jueves, julio 14, 2016

Mi friki parque


Dos mujeres vestidas con ropa deportiva de primeras marcas sudan la gota gorda mientras realizan flexiones y corren alrededor de unos macizos de flores. Protegido bajo la sombra de un árbol está su entrenador personal al que pagan un pastón para que las haga sufrir. Un masoquismo deportivo que no llego a comprender. ¿No sería mejor destinar ese dinero a una sesión de spa o un masaje sensorial?
     A mi lado, una mujer negra vestida con un uniforme rosa que trabaja en alguno de los chalets cercanos pasea a un pastor alemán. Su gesto muestra desagrado, tal vez ella no contaba con que entre sus misiones de servicio doméstico debiera pasear a un animal, que de cachorro era muy mono y ahora es un estorbo para sus dueños.
     Por la pista que circunvala el parque corren como conejos varios runners. Algunos alegran la vista con sus macizos cuerpos y músculos; otros dan ganas de llorar al ver sus caras congestionadas, su respiración entrecortada y el movimiento desgarbado de sus piernas.
     ─¡Buenos días! ─me saluda uno de los jardineros que está eliminando las malas hierbas entre las lavandas─. Hoy has madrugado.
     ─Sí, para aguantar mejor este calor.
     ─A mí me vas a contar...
     Yoda, mi pequeña schnauzer, se acerca hasta él moviendo el rabo para que la mime con unas cuantas caricias.
     En la isleta central del lago artificial juegan varios perros mientras sus dueños presumen sobre las hazañas de sus canes. Les saludo a todos con educación y me alejo lo antes posible: nunca he soportado a las madres de los parques infantiles que hablaban exclusivamente de sus bebés y tampoco aguanto a los que sólo hablan de sus mascotas. Sí, soy rarita, pero me gusta pasear en silencio y soledad para analizar a la gente, las situaciones de mi alrededor e intentar arreglar el mundo con mis ideas peregrinas.
     Un hombre mayor, con la cabeza cubierta con un sombrero de explorador, se acerca hasta el lago con una gran caja triangular de madera donde guarda su tesoro, un gran velero que en breve surcará las aguas.
     Otto, Mori, Balto, Kira, Tula, Kenia... Conozco los nombres de muchos perros, pero desconozco cómo se llaman sus dueños. A ellos les ocurre lo mismo, ahora yo soy la dueña de Yoda, la friki que pasea con un cliquer y un bolso en bandolera que guarda en su interior un bebedero de agua plegable, chuches y el móvil para hacer fotos en instagram a su perra. Sí, tal vez sea la más chalada del parque, pero me encanta. 

La cuenta de Yoda en Instagram:  
@yoda_schnauzer

viernes, junio 24, 2016

Mis lecturas a besos o versos



Muertos, escorpiones, sueños, una granja, sombras... Palabras que aparecen en los títulos de los últimos libros que he leído y me han hecho sentir y vivir grandes historias. 
  • "El libro de los Baltimore", de Joël Dicker (Alfaguara)
    Novela perfecta para el verano con los ingredientes más refrescantes: amistades de juventud, familia, un gran amor, nostalgia... Marcus Goldman ─protagonista de "La verdad sobre el caso Harry Quebert"─ vuelve a nuestras vidas relatando su propia historia.
    Frases de halcón:

    "Cuando estoy con ella no te estoy engañando a ti. Estoy engañando a mi propia tristeza".
    "¿Por qué escribo? Porque los libros son más fuertes que la vida. Son su mejor revancha"
  • "La granja", de Tom Rob Smith (Black Salamandra)
    La estabilidad de Daniel se desequilibra cuando su padre le cuenta que su madre está loca y ha tenido que ingresarla. Y se desmorona cuando su madre huye desesperada y le pide ayuda para desenmascarar a su padre, un asesino. Versiones opuestas, posibles crímenes... Un gran thriller.
    "Una gran amistad puede barrerse en una tarde, un amante se convierte en un enemigo con una sola confesión"
  • "Enterrad a los muertos", de Louise Penny (Black Salamandra)
    El inspector jefe Gamache, pese a estar de baja laboral, se topa en Quebec con un cadáver en el sótano de una vieja biblioteca, el escenario perfecto para una gran trama plagada de misterio e historias paralelas.
  • "Algunos de los crímenes más atroces que he visto los han cometido mujeres. No se dan tantos casos como entre los hombres, pero a ellas se les da mejor esperar el momento perfecto"
  • "Flores cortadas", de Karin Slaughter (Harpercollins)
  • Los dramas personales pueden destrozar una familia y distanciar a dos hermanas durante más de veinte años hasta que la tragedia vuelve a golpearlas de forma inesperada y resucita el misterio que siempre las ha perseguido: ¿qué sucedió con Julia, la hermana mayor que desapareció con 19 años? La intriga está servida.

