lunes, junio 19, 2017

Crisis de pareja por culpa de un quiróptero


El calor primaveral asola la ciudad y los sudores me hacen desvariar. Me tumbo en la hamaca del jardín, cierro los ojos y mi imaginación me traslada a la consulta de una experta en terapia de pareja. La psicóloga ─mi mente la imagina mujer, pequeña, morena, con gafas de pasta negra sujetas a su cuello con un cordón dorado y una pluma estilográfica Montblanc que balancea entre sus dedos antes de anotar mis desquicies en su agenda Moleskine─ me recibe en su despacho de grandes ventanales y me sugiere que me acomode en el diván estilo Chesterfield.
   ─¿Por qué has venido a mi consulta? ─me interroga con una voz demasiado estridente para mis sensibles oídos.
   La pregunta me parece absurda, pero contesto la obviedad.
   ─Porque mi matrimonio sufre una gran crisis difícil de solucionar.
   ─¿Desde hace mucho tiempo?
   ─Exactamente desde hace cuatro días, desde el 16 de junio ─la psicóloga me mira sorprendida─. Ese día todo parecía perfecto: mi hijo mayor aprobó la selectividad, felicité a mi padre por su cumpleaños, cené con unos compañeros del trabajo... Incluso una tormenta de verano refrescó la noche.
   ─Entonces, ¿qué sucedió con tu pareja? ¿Te maltrató?
   ─¡No, qué exagerada!... Bueno, un poco sí, pero no pienses mal.
   ─Una de las características de las mujeres maltratadas es que niegan que sufren vejaciones por parte de sus compañeros.
   Ahora soy yo la que no pestañea. ¿Pero qué dice esta mujer?
   ─A ver, no te montes películas o me levanto del diván. Aquella noche, cuando volví a casa, me tumbé en la cama, cogí mi kindle, empecé a leer...
   ─¿Y dónde estaba tu pareja?
   ─Pues a mi lado, navegando con el Ipad.
   ─¿Entonces?
   ─Todo sucedió en una fracción de segundo. Alonso, mi marido, saltó de la cama, salió de la habitación y cerró la puerta. Le miré extrañada sin entender qué estaba ocurriendo hasta que el aleteo de un animal me hizo gritar como una histérica. Alrededor de la cama volaba un negro murciélago que se había colado por la ventana. El pánico bloqueó mis pulmones, temía que la rata voladora se posara en mis rizos, tiré el kindle y me abalancé hacia la puerta para escapar de la persecución del quiróptero insectívoro que campaba a sus anchas por mi cuarto. 
   ─¿Y al salir tu pareja te pegó?
  ─Tú eres tonta... ¡Pues claro que no! Los dos gritamos desesperados sin saber qué hacer. De vez en cuando entornábamos la puerta para ver qué hacía el invasor nocturno hasta que, al cabo de los tres minutos más largos de mi vida, el murciélago escapó a la negra noche. En ese instante, sentí que el amor también se esfumaba por la ventana. ¡Cómo es posible que mi Alonso huyera despavorido de nuestro cuarto, cerrara la puerta y me dejara sola ante el peligro!
   ─Emma, ¿nos vamos al Bauhaus para comprar la manguera y los tornillos de las hamacas? ─el grito de Alonso descompone la escena de mi terapia de pareja y me devuelve a la realidad.
   ─Vale, y que no se nos olvide ver las mosquiteras para que no se cuelen más murciélagos... Por cierto, ahora que hemos superado nuestra crisis espero que jamás acudamos a una psicóloga matrimonial.
   ─¿Qué crisis?
   ─La del murciélago, Alonso, la del  murciélago... ¡Hombres!




miércoles, junio 14, 2017

Me llamo Emma y...


Me llamo Emma. Estoy sentada en mitad de un camino pedregoso sobre una piedra de granito. Una antiestética gorra blanca cubre mi cabeza. El sol dispara sus rayos de 37º C sobre mí y no hay ninguna sombra donde protegerme. La sed seca mi boca. Succiono con fruición el tubo que conecta con la bolsa vacía de sales y agua que porto a mi espalda. No queda una gota. 
      Me llamo Emma y soy gilipollas. Hace un par de kilómetros detuve el todoterreno de un agente forestal para que socorriera al anónimo compañero que me ha escoltado los últimos quince kilómetros por los tortuosos caminos de la montaña y se ha desplomado en el suelo. Ante la situación, mi mente me ha mandado mensajes directos para que abandone mi "mini-reto", pero he resistido y he aspirado un "puff" de ventolín para regular mi asmática respiración. Aún debo andar cinco kilómetros más y tengo miedo de morir deshidratada y sola en mitad de este sendero plagado de piedras por culpa de mi orgullo y mi elevada autoestima.
    Para ahuyentar la soledad hablo en voz alta, más bien me insulto. A lo lejos diviso un hombre con una botella de agua en su mano derecha, debe ser una alucinación por los efectos del calor. Me tambaleo hasta su posición, le deslumbro con mis carnes embutidas en la camiseta naranja butanero y mi mochila amarillo fosforito y le suplico que me dé un sorbito de agua. Mi salvador. 
     Me arrastro con mis pequeñas ampollas hasta Colmenar Viejo. De pronto mis ojos se abren como si fueran unos dibujos manga al ver la tienda de un "chino". Rebusco en la riñonera un euro, entro con mis sudores y tomo una botella de agua de la nevera. El asiático del mostrador me observa con temor ante mi cara color gazpacho. El doble de hidrógeno que de oxígeno me revive. 
    La meta me espera al entrar en el polideportivo, sonrío, grito de emoción hasta que un chico de la organización de Corricolari me indica que aún debo dar una vuelta por la pista de atletismo. No tengo fuerzas para agarrarle del cuello y asfixiarle así que obedezco.
    Me llamo Emma y aunque casi muero por mi locura, he cruzado la línea de meta tras recorrer 31 kilómetros (mi podómetro marca 35) y me han entregado un diploma para que jamás olvide esta chaladura. Me llamo Emma y estoy viva. 
   

