O" que gritamos cuando algo nos sorprende, nos excita o nos asusta. Esa "O" de trazo limpio que se puede confundir con un cero pero que tiene mucho más valor.
Mi amada letra "O" me ha ido mandando señales a lo largo de mi vida pero hasta este año no me había percatado. ¿Cómo se llama el pueblo de Aragón que tanto quiero? Oliete. ¿A qué playa me gusta ir en verano? Oliva. ¿Cómo se llama mi calle? Olimpo. Cuándo quiero huir al Norte, ¿adónde voy? Oviedo. ¿Por qué los nombres de mis hombres terminan en "O": Diego, Álvaro, Alonso...? Por no hablar de lo feliz que soy cuando como, amo, bebo, duermo, practico el sexo, bailo, nado, leo, rio, escribo, hablo, grito y, cómo no, sueño. Y después de este secreto, os mando un gran beso.

lunes, agosto 26, 2013

Desajuste mortal

─¿En qué piensas?
─En nada─ miento.
Y no es que me guste mentir, pero hay veces que debo ocultar mis desajustes cerebrales para protegerme de esas miradas aterradas que pone la gente cuando hablas de tus locuras. Porque, para qué negarlo, todos tenemos alguna.
A mí desde hace años me obsesiona la muerte, no el hecho de morir ─algo inevitable y por lo que todos pasaremos─, lo que de verdad me agobia es morir de forma absurda.
La humanidad no da mucha importancia a los fenómenos naturales pero, por ejemplo, en Estados Unidos muere más gente por rayos que por tornados o tiburones. Según una estadística es más fácil que te electrocute un rayo a que te toque la lotería. ¿Quién no conoce a alguien que le cayó un rayo en su casa o en la del vecino? Para acrecentar mi neurosis, el verano pasado avisaron en todos los medios de comunicación sobre la caída en la Tierra de trozos de un satélite, hecho que me obligó a no salir de casa para estar protegida de un posible "satelitazo" en la cabeza.
Mi histeria se desató el otro día al descubrir la elevada proporción de personas que fallece porque les cae un coco de palmera encima de la cabeza. ¡Increíble!
Tengo muchos más casos, pero no quiero que me tildéis de neurótica. Eso sí, si hay una tormenta eléctrica meteros en el coche y cerrarlo a cal y canto para crear  una jaula de Faraday; si cae un meteorito protegeros y si os da miedo ir al Caribe, no sufráis, regaladme el billete que yo me voy encantada (tranquilos, jamás pondré mi toalla bajo un cocotero).

domingo, julio 21, 2013

La perra del cumpleaños


Cuando era pequeña mi madre siempre manifestó su preferencia por mi hermano. "Roberto es el hijo que más quiero", declaraba convencida y satisfecha. Pasados los años, las preferencias han variado.
─¿Qué es lo que más quiere la abuela? ─pregunté a los niños. Ellos no dudaron: ni Roberto, ni Pepe, ni las nietas, ni los nietos...
─¡La perra! ¡Lo que más quiere la abuela en este mundo es a "Niña" (ojo, con el nombrecito, que no soy yo, que es la perra)!
Ante tal afirmación, decidí hacer feliz a mi madre y realicé para su cumpleaños una cuna para su adorada perra con una caja de madera a la que di un toque flamenco y una muñeca-retrato de ella con... ¡la perra!
¡Felicidades, mamá!



jueves, julio 11, 2013

¡Me persigue una suplantadora de identidad!