  • "Y nunca se lo he dicho a nadie, pero ser mala me sentó de puta madre"
  • "Rosy & John", de Pierre Lemaitre (Alfaguara)
    "Camille", de Pierre Lemaitre (Alfaguara)
    Mi gran sorpresa de este año fue el escritor Pierre Lemaitre. La primera novela que leí, "Alex", me atrapó y decidí seguir los casos del comandante Camille Verhoeven plagados de sucesos al margen de la ley, dolor personal y personajes con alma propia. Muy recomendable.
    "Olvidar es inevitable. Pero olvidar no es sanar"
  • "Te quiero porque me das de comer", de David Llorente (Editorial Alrevés)
    Un asesino en serie en Carabanchel, un chaval apocado que se convierte en médico y es admirado por todo el mundo... Un barullo de historias que al principio te descuadran y poco a poco empiezan a tomar sentido. Una novela muy original, aunque no sé si a todo el mundo le gustará. A mí sí, desde luego.
    "
    Quería dejar atrás toda esa mierda, pero es imposible: (vayas donde vayas) los recuerdos siempre te los traes contigo. 
  • "Pasaje en las sombras",  de Arnaldur Indridason (RBA)
    El análisis forense determina que la muerte de un anciano no ha sido muy plácida: falleció asfixiado con una almohada. Al registrar su casa, localizan unos recortes del asesinato de un chica en 1944 tras el Teatro Nacional de Reikiavik. Dos crímenes, sesenta años de diferencia... Pura intriga.
  • "La conspiración de los mediocres" de Ernesto Mallo (Editorial Siruela)
    Novela negra que se desarrolla en Argentina, en la época en que la Triple A, una organización terrorista de extrema derecha que combate los movimientos de izquierdas que dominan el país. En este escenario, el comisario Lascano debe resolver el asesinato de un ex miembro de las SS y proteger su vida.
  • "Controlaré tus sueños" de John Verdon (Rocaeditorial)
    Tomé el libro con emoción, con ganas de reencontrarme con David Gurney, su mujer y su maravillosa granja, pero hay amores que no aguantan el paso del tiempo y el nuestro se terminó. Aún así, siempre entretiene.

    Ahora, en mis manos: "Donde los escorpiones", de Lorenzo Silva.

jueves, junio 16, 2016

Las vacas miran al Norte y en Islandia no hay hormigas


No puedo presumir de ser una experta en física cuántica, ornitología o bioquímica. En cambio, domino ciertas cuestiones difíciles de clasificar. Lo confieso soy una experta en friki-informaciones-absurdas
─Mamá, ¿te has dado cuenta de que los apellidos de todos los islandeses terminan en -son? ─comenta mi hijo Álvaro mientras ve el partido de la Eurocopa que disputan Portugal e Islandia.
   La pregunta me hace feliz. Hace poco leí un libro policíaco que se desarrollaba en ese país y descubrí que los apellidos islandeses son patronímicos. Es decir, se toma el nombre del padre en genitivo y se le añade la terminación -son (para un niño) y -dóttir (para una niña). Por ejemplo, el apellido de mis hijos sería Juanfranson. Para confirmar la información acudí a San Google y me emocioné. No sólo confirmó mis conocimientos sino que además descubrí que...

"Islandia es el único país donde no hay hormigas"

   ¡Qué fuerte!, si no hay hormigas tampoco habrá osos hormigueros, que devoran más de 35.000 hormigas diarias. O puede que en una época remota los osos hormigueros extinguieran la población de hormigas con sus trompas aspirador y por culpa de su glotonería hormiguil fallecieran por inanición. 
¡Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte!

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En nuestro último viaje a Asturias por el enlace de mi padre, Álvaro, que ha heredado mis genes friki-informaciones-absurdas, nos desveló un gran secreto mientras miraba por la ventanilla del coche...

"Siempre que una vaca come mira hacia el Norte"

¡La leche! (y no la de sus ubres). Toda mi vida sin norte y sin saber dónde está el Norte y ahora resulta que para orientarme en el mundo sólo debo fijarme en unos cuantos rumiantes, eso sí que estén comiendo.

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Para aquellos interesados en friki-informaciones-absurdas podréis descubrir unas cuantas muertes absurdas y la historia de los ventiladores asesinos coreanos en los siguientes enlaces.

El ventilador asesino

Desajuste mortal



martes, abril 26, 2016

¡No voy a votar el 26 de junio!


¡No voy a votar en las próximas elecciones del 26 de junio!
Tal vez haya gente que me critique por no participar en el proceso democrático, pero mi decisión es producto de una gran reflexión. Recuerdo cuando cumplí 18 años, la emoción que me produjo saber que podía votar. Desde entonces jamás he fallado a la llamada de las urnas. Mi voto (siempre secreto) nunca ha sido fiel a ningún partido. Salvo radicalismos, he apostado por distintos bandos. Si el partido llegaba al gobierno y no cumplía lo acordado en su programa (sí, leo los programas) o abusaba de su poder perdía mi confianza y no volvía a recibir mi humilde voto. 
Durante muchos años el bipartidismo ha dominado la escena política en España y los excesos por parte de gente inmoral parecían impunes: corrupción, colocaciones a dedo, contrataciones sin concurso, sobornos... Los españolitos decidieron en las últimas elecciones cambiar el panorama político: los votos se distribuyeron entre distintas formaciones y llegó el caos. Los políticos no han sido capaces de formar gobierno (ese es su trabajo, que conste) y por su inutilidad nos vemos abocados a unas nuevas elecciones que suponen (¡átate los machos!) un gasto estimado de 160 millones de euros. Repito: 160 millones de euros 
¿Acaso España ─un país en crisis con más de un 20% de paro─ se puede permitir ese gasto? Os daré la respuesta: no, es una auténtica vergüenza. Por tanto, todos los políticos de las formaciones que han sido incapaces de formar gobierno deben dimitir por ética, porque no han hecho bien su trabajo y porque si están en ese puesto es por la gente que ha confiado en ellos y les ha dado su voto. 
No voy a votar en las próximas elecciones, no voy a perder mi tiempo (lo valoro mucho) en ir al colegio electoral, no voy a participar en esta vergonzosa farsa política que va a costar a las arcas españolas 160 millones de euros. 
Una idea: ¿no sería más beneficioso para España encerrar a los diputados en el Congreso hasta que formen gobierno y ahorrarnos 160 millones de euros?

