miércoles, mayo 18, 2022
Chanel y los extraterrestres
martes, abril 05, 2022
"Los Bridgerton", mi pasión
miércoles, febrero 16, 2022
Ámate sobre todas las cosas
martes, noviembre 02, 2021
Memoria gastronómica
miércoles, junio 09, 2021
Kate y Emma son la leche
Gorda, estupenda, vieja, real... La batalla en las redes entre los detractores y defensores de la apariencia de Kate Winslet en la miniserie «Mate of Easttown» (HBO) ha sido cruenta. Kate ha asumido los cambios de su edad: su barriga, sus patas de gallo y arrugas expresivas, huellas de la vida. Ha defendido su cuerpo frente a los retoques de Photoshop y los estereotipos de belleza juvenil, de perfección estética que tanto amargan a muchas mujeres. Su fuerza reside en su aceptación.
Hace años asumí que soy como la leche: desnatada, semidesnatada y entera. Mi sueño imposible es el estado desnatada, 0% materia grasa. Mi realidad, en cambio, oscila entre semidesnatada y entera, sobre todo después del confinamiento. Cien por cien materia grasa y otro tanto de felicidad. Kate es de las mías, la leche. Leche de vaca. No de soja, coco, quinoa o arroz... Vaquitas graciosas que se ríen sin complejos y con una certeza vital: el físico es importante, pero el carácter, la personalidad o el sentido del humor, más. Y los que nos aman con nuestras imperfecciones son los mejores.
miércoles, mayo 26, 2021
Perales, dime, ¿pero quién es él?
domingo, abril 04, 2021
Herido, mi primera novela
jueves, diciembre 31, 2020
Lágrimas 2020
Y lloro sin que tú sepas que el llanto mío
Tiene lágrimas negras
Tiene lágrimas negras
Como mi vida»
jueves, septiembre 03, 2020
Nueva "casa"
Muchos años en el mismo edificio, mil historias que contar. Amor, amistades, enfados, grandes profesionales, risas, menos profesionales, carcajadas, tensión, compañerismo, directores, anécdotas... Y noticias, millones de noticias.
viernes, agosto 21, 2020
Mis lecturas sin mascarilla
La Nena (Carmen Mola. Negra Alfaguara)
Me mola Carmen Mola (¿hombre o mujer?), no lo puedo evitar, y me atrapan sus personajes. Su último libro es muy duro, desgarrador, tenso. Mi tío Roberto siempre ha afirmado que la maldad humana existe, y en esta novela se confirma y adereza con grandes dosis de depravación, tensión y perversión. Pero también se detalla la amistad, la rabia que se desata cuando alguien daña a quien tú quieres. Sin olvidar, jamás, que "nadie regresa del infierno indemne".
Novela de ágil lectura para el verano, sencilla y muy predecible. Una combinación literaria del movimiento #Metoo y la trama cinematográfica de Extraños en un tren. Entretenida, sin más.
Un poco de historia siempre viene bien, y si está escrita por Vargas Llosa, mejor. Las conspiraciones políticas internas y externas que afectaron al devenir de Guatemala en los años 50, la historia de sus presidentes, las relaciones entre los distintos países, la presión de EE.UU. para proteger sus propios intereses económicos... Una novela que descubre una realidad de América Latina muy poco conocida. Y, cómo no, con personajes delineados con el arte de un premio Nobel.
Lo confieso, me enamoré de la pareja no sentimental formada por la subcomisaria Colomba Caselli y Dante Torre en No está solo, una angustia de libro. Ahora, en El Ángel, se vuelven a unir para esclarecer la última masacre cometida en el vagón de un tren con parada en Roma. La trama, los personajes, el desarrollo de los acontecimientos... Pura y negra adicción.
Los ingredientes de esta novela negra son perfectos: pintora reconocida que enmudece después de disparar y matar a su marido, psicoterapeuta decidido a romper su silencio con sus terapias, vaivenes en el tiempo, un diario personal que desgrana detalles de la protagonista y su vida... Lo mejor, el final. Lo peor, una escritura poco cuidada pero que logra enganchar al lector hasta el final.
Un policía que huye de un pasado, un crimen que revuelve las tripas, los paisajes de Terra Alta, personajes con mucho bagaje... Una historia amena que te obliga a entender, o no, a quienes se toman la justicia por su cuenta. Eso sí, aunque tenga matices históricos, no me impactó tanto como Soldados de Salamina.