─Doctora, tengo un problema, un problemón que no sé cómo solucionar.
─Pero, ¿por qué me hablas susurrando?
─Shhh, tengo miedo de que me escuche.
─Emma, en la consulta sólo estamos tú y yo, no hay nadie más. ¿Acaso tú ves a alguien? Me empiezas a preocupar...
─No, no hay nadie, pero de pronto, sin saber por qué aparece y me da unos sustos de horror.
─¿Quién aparece?, ¿sufres alucinaciones?, ¿estás tomando alguna medicación o droga?
─No, no estoy tomando nada, aunque no sé si debería. Realmente estoy muy preocupada.
─Por favor, explícame los síntomas.
─No son síntomas, es una realidad. Por las mañanas, cuando me miro al espejo, me veo muy bien con mi pelo arreglado, mis ojos pintados, el brillo en los labios, mi vestidito de verano. Vale, con unos kilillos de más, pero elegante a la par que glamurosa. De pronto, voy por la calle, paso frente a una cristalera y veo reflejada a una tía que ha adoptado mi imagen pero con muchos kilos de más. La miro atónita, con cara de mala leche (esa cara la tengo súper dominada), elevo mis hombros al estilo madrileña chabacana y le grito: "¿oye, tú qué haces ahí? Y la muy cerda, me imita cada gesto.
─Pero Emma...
─No, no, espera que acabe, que es aún peor. Desde hace una época, esa tía asquerosa me suplanta en las fotos. No sé cómo lo hace, pero yo poso toda ideal cada vez que alguien saca su smartphone o cámara y cuando veo la imagen aparece la asquerosa en vez de mi cara. De verdad, no sé cómo lo hace porque yo no noto que me empuje... Debe tener poderes extrasensoriales y modifica las imágenes con la fuerza de su mente... Me está volviendo loca la tía asquerosa.
─Pero Emma...
─Ahora, te digo una cosa, que me voy a tomar en serio la dieta para ver si así la elimino, que me persigue por todos lados y me está amargando la vida. Vamos, que si esa tía asquerosa se refleja en el agua cristalina del mar en bañador me puede dar un síncope.
─Anda, súbete al peso a ver si has adelgazado.
─No, me subiré después del verano, que seguro que si subo me suplanta la gordi que me persigue y me echas la bronca.
─Pero Emma...
─Hala, felices vacaciones y nos vemos a la vuelta que hoy no estoy de humor. Además, como habéis puesto un espejo en el ascensor tendré que bajar andando para que la tía asquerosa que me persigue no me dé un susto. Ay, qué cansado es ser una mujer perseguida...

martes, julio 09, 2013

Objetos ocultos

Una piscina hinchable, dos remos, un paraguas, dos abrigos, un par de zapatos, palas de playa, un sombrero, dos gorras, 40 pelotas de pádel, tres palas de pádel, dos botes vacíos de coca-cola light, un estuche repleto de lápices, un paquete de galletas Príncipe (derretidas), dos fulares, pendientes, un vaso de plástico, cinco periódicos... Adivina, adivinanza. ¿Dónde se esconden estos objetos ocultos? Una pista.
Esta mañana he decidido llevar mi coche a lavar al nuevo servicio que ofrece la empresa: un centro de lavado que acude al lugar de trabajo (seguro que Recursos Humanos lo contrato al ver cómo estaba mi querido Ford). La idea me ha parecido fantástica. ¡Por fin mi coche va a relucir! Pero antes de realizar el servicio integral (como un tratamiento estético pero a nivel automovilístico), he limpiado mi coche, una contradicción que sólo entiende la gente que me conoce: ¡mi coche es un desastre! No lo puedo evitar, lo intento, juro que cada vez que  lo llevo a un lavado intento mantenerlo impecable, pero ¡soy incapaz! Hombre, que no se puede ser perfecta en esta vida...
Con el coche vacío de tesoros en su interior y con la guarrería pegada en el exterior, he acudido al centro de lavado.
─¡Huy, lo siento pero hasta el 26 de julio está todo ocupado! De todas formas, a ti estoy por cobrarte el doble...  ─me dice el operario entre risas mientras observa mi impecable coche.
No le encuentro la gracia a sus palabras y menos después del tute de limpieza matutina. Decidido, esta tarde saco la manguera del jardín, limpio por fuera el coche y si hace mucho calor me empapo al estilo Carmen Maura en "La ley del deseo". Todo un espectáculo.


lunes, junio 24, 2013

¿¿¿Fascista???