P.D: Siento hablar de política pero estoy muy, muy quemada y a través de la escritura desahogo mi ira.

domingo, abril 10, 2016

Mi frikismo particular


Domingo, 9:30 h de la mañana, una leve resaca navega por mi cerebro por los excesos de la cena y copas en casa de unos amigos. El despertador del móvil insiste con su insoportable sonido, extiendo la mano, apago el teléfono y miro por la ventana. Una pena, no llueve. Los nervios me hacen saltar de la cama, vestirme con mis mallas y aparejos de adiestramiento. 
Yoda eleva sus graciosas orejas al verme bajar las escaleras. Hoy es nuestro último día del curso de obediencia canina que imparte El perro pirata en el parque Juan Pablo II. Después de un mes, Yoda debe pasar el examen final: una sucesión de ejercicios en un circuito cuadrado.
Antes de salir de casa me preparo mi Coca-cola light con hielo, coloco a Yoda en el maletero, cojo mi cliquer (herramienta para el adiestramiento canino), los premios y arranco hacia la prueba final.
No lo dudéis, la fuerza nos ha acompañado y hemos aprobado con una calificación excelente. Cómo se nota que soy una friki de mi perra, acudo a cursos, paseo hasta el infinito y más allá y soy el hazmerreír de mis hombres que soportan con estoicismo mi frikismo perruno.


¿Aprobaré el examen?


viernes, abril 01, 2016

Soy una perdida


Desde la ventana de cristal, en mi día de libranza, observo al fondo la sierra nevada de Madrid. No recuerdo la última vez que cogí un autobús interurbano, tal vez hace veinte años. Me dirijo a Collado Villalba, un destino inusual en mi vida. El silencioso movimiento del moderno vehículo me adormece y sueño con el inicio de mi odisea.
─Emma, tú sí que eres una perdida.
Mis brazos sujetan el libro "Lugares oscuros", de Gillian Flynn, la autora de "Perdida", el gran éxito literario de hace unos años. No contesto a Alonso, ni siquiera sonrío, no tengo argumentos para rebatir su afirmación y encima el libro no me está gustando.
Semana Santa, mi madre con sus mimos, Julian y su sabrosa cocina, los tres perros, los niños, Guadarrama, amigos, las partidas de parchís, Alonso, las excursiones, el vino, el cuscús, las risas... Salvo por mi presencia, todo es perfecto. 


Mi perdición: los perros, mi coche y mis gafas de sol

Porque no te lo vas a creer pero...
  • ¿A quién se le ocurre dejar la funda con las gafas de sol graduadas encima del techo del coche para ubicar a los perros en el maletero, arrancar a toda velocidad y percatarse del despiste treinta kilómetros después? Gafas perdidas
  • ¿Quién es capaz de volver a perder la única llave del coche en una excursión, avisar a la grúa para trasladarlo al taller, que desmonten la cerradura y solicitar nuevas llaves en la central?
    Coche perdido
  • ¿Quién puede pensar que al llamar a la perra en vez de volver por el puente que ha atravesado ataje saltando un pequeño muro y se caiga al agua del estanque?
    Perra chapoteando, dueña perdida de los nervios intentando salvarla

Sí, soy una perdida y ahora me dirijo después de cinco días sin coche al taller de Villalba a pagar un pastón para recuperar mi automóvil con dos puñeteras llaves nuevas. Lo sé, una perdida, un desastre, un auténtico caos, pero tengo un tesoro: mi familia y una madre fantástica que hasta se convirtió por unos minutos en agente de tráfico para facilitar las maniobras de la grúa. 


Detrás, el estanque del chapuzón


sábado, marzo 19, 2016

Runners vs. paseadores de perros

Sé que con esta entrada en el blog voy a despertar la ira de muchos amigos deportistas que corren cual gacelas por las calles y parques de Madrid, que sudan la gota gorda preparándose para alguna maratón y cuidan su cuerpo con dedicación. En el fondo les envidio. Las pocas veces que he intentado practicar el running me he zambullido de cabeza en el ridículo por mi congestión (me pongo roja como un gazpacho), mi respiración estilo Darth Vader por mi incipiente ataque de asma y mis lorcillas bailando a ritmo de samba. Lo reconozco, tiré la toalla pero me convertí en una caminante profesional. Todos los días paseo un mínimo de hora y media con paso acelarado, estilo y glamour. Antes podía remolonear en la cama y fallar alguna vez a mi compromiso, pero desde que tengo a Yoda, mi pequeña schnauzer miniatura, no hay excusa posible.
Nuestros paseos rozan la perfección hasta que aparece un ser trotando con camiseta fosforita, zapatillas brillantes y unas mallas ajustadas en los muslos. Mi perra observa su presa, prepara la posición y sale en estampida tras el extraterrestre fosforito que ha invadido el pinar, tras ese conejo sin orejas puntiagudas pero más veloz que el correcaminos, la presa perfecta. Mi corazón palpita, grito Yoda, la tiento con una cuantas chuches, pero el amor es ciego y ella solo tiene ojos para el extraterrestre.
A ver, queridos runners, ¿es necesario que vistáis con esos modelos multicolores tan espantosos? ¿No os importaría llevar un silbato para avisar de vuestra presencia y así sujetar con antelación a mi perra y evitar mi posible paro cardíaco? En fin, queridos runners, debemos admitir que nuestro amor es imposible.

jueves, marzo 10, 2016

Facebook ya no es lo que era...


