martes, septiembre 30, 2014

Una avispa en mi cabeza

¿Por qué corro como una loca por el salón cabeza abajo? ¿Por qué no paro de gritar como una histérica? ¿Por qué mis hijos me miran ojipláticos sin saber qué hacer?
─¡Traedme un cepillo o un peine! ─rujo mientras muevo mi melena enmarañada arriba y abajo─ ¡Rápido!, ¡ay, ay, ay! 
─Pero, ¿qué te pasa, mamá? ─pregunta Diego conteniendo su risa al verme corretear por el salón cabeza abajo.
─Ay, que me ha picado una avispa en la cabeza y ahora no sé cómo sacarla del pelo... ¡Mi reino por un peine! ¡Y no te rías, que no tiene ninguna gracia! Ay, me duele la cabeza y el alma. ¡Ay, ay, ay!
Escucho la risa contenida de mis hijos, me entregan mi preciada arma, un cepillo, y logro sacar a la avispa de mi pelo enmarañado. Presa de un ataque de ira e incapaz de contener mi instinto asesino, pisoteo y aniquilo a la puñetera avispa para poder elevar mi cabeza. Al verme reflejada en el cristal con mi pelo más abultado que el de Mafalda, mi cara roja y congestionada y mi ojos llorosos entendí que jamás recuperaría mi dignidad.
─Jo, mamá, ¡qué rabia no haberte grabado un vídeo, hubiéramos conseguido millones de visitas en youtube!
─Muy gracioso, Diego.
─Pero mamá, la culpa es tuya por llevar el pelo como si fuera una fregona, ya te he dicho que estás más guapa con el pelo liso.
─¡Argg!

Ten hijos...

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