Uno de los motivos por los que odio ir al médico es tener que relatar mi cúmulo de imperfecciones y operaciones: alergias múltiples, asma bronquial, hipotiroidismo... Operada de los dos pies, polipos... Extirpación de algunos órganos... 
Sí, lo reconozco, soy una "absoluta imperfecta", pero me quiero y lo que es aún más difícil: algunos me quieren (súper bonus extra de karma para ellos). Pero hoy no me ha quedado más remedio que ir a urgencias porque mi impresentable pie izquierdo ha decidido machacarme con su dolor. Durante las últimas semanas lo he aguantado estoicamente, pero esta mañana el dolor era absolutamente insoportable y no podía esconder mi cojera.
─¿Qué le ocurre? ¿Se ha dado algún golpe?
─No, doctor, pero no puedo apoyar el pie, me duele el talón y parece que me están clavando agujas por toda la planta. Además, en este pie tengo un tornillo y temo que se haya desplazado...
El médico ha palpado con cautela mi horroroso pinrel, me ha mirado y ha gritado:
─¡¡¡¡Fascista!!!
Me ha dejado ojiplática total, sin saber qué decir.
─¿Fascista? 
─No, que tiene fascitis plantar.
─¿Y eso qué "es lo que es"?
─Una lesión del pie que requiere reposo deportivo y antiinflamatorios. Además, no debe calzar zapato plano.
─¿Me quiere decir que no puedo acudir a mi curso de pádel intensivo de julio?
─En principio, no debería...
─Pero... ─empecé a balbucear como una niña pequeña─ aunque yo no sea una fascista quiero jugar al pádel y tengo que entrenar para hacer el Camino de Santiago.
El doctor me miro con tal cara de extrañeza que antes de que llamara al psiquiatra de guardia me despedí de él y me fui con mi fascitis a por unos cuantos inflamatorios... ¡Qué mosqueo tengo!

domingo, junio 09, 2013

Weekend detalles


Viernes noche. 
Quien me conoce sabe que me pierden mis hombres. Entre ellos, mis hermanos. Siento una unión fraternal que es muy difícil de explicar. Demasiado amor, tal vez, trufado de broncas monumentales que olvidamos con una explosión nuclear de risas. Este viernes cenaron en casa Pepe y Mariona, su novia, la catalana que nos ha atrapado con su simpatía y corazón. Para complacer a tan dignos invitados me esmeré y preparé lo que a ellos más les gusta: comida japonesa que regamos con un gran vino de su bodega, un Miserere de 2005. La combinación perfecta para que la noche se alargara sin darnos cuenta hasta altas, y más que altas, horas de la madrugada.


La mañana del domingo. 
Nuestro clásico de todos los años, nuestro paseo por la Feria del Libro. Unos pasos entre las letras, el olor a papel y los escritores que nos trasladan a sus fantásticas historias. Mi padre, mis primos... Una unión cultural entre libros.


La tarde del domingo. 
¿Qué hace una atlética de corazón en el Santiago Bernabéu? Ver el partido Real Madrid Leyendas-Juventus, superar el odio a las multitudes, ganar el premio a la mejor madre y, para qué negarlo, volver a ver a mi adorado Figo. ;-)



La noche del domingo. 
Cata de agua para averiguar quién posee el mejor paladar y es capaz de detectar el agua Voss, procedente de un manantial del sur de Noruega. Los vencedores: mi suegra y Álvaro. Vamos, que me han hundido en el manantial.

jueves, junio 06, 2013

El gran día: la Comunión de Álvaro

Más vale tarde que nunca. Ahora que me siento descansada, que la tensión me ha abandonado y he recuperado mi energía, es el momento de relatar el gran acontecimiento del año: la Primera Comunión de Álvaro.
Desde que supe que sería el 18 de mayo, decidí celebrarlo en casa. "¿Para qué te metes en ese follón? Sería mejor que reservásemos en algún restaurante...", insistía mi Alonso, que desespera con mi síndrome "montar fiestas, cenas, comidas... en casa". Por supuesto, lo fusilé con la mirada.
─Lo hacemos en el jardín, como con Diego y va a quedar genial.
─Y si llueve...
─Va a hacer buen tiempo, te lo digo yo.
Alonso, que después de varios años me conoce bastante bien, asintió ante mi ataque de optimismo y me dejó disfrutar.