Mi historia es una minucia en comparación con mis seis compañeros de ABC que han logrado caminar los 100 km en menos de 24, el fantástico trío ciclista que ha pedaleado otros 100 km, el resto de máquinas andarinas que ha superado los 65 km y abandonaron por culpa de la noche y las ampollas y, cómo no, al gran equipo de apoyo que nos ha mimado y cuidado durante toda la aventura.
Personalmente tengo que agradecer a mi Alonso, que soporta mis locuras y me esperó como un jabato en la meta. A Yoda, mi dog trainer.  A Ángeles, que me acompañó en varios entrenamientos y a todos los amigos y familia que han confiado en mí. Tranquilos, una y no más santo Tomás. Os quiero.

lunes, junio 05, 2017

Pasito a pasito, suave, suavecito...


─¡Me he inscrito en el Reto de ABC! ¡Tengo que caminar 34 kilómetros! ¿Quién se apunta a los entrenamientos? ─grité al entrar por la puerta de casa. 
     Yoda movió el rabo con emoción y se convirtió en mi dog trainer. El resto, mis  hombres, me miraron con ojos hastiados y continuaron con su quehaceres como si no me hubieran escuchado. Pero todo tiene su explicación...
      Hace muchos, muchos años, los sábados por la mañana mi amigo Cipri y yo abandonábamos a nuestras parejas y acudíamos a las nueve de la mañana, entre ojeras, resacas y risas a nuestro original curso de papel maché de cuatro horas. Desde entonces hasta ahora he asistido a clases gastronómicas de sushi, adiestramiento canino, pádel, inglés, taller de bricolaje, natación... De forma autodidacta me convertí en Huerta caótica, me hice experta en la instalación de riego automático y aprendí a hacer y personalizar fofuchas y tartas de chuches. Lo sé, doy bastante asco... ¡Y eso que omito mi destreza culinaria y mi arte para montar fiestas! Tras esta insoportable explicación es fácil entender que mis hombres pasen de mi espídica actividad, mis locuras y de mí. 
      Eso sí, me apoyan a su manera. El otro día me regalaron un superreloj que computa todos los pasos que realizo, mi frecuencia cardíaca, la distancia que recorro... Vamos, lo más. 
      Seré sincera, no creo que consiga mi pequeño reto (el gran reto es caminar 100 km en 24 horas, ¡unos máquinas!), y sé que mi perra está harta de mí, pero me siento como la Forrest Gump española que en vez de correr, camina y camina, pasito a pasito, suave, suavecito...

viernes, mayo 19, 2017

Soy imbécil


Soy imbécil. A ver, por favor, que nadie se ofenda, pero es el único término que describe perfectamente mi forma de ser. En la vida hay gente interesante, guapa, inteligente, simpática... En fin, también hay indeseables, pero ese es otro cantar. Y luego esta la categoría a la que yo pertenezco.
     Para rozar mi grado de imbecilidad hay que tener cierto arte. Esta mañana, por ejemplo, durante el duro entrenamiento al que me estoy sometiendo con la ayuda de mi "dog trainer" me he estampado contra el tronco de un árbol. Lo sé, no es sencillo, y sobre todo es una de las situaciones más ridículas que existen porque al sentir como las gafas se clavan en el tabique nasal, los mofletes rozan la dura madera y tiembla todo tu cuerpo no sabes si reír, llorar o tirarte de los pelos. Por suerte, no he localizado ninguna cámara de seguridad que haya grabado mi estampación arbórea y creo que nadie me ha visto.
   Después de maldecirme por mi imbecilidad he continuado por mi ruta con paso ágil, un enorme dolor de nariz, estruendosos estornudos alérgicos y una gran sensación de vergüenza que no he podido ocultar en la mochila. 
    En fin, soy imbécil porque me he apuntado a un reto solidario en el que debo caminar 34 kilómetros en un máximo de ocho horas. Y soy aún más imbécil porque además de mis asmáticas y pinreles imperfecciones soy incapaz de caminar en línea recta sin estamparme contra un árbol. 
    ¡Menos mal que mi gen mañico no me permite abandonar!

P.D.: Un aplauso para los que se presentan a los 100 km en 24 horas, esos sí que son unas máquinas.

jueves, mayo 11, 2017

Ahora sí...

El graduado rodeado de su familia y su adorada abuela

Ahora sí que puedo contar que el sábado, el día de la graduación de mi hijo Diego, al entrar en el colegio y ver la ventana del chalet de los pequeños lloré de emoción al recordar sus llantos del primer día de clase y mi congoja por dejarle allí hace dieciséis años. 
     Ahora sí confesaré que me enterneció ver la imagen de madre e hijo que seleccionó para el cartel de "Así éramos antes"
     Ahora sí puedo decir que la locura de mi familia se desató en la fiesta de graduación al admirar la elegancia adolescente de Diego y su grupo de amigos siempre arropados por los grandes profesores que les han acompañado en su andadura escolar, ¡benditos maestros y tutores que tan bien han sabido encauzar sus estudios!
     ¡Ahora sí que puedo gritar que mi hijo ha aprobado Segundo de Bachillerato! 
     ¡Enhorabuena Diego! Ahora, la selectividad. 