Imaginad: Madrid, mayo de 2008 ─como decía la abuelita de la mítica serie "Las chicas de oro"─, aquel año creé mi cuenta en Facebook, cuando la red social en España acababa de desembarcar y poca gente se había conectado. Recuerdo que mi grupo de amigos era de treinta y dos personas y entonces me parecía una barbaridad. En aquella época los muros sí que eran personales: fotos del verano, familiares, fiestas, viajes, eventos sociales... En mi caso, muchas imágenes y enlaces a mi diario-blog para que mis amigos accedieran con facilidad. Poco a poco Facebook aumentó su tamaño. Con ilusión descubrí personas del pasado, amigos que había perdido... El tiempo pasó y mi cuidado sobre lo que publicaba se incrementó para intentar proteger la intimidad de mi gente. Alguna entrada de mi blog levantó ampollas en conocidos más o menos cercanos e inevitablemente implanté mi propia autocensura. De la auténtica libertad pasé a un mínimo control sobre lo que escribía en el blog o las fotos que publicaba en Facebook. Respecto a mi imagen o mi forma de ser no me contuve: siempre me he reído de mí misma y no pienso cambiar (si alguien se ofende tiene la absoluta libertad de dejar de seguirme o bloquearme)
Desde hace unos meses barajo la idea de abandonar Facebook porque no se ajusta a los principios de su inicio. Seré sincera: me harta ver en los muros las propuestas políticas del partido afín de cada persona (¡no me interesa!), estoy hastiada de las frases de Paolo Coehlo, Pablo Neruda o Mario Benedetti que se repiten semana a semana; me dan mucha pena los niños con enfermedades o desaparecidos pero siempre dudo de la veracidad; no soporto que me pidan firmar cada dos por tres por una causa en change.org; me irrita que a través de las cookies detecten mis gustos y me bombardeen con cientos de anuncios... En fin, que la red social Facebook se ha convertido en una red política, poética o publicitaria y reconozco que me cansa. Aunque, como todo, aún mantiene parte de su encanto.
Seguiré pensando...

viernes, marzo 04, 2016

Tengo un don (que no un dron)

Cada persona tiene un don, un arte que lo caracteriza y hace genial. No pienso echarme flores, ni enumerar las cosas que hago bien, ni explicar mis habilidades adquiridas a lo largo de más de cuarenta años, pero hay una característica en mi ser que me hace si cabe más especial. No es fácil realizarlo con mi estilo y glamour (repito, he tardado años en perfeccionar mi técnica). Lo confieso: soy una experta en caerme al suelo. Sí, tal y como suena. Mi no parar se paraliza cuando me estampo. Oye, que no todo el mundo puede hacerlo con mi gracia y estilo. Que hoy por ejemplo he pisado mal con el pie izquierdo, me he caído y me he rebozado cual croqueta por el césped del pinar bajo la mirada atenta de Yoda, mi schnauzer miniatura. Por suerte, que siempre es de agradecer, no había público para aplaudir mi hazaña. Eso sí, con mi súper estilo me he levantado, he sacudido la tierra de mis mallas, colocado la coleta de mi pelo y he continuado con dignidad, como si fuera la reina de los pinos. Ay, hacía tanto tiempo...

Enlaces con mis caídas ilustres:

lunes, febrero 22, 2016

Desastre imperfecto


El mundo parece feliz. Yoda y yo por el pinar, pino arriba, pino abajo. Ella libre como el viento, rebozándose en el césped, corriendo tras la pelota que le lanzo, conociendo otros seres caninos... Una hora paseando, el método ideal para quemar calorías, disfrutar de la naturaleza y comprobar la inteligencia de Yoda que acude a mis silbidos y está pendiente de mi posición. Todo parece perfecto hasta que descubro mi imperfección. Miro mis manos, vacío mis bolsillos, palpo mi cuerpo en busca de escondites secretos... "¡No puede ser, Yoda! ¡He perdido la llave del coche!", grito entre los pinos con la mirada atónita de la perra. En el coche, bajo el asiento delantero está escondido mi bolso con la cartera, mi documentación y las llaves de casa. En la guantera, la tarjeta de acceso al trabajo... Mi mente bulle. No tengo otra llave de repuesto y no sé cómo se lo voy a explicar a Alonso. Mantengo la calma porque este tipo de situaciones me suceden con frecuencia. Debo desandar lo andado. Retomo los caminos del pinar y me siento como el personaje de un cuento infantil perdido por el bosque, sin recordar exactamente si había tomado el camino de la derecha o la izquierda. A mi mente acuden la Virgen del Carmen y San Antonio ─a los que siempre rezan en caso de extravío mi suegra y mi madre─ y les suplico que aparezcan la llaves. "Busca, busca", ordeno a Yoda que no entiende mis palabras.
Al cabo de un kilómetro y medio y la desesperación dominando mis nervios veo a dos mujeres, corro hacia ellas con desesperanza. 
─Perdonen, ¿no habrán encontrado una llave de coche?
Ambas, vestidas con gran estilo, me miran con media sonrisa y me hacen feliz.
─Sí, estaba tirada en mitad del camino. La hemos dejado sobre ese poyete que está ahí a lo lejos.
Tengo ganas de abrazarlas, de invitarlas de desayunar, de hacerme íntima amiga suya.
─Mil gracias, de verdad. No os imagináis lo que estaba sufriendo.
Vuelvo con Yoda, mi llave de coche engarzada en el llavero de Minnie, la pelota, la correa y adorando a San Antonio, la Virgen del Carmen y esas dos mujeres encantadoras que me han hecho feliz.
Alonso, no te lo vas a creer pero... ¡Hoy la suerte me ha sonreído, he encontrado una aguja en el pajar! ¡La fuerza me acompaña!

