viernes, junio 01, 2007

Propósitos imperfectos

Si me asesinaran, decapitaran mi cabeza, me extrajeran la dentura y me arrancaran las uñas, no habría problemas para mi identificación. El resultado de la autopsia sería revelador. Mujer blanca, de unos treinta y picos años, europea. Observaciones: le falta un ovario, el apéndice, un cornete, tornillo en el pie izquierdo e incisiones varias en ese miembro. Resumiendo: un desastre de mujer. Así que tanta imperfección tiene su lado positivo. Animada por mis pensamientos macabros y consciente de mis dolores de pie, he decidido igualar las imperfecciones, aumentar mis marcas de identificación y el próximo jueves acudiré al quirófano para que me eliminen el juanete derecho y me implanten otro tornillo (¡con todos los que me faltan!). Mis aparejos de inválida descansan en el maletero del coche: un par de muletas, un férula, un zapato anatómico horroroso… Ay, qué pena no rozar la perfección.
Los nervios me están atacando por momentos, y no por la operación en sí, sino por todo lo que tengo que solucionar antes de la intervención: ropa de verano de los niños, disfraces para la fiesta de fin de curso, bañadores… Para no estresarme, y aprovechando que mi Alonso está en Alemania, he invitado esta noche a dormir a dos amigos de Diego y una amiga de Álvaro. Sí, ya sé que me meto yo sola en los follones, pero en el fondo me encanta. Ahora me iré corriendo a comprar la chuches de los niños, las palomitas y demás chuminadas.
Pensando, pensado, he decidido que debo aprovechar mis días de baja. Me planteo varias opciones. Primera, pedirle a mi hermano la Thermomix e iniciarme en ese mundo culinario, pero este plan perjudicaría a mis kilos de más que aumentarían estrepitosamente. Segundo, aprender a coser (no es que me tiente mucho, pero el disfraz que le ha hecho a Ana a Álvaro es una maravilla y me ha dado envidia). Tercero, revisar todo el blog e imprimirlo para la familia. Cuarto, pintar la casa. Quinto, organizar todos los papeles y libros. Sexto, hacer la obra del jardín. Séptimo, pintar camisetas y zapatillas para los niños… Muy bonitos mis planes, pero conociéndome seguro que dentro de un mes me lamentaré por no haber cumplido ninguno de mis propósitos. ¡Y esta imperfección no se puede operar!

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