martes, octubre 28, 2014

Mi vergüenza por los suelos

Mi hermano Roberto tiene razón: debo ser más discreta y no desvelar tantas intimidades en el blog. Debo cambiar mi actitud, ser más reservada y desayunar un poco de vergüenza. Él siempre me da buenos consejos así que a partir de ahora evitaré contar mis sucesos paranormales. 
Por ejemplo, podría contar que ayer con las prisas de salir pronto del cine me levanté a oscuras mientras se proyectaban los créditos de “Relatos salvajes”, que empecé a descender las escaleras, que tropecé, que volé y me estampé contra el suelo con mis rodillas, que tiré mi vaso de cola-cola light para intentar amortiguar la caída con mis manos, que la vergüenza me hizo levantarme a toda velocidad con mis rodillas magulladas antes de que se encendieran las luces, que me refugié en el baño con un tremendo ataque de risa, que al bajar por las escaleras mecánicas unas chicas comentaron mi jugada sin saber que yo era la protagonista, que al llegar a casa relaté a mis hombres con pequeños sollozos por el dolor y la humillación mi percance y que mi hijo no para de insistir en que me ponga una cámara en la cabeza para grabar todos mis caídas y así forrarnos en youtube.
Podría contarlo pero como voy a seguir los consejos de mi hermano me callaré.

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