Detalles, más detalles y la súper tarta

Un mes y medio antes empecé a diseñar los detalles para cada invitado, los recordatorios, el muñeco de comunión, la forma de la tarta, el menú para los comensales...
El tiempo no mejoraba: llovía, llovía y llovía.
Alquilé las mesas, sillas, fundas, vajillas, cristalería..., contraté a un mago para los niños, compré las bebidas (por internet, que para eso existe la tecnología) y los ingredientes para el menú.
Además de llover, hacía frío.
Encontré un modelito en el que embutirme, llevé al tinte el traje de marinerito (el mismo que utilizaron mis hermanos Roberto y Pepe y Diego), compré cientos de flores en el vivero e inundé de color el jardín.
Frío, lluvia, frío, lluvia.
Todo aquello que dependía de mí estaba controlado, pero la Naturaleza se negaba a ser dominada. Mi optimismo empezaba a decaer.
El día antes de la gran fiesta, mientras preparaba el sushi, el salmorejo, las piruletas de queso y los solomillos, miré por la ventana y observé cómo la impertinente lluvia caía sin piedad sobre el jardín. El sonido del móvil evitó que me pusiera a llorar.
─Emma, tranquila, voy con Pedro en el coche. Te llevamos unas sombrillas enormes de Malevos para cubrir el jardín, tranquila.
Roberto, mi salvador, que siempre está cuando le necesito.
El sábado, el gran día, la tensión se mascaba en el ambiente y la lluvia activaba mi neurotismo.
─Alonso, vete al Corte Inglés y compra barbacoas para caldear la temperatura de la jaima que hemos montado en el jardín, por favor.
Volvió a casa a las dos y media, me miró con seriedad y tuvo la mejor idea del año.
─Emma, llueve, hace frío, no podemos celebrar la fiesta en el jardín. Nos quedan dos horas para desmontar el salón y organizarlo todo en el interior.

Salón rediseñado y el mago, en la jaima improvisada del jardín

Y así lo hicimos y no nos divorciamos. A las cinco, sin haber ido a la peluquería, pero divina de la muerte, me subí a mis taconazos de diez centímetros y decidí que desde ese momento iba a disfrutar del gran día de mi hijo.
Álvaro, el gran protagonista, lució su sonrisa toda la ceremonia, compartió recordatorios con sus amigos, se emocionó con su tarta sorpresa, jugó con sus primos y amigos, disfrutó con la actuación del mago en la jaima, con sus regalos y su gran fiesta.
Los menos niños gozamos con una espléndida noche (dentro de casa), de las risas, copas, comida y anécdotas (los "dogsflute" de Mariona, por ejemplo) hasta que los últimos invitados, a las cuatro de la mañana, abandonaron el festín.
Mil gracias a todos

Álvaro, el protagonista, y el resto de los Alonso-Peña

lunes, mayo 06, 2013

Neurótica

Es inevitable que si se manda un mail titulado "¡Ataque de nervios!" con este texto: "En este preciso momento me encuentro en pleno ataque de nervios, porque ese día celebro la comunión de mi hijo y no sé si va a llover, si hará frío o calor, si tendré mi catering... Por favor, espero que esto sea una pesadilla y se pueda solucionar", la gente me tome por una neurótica. Lo asumo, lo soy, y más cuando en breve celebro en casa la fiesta de mi hijo. Por dios, que soy una voyeur compulsiva de las páginas del tiempo, que me quieren volver loca y un día me dicen que va a llover y al siguiente que el sol brillará. Que solo a mí se me ocurre meterme en este follón. Decoración del jardín, regalitos (¡un mes haciendo detallitos!), menús, invitados, tarta de chuches, recordatorios... ¡Y aún no sé en qué saco de patatas me voy a embutir!
Sí, estoy neurótica, insoportable y feliz, porque, queridos, yo he nacido para celebrar fiestas... ¡Me vuelven loca! 

PD. Después del evento, muestro todo lo visible e invisible. 

miércoles, abril 24, 2013

Ay, Federico, qué me has hecho


La frase retumba en mi cabeza: "Emma, tu risa se ha escuchado en la reunión de redacción. Traspasa las paredes".
Además de los genes, debo reconocer que mi carácter histérico lo marcó Federico García-Lorca y su obra "La casa de Bernarda Alba", que representé en el primer colegio al que acudí. Aún recuerdo cómo al describir a los personajes para ver quién podía interpretarlos hablaron de la madre de Bernarda Alba, María Josefa, una mujer catalogada de "loca" que su hija intenta recluir. La elección fue mayoritaria: Emma daría vida a María Josefa, la única mujer que vestía de blanco frente al luto y la negrura del resto de sus hijas.