Amigos y grandes detalles

sábado, abril 08, 2017

Mis taras cinéfilas

Dreyfuss y su puré de patatas

Debo confesar que cada vez que preparo un puré de patatas me acuerdo de Richard Dreyfuss  esculpiendo la Torre del Diablo en su plato con la masa de patatas. Una obsesión por la invasión extraterrestre que le torturaba en la película "Encuentros en la tercera fase" y, pasados los años, me persigue en la cocina. 


Torrijas al estilo americano
En Semana Santa, época de torrijas, recuerdo la ineptitud de mi querido y desastroso (culinariamente hablando) Dustin Hoffman al preparar a su hijo unas tostadas francesas para desayunar. Al final de "Kramer contra Kramer", dramón con el que lloré un río, se convierte en un auténtico experto como padre y como cocinero.


"El padrino III" y "Como agua para chocolate"

La cocina en el cine también despierta pasión, como los dedos de mi morenazo Andy García deslizándose por la masa para preparar los ñoquis y seducir a Sofia Coppola. 
En la genial adaptación del libro de Laura Esquivel, "Como agua para chocolate", se desata la misma magia y fantasía culinaria que siento cuando organizo algún evento en casa. 




Y cuando como sushi siempre sonrío al recordar la cómica escena de Jean Reno devorando el wasabi como si fuera guacamole.



Aunque mi mayor tara cinéfila se desencadena cuando algún coche me hace una jugarreta. Entonces grito "Towanda" al estilo Kathy Bates en "Tomates verdes fritos" y embisto al infractor con mi superauto analógico. 
Eso es lo bueno del cine, que justifica muchos de nuestros locos actos.

PD: Por supuesto, todas mis taras nacieron en "Tara". Y quien no sepa qué es Tara tiene un grave problema cinematográfico. 


miércoles, abril 05, 2017

Vinos y amigos en La Rioja

Amistad con sabor a vino

─¡Diez champiñones con gambas, cinco cortos de cerveza y cinco de vino! ─la potente voz de Basi, el gran anfitrión, retumba por la zona de tapeo más conocida de Logroño, la calle Laurel. 
   La tropa de nueve amigos le sigue y se deja mimar por el auténtico español que nació y vivió en Bilbao, veranea en Alberite (Logroño), trabaja en Madrid y bucea en la costa catalana. Un hombre hiperactivo que exprime nuestro tiempo para que gocemos de su increíble tierra.
   Los estómagos revientan de placeres: patatas bravas, pinchos de oreja, "matrimonio", brochetas... Y más vino, que no falte el vino. De remate, un gin tonic en el "Ibiza" para celebrar nuestra fugaz amigo-escapada al Norte.
   El estrés de la agenda viajera nos despierta a primera hora de la mañana del sábado. A las diez acudimos a las bodegas CVNE, en Haro. El guía nos explica cómo se elaboraba el vino de antaño, cómo distinguir los sabores, la astringencia de los caldos, nos pasea entre barricas, nos descubre el cementerio (una cueva cubierta de moho que nos traslada a una película de miedo) y salpica con amenas anécdotas la visita con olor a uva. 
   Después de pasear por el barrio de la estación, donde se concentran varias bodegas como Muga o López de Heredia, nos dirigimos al restaurante José Mari, en Rivas de Tereso, para alimentar nuestros hambrientos estómagos con unas patatas a la riojana y unas chuletitas de cordero a la brasa. Y más vino, que no falte el vino.


Rutas, calados y risas
   
   Para bajar tantos excesos, recorremos las calles medievales de Laguardia, en la Rioja Alavesa, y volvemos a Alberite, el lugar donde se desencadena la locura. 
   Hasta esa noche todo parecía normal: excursiones, comida, risas... Pero ay, no sabíamos  que Alberite esconde un secreto que solo conocen los lugareños como Basi. Os lo voy a desvelar: en la ladera de la montaña se ocultan impresionantes calados o bodegas familiares  donde se elaboran litros de vino para saciar la sed de amigos y familiares. 
   Luis (John Wayne), un hombre que destila simpatía y emoción por la tradición vinícola, nos muestra su calado que alberga, a temperatura natural y constante, las barricas. Como buen riojano descorcha varias botellas de su cueva para que gocemos del sabor intenso y penetrante de su vino. Después, nos dirige a su sala de reliquias plagada del instrumental agrario del siglo pasado y un antiguo ejemplar de ABC. En otro calado, nos ofrece su cava artesanal que comenzaron a elaborar hace unos cuantos años. 
    Nuestros cuerpos caminan haciendo eses hasta la bodega de Víctor (Liam Neeson), el yerno de Luis e íntimo amigo de Basi y Marta, que nos ha preparado una copiosa cena en su choco que comunica por una escalera con su reformado calado. Víctor, entre brindis y brindis, nos descubre el vino que bebe el Papa, las anécdotas de su pueblo, sus aventuras empresariales... 
   Al subir al choco, el porrón con el líquido burdeos preside la mesa. Alrededor, ensaladilla rusa, chorizo y salchichón artesanal, croquetas, champiñones, pan de pueblo. Y más vino, que no falte el vino. Antes de explotar, y aunque sean las dos de la madrugada, unas carrilleras al vino que se deshacen en la boca. La noche se esfuma entre chistes subiditos de tono, carcajadas, intentos de asesinato y una forma de caminar que más que eses hace equis
   El domingo el grupo de diez amigos resacosos no puede abandonar Logroño sin tomar de nuevo unos pinchos de champiñones, cebarse en la sierra cebollera y, con pena, volver a la capital, a la rutina... ¡Pero con más vino en la sangre y alegría de vivir!
   Mil gracias, pareja.

miércoles, marzo 15, 2017

¡Sorpresa, sorpresa!

