lunes, mayo 17, 2010

La gran celebración



"Mamá, no se lo digas a papá pero a lo mejor me hago del Atlético de Madrid", me susurró Diego mientras caminábamos hacia el metro para acudir a la gran celebración de mi equipo, a la plaza de Neptuno. Los andenes bullían: gente con banderas, bufandas y gritos, muchos gritos. Los niños miraban sorprendidos y me agarraban disimuladamente para no perderse entre tanto gentío. En la salida de Banco de España quedamos con Yolanda, otra atlética de corazón, y su hijo David (Acasuso, para Diego y sus amigos). Neptuno presidía la muchedumbre.

Los niños treparon por las verjas de una ventana del Museo Thyssen Bornemisza. Desde la altura vieron todo el espectáculo de maravilla. Yolanda y yo nos poníamos de puntillas, botábamos al ritmo de las canciones, observábamos que Álvaro no cayera desde tantos metros de altura e intuíamos a lo lejos a los jugadores. Para qué explicar que ni vi a Forlán ni a su tableta de chocolate (¡cachis!). Todos gritábamos: "Atleti, Atleti, oe, oe, oe...", "¡Uruguayo, uruguayo!"... La histeria se desbocó y se escuchó: "¡Guti, maricón!". El semblante de Diego se transformó. Al ir hacia Colón mostró su desilusión.
-Mamá, lo siento pero no me puedo hacer del Atlético, me ha sentado fatal que insultaran a Guti.
-Bueno, es difícil dejar un equipo... De todas formas los del Madrid también insultan. No lo tengas en cuenta.
Para celebrar nuestra afonía cenamos en el Burguer King (¡qué planazo!) y llegamos a las once de la noche a casa derrengados, agotados... Alonso no pudo ocultar su preocupación: "Emma, como los niños se hagan del Atleti...". No contesté. Callé. Aún tengo una  opción: ¡¡la final de la Copa del Rey!!

La prueba desenfocada de nuestra presencia en Neptuno

No hay comentarios:

Publicar un comentario