Decidido: voy a realizar un cambio de personalidad para convertirme en una mujer callada, de esas que aparecen en las películas, que mantienen las formas, el tono de voz adecuado y unos movimientos gráciles que seducen a la cámara.
La misión es compleja: ¿podré regular mi elevado tono de voz, mi risa escandalosa y mis excesos histéricos? Lo dudo, demasiado para mí, tal vez me asumo como una mujer al borde de un ataque de nervios o una "mamma" típica italiana, que va más con mi carácter.
Ay, Federico, qué me has hecho.

miércoles, abril 17, 2013

Lo nuestro se acabó

Mis amores tecnológicos: Sam y Kindle

Lo nuestro fue un flechazo a primera vista. Un leve roce despertó nuestra locura y desde entonces decidimos no separarnos. Me entendías a la perfección. Lo tenías todo. Incluso en silencio sabíamos cómo comunicarnos, cómo desatar la pasión. Despertamos los celos de mucha gente, pero lo nuestro era un amor de verdad, un amor sincero. Después de unos cuantos años, algo se rompió entre nosotros. Fue poco a poco. Un día me fallaste, pero un fallo lo tiene cualquiera, pensé, y sin dudarlo te perdoné. La situación fue a más. Me dolía verte así, ajeno, distante. No quería dejarte, abandonarte después de todo el tiempo que habíamos vivido juntos. Me costaba dar el paso. Me aferraba al pasado.
Esta mañana el cartero me ha traído un paquete. Al abrirlo mi corazón ha palpitado de emoción y me he vuelto a enamorar. Sam, lo siento, pero lo nuestro ha terminado. Tu batería ha fallado y por más que lo he intentado, por más que te he justificado, debo admitir que ya no me sirves. Perdóname. Hoy me han regalado tu sustituto, más joven y guapo, mi nuevo Samsung GalaxyIII, y no me he podido resistir. Sam, lo nuestro se acabó pero jamás te olvidaré. Siempre serás mi primer amor.

PD. ¡Qué año: kindle y móvil nuevo! Ay, que en el fondo me quieren mucho. ¡Mil gracias a mis hombres! 

martes, abril 09, 2013

Los chicos y las chicas...

Las chicas y los chicos

Los Bravos cantaban hace miles de años "los chicos con las chicas quieren quedar...", pero este fin de semana la cultura no lo ha permitido. El viernes, chicas, con la obra de teatro "Las chicas del calendario", de Tim Firth, entrañable historia solidaria que pisa las tablas tras su éxito cinematográfico. Una escapada en coche de mujeres (mi madre, Esther y yo) hacia un teatro sin párking (¡menuda carrera asmática!).
El sábado, chicos, un súper plan matutino: concierto de "Los chicos", en Menudo Fest, una original propuesta que acerca el rock' n' roll a toda la familia. Un grupo que arrasa, que hace vibrar al público y desata el ritmo que llevamos dentro. Lo mejor, mi vecino de la infancia: Rafita, la voz de "Los chicos", el alma, una máquina sobre el escenario. Una cita en la que "Los chicos" y "Daddy Long Legs" consiguieron que los benjamines Alonso Peña y Peña Calle se convirtieran en unos auténticos rockeros. 