Y mi magia voló para tocar los corazones

La paciencia no es una de mis virtudes. En cuanto una ocurrencia ronda por mi cabeza me persigue de tal forma que tengo que dar rienda suelta a mi imaginación y desarrollar la idea que brinca entre mis brujas neuronas.
   Hace poco relaté en el blog mi intención de retomar la costumbre de enviar felicitaciones navideñas y propuse que quien quisiera me mandara su dirección postal para convertirse en el receptor de mi futuro christmas.
   De pronto, en mi correo electrónico aparecieron varios mensajes. Me emocioné tanto que la ilusión me lanzó a la aventura de escribir cartas secretas con mensajes​ mágicos para sorprender y arrancar más de una sonrisa porque ¿hay algo más bonito que recibir una carta inesperada?, ¿habrás sido tú el afortunado? 
   Misterio mágico con varita de bruja gata.
   ¡¡¡Sorpresa, sorpresa​!!!


Un mensaje, un sello, un buzón... Mi carta inesperada

lunes, febrero 27, 2017

Unos rizos de Oscar

Halle y Emma, una rizada amistad

No lo puedo negar, entre nosotras existen muchas, demasiadas diferencias. Halle Berry lo tiene todo: guapa, buen tipo (más bien tipazo), gran actriz, una sonrisa preciosa, piel negra, simpatía... En fin, debo corregir: ella y yo somos lo opuesto, pero hay un pequeño, ínfimo, diminuto detalle que compartimos. Ambas lucimos sobre nuestras cabezas unos alocados rizos que bailan zumba al son del viento y duplican el tamaño de nuestras cabezas. Este detalle capilar que ambas compartimos me hace salir en su defensa y aplaudir el peinado con el que acudió a la Gala de los Oscar 2017. Sé que las redes se llenaron de memes para mofarse de su rizada cabellera, pero ay, amigos, ya quisieran muchos tener tanto pelo en la cabeza y lucirlo con ese arte y esa belleza.
¡Muy bien, Halle, eres la mejor e ibas divina! Bueno, el vestido no me gustó mucho, pero aplaudo tus fantásticos rizos. ¡Que vivan los rizos!

PD: Querida Berry, aquí te explico mis dichas y desdichas con mi melena rizada por si las necesitas para tu defensa  http://mimaridomifamiliayotrosanimales.blogspot.com.es/2015/07/dichas-y-desdichas-de-mi-melena-rizada.html

lunes, febrero 20, 2017

Una carta para ti


En una vieja caja de fieltro rojo escondida en un altillo de casa se almacenan cientos de cartas de mi juventud. De aquella época en la que escribía las historias de verano o los mensajes de amor con bolígrafo sobre una cuartilla que guardaba en un sobre en el que pegaba el sello que había comprado en el estanco. Ese sello que al chupar dejaba un desagradable sabor en la lengua. Deprisa, corría hasta  alguno de los buzones amarillos que decoraban las aceras de la ciudad ─ahora, en proceso de extinción─, y lanzaba la carta por la abertura metálica con la ilusión y la esperanza de que no se perdiera entre el maremágnum de postales y envíos que cada día recibían en Correos. 
   Abrir el buzón de casa y encontrar que alguien me había enviado una carta era una emoción indescriptible que con el paso de los años ha pasado al olvido por la inmediatez de los emails y los whatsapps. Sin embargo, el nerviosismo retorna a mi vida todas las Navidades. Desde hace muchos años, Juan Carlos y Montse envían su felicitación "analógica": un bello christmas de Navidad que al abrir desvela un tierno mensaje escrito de su puño y letra. Emocionada, ubico la felicitación en el salón, una muestra del mundo pasado. Al cabo de los días, llega el christmas de mi tía Nati Cañada, que siempre lo ilustra con la foto de alguno de sus fantásticos cuadros; el de la óptica de mi amiga Mercedes y el clásico de El Corte Inglés. 
   De pronto este año llegó otra felicitación. Palpé el sobre y lo abrí con sumo cuidado, con la intriga apretujando mi estómago y la inquietud por saber quién se había molestado en mandar esa carta. La ternura me golpeó: mi hermano Pepe y Mariona nos felicitaban con un precioso dibujo desde las bodegas de Clos de l'Obac, en Tarragona.
    Esta mañana, mientras paseaba por el pinar, con la escarcha aún agarrada a los pinos y el frío colándose por mis manos he decidido que las próximas Navidades enviaré felicitaciones al estilo vintage: escritas a mano, guardadas en un sobre con un sello pegado en la esquina superior derecha y las mandaré desde algún buzón amarillo en vías de extinción. Decidido, volveré al pasado por un día y esperaré, con nerviosismo, alguna respuesta.