jueves, febrero 04, 2016

Cuestión de carácter


El frío amanece en Madrid. Por el parque Juan Carlos I me cruzo con un corredor y una señora mayor que pasea a su perro. "¡Lo que voy a disfrutar cuando Yoda pueda salir a la calle!", pienso sin sentir los dedos helados de mis manos. La música suena en el único casco que se cuela por mi oído derecho. Me gusta la soledad matutina. En mi mente surgen mil ideas, argumentos que quiero desarrollar, alguna que otra maldad... Por más que intento caminar por las zonas con sol mi cuerpo no entra en calor. Sin ningún tipo de pudor elevo la bufanda circular de mi cuello para cubrir mis orejas. Mis rizos se escapan por los laterales y mi imagen pierde todo su glamour. "Que no aparezca nadie conocido", suplico mientras acelero el paso con mis pintas y buen humor. 
Sonrío. Los retazos de recuerdos del pasado y el presente reafirman la fuerte personalidad de mis hijos. Diego, con tres años, me suplicaba cada mañana que le pintara en la frente con el lápiz de ojos el rayo de Harry Potter ─su gran ídolo de aquella época─ y se iba al colegio tan feliz con sus "súper poderes". Álvaro, al contrario que su hermano, odia Star Wars, pero es un fan absoluto de "Los mercenarios 2", interpretada por grandes estrellas como Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger. Los pósters del film presiden la pared imantada que le pinté este verano. 
A Diego le gusta la pizza, el sushi y la Coca-Cola (todo lo que odia su hermano). A Álvaro le gustan los espaguetis boloñesa, el jamón serrano y el Trinaranjus (todo lo que odia su hermano). Solo coinciden en una puñetera cosa: su pasión por el Real Madrid (el equipo que odia su madre atlética)

La pared imantada con los posters de "Los mercenarios 2"

martes, enero 12, 2016

Año nuevo, vida nueva

El año pasado se quedaron en el tintero de la intimidad varias historias que no se pueden contar: un accidentado viaje, comidas con gente que hay que mantener en el anonimato y muchas cenas y fiestas con familia y amigos, esos grandes amores con los que mi locura y desenfreno gozan de absoluta libertad. 
El problema de la red social es que todo se convierte en público y hay que saber dónde marcar el límite para proteger el espacio personal y la imagen de la gente de alrededor. Desde pequeña, los diarios ─íntimos y personales─ me han acompañado: cuadernos que rellenaba con mis historias y codificaba cuando debía proteger algún secreto por si alguien descubriese el escondite de mi tesoro escrito. 
Caí en la tentación ─inevitable en mi ser─ de las nuevas tecnologías y este blog virtual sustituyó al papel. Mi entorno, mis fieras y mis locas aventuras coparon este ínfimo espacio de la Red. Lucas y Kaos, las mascotas más queridas, protagonizaron grandes entradas, pero desaparecieron de nuestras vidas y dejaron un gran vacío. 
Desde hace unos cuantos años un runrún perturbaba mis sueños, un deseo se colaba en mi mente cada vez que paseaba por el parque, tenía una necesidad que implicaba una gran responsabilidad... En casa se sucedieron los debates y las votaciones hasta que se consiguió una mayoría simple con dos votos a favor, una abstención y un voto en contra. Ahora que todos se han enamorado de Yoda, la votación sería cuatro votos a favor.
Es para mí un honor y una satisfacción presentaros a un nuevo miembro de este blog, a Yoda, a la pequeña schnauzer, a mi nuevo amor. 



jueves, diciembre 03, 2015

Más que una amiga, una cabrona. Te odio

Ya no me engañas. Te he aguantado muchos años, te he sufrido y ya estoy más que harta. Te odio. Todas las mañanas te engatuso para que me hagas feliz, para que me engañes un poquito, no mucho, sólo lo justo para salir de casa con una gran sonrisa. Pero tú no puedes, tú tienes que ser sincera, escupirme a la cara la realidad y, querida falsa amiga, hundirme en la miseria. Te odio.
Hace quince días fui feliz. Te quedaste sin energía y decidí hacerte sufrir. Ahí te quedas, monina. Paso de ti. Me zambullí en la felicidad y regalé a mi ser mil placeres. Descontrol absoluto. Por la mañana me levantaba feliz, sin cargo de conciencia por no tener que subirme sobre ti, asquerosa balanza del baño que me ha amargado toda mi vida. Sí, te quedaste sin pilas y decidí no cambiarlas hasta después de Navidad. ¡Locura gastronómica, alcohólica y lujuriosa! Desenfreno cárnico hasta hoy, el día que he sacado un jersey de invierno del armario y he tenido que ceñir mi cuerpo exceso en esa lana que apretaba mis pechos y michelines. ¡Por Dios!, he gritado al verme reflejada en el espejo y te he oído, sí asquerosa amiga, he escuchado tu risa de báscula. Te odio, has ganado la batalla: ¡he comprado pilas para que me tortures! Pero hasta mañana gozaré de mi vino, mis quesos y te haré sufrir un poco más, cabrona.
Te odio, pero nunca olvides que mi autoestima es más fuerte que tú, querida.