Breve relato que recorre la amistad de dos amigos a través de las cartas que se escriben. De las vivencias cotidianas se salta a la tensa situación que se vive en la Alemania nazi de la época de Hitler. De pronto, la camaradería se diluye y surgen textos que supuran la presión política y los cambios de mentalidad de Martin, alemán, y Max, judío. Una historia que deriva en una tragedia personal y política con un desenlace que encoge el alma.
"Un libro extraño que me ha gustado, aunque no me atrevo a recomendar a todo el mundo", escribí de Setecientos millones de rinocerontes, la primera novela que leí de Vilas. De Ordesa opiné que era "una obra llena de nostalgia a flor de piel, un libro triste". Y este último, es más de Ordesa, sin sorpresa. No me ha emocionado, la verdad.
Según los críticos, la mejor novela negra del año. Sin embargo, al cabo de pocas páginas, abandoné su lectura. El deleite gastronómico está unido al ánimo de las personas y con la literatura sucede lo mismo. Empecé a leer el libro en un momento muy triste de mi vida, en una situación que ennegrecía cada uno de mis pensamientos. Abandoné la lectura de esta tétrica historia que se desarrolla en 1793, en aquella época en que las calles olían a orín y lodo, mi ánimo no soportaba más negrura. Lo siento, no puedo ser objetiva.
- Libros con mucho argumento
- Leer llena, pero no engorda
- Libros que me persiguen
- Libros oscuros, libros de amigos
- Duelo lector
- Libros de mi insomnio... (y de mi corazón)
- Libros para tirar la toalla
- Amor de libros
- Mis lecturas a besos o versos
- Negras lecturas
- Por el placer de leerte
- Lecturas invernales
- Mis novelas de verano
- Del papel al Kindle
- Un tiempo para la lectura
- El invierno ya está aquí
lunes, julio 13, 2020
Alma para un corazón roto
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| Alma, mi nuevo amor |
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| Martín, el sobrino que me ha convertido en "abuela" |
martes, mayo 26, 2020
Hasta luego, neuronas
No durmáis tranquilos, volveré.
miércoles, abril 29, 2020
Adiós, Yoda, mi amor
Los perros son buenos por naturaleza, la maldad se la transmite el hombre.
Gracias a la policía de la comisaría de Hortaleza por su diligencia, afecto y gran acción (aunque limitada por la ley).
miércoles, abril 15, 2020
Con estas manitas y mi tricotosa (Coronavirus 7)
Durante este tedioso confinamiento, el orden ha invadido todas las casas. ¿Quién no se ha puesto al estilo Marie Coño a colocar armarios, estanterías o esos cajones sinfín que albergan secretos olvidados? Una tarde de escoba y gamuza descubrí, como la lámpara de Aladdin perdida entre tantos tesoros, la vieja máquina. La observé con intriga sin saber si funcionaría, retiré la carcasa que la protegía y me sentí una ignorante: ¿por dónde debía ir el hilo?, ¿para qué servían las palancas frontales?
Siempre me han gustado los retos, y más cuando internet está lleno de tutoriales. Primero descubrí que era una reliquia del siglo pasado, una Singer 237 de 1965. Después de mucho navegar, hallé tutoriales de gente encantadora que enseñaba cómo enhebrar la bobina de hilo, la funcionalidad de las palancas y un elemento misterioso y terrorífico: la canilla. ¡Qué pesadilla! Tras estudiar un máster en la Singer 237 y contener la tentación de tirar la máquina de coser por la ventana, conseguí con sudor y lágrimas que los dos hilos (canilla y aguja) aparecieran. Era el momento de empezar con el siguiente máster, "Cómo hacer una mascarilla con filtro". Después de licenciarme en protecciones faciales para el coronavirus, me lancé a coser y a sufrir taquicardias por la velocidad vertiginosa que tomaba la aguja cada vez que pisaba el pedal. Más de una hora en coser cada masacarilla, pero me han quedado divinas. O eso pienso yo.
PD: Como filtro utilizo papel de horno, lo más.
miércoles, abril 01, 2020
Resistiré (Coronavirus 6)
¡Música para la lectura!