Si alguien desea que le escriba que me mande su dirección por mensaje privado. Prometo cumplir mi palabra. Mi mail: emmaptojo@gmail.com

viernes, febrero 10, 2017

Amor de libros


Y entre libro y libro encontré el cóctel perfecto de amor, odio, deseo, intriga, pasión, miedo, angustia, excitación... Mis últimas novelas:
  • "Todo esto te daré", de Dolores Redondo (Planeta)Hace años, de la mano de esta gran escritora española, me sumergí en la fantástica trilogía que se desarrollaba en la zona del Baztán. "Todo esto te daré", Premio Planeta 2017, se lee de forma ágil y nos descubre la Ribeira Sacra, un territorio gallego plagado de viñedos: el escenario perfecto para desarrollar una trama que gira en torno al vino, el amor, los asesinatos, las relaciones familiares y la tradición. Muy entretenida. 
     "A veces es mejor callar todo que mentir en parte"
     
    "Existe una tristeza vista, pública, de lágrimas y luto, y otra inmensa y silenciosa que es un millón de veces más poderosa" 
  • "Historia de un canalla", de Julia Navarro (Plaza y Janés Editores)
    El protagonista de esta novela es un canalla y no se arrepiente de serlo. Carece de empatía, destila repulsión, egoísmo y codicia. Es un personaje al que es imposible amar. Siempre me han gustado los malos, pero con un pequeño corazón y Thomas, así se llama el canalla, no transmite ni un ápice de ternura. Para mí, tal vez sea la peor novela de Julia Navarro.
    *  
    "A veces el engaño es mayor cuando no media el sexo, mayor que unos simples encuentros en la cama"
  • "Black, Black, Black", de Marta Sanz (Anagrama)
    Este libro me lo recomendó Antonio Fontana, mi gran asesor y amigo literario. Por supuesto, fue un acierto. Una gran novela negra aderezada con historias reales de la vida: violencia de género, homofobia, pasión, secretos...  *
    "Me gusta escribirte porque sé que no me vas a leer. Mucha mayor libertad para insultarte, dónde va a parar"
  • "La isla de Alice", de Daniel Sánchez Arévalo (Planeta)
    Dos libros en uno. En la primera parte se desarrolla una trama de investigación para esclarecer unos cuantos secretos. En la segunda prima el romanticismo. Una novela muy entretenida, sobre todo en la parte más oscura, aunque muchas amigas disfrutaron con la parte del amor. Ya sabéis, sobre gustos no hay nada escrito.* 
    "Quien escribe un diario es una persona que busca un camino para salvarse sin demasiadas esperanzas"
  • "Cinco esquinas", de Mario Vargas Llosa (Alfaguara)
    La novela del Nobel desprende erotismo desde la primera página sin apartarse de otros grandes temas como el periodismo amarillo, la presión del Estado, los políticos y el poder económico. Un suspiro de placer. *
    "Quien a sus solas se ríe, de sus maldades se acuerda"
  • "Donde los escorpiones", de Lorenzo Silva (Destino)
    En esta ocasión Silva traslada a Bevilacqua, la sargento Chamorro, el cabo Arnau y Salgado a la base española en Afganistán para que investiguen la muerte de un soldado español. Lo mejor del libro: la descripción de la vida en la base. Lo sé, no puedo ser objetiva con Lorenzo.
    "Vives en el siglo XXI. La era en la que la pareja es uno de los gadgets desechables que nos distraen la vida"

viernes, febrero 03, 2017

Corazones partíos, enteros y arrejuntados

Corazón partío

HACE DOS AÑOS

─Hola, Emma, te llamo porque tengo algo importante que contarte ─silencio─. Lo sabe muy poca gente y prefiero que te enteres por mí.
─Me estás asustando.
─Me imagino que no te sorprenderá.
─¿El qué?
─Hace tiempo que nuestra relación no iba muy bien.
─Pero...
─Ya no hay vuelta atrás, nos vamos a separar.
─¡Qué me dices! ¿Estáis seguros?
─Sí, los abogados están tramitando nuestra separación.

En el año 2015 varios amigos y familiares se separaron de forma amistosa, aunque siempre hay excepciones. Debo confesar que cada vez que sonaba el teléfono temía contestar. Incluso barajé la posibilidad de que un virus como el zika, aún no detectado por las autoridades sanitarias, estaba atacando a las parejas con un efecto devastador: la disolución total. Por supuesto, me compré el repelente más potente que encontré en la farmacia. 

De boda en boda

HACE UN AÑO

─Hola, Emma, te llamo porque tengo algo importante que contarte ─silencio─. Lo sabe muy poca gente y prefiero que te enteres por mí.
─Me estás asustando.
─Me imagino que no te sorprenderá.
─¿El qué?
─¡Nos casamos y, por supuesto, estáis invitados a la boda!

En el año 2016 varios amigos y familiares se casaron. ¡Cuatro bodas! Que, para qué mentir, arrasaron con la cuenta bancaria pero nos llenaron de risas, bailes, resacas y alegría. Eso sí, mi pasión cinéfila me hizo sufrir los 365 días del año al recordar la gran película "Cuatro bodas y un funeral". El 31 de diciembre, entre uva y uva, sonreí al dar por finalizado el año con "Cuatro bodas y muchas fiestas". 


Fiesta, fiesta, queremos fiesta, fiesta

AÑO 2017
En mi agenda anual por ahora solo hay marcada una fecha: la boda de unos amigos, que una al año no hace daño. No sé qué más ocurrirá, pero sueño con repetir grandes acontecimientos, como los cumpleaños de Raúl y Conchi; reencuentros con mis antiguas compañeras del Saint-Dominique, mis citas clásicas con el grupo del Fem, las fiestas en la playa, las confidencias con Ángeles y Mercedes, las cenas familiares plagadas de gritos y risas, las escapadas románticas con mi Alonso, las excursiones con mis hijos y, cómo no, mis paseos con Yoda, mi gran fuerza.
¡Feliz 2017! Sí, ya sé que ha pasado más de un mes, pero me hace ilusión desearos lo mejor. Ay, por un día que me pongo tontorrona...