martes, diciembre 01, 2015

Negras lecturas


Me atraen las mentes enrevesadas que imaginan historias complejas, que matan y generan intriga. Adoro la novela negra que me sumerge en el lado oscuro y me hace navegar por complejos cerebros que maquinan maldades. Este otoño estoy negra.  
  • "Alex", de Pierre Lemaitre
    La angustia se vive desde el principio de la novela hasta que de pronto un giro de volante desbarata tus pensamientos y te mete a empujones en una historia aún mejor. Una más que recomendable lectura. La más negra y seductora del otoño.
  • "Revival", de Stephen King
    Qué decir de este autor que ha marcado mi vida. "Misery", un clásico imprescisdible. "Verano de corrupción", una pasión... King y su imaginación desbordante y siniestra acaparan al lector con una historia que se traslada a lo largo del tiempo por un hilo conductor eléctrico. Un pastor evangélico, un mago del ilusionismo, un predicador que sana a los enfermos... Y de fondo, la música y la admiración como motor.
  • "Tiempos de hielo", de Fred Vargas
    Hay amigos que nunca se olvidan y te ilusiona volver a encontrar. Adamsberg, de la Brigada Criminal de París y el comandante Danglard deben descifrar unos misteriosos suicidios vinculados a un grupo admirador de la Revolución Francesa y, sobre todo, de Robespierre. Entre medias, el Círculo Polar, la nieve, herencias, amores y maltrato. Una historia para los amantes de esta escritora que en esta ocasión no me ha atrapado con su fuerza habitual.
    "Vive unos días para pensar en mí. Duerme para soñar conmigo. Adiós. Ese mismo día al mirarte gozaré con tu terror"
  • "Nieve y neón", de Jesús Ferrero
    La novela se desarrolla en la época de la caída del Muro de Berlín, de la apertura de frontera y el cambio de vida. La ciudad es un hervidero pero en el punto de ebullición se encuentran tres mujeres. Agatha, la muchacha que recorre en bici la capital; su madre, una cabaretera, y su tía, enamorada de un asesino que quiera abandonar la delincuencia. Muertes, casualidades, persecuciones, un perturbado sexual...
    "Lo peor de nuestra vida se puede mezclar indisolublemente con lo mejor"
  • "La costilla de Adán", de Antonio Manzini
    El subjefe Rocco Schiavone, relegado de Roma a Aosta por intentar defender la justicia, descubre que tras un suicidio se esconde un asesinato. La trama para resolver el caso nos desvela el carácter de Rocco, sus debilidades, su dolor, su intuición y su peculiar manera de aplicar la ley. Pon un subjefe en tu vida.
    "La vejez es la venganza de los feos. Porque es una capa de barniz que mata toda la belleza y reduce a cero las diferencias."
  • "La luz que no puedes ver", de Anthony Doerr
    Dos historias en la II Guerra Mundial. Marie-Laure, una niña ciega que vive en París y Werner, que habita en un orfanato alemán. Ella debe huir de la ciudad y proteger un secreto. Él se convierte en un experto en la construcción de radios. La trama se desarrolla en época de guerra y necesidades, pero engancha al lector por mantener los sueños, las esperanzas. Una gran lectura. 
    "Hay cierto tipo de penas que jamás cicatrizan"
ANTIGUAS CRÍTICAS

P.D.: Mil gracias a Antonio Fontana por sus recomendaciones y mimos literarios. 

martes, octubre 13, 2015

Oye, Patxi, que me he "enamorao"

Una iluminada, en la Alhóndiga, Bilbao
No lo niego: mi cabezonería me impedía ir al País Vasco ─la única zona de España que aún no conocía─. Pero, ay, Patxi, que como estoy muy harta del nacionalismo catalán y Artur (para mí siempre será Arzur), dije a mis hombres "olé mis cojones, nos vamos para allá". Y, ay, Patxi, qué sorpresa, más bien sorpresón. Joder con Bilbao, que me ha "enamorao". Qué ciudad, hostia tú, con su Guggenheim, su Alhóndiga, su Puente de Vizcaya, su funicular y, oye, lo mejor, su gente. ¡Qué simpatía! Por no hablar de los pintxos, el chacolí, el casco histórico... Oye, Patxi, que San Sebastián también me ha gustado con su Playa de la Concha, el Monte Igueldo, el Peine del viento (que nos lo imaginamos porque lo están rehabilitando y no se puede ver), la Calle 31 de agosto repleta de bares y buen comer. Ahora, Patxi, que al corazón, corazón, me ha llegado Bilbao con su paseo alrededor de la ría Nervión. Y como yo soy muy gata, de Madrid, Madrid, y para mí todo está al lado, pues oye tú, que nos pateábamos 15 kilómetros diarios para conocer la vida de la calle, vuestras casas con sus balconadas, las estatuas y los monumentos. Hostia tú, que además Alonso reservó en un hotel de locura, pegadito al puente Calatrava, y caíamos rendidos y los niños felices como perdices (como anchoas, que estamos en el País Vasco). Joder, Patxi, qué paisaje, qué verdor... Hostia tú, que me he "enamorao".


Bilbao: Puente Vizcaya, Museo Guggenheim y la piscina del techo de la Alhóndiga

Vista panorámica de Bilbao y su centenario funicular

En San Sebastián, Playa de la Concha, la catedral y una escultura de la Calle 31 de agosto