Resistiré
El tiempo pasará, la tristeza se esfumará y los recuerdos positivos de las personas que se han ido se asentarán en nuestros corazones. Mientras, con el dolor que aprieta pero no ahoga, he sonreído. ¡Mil gracias, artistas!
jueves, marzo 26, 2020
Hagas lo que hagas... (Coronavirus 5)
¡Qué locura! En la mayoría de mis chats femeninos ha aumentado el erotismo y el humor: el baile del chino pelota, el marido que se cuela en calzoncillos en el salón mientras su mujer da clase a sus alumnos vía Skype, la chica que en plena conversación de Zoom se lleva el móvil al baño y todo el mundo la ve hacer pis o la recomendación sexual que le hace el hada madrina a Cenicienta. Siempre me he reído con los chistes absurdos (¡me trastornan!) y reconozco que con estos vídeos me desternillo.
En esta época de confinamiento y tristeza os voy a confesar un principio que rige mi vida. No es fácil hacerlo público pero ellas, mis amigas, saben que es cierto, un dogma inquebrantable aunque no sea ni fino ni estiloso. Ahí va: "Hagas lo que hagas, ponte bragas". Claro y conciso. Y ahora, por la situación que estamos viviendo, he creado el dogma 2: "Hagas lo que hagas, tíñete las canas". Sé que hay defensoras de lo natural y argumentan que la cana es bella. Y sí, estoy de acuerdo, los hombres con canas me encantan, pero no en las mujeres, salvo para aquellas que tienen todo el pelo níveo. Esta mañana al quitarme las legañas he contemplado las primeras alarmas blancas sobre mi cabeza, me he ido al supermercado y he deambulado como una loca entre los pasillos, no en busca de papel higiénico, lejía o latas de atún. No, he buscado desesperada un producto de primera necesidad... ¡El tinte del pelo para tapar mis canas!
Objetivo cumplido: pelo teñido y de paso un buen tajo a la melena.
lunes, marzo 23, 2020
Mascarillas de sonrisas (Coronavirus 4)
Vídeos
Otras entradas
Sonrisas confinadas
Que vienen curvas
Coronavirus positivo 1
viernes, marzo 20, 2020
Sonrisas confinadas (Coronavirus 3)
Hace dos años nos reunimos en un grupo de whatsapp todos los compañeros que estudiamos COU en el colegio FEM y organizamos una gran fiesta con vídeo nostálgico incluido (mil gracias, Félix). Ha pasado el tiempo y seguimos conectados con Chema en Australia, con Javier y Elena en Brasil, con Andrés, que juega al despiste, o Rokiski en Castellón. Muchos estamos en Madrid y varios por los alrededores. El confinamiento ha reactivado el grupo y ayer, desde Canarias, el gran guitarrista Pepe Serna nos deleitó con su último tema. Gracias, artista.
Inglés
Desde hace años, todos los martes y jueves acudo a mi clase de inglés en el periódico: la mejor terapia para aprender y, sobre todo, reír. La culpa de tantas risas y sonrisas es de Daniel, nuestro profesor, que a veces no hay quién entienda su perfecto "inglispitinglis". Menos mal que ahora, a pesar del confinamiento, las clases son virtuales. ¡Cuánto me alegra compartir una hora con mi profe y mis compañeros! Very, very good.
Hoy mi hijo, de nuevo, me ha vuelto a sorprender con sus escritos.
Día del padre
No puedo evitar hacer cosillas, gilipolleces que hacen que el tiempo vuele. En este atípico día del padre, nada mejor que decorar una piedra con su nombre. ¡Feliz día a los papis y josés!
jueves, marzo 19, 2020
Que vienen curvas. (Coronavirus 2)
Vídeos
Mi amigo Basi es muy terco, no por maño sino por vasco, y ha decidido retar a los hombres del grupo de whatsapp al juego del papel higiénico (un bien preciado en esta época). Solo él lo ha conseguido, un crack. ¿O es que tiene una espinita clavada por no ganar el premio de Tapas Chef 2019?
Love you
Gorda pelota
Me imagino que mi gordóloga lo entenderá, o no, pero estar tantos días confinada invita a cocinar caprichos, a mimar el estómago y el paladar. ¿Quién se puede resistir al flan casero o al bizcocho de limón? Yo no.