martes, abril 02, 2013

Mi instinto voyeur

Salmorejo, chinas con visera, pipas y Córdoba

Los viajes despiertan mi instinto voyeur: me encanta observar cómo actúa la gente, cómo se relacionan los viajeros con el nuevo entorno, cómo interactúan. Al turista español se le reconoce a distancia por sus gritos y su gesticulación (me incluyo, que mi tono de voz es especialmente alto y mis risas se escuchan hasta el infinito y más allá). También existe el turista cerdo: el que come pipas y tira las cáscaras al suelo. No lo soporto. Los comedores de pipas o los guarros que tiran papeles o colillas de tabaco al suelo deberían pagar un impuesto de limpieza por maleducados. Me indigna. Me dan ganas de sacar un látigo y ponerles a recoger su mierda.
El mundo chino o japonés (no sé diferenciarlos) me llama especialmente la atención. En el último viaje a Córdoba y Sevilla he descubierto cómo han aplicado la tecnología a sus visitas para mantener el silencio que tanto les caracteriza: el guía le susurra las explicaciones a un pequeño micrófono y cada chino o japonés lo escucha a través de un pinganillo que se oculta en el interior de sus orejas. Una masa uniforme y sonriente que se mueve por los monumentos y solo llama la atención cuando se activa el flash de sus cámaras de fotos. Este año casi todas las mujeres ocultaban su cara bajo una enorme visera ultravioleta de colores chillones ─debe ser la última moda nipona─, y por educación todos los que tosen se colocan una mascarilla para no contagiar a sus compañeros. Un detalle antiglamuroso que es digno de admiración.
El instinto voyeur se vuelve terrorífico cuando percibo que en la habitación del hotel las puertas de los armarios son espejos. ¡No, por Dios!, grito al verme reflejada de cuerpo entero. Decidido, después de Semana Santa me pongo a régimen porque a la comunión de mi hijo llego pelotilla total, pero espero abandonar en verano mi estatus morcilla por el de fuet, que es más delgadito. Ay, si es que mi instinto voyeur se convierte en carnal al ver un salmorejo, unos flamenquines, unos huevos rotos... Y, para no atragantarme, unas cañitas bien frescas, unos vinitos... Eso sí, ¡pipas, no!

PD. Frase histórica: ¡Mamá, me ha encantado la guirnalda y los chochitos! Traducción: ¡Mamá, me ha encantado la Giralda y el cochifrito! (dixit Álvaro) 

miércoles, marzo 20, 2013

Kaos, un amor perruno que nos abandona


Kaos, nuestro feo bull-terrier, se asomó a nuestra vida una tarde navideña de 1998. Intentaba desesperadamente llamar la atención desde su caja de metacrilato, pero todo el mundo se fijaba en las bellezas caninas que le rodeaban, le empujaban y le miraban con desprecio. Kaos, con su morro alargado, sus orejas puntiaguadas y su mirada melancólica nos observó resignado, apesadumbrado por ese físico tan especial que albergaba un gran corazón. Estaba tan solo, tan desprotegido... Le tomamos entre nuestros brazos y en ese momento mi madre y yo supimos que jamás podríamos abandonarle. Desde ese instante, Kaos se convirtió en un miembro imprescindible de la familia, con sus ladridos, sus lametazos, sus pedos apestosos, sus saltos de emoción, su mirada tristona, su gran belleza y su robusto cuerpo. Kaos siempre estaba a nuestro lado, protegiéndonos con su físico de cualquier intromisión inoportuna, defendiendo a los más pequeños de la familia... Una gran estrella de este blog que acaparó el cariño de todo el mundo que le conoció. Kaos, después de quince años, ha fallecido y aquellos que no hayan tenido la suerte de disfrutar de una mascota no entenderán el dolor que ha supuesto, las lágrimas que se han derramado por él. Pero el tiempo nos deja lo mejor, sus anécdotas: el día que se cayó desde el maletero, cuando se escapó por el bosque y cinco ciclistas aterrados treparon aterrorizados a un árbol, los troncos que devoraba con sus fauces, su pánico a los petardos, sus lametazos matutinos para que le sacáramos de paseo... Y su fiel amor perruno.


Sus historias del blog:

Kaos, Lucas, las avispas y un orinal

Kaos en la bañera

Kaos, el gran defensor

Kaos y su aventura en el maletero

Kaos, manda huevos

Y un vídeo:



