domingo, octubre 05, 2014

Mi móvil, las tetas y mi bisabuela

─Emma, ¿se te ha roto el móvil?
─Bueno, más o menos, me guiña como si quisiera ligar conmigo: se enciende, se apaga, se enciende...
─Pero ¿qué le ha pasado?
─Uff, la culpa es de mis tetas.
─¿Qué?
─Sí, el operario de Samsung me ha dicho que le ha entrado agua al móvil, se ha oxidado la placa del teléfono y por eso no para de encenderse y apagarse.
─Y qué tienen que ver tus tetas.
─Es una herencia familliar: mi bisabuela guardaba en su sujetador un pañuelo con unas cuantas pesetas que daba a sus bisnietos como propina. Desde entonces hasta ahora los tiempos han cambiado.
─¡Pero qué tienen que ver tus tetas, tu bisabuela y el móvil!
─Es una cuestión de evolución. Cuando me voy a caminar activo el Runkeeper para saber cuánto he recorrido, cuántas calorías he quemado...
─Sí, pero no veo la relación con tu bisabuela, tus tetas, el móvil y el Runkeeper.
─Activa tus neuronas, querido. ¿Dónde pongo el móvil cuando voy a pasear?
─En tu sujetador.
─Exacto, como hacía mi bisabuela con su pañuelo repleto de pesetas. Resulta que entre kilómetro y kilómetro mi sudor corporal ha penetrado por el agujero del cargador del móvil y ha aniquilado la placa del teléfono.
─¿Estás de coña?
─No, ya me gustaría...
─¿Quieres que te regale un móvil?
─Sí, y prometo por la memoria de mi bisabuela que jamás lo guardaré en mi sujetador.

PD: Adiós Samsung. Bienvenido Motorola Moto G.

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