Yoda, mi pasión perruna

miércoles, noviembre 30, 2016

En ocasiones veo ORNIS



Los setenta marcaron a toda una generación. En aquellos años el gran sueño de cualquier niño era avistar en mitad de la noche un OVNI (Objeto Volante No Identificado). Entonces era habitual leer en los periódicos, escuchar en la radio o visionar en la televisión -sin mando a distancia y solo dos canales-, las historias de los afortunados que habían contactado con una nave espacial procedente de un misterioso y alejado planeta. ¡Incluso informaban sobre humanos que habían sido abducidos por alienígenas!
    Durante mis viajes nocturnos en el asiento trasero del antiguo Seat 131 que conducía mi padre, observaba somnolienta por la ventanilla la negra noche a la espera de que la potente luz de un platillo volante surcara el cielo, se posara sobre un terreno cercano, abriera la puerta futurista de su nave, descendieran unos cuantos extraterrestres y entablaran una conversación extraplanetaria con nosotros. 

    Mi sueño nunca se cumplió, pero el cine me trasladó a otras galaxias a través de grandes películas como  "E.T.", "Encuentros en la tercera fase" o "La guerra de las Galaxias"
   Ahora, en 2016, debo confesar que en ocasiones veo ORNIS. Juro que cuando paseo a Yoda, mi schnauzer miniatura, y la oscuridad inunda el parque aparecen Objetos Rodantes No Identificados envueltos en haces de luces que hipnotizan y desatan la histeria de mi perra que corre tras ellos como una loca entre ladridos. Mi ilusión infantil desata mis  gritos histéricos hasta que descubro la realidad: no es un OVNI, ni un ORNI, ¡es un ciclista con luces multicolores en el casco, la rueda delantera, la rueda trasera y una luz amarilla en el chaleco!
   Eso no se hace, no se juega con el deseo de una mujer nacida en los setenta que cree que ha avistado una nave espacial y resulta que es un ciclista disfrazado de feria ambulante! No hay derecho.

viernes, noviembre 11, 2016

¿Cruise, Douglas o Trump?


Todo el mundo, partidarios y detractores, opina sobre la victoria de Donald Trump en la últimas elecciones de Estados Unidos, pero a mí lo que realmente me preocupa es si Trump se pronuncia Tramp o Trump.
   Desde hace unos años algunos listillos han decidido cambiar la pronunciación de nuestros clásicos pero, aunque se rían de mí, defenderé mi spanglish. Por ejemplo, a mi adorado Tom Cruise, que me enamoró en la película "Top Gun", ahora la gente lo llama Tom Crus, cuando toda la vida hemos dicho Tom Cruis. A la cuenta de Gmail (gemeil) los modernillos la nombran yimeil. Primark se ha convertido en praimarc y los locales ahora no tienen Wifi (güifi) sino guaifai. Por no hablar de los DVD (deuvede) que los ingleses denominan dividí (¿pero qué dividen?). Eso sí, una cosa tengo clara: Kirk Douglas (duglas) es el padre de Michael Douglas (daglas) y Sharon Stone es Charito Piedra. ¡Con un par! (With a pair)

lunes, noviembre 07, 2016

Citas entre desconocidos


Desde hace unos meses tengo citas con desconocidos. Hombres y mujeres, jóvenes y adultos. No me importa su condición, solo el intercambio.
   El proceso es sencillo: el móvil suena y una notificación en el chat desata la conversación entre dos extraños.
   ─Me interesa. ¿Aún lo tienes? ─pregunto.
   ─Sí. ¿Vives en Madrid? ─contesta Antonio (nombre que indica su perfil).
   ─Sí.
   ─¿Te viene bien quedar en la salida del Metro Arturo Soria?
   ─Perfecto, pero tendría que ser por la mañana, antes de las doce.
   ─¿Podrías este jueves?
   ─Sí.
   ─Entonces quedamos el jueves a las 11:oo en la salida del Metro.
   ─Ok ;-)
   ─Nos vemos.
   El día acordado, a la hora establecida, me presento a mi cita con Antonio, el desconocido del que solo sé su nombre. Un hombre sale por la puerta de la parada del suburbano, cruzamos nuestras inquietantes miradas, nos observamos con intriga hasta que él se acerca y pregunta con curiosidad:
   ─¿Emma?
   ─Sí. ¿Antonio?
   ─Exacto.
   Tras saludarnos con los dos típicos besos españoles, me entrega el paquete.
   ─Toma, comprueba si realmente te interesa.
   Observo el interior y sonrío. Justo lo que quería. Del bolso extraigo el dinero acordado y abono la transacción. 
   ─Ha sido un placer.
  ─Lo mismo digo.
  ─Espero que lo disfrutes ─dice Antonio antes de perderse de nuevo por la boca del Metro.
  Vuelvo a casa con mi gran adquisición: una encuadernadora para organizar todos los papeles y trabajos de mis hijos. ¿Realmente me hacía falta? No lo sé, pero entre compras y ventas, Wallapop me está enviciando.


sábado, octubre 08, 2016

Dos amigas en la Women's Night de Bauhaus

Blanca y yo, una bricoamistad

─Me voy. Hoy preparas tú la cena ─comento a Alonso mientras busco las llaves del coche por el salón.
─¿Adónde?
─Al curso de bricolaje.
─¿A estas horas?
─Sí, esta noche es la Women's Night de Bauhaus y me he apuntado con Blanca.
─En fin, pues disfruta porque si me quisieras ser infiel no se te ocurriría una excusa tan compleja, así que debe ser verdad ─contesta socarrón.
    A las diez de la noche, en el aparcamiento de Bauhaus, una cola enorme de mujeres espera su turno para que les entreguen la acreditación y confirmen el grupo del taller al que deben acudir.
    "¡Alguien está apuntado a introducción de la herramienta!", grita una de las organizadoras. El ataque de risa nos domina a Blanca y a mí, que miramos con perplejidad y asombro las mesas que han preparado en el exterior para que picoteemos unas cuantas croquetas, hamburguesas, tartaletas, unas copas de vino y, para crear ambiente, música de los ochenta de fondo. Al cabo de un rato, el organizador del evento da la bienvenida al bricogineceo y nos indica dónde se va a impartir nuestro curso "Iniciación al bricolaje".