martes, marzo 12, 2013

Sin bujías y a lo loco

Un dibujo para distraer el tiempo

Un ruido me despierta en mitad de la rotonda de la salida 19 de la carretera de Burgos, un estruendo que me hace mirar a un lado, a otro, al frente y descubrir con horror que los rugidos salen del motor de mi coche. Enciendo las luces de emergencia, los histéricos conductores me pitan sin compadecerse de mi desgracia y paro en el lateral. El móvil, al estilo Murphy, solo tiene una rayita de batería. Como un escalador perdido en mitad del Himalaya, envío un "guachap" con un SOS para que avisen a la grúa, me coloco el antiestético chaleco amarillo fosforito, ubico el triángulo protector y siento miedo: los coches giran a gran velocidad y frenan antes de chocarse contra el triángulo. De pronto, aparecen mis salvadores: dos agentes de tráfico ─guapísimos y educadísimos─ que paran el tráfico y empujan mi coche hasta una zona libre de peligro. "Aquí estará segura hasta que llegue la grúa", me dicen con un sonrisa profiden y asiento como una princesa rescatada de las fauces de un ogro.
Mato el tiempo dibujando hasta que aparece el técnico del seguro con su grúa, observa el motor y me da su diagnóstico profesional: "el coche ruge porque se ha desajustado una bujía, el problema es que aquí no tengo la llave necesaria para atornillarla bien, así que se la aprieto un poco pero debe buscar urgentemente un taller". 
Ay, y yo que quería ir a Leroy Merlin a comprar unas celosías para el jardín...

PD. Mañana sin falta voy a mi taller para que me cambien las luces, que las tengo fundidas desde hace un mes y por la noche voy con las de niebla. Además, ¿qué querrá decirme el pilotito naranja que no para de iluminarse? 

sábado, febrero 23, 2013

El sueño de una urbanita, el Camino de Santiago

10,24 kms.

El domingo por la mañana la pereza se sujeta a mis legañas y mis pestañas se entrelazan para impedir que abra los ojos. Entre bostezo y bostezo recuerdo la cena entre amigos, la sidra escanciada con un aparato supersónico, el vino blanco, el lambrusco, las risas, las copas, las historias... De pronto me quedo sin respiración y mi mente revive cómo la emoción nos embriagó y el optimismo se desbordó. Las palabras retumban aún entre mis neuronas: "Perfecto, en mayo hacemos el Camino de Santiago, un mínimo de 100 kilómetros, 25 kilómetros diarios. Venga, ¿quién se apunta?" Los hombres no se lo pensaron dos veces y decidieron ser los conductores del coche-escoba (¡cobardes!). El sector femenino, en cambio, mostró una gran disposición repleta de optimismo. "¡Me apunto, me apunto!" ─grité entre sorbo y sorbo del gin-tonic─ . Antes de atragantarme por el entusiasmo maticé mis condiciones, recorreríamos el Camino de Santiago con un puntazo de glamour: sin mochilas pesadas, las noches en un buen hotel y de vez en cuando, un ribeiro.
Ha pasado la semana y el miedo se ha agarrado a mi ser: ¡pero cómo se me ocurre hacer el Camino con Cristina, una experta en maratones, una máquina de correr; Blanca, que está todas las semanas practicando spinning y Nuria, adicta a las grandes caminatas. Y ahí estoy yo, jugadora de pádel, con mis kilos de más, dos pies operados, con el tornillo que se cayó de mi cabeza acoplado en uno de mis pies, alergia, asma y otros desperfectos que prefiero no nombrar.
El lunes se asomó a mi ventana lluvioso y gris, un antiglamour que me obligó a desistir de mi entrenamiento matutino. La semana se escapó entre el frío y la fina lluvia que arrastraba mi fuerza de voluntad. Hoy sábado, por fin, mi estrés me ha empujado hasta la puerta, me he colocado mi fitbit (un aparatito súper snob que mide todo: calorías, kms, pasos...) en el sujetador y he partido rumbo al infinito. ¡He caminado diez kilómetros! Soy la caña, pero, ay, no me puedo mover...
(Continuará, o no) 

viernes, febrero 22, 2013

La vaca Peña Tojo



Siempre me han encantado las vacas, pero descubrir que una vaca se llama "Peña Tojo" me empieza a mosquear... ¿Querrá ligar el ganadero conmigo?, ¿existirá un cierto parecido físico entre nosotras? ¡Pero si encima es un semental de leche! ¡Muuu!, cuántas dudas.
Y ahora que lo pienso: ¿el cuadro de la vaca que me regalaron estas Navidades será un retrato de la vaquita "Peña Tojo"?
Ay, estas intrigas vaquerizas me están matando.