Amor
No entiendo las ideas políticas de mi hijo, nuestras sobremesas están plagadas de rifirrafes dialécticos o batallas musicales por un tal Bad Bunny... Pero cuando leo los tuits de amor que publica para su chica pienso que no lo he hecho tan mal.
Adivina, adivinanza
Me encanta tentar a las neuronas de la gente.
Mercadona
-Señora, por favor, no ponga la compra en la cinta hasta que termine la joven de colocar sus bolsas en el carro.
Joder, qué emoción, que la joven era yo. Subidón, subidón.
miércoles, marzo 18, 2020
Coronavirus "positivo" (1)
Mi amigo Javier es un adicto al pádel. Como no puede jugar, cada mañana realiza una coreografía musical simulando un intenso entrenamiento. Genial.
Conexiones
Adivina, adivinanza
La idea se la copié a Mónica Arrizabalaga: una adivinanza al día que vuela por todos mis grupos de whatsapp. ¡Neuronas a pensar!
¡Pechos fuera!
Ay, qué bien, no hace falta ponerse el sujetador. ¡Viva la libertad! Eso sí, los pendientes son imprescindibles. Además, el ahorro cosmético está asegurado: nada de maquillaje, rímel o pintalabios. Es el momento de dar un respiro a nuestra piel y purificarla.
Mañana, más, que hay que alimentar la alegría y, por supuesto, se aceptan las ideas alegres de cada uno de vosotros.
martes, marzo 10, 2020
¡Culos limpios!
Lo reconozco, me he dejado llevar por la histeria que domina la ciudad y me he ido a primera hora de la mañana a Mercadona para almacenar víveres en la despensa y evitar que mis cachorros fallezcan por inanición. A las nueve y cuarto de la mañana ya había cola para entrar en el parking y he gritado al estilo Rambo "Dios mío, ¡esto es un infierno!". Después de veinte minutos de espera he logrado entrar. Un pijo de pelo engominado ha querido quitarme el sitio del aparcamiento, el muy capullo. No me lo he pensado dos veces: he acelerado, hecho un quiebro con mi superbólido mientras aullaba "¡towanda!" como mi adorada Kathy Bates en Tomates verdes fritos. En el supermercado la batalla era como los Juegos del hambre. Me he tensado, he agarrado el carro y he corrido como una loca por los pasillos: una caja de leche, champú, carne, tomates, calabacines... Sin ton ni son. De pronto me he fijado en los carros de mis contrincantes: ¡todos llevaban papel higiénico! He acelerado hasta el pasillo de la celulosa, he derrapado y me he tirado en plancha a por los dos únicos paquetes que sobrevivían en el estante. ¡Lo tengo, he ganado, soy la caña de España!
Conseguido, habrá coronavirus, será una hecatombe pero con el culo limpio, que yo soy muy de "hagas lo que hagas, ponte bragas". Eso sí, limpias.
¡Feliz confinamiento!
martes, marzo 03, 2020
Mi abuela cumple 100 años
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| La abuela, rodeada por sus hijos, nietos y bisnietos |
La enorme mesa del salón con su mantel de hilo, la vajilla alineada, la cubertería de plata, los platitos de pan y, al fondo, ella presidiendo. El orden a la hora de servir era inamovible: primero las mujeres de mayor a menor edad y luego los hombres. Siempre así. Sentarse en la gran mesa de caoba, la de adultos, indicaba que la infancia se había esfumado y era hora de asumir responsabilidades y, sobre todo, modales.
Mis vivencias con mi abuela tienen sabor a uvas ─las de la parra que bordea el jardín de la casa de Oliete y ella cada verano cortaba con las tijeras de podar─, a huevos encapotados, crema catalana y ensalada de espinacas con gulas. Y el aperitivo, un clásico del día a día, porque la vida no se entiende sin un vaso de vino rosado (el agua para los peces), sin picotear un poco de queso, unas patatas fritas o unas endivias con cangrejo. Doña María Pinto ─señora de Marcos Peña, mi abuela, una mujer de carácter─ acaba de cumplir 100 años. Una larga partida de póker en la que, como es habitual, ha ganado.
La gran mesa de caoba está cubierta con un mantel de hilo. Sobre ella, bandejas de comida. Alrededor, sus hijos, nietos y bisnietos. Todos juntos para celebrar su cumpleaños, para brindar con champán, soplar las velas y no dejar escapar este maravilloso momento de felicidad y amor, mucho amor.