Más imágenes en https://instagram.com/emmaptojo



lunes, octubre 05, 2015

Cine, teatro y amigos


Al inicio de la película "Irrational man" Joaquin Phoenix se arrastra por el celuloide con la petaca de whisky a su vera ─su fiel amiga─, su carácter amargado y su barriga cervecera hasta que poco a poco se transforma en otro personaje, en alguien con carisma y, sobre todo, con una meta en su vida. 
Es viernes por la tarde, no tengo que ir al trabajo y me concedo uno de mis caprichos: ir al cine para disfrutar de Woody Allen y su nueva película. Un momento de soledad ante un fin de semana repleto de actividades.
El sábado se asoma con una leve llovizna y nubarrones negros. Un susto pasajero que no nos impide degustar la sabrosa fideuá en casa del chef Raúl y Elena, la última del verano, con el resto de amigos, las risas y los gin-tonics. A las ocho Alonso y yo cruzamos nuestras miradas, tenemos que irnos, nos esperan unas butacas, mi regalo de cumpleaños. El coche recorre las calles de Madrid ─qué maravillosa es mi ciudad con sus luces, sus edificios y monumentos─. En el Teatro Cofidís Alcázar gozamos con la fantástica obra "El nombre" y las interpretaciones de lujo de Jorge Bosch, Antonio Molero, Amparo Larrañaga, Kira Miró y César Camino. La cautiva magia del teatro. 
El domingo, comida con los primos de Alonso. La excusa perfecta para volver a saltarme la dieta por segundo día consecutivo, descubrir misterios familiares y una foto de hace 80 años que acaparó toda la atención y nos invitó a jugar al "quién es quién".
Ahora, para descansar, me voy a trabajar porque hay fines de semana que los astros se conjuran y las fuerzas se desvanecen.
¡Feliz semana!

domingo, septiembre 27, 2015

Sueños de verdad con Dani Martín


Hay noches que se convierten en un sueño y entre dulces codazos se abren un hueco fijo en el laberinto de los recuerdos y en el corazón. Anoche fue una de ellas. La voz de Dani Martín llegó a mis oídos de la mano de mi hermano Pepe en 2005, un verano con la banda sonora de “Zapatillas” retumbando en el jardín: música española, la que me gusta, la que me hace sentir, la que entiendo. Con los años me enamoré de sus letras y mi hijo Diego, entonces un bebé, educó sus oídos con sus canciones. Este año, el tiempo vuela, Diego ha cumplido 16 años (“16 añitos”) y qué mejor regalo que acudir los dos, madre e hijo, al concierto “La cuerda floja” de Dani Martín, un cantante que aúna generaciones alrededor de su arte. En la Plaza de las Ventas, en mitad del ruedo, cantamos como locos, gritamos, saltamos, bailamos, reímos y yo ─soy así, no lo puedo evitar─ lloré en varias ocasiones. Lágrimas de emoción y felicidad. Rebusco palabras en mi cabeza para intentar hilar mis recuerdos con cordura y educación, pero solo se me ocurre escribir que joder qué noche en mi Madrid, con ese “peazo” madrileño que adora los boquerones en vinagre, las birras y al Atlético de Madrid, con mi hijo al lado y la luna sobre nosotros. Acojonante.





PD. Mil gracias a ese amigo que me consiguió lo imposible.

#yoestuvealliytuno

jueves, septiembre 24, 2015

Mil gracias


Me siento como el emoticono de la gran sonrisa: feliz por vuestras felicitaciones, querida por haber acaparado un instante de vuestra vida, orgullosa de teneros y quereros. Mil gracias.

martes, septiembre 08, 2015

Mis tréboles de cuatro hojas

El césped abarca la inmensidad, la amplia extensión verde es hipnótica, muevo las hebras, observo con detenimiento hasta que de pronto ocurre el milagro, después de mucho tiempo y miles de intentos frente a mí aparece el tesoro mágico: un maravilloso trébol de cuatro hojas. Emoción a flor de trébol. Lo arranco con mimo, lo llevo a casa y lo introduzco entre las hojas de un libro grueso para que se seque y así conservarlo de por vida.
La amistad es similar. Vivimos en un campo lleno de personas y solo algunas se convierten en especiales, en amigos de verdad, en tesoros que hay que cuidar con esmero porque por el camino aparecen azadas, cortacéspedes o alimañas que en ocasiones destrozan los tréboles.
¿A cuento de qué viene este golpe sentimental? Tal vez, y solo es una suposición con visos de afirmación, este fin de semana he compartido un momento muy especial con varios tréboles de mi vida. Instantes que no se pueden contar pero que sabes que tienen un hueco especial en la memoria que jamás podrás olvidar. Esos tréboles secretos que es mejor mantener en el anonimato general y en mi corazón particular.

lunes, agosto 31, 2015

Por el placer de leerte


El vicio de la lectura es como el amor, inexplicable, pero ambos me hacen sentir, reír, suspirar, llorar... En estos últimos meses he temblado de miedo, amado, sufrido y me he llevado alguna que otra decepción literaria. 
  • "El amante japonés", de Isabel Allende.
    Amores y desamores en la ciudad de San Francisco, cartas del pasado que reviven los deseos de juventud, amantes secretos que mantienen la pasión a lo largo de su vida, dolor que te hace huir... Como siempre, Isabel Allende es una apuesta segura.
    "Todos tenemos demonios en los rincones oscuros del alma, pero si los sacamos a la luz los demonios se achican, se debilitan, se callan y al final nos dejan en paz"
  • "No está solo", de Sandrone Dazieri.
    Un auténtico thriller repleto de golpes de efecto. Una historia con sufrimiento y tensión que te atrapa desde la primera página. Altamente recomendable.
  • "Música para feos", de Lorenzo Silva.
    Silva abandona a Chamorro y Bevilacqua para adentrarse en una historia de amor entre un hombre maduro y una mujer joven. Dos desconocidos que se topan una noche y nace una relación con un secreto que planea sobre ellos. Una novela con mucha sensibilidad.
    "Cuando nadie te quiere, siempre te queda la opción de quererte un poco tú" 
  • "El mal camino", de Mikel Santiago.
    Intriga y suspense en la Provenza. Un escritor de éxito, una estrella del rock en declive, nuevas amistades y muertes muy, pero que muy sospechosas. Gran tensión.
    "Déjame que te cuente algo del insomnio: es solitario. La ciudad entera duerme y tú eres como un búho con los ojos abiertos"
  • "La chica del tren", de Paula Hawkings.
    La novela del verano: el paisaje desde el tren, Rachel ─alcohólica con una gran imaginación, en paro y abandonada─, una mujer que desaparece, un matrimonio repleto de secretos, un mentiroso compulsivo... Lo mejor, leerlo.
    "No puedo arriesgarme a mirar atrás. Eso es siempre una mala idea."
  • "Las sirenas del invierno", de B. J. Zitwer.
    Hacía tiempo que no leía el típico novelón rosa, pero al final lo terminé. Lo mejor, descubrir los parajes donde vivió J. M. Barrie, el autor de "Peter Pan". 
    "Me gusta cocinar, pero solo para la gente que me cae bien"
  • "Setecientos millones de rinocerontes", de Manuel Vilas. Novela original compuesta por distintas historias. Un libro extraño que me ha gustado, aunque no me atrevo a recomendar a todo el mundo. Me ha aportado un nuevo conocimiento: la abada es la rinoceronte hembra.
Ahora, entre mis manos y mi Kindle, me tiene atrapada "La luz que no puedes ver", de Anthony Doerr. 