jueves, enero 31, 2013

Ira, mucha ira

Hoy me domina la ira, la desesperación, la indignación, la rabia, la desilusión... El odio. Un odio que me aprieta el alma y me hace gritar que estamos rodeados de corruptos, de mierdas políticos que han llegado a ese cargo por decisión de los electores. Unos electores (me da igual que sean de derechas o de izquierdas) que confiaban en ellos para lograr un bien común o nacional. A cambio, esos políticos (repito: elegidos por los ciudadanos) percibirían un digno sueldo. La realidad nos demuestra que la corrupción es innata a ellos. Mientras, los trabajadores normales ven como su salario merma, sus prestaciones sociales desaparecen y cada vez deben aguantar más y callar porque son unos privilegiados: tienen trabajo.
Alrededor nuestro se multiplican las situaciones dramáticas. A un gran amigo, un ERE le disparó al paro, redirigió y acopló su vida a sus necesidades, sobre todo a las de su pequeña con una disminución física por la que dejó de percibir prestaciones por los recortes de la Ley de Dependencia. Poco a poco, con mucho esfuerzo y el apoyo de su familia, salió adelante (¡incluso ahora que por culpa de las "preferentes" ha perdido un cuarto de la indemnización!).
Una familiar directa trabajó como becaria en muchas agencias de publicidad, se esforzó al máximo pero en cuanto la ley obligaba a la empresa a hacerle un contrato indefinido le señalaban donde estaba la puerta de salida. Su independencia se esfumó, volvió a casa de sus padres con la esperanza de retomar en breve su vida. Los meses pasaron, el paro finalizó y aún espera esa oportunidad que por más que busca aún no ha encontrado.
Podría hablar de los compañeros que volaron hace cuatro años con el ERE y todavía no han encontrado un trabajo digno, de los jóvenes preparados que deben huir del país, de grandes hombres con un impresionante curriculum que deben mentir en las entrevistas para que no descubran su gran valía profesional...
Frente a los luchadores que tienen toda mi estima y admiración aparecen los chorizos, los mierdas políticos que nos roban sin piedad, que no tienen honor, dignidad... Una vergüenza que abarca todos los estamentos: monarquía, presidentes, alcaldes, secretarios, tesoreros...
Una vergüenza. Y callo, porque si hablo...

jueves, enero 03, 2013

¡Tengo un pueblo! ¡Oliete!

En un lugar de Teruel... Oliete
Hay algo de lo que puedo presumir: ¡tengo un pueblo! Un "pueblico" turolense que es lo más bonito de Aragón y que aunque no aparezca en los mapas lo conoce hasta el Papa. Si guardáis el secreto os diré que se llama Oliete y que esconde grandes y preciosos tesoros: el pantano de Cueva Foradada, el Poblado Ibérico El Palomar, la Sima de San Pedro (¡la mayor de Europa!), la Fuente del Piojo (pese a que ahora un cartel diga "Piejo"), la ermita Virgen del Cantal, la cueva de la Bolitera, montañas pedregosas que solo los más valientes se atreven a trepar... Por no hablar de sus estrechas calles, del campanario de su iglesia, del río Martín... Sí, me pierde la emoción. Tantas historias allí vividas, tantos juegos con mis primos, fiestas, primeros amores, excursiones, excesos, risas, anécdotas que se agarran al corazón y no se pueden olvidar. 
"¿Nos vamos esta Nochevieja a Oliete?", me preguntó mi prima María. La respuesta no se hizo esperar: ¡¡Sí!! El viaje desató mi piñata de recuerdos y la última noche del año se escapó entre fuegos artificiales, sonrisas, bailes, confidencias... Los pequeños estallaron petardos, los mayores descorchamos el Moët&Chandon... Una Nochevieja inolvidable de las primas Peña en Oliete con toda la descendencia y nuestras parejas. ¡Feliz 2013! 


El Poblado Ibérico... Un viaje al pasado
La Sima de San Pedro, un enorme agujero en mitad de Oliete
La fuente del Piojo, nuestro enclave secreto.
Una Nochevieja muy especial. Doce uvas directas al corazón.
Después de subir 272 escalones...
... El Pantano de Cueva Foradada

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