¡Cienes de felicidades, abuela!
miércoles, febrero 19, 2020
Libros con mucho argumento
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| Mis amigas del barrio, mis últimos libros |
La mayor parte de los libros que copan las estanterías de mi casa tienen su propia historia. Algunos me trasladan a lugares donde viajé, a épocas tristes y alegres de mi vida o me recuerdan a personas con las que he compartido amistad, cariño o amor.
La hija del relojero (Kate Morton. Suma)
Una mañana de agosto, al mirar el calendario, descubrí que mi infancia y mi juventud se habían escapado. Ese golpe de nostalgia me dejó noqueda, repasé mi vida sin llegar a mirar la luz al final del túnel y una necesidad nació en mí: organizar una superfiesta con las grandes mujeres que me han acompañado en mi pequeña andadura. En ella no podía faltar mi amiga María, mi compañera de patio, del barrio. Muchos secretos, confidencias y muchas lecturas compartidas. Su regalo, el libro La hija del relojero.
La primera novela que leí de Kate Morton, El Jardín olvidado, me atrapó. En cambio, La hija del relojero no engancha con esa fuerza. La historia se desvanece entre secundarios que alejan la atención de la trama principal y no logran cautivar al lector.
Gemelos y otros relatos inviables (Pablo Martínez Pita. Amazon)
A Pablo, el autor de esta magnífica novela, lo conocí en la antigua redacción del suplemento "Blanco y Negro" de ABC. Desde entonces hasta ahora han pasado algunos lustros, "ocio", cenas y, sobre todo, amistad. Hace un par de años giró en redondo el timón de su nave y apostó por una nueva vida alejada del bullicio de la redacción. En su tiempo libre recopiló sus relatos y se lanzó a publicar su primera novela.
Gemelos y otros relatos inviables es la apuesta segura para sonreír y reír con el humor, las situaciones surrealistas y originales aventuras que relata con gran arte Pablo Martínez Pita. Una lectura imprescindible.
El último beso (James Crumley. Black Salamandra)
Si eres amante de los detectives fracasados y las historias de femmes fatales; si adoras recorrer los desiertos de Estados Unidos en coches destartalados y ahogar las penas en un viejo tugurio con un buen bourbon junto a un gruñón bulldog; si te gusta pelear con la mafia y matar a los malos... Éste es tu libro: auténtica novela negra norteamericana. Un regalo con ritmo de road-movie de mi adorado Barros, quien tan bien conoce mis gustos (también los literarios).
La cara norte del corazón (Dolores Redondo. Destino)
Si Dolores Redondo publica un libro, Laura me lo regala. Es así. Esta vez, además, le acompañaba un muñeco de vudú (el mismo que aparece en la portada).
En esta precuela de la Trilogía del Baztán, Redondo nos desvela el inicio de Amaia Salazar en la academia del FBI, su intenso contacto profesional con Aloisius Dupree, su don para analizar la escena del crimen del asesino en serie que están buscando... Sin olvidar el viaje al pasado de Amaia, su infancia, sus dolorosos recuerdos. Un libro que se aleja del Batzán y se desliza por una historia más policíaca, más cinematográfica.
Una jaula de oro: la venganza de una mujer es bella y brutal
(Camilla Läckberg. Maeva Noir)
Amor, dolor y venganza, los componentes perfectos para una trama adictiva, y más si está escrita por Camilla Läckberg. Nunca hay que infravalorar la fuerza femenina porque no hay nada más bello que una venganza meditada. Un libro muy entretenido que ha alimentado mi insomnio y me ha durado un suspiro.
Loba negra (Juan Gómez-Jurado. Ediciones B)
La escritura de Juan Gómez-Jurado es sencilla, frases cortas y estructura muy coloquial, lo que facilita una lectura rápida y ágil. Sin embargo, el desarrollo de la historia me ha parecido muy rocambolesco y ha debilitado la descripción de los sentimientos, la complejidad en la relación de Antonia y Jon. Una trama demasiado alejada de Reina roja. No me ha atrapado con tanta intensidad.
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- Mis novelas de verano
- Del papel al Kindle
- Un tiempo para la lectura
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