¡Mujeres, manos a la obra!

Dos mesas alargadas albergan a más de veinte mujeres. José, nuestro experto y maestro fontanero y electricista, nos instruye en la colocación de un grifo en el lavabo y cómo montar un enchufe (macho y hembra). Debo decir, con la modestia que me caracteriza, que me sentí una alumna aventajada por ejercer tanto tiempo de manitas de mi casa, pero la experiencia fue fantástica: un día de amigas, confidencias entre destornilladores, copas de vino, enchufes y muchas risas por nuestro súper plan para la noche del viernes con... ¡diploma incluido!
¡Viva la amistad y Bauhaus!



miércoles, septiembre 21, 2016

Gracias de ❤




Me encanta cumplir años, no por hacerme más vieja sino por descubrir a mis amores, la gente que me quiere y me hace sonreír. Mil gracias a todos por vuestras felicitaciones, me hacéis feliz y podría ser más cursi, pero me reservo para el año que viene ─los años despiertan la fibra sensible y nos hacen perder la timidez─. ¡Sí, soy una chica diez (4+6=10) con amigos que valen un potosí! Os quiero. Gracias de 

jueves, agosto 18, 2016

Mis fantasmas


Habéis sido vosotros, lo sé. Siempre a mi lado, cuidándome, cuidándonos.

7:30 de la mañana
Un ruido se cuela en mis sueños, una cascada de agua, gotas que caen con fuerza, rebotan contra el suelo... La potencia aumenta por momentos y me aleja de mi placentero sueño hasta que la intensidad del agua me despierta. Abro los ojos. El ruido continúa, no se detiene. Llueve, pienso legañosa, diluvia. Me levanto de la cama, me asomo a la ventana y contemplo el cielo azul sin una nube, sin una peca de color blanca en el horizonte. No entiendo nada. ¿Se estará duchando alguien? No, todos duermen. Desciendo por la escaleras a la planta baja, me dejo guiar por el sonido del agua y por mis pies empapados sobre la tarima del salón. El latiguillo que une el grifo con la tubería del lavabo ha explotado y un potente géiser deja escapar el agua. Grito hasta despertar a Alonso que corre en busca de unas tenazas para cerrar la llave de paso. Una gran ola de líquido transparente recorre el salón, el baño y parte de las escaleras. 

8:00 de la mañana
Tras rellenar dos cubos con el agua escurrida de la fregona, el suelo vuelve a su estado natural. Me acomodo en el sofá con el camisón empapado, mi cansancio y sonrío. Mis fantasmas me han salvado. Ayer por la tarde llegamos de Oliva y justo esta mañana ha explotado la tubería. Si llega a ocurrir hace quince días ─o tres o dos o uno─ la casa estaría inundada, los muebles estropeados y el suelo y la pintura destrozados. Una pesadilla para nosotros y para el seguro. En cambio, mis fantasmas han conseguido que sucediera durante los dos únicos días que iba a estar en Madrid y me han sabido despertar de mi placentero sueño. 

9:00 de la mañana
Me siento en el parque con mi Kindle, el último libro de Vargas Llosa y Yoda, mi pequeña schnauzer. Sonrío al recordar mis fantásticos días en Oliva. Las palabras claves me bombardean: paella, amigos, excursiones, tinto de verano, windsurf, familia, playa, cine de verano, gin tonics, paseos con mi perra, risas, karts, moreno, Oli-ba-ba, libros y, por fin, una auténtica desconexión del mundo virtual aderezada con otro móvil roto (¡no me ha durado ni cuatro meses!).

11:30 de la mañana
Tras dos latiguillos nuevos, el asesoramiento de mi ferretero y una llave tubo del diez para desenroscar las tuercas del grifo mi mundo vuelve a la normalidad. Seguiré con mis vacaciones con la tranquilidad de saber que ellos siempre están ahí, mis queridos y amados fantasmas. Os quiero.

jueves, julio 14, 2016

Mi friki parque


Dos mujeres vestidas con ropa deportiva de primeras marcas sudan la gota gorda mientras realizan flexiones y corren alrededor de unos macizos de flores. Protegido bajo la sombra de un árbol está su entrenador personal al que pagan un pastón para que las haga sufrir. Un masoquismo deportivo que no llego a comprender. ¿No sería mejor destinar ese dinero a una sesión de spa o un masaje sensorial?
     A mi lado, una mujer negra vestida con un uniforme rosa que trabaja en alguno de los chalets cercanos pasea a un pastor alemán. Su gesto muestra desagrado, tal vez ella no contaba con que entre sus misiones de servicio doméstico debiera pasear a un animal, que de cachorro era muy mono y ahora es un estorbo para sus dueños.
     Por la pista que circunvala el parque corren como conejos varios runners. Algunos alegran la vista con sus macizos cuerpos y músculos; otros dan ganas de llorar al ver sus caras congestionadas, su respiración entrecortada y el movimiento desgarbado de sus piernas.
     ─¡Buenos días! ─me saluda uno de los jardineros que está eliminando las malas hierbas entre las lavandas─. Hoy has madrugado.
     ─Sí, para aguantar mejor este calor.
     ─A mí me vas a contar...
     Yoda, mi pequeña schnauzer, se acerca hasta él moviendo el rabo para que la mime con unas cuantas caricias.
     En la isleta central del lago artificial juegan varios perros mientras sus dueños presumen sobre las hazañas de sus canes. Les saludo a todos con educación y me alejo lo antes posible: nunca he soportado a las madres de los parques infantiles que hablaban exclusivamente de sus bebés y tampoco aguanto a los que sólo hablan de sus mascotas. Sí, soy rarita, pero me gusta pasear en silencio y soledad para analizar a la gente, las situaciones de mi alrededor e intentar arreglar el mundo con mis ideas peregrinas.
     Un hombre mayor, con la cabeza cubierta con un sombrero de explorador, se acerca hasta el lago con una gran caja triangular de madera donde guarda su tesoro, un gran velero que en breve surcará las aguas.
     Otto, Mori, Balto, Kira, Tula, Kenia... Conozco los nombres de muchos perros, pero desconozco cómo se llaman sus dueños. A ellos les ocurre lo mismo, ahora yo soy la dueña de Yoda, la friki que pasea con un cliquer y un bolso en bandolera que guarda en su interior un bebedero de agua plegable, chuches y el móvil para hacer fotos en instagram a su perra. Sí, tal vez sea la más chalada del parque, pero me encanta. 