Libros que mejor olvidar
  • "La templanza", de María Dueñas.
    Los libros te tienen que enganchar y en este caso me ha costado, me ha parecido una historia lenta y pesada. Después de leer tres libros suyos se acabó nuestra relación.
  • "El peso del corazón", de Rosa Montero.
    Como articulista me encanta y su libro anterior me encandiló. Empecé a leer su nueva novela emocionada hasta que descubrí que era ciencia ficción, un género que no despierta mi interés y abandoné la lectura.

miércoles, agosto 26, 2015

El ventilador asesino


─Me gusta ─digo en voz alta mientras las aspas giran y mueven el aire levantino.
─¿El qué? ─pregunta mi Alonso que nunca sabe a qué me refiero cuando hablo sola.
─El ventilador de techo. Creo que voy a poner uno en nuestra habitación de Madrid.
─No sé, seguro que alguna vez ha caído un ventilador y ha matado a alguien...
Le miro emocionada, estiro el brazo hasta la mesilla, cojo el móvil, abro Google y busco "muerte por ventilador". El buscador localiza 180.000 resultados. Mi sueño desaparece y empiezo a navegar por la red como una loca y descubro la historia del "ventilador asesino".
Cuenta la leyenda que en Corea del Sur creen que si un ventilador está enchufado en una habitación cerrada causa una muerte instantánea. Es tal la creencia coreana que hasta los médicos recomiendan abrir una ventana o una puerta mientras giran las aspas del ventilador eléctrico como medida preventiva para evitar náuseas, asfixia, parálisis facial y, en último extremo, la muerte.
No sé si será verdad, pero desde que me he enterado cada noche que duermo con el ventilador encendido soy incapaz de cerrar el ojo si la ventana no está abierta porque, seamos realistas, más vale prevenir que enterrar. 

Otras muertes que me causan inquietud:
Desajuste mortal 

miércoles, agosto 05, 2015

Mal de amor

Hay amores que empiezan con mal pie (literal) y el nuestro fue así desde el principio. Nunca surgió el desamor porque nunca hubo amor entre nosotros: solo una compleja relación para mantener el equilibrio y pisar con garbo.
Cuando era joven me ruborizaba de vergüenza si alguien veía mis horrorosos pinreles que, por obra y gracia de la genética, heredaron los antiestéticos juanetes de mi abuela. Hiciera frío o calor, los ocultaba dentro de calcetines multicolores para que nadie contemplara su fealdad.
Con poco más de veinte años me operé del pie izquierdo y me convertí en el sueño erótico de los filibusteros del mar del Norte por la enorme cicatriz que rasga mi piel desde el tobillo hasta los dedos. En el interior, un tornillo sujeta mi hueso, pero es tan aburrido que ni siquiera pita cuando paso por los arcos de seguridad en los aeropuertos. Una desilusión.
Las técnicas de cirugía mejoraron y la operación del pie derecho no dejó ninguna marca sobre mi piel. Una desilusión para los piratas.
Una mañana noté la pena de mis pies. Se sentían solos, odiados, sin amor. Los miré con ternura, les pinté las uñas y asumí que eran míos, que los tenía que cuidar, enseñar y amar.
Este verano el pie derecho y su esguince se han convertido en los protagonistas de mis vacaciones y, aunque lo sufra, no paramos de conocer fisioterapeutas, darnos baños en el agua, pasear por la playa y beber tintos de verano. Mis pies y yo, un auténtico amor, aunque duela.

La juerga del verano: mi pie, mi esguince y yo

sábado, agosto 01, 2015

Nunca seré una espía

Momentos de recuperación I
¿Cómo es posible que después de una persecución, tropecientas caídas, puñetazos y disparos el protagonista de cualquier película de acción esté al día siguiente fresco como una lechuga? Es imposible, un mero recurso cinematográfico... ¡Por Dios, que yo he sufrido un absurda caída y me siento como una mierdecilla con rizos! ¡Una auténtica birria! (no birra, que sería un placer).
Vamos, que además de estar convaleciente por mi esguince tengo que asumir que jamás podré ser la súper agente 008 con licencia para matar. Con la ilusión que me hacía. En fin, me consolaré con ser la agente 008 con licencia para amasar y rematar bizcochos a 200°. Qué pena, penita, pena, Peña.

PD: Mil gracias a los que me están mimando para acelerar mi recuperación. Y en especial a la "mia mamma" por ser el "o sole mío".

Momentos de recuperación II