martes, junio 21, 2022

Entre lecturas se esfuma el tiempo



Tiempo, me falta tiempo. Al final, entre la pantalla del Kindle y las hojas de papel, siento la necesidad de escribir esta pequeña crítica lectora. Entre libro y libro pasa la vida.

Violeta (Isabel Allende. Plaza & Janés)
A través de una carta de despedida a su nieto conocemos la historia de Violeta, una mujer que vivió entre las dos pandemias, su familia, el amor (del malo y del bueno), las turbaciones políticas de su país...  Una novela de fácil lectura plagada de personajes y aventuras. Muy Isabel Allende, muy recomendable para este verano.

El libro negro de las horas (Eva García Sáenz de Urturi. Planeta)
Tras la Trilogía de la Ciudad Blanca (El silencio de la Ciudad Blanca, Los ritos del agua y Los señores del templo), vuelve a nuestra vida el exinspector Unai López de Ayala (Kraken para los amigos) con un caso que le obliga a retomar las investigaciones policiales. ¿Cómo es posible que aparezca el ADN de su madre  si hace más de veinte años que falleció? Un apasionante viaje al mundo de los libros antiguos, las falsificaciones... Dos historias en el tiempo que se unen al final. Adictiva. 

Los ingratos (Pedro Simón. Espasa)
Mi hermano Roberto insistió mucho. "Te va a gustar, no dejes de leerla", y acertó. De pronto, viajas al pasado, a la infancia en los pueblos, a la gente que tanto te quiso y abandonaste. Tan emotiva, tan nostálgica. Dulce y amarga; tierna y dura. ¡Qué ingratos somos!

El italiano (Arturo Pérez-Reverte. Alfaguara)
El conflicto en aguas del Estrecho por el dominio británico de Gibraltar, los ataques de los buzos italianos que partían a nado desde sus submarinos hasta los acorazados para bombardearlos, el amor y la pasión entre una española y un militar italiano en medio de la Segunda Guerra Mundial. El relato de una historia real que desconocía. Y, entre medias, la crónica del narrador que navega entre las distintas fuentes de información para que los datos sean reales y precisos. Un gran libro histórico muy bien novelado.

Últimos días en Berlín (Paloma Sánchez-Garnica. Planeta)
Los acontecimientos políticos y sociales marcan una vida. Y así fue en el caso de Yuri Santacruz. Vivía en San Petersburgo en la época de esplendor, en un familia acomodada y feliz. Todo cambió. Entre el comunismo soviético y el nazismo alemán la estructura familiar se partió. Los regímenes totalitarios aniquilaron sus sueños. En cada página del libro se siente la angustia de sus protagonistas, la bondad y la maldad humana, las vejaciones del poder... Una novela histórica que te hace vibrar y sentir demasiadas emociones con un ritmo imparable. Muy recomendable.

La bestia (Carmen Mola. Planeta)
No es fácil ser objetiva. Carmen Mola me obsesionó desde La novia gitana, y después me enganchó con La red púrpura y La Nena. Mi intuición me susurraba al oído que yo conocía al autor o autora. No exactamente, pero uno de los tres autores que se escondían bajo el seudónimo de Carmen Mola (Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero) es el hermano de mi compañera Ana del colegio. La última vez que cenamos juntas le interrogué hasta la extenuación y me sorprendió con un libro dedicado por Carmen Mola (Antonio Mercero). La última novela es más, si cabe, desgarradora. Te lleva de la mano hasta la maldad, un thriller ambientado en un pasado sin escrúpulos donde la vida de los más miserables y pobres no tenía ningún valor. El estómago encogido. Sufrimiento lector que te atrapa desde la primera línea.

La buena suerte (Rosa Montero. Alfaguara)
El listón estaba muy alto después de leer La ridícula idea de no volver a verte, para mí la mejor novela de Rosa Montero. Sin embargo, este libro me ha inundado de optimismo. Una historia muy original: un hombre que desciende en una parada de tren de un pueblo perdido para rehacer su vida, ¿o no? Personajes que descubre en ese paraje, historias que se entrelazan. Una escritura fantástica. 

Catedrales (Claudia Piñeiro. Alfaguara)
"Me he enganchado a este libro", me dijo mi amigo Javier. Y no dudé de su criterio. A través de un crimen se desvela la hipocresía de la religión, las excusas para ocultar las verdades, el sexo, tantas veces tabú, en la adolescencia. Una historia entre catedrales y humanos. Un libro que engancha con facilidad.

Un océano para llegar a ti (Sandra Barneda. Planeta)
A veces descubres un secreto y todo lo que tú creías se desmorona. En las familias ocurre con frecuencia, y la realidad es dura. Sin embargo, existen hilos invisibles que atan las vidas de las personas y son indetectables. Una novela ágil y mágica para este tórrido verano.

El mentiroso (Mikel Santiago. Ediciones B)
Me gustan las historias de Mikel Santiago, pura novela negra. En El mentiroso, la amnesia, el recuerdo, la mentira y la verdad se convierten en protagonistas. Un thriller que atrapa con grandes giros en los personajes y una fantástica trama.

El chico de la última fila (Juan Mayorga. La uña rota)
De Juan Mayorga, último ganador del Premio Princesa de Asturias de Las Letras, me enamoró el texto de su obra de teatro Silencio, un monólogo interpretado por la superactriz Blanca Portillo, arte sobre las tablas. El chico de la última fila es un texto teatral que recrea la pasión de un alumno por vivir la vida de un compañero suyo de clase, que se cuela en su vida familiar, en su vivienda, que se integra con sus padres, y más con su madre, y relata sus vivencias a su profesor de literatura que, en el fondo, está enganchado a su posible verdad o mentira.

Abierto toda la noche (David Trueba. Anagrama)
Un libro muy entretenido y ágil de leer, que te sumerge en la vida de una original y estrambótica familia. Frescura literaria plagada de risas. 

Enero sangriento (Alan Parks. Tusquets)
Auténtica novela negra. Glasgow, años 70, un chico dispara a una joven en mitad de la calle y luego se suicida. El caso perfecto para el detective McCoy y la familia Dunlop, la más rica de la ciudad. Un relato que te traslada a una película en blanco y negro.


Y hasta aquí hemos leído. Y si aún no conoces mi novela Herido, de venta en Amazon, no sé a qué esperas. Feliz verano.