La cuenta de Yoda en Instagram:  
@yoda_schnauzer

viernes, junio 24, 2016

Mis lecturas a besos o versos



Muertos, escorpiones, sueños, una granja, sombras... Palabras que aparecen en los títulos de los últimos libros que he leído y me han hecho sentir y vivir grandes historias. 
  • "El libro de los Baltimore", de Joël Dicker (Alfaguara)
    Novela perfecta para el verano con los ingredientes más refrescantes: amistades de juventud, familia, un gran amor, nostalgia... Marcus Goldman ─protagonista de "La verdad sobre el caso Harry Quebert"─ vuelve a nuestras vidas relatando su propia historia.
    Frases de halcón:

    "Cuando estoy con ella no te estoy engañando a ti. Estoy engañando a mi propia tristeza".
    "¿Por qué escribo? Porque los libros son más fuertes que la vida. Son su mejor revancha"
  • "La granja", de Tom Rob Smith (Black Salamandra)
    La estabilidad de Daniel se desequilibra cuando su padre le cuenta que su madre está loca y ha tenido que ingresarla. Y se desmorona cuando su madre huye desesperada y le pide ayuda para desenmascarar a su padre, un asesino. Versiones opuestas, posibles crímenes... Un gran thriller.
    "Una gran amistad puede barrerse en una tarde, un amante se convierte en un enemigo con una sola confesión"
  • "Enterrad a los muertos", de Louise Penny (Black Salamandra)
    El inspector jefe Gamache, pese a estar de baja laboral, se topa en Quebec con un cadáver en el sótano de una vieja biblioteca, el escenario perfecto para una gran trama plagada de misterio e historias paralelas.
  • "Algunos de los crímenes más atroces que he visto los han cometido mujeres. No se dan tantos casos como entre los hombres, pero a ellas se les da mejor esperar el momento perfecto"
  • "Flores cortadas", de Karin Slaughter (Harpercollins)
  • Los dramas personales pueden destrozar una familia y distanciar a dos hermanas durante más de veinte años hasta que la tragedia vuelve a golpearlas de forma inesperada y resucita el misterio que siempre las ha perseguido: ¿qué sucedió con Julia, la hermana mayor que desapareció con 19 años? La intriga está servida.

  • "Y nunca se lo he dicho a nadie, pero ser mala me sentó de puta madre"
  • "Rosy & John", de Pierre Lemaitre (Alfaguara)
    "Camille", de Pierre Lemaitre (Alfaguara)
    Mi gran sorpresa de este año fue el escritor Pierre Lemaitre. La primera novela que leí, "Alex", me atrapó y decidí seguir los casos del comandante Camille Verhoeven plagados de sucesos al margen de la ley, dolor personal y personajes con alma propia. Muy recomendable.
    "Olvidar es inevitable. Pero olvidar no es sanar"
  • "Te quiero porque me das de comer", de David Llorente (Editorial Alrevés)
    Un asesino en serie en Carabanchel, un chaval apocado que se convierte en médico y es admirado por todo el mundo... Un barullo de historias que al principio te descuadran y poco a poco empiezan a tomar sentido. Una novela muy original, aunque no sé si a todo el mundo le gustará. A mí sí, desde luego.
    "
    Quería dejar atrás toda esa mierda, pero es imposible: (vayas donde vayas) los recuerdos siempre te los traes contigo. 
  • "Pasaje en las sombras",  de Arnaldur Indridason (RBA)
    El análisis forense determina que la muerte de un anciano no ha sido muy plácida: falleció asfixiado con una almohada. Al registrar su casa, localizan unos recortes del asesinato de un chica en 1944 tras el Teatro Nacional de Reikiavik. Dos crímenes, sesenta años de diferencia... Pura intriga.
  • "La conspiración de los mediocres" de Ernesto Mallo (Editorial Siruela)
    Novela negra que se desarrolla en Argentina, en la época en que la Triple A, una organización terrorista de extrema derecha que combate los movimientos de izquierdas que dominan el país. En este escenario, el comisario Lascano debe resolver el asesinato de un ex miembro de las SS y proteger su vida.
  • "Controlaré tus sueños" de John Verdon (Rocaeditorial)
    Tomé el libro con emoción, con ganas de reencontrarme con David Gurney, su mujer y su maravillosa granja, pero hay amores que no aguantan el paso del tiempo y el nuestro se terminó. Aún así, siempre entretiene.

    Ahora, en mis manos: "Donde los escorpiones", de Lorenzo Silva.