viernes, enero 23, 2009

Viernes de ocio

Mis días de ocio son fantásticos (el no ser hortera otorga puntos extras de felicidad, sobre todo en mi caso), aunque bastante estresantes. Este viernes después de dejar a mis retoños en sus aulas del colegio he ido a hablar con la directora.
-¡Por Dios, doña Carmen, que los niños siguen sin equipamiento de fútbol!, ¡así cómo no van a perder! -le he dicho con tono exagerado-. Además, me dijiste que irían súper "glamurosos", ya ha pasado un trimestre y siguen con el chándal del colegio.
-No puede ser, pero si pensé que ya estaba solucionado. Ven, vamos a hablar con don Manuel.
-Menuda imagen estamos dando, todos los colegios uniformados salvo el nuestro... -seguía yo.
-Tienes toda la razón.
-¡Cómo van a ganar! (ay, pobriños míos, hay que excusarles un poco, aunque según Alonso es que juegan fatal. Mentira, todo mentira)
-Tenías que haber venido antes a hablar conmigo -se excusaba doña Carmen al verme tan afectada- De verdad, creía que todo estaba arreglado.
Don Manuel no sabía dónde meterse y prometió solucionarlo todo.
Relajada me fui de compras (esta vez para evitar mis percances con las cajeras no fui a un centro comercial). A Manolo le compré la carne, a Rosa, la fruta; a Gonzalo, el pescado... Luego, a la ferretería.
Entré por la puerta dispuesta a realizar los pequeños arreglos de la casa: cambiar el enchufe de la lamparita de JF, reparar la conexión del inalámbrico de nuestro cuarto... Todo perfecto hasta que puse las pilas al proyector de "Cars". El funcionamento es bien sencillo: cuatro pilas conectan a través de un cable con una bombilla y cuando se gira una llave debe encenderse. A la hora el sudor me caía por la frente, la puñetera bombilla no se encendía, ¡ni siquiera parpadeaba!... ¡Me va a dar algo! Con bastante mal humor salí al jardín a fumar un cigarro (¡qué frío!, tengo que abandonar este vicio) y relajé mis ánimos.
Esta tarde vienen a casa los amigos de Álvaro, el viernes que viene los del AMPA nos llevamos a 150 niños a Micropolix, en mayo la comunión de Diego (¡ya estoy preparando el menú!)... Alonso, mientras, analiza desde todos lo puntos de vista la crisis, me lo relata con pasión y se desespera al ver que no me afecta. Emma, de verdad, tú vives en un mundo paralelo, suspira con tristeza. No, amor, es que la crisis ahora no tiene hueco en mi vida, bastante tengo con Micropolix, los canapés para la comunión, la obra del jardín, la puñetera bombilla de "Cars", el logo del Ampa... No me entiendes, Alonso.

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