lunes, mayo 18, 2015

¡Mamma mía, por amor tengo el alma herida!


Mamma mia, here I go again
My my, how can I resist you?

La música de Abba retumba en mis oídos. Abro los ojos y siento que mis brazos se mueven como si aún estuviera en la pista de baile. Mi cabeza nota los efluvios del alcohol de la noche anterior, mi voz me ha abandonado y mi móvil se desgañita con los pitidos del whatsapp. Observo somnolienta los mensajes y siento que mi vergüenza se multiplica por mil. ¿Quién es ese grupo que baila desenfrenadamente?, ¿acaso esa loca que mueve la negra melena soy yo?, ¿cómo nos hemos trasladado a la década de los ochenta?

Mamma mia, does it show again
My my, just how much I've missed you Yes, I've been brokenhearted

Mi memoria me recuerda la noche anterior, la fiesta sorpresa que preparó Raúl (para mí ya siempre será Braveheart) a su mujer y adorada Elena por su 50 cumpleaños en el chalet de Marta (para mí siempre será la mejor DJ). Allí estábamos todo el grupo de amigos y tres parejas desconocidas por la mayoría que debieron alucinar con la panda de chalados de su alrededor.
Al principio mantuvimos la compostura. Solo al inicio, con las primeras cervezas y el aperitivo. Incluso en la primera parte de la cena parecíamos seres formales con nuestros vinos, hasta que vimos el emotivo vídeo de Elena, desplazamos la mesa, preparamos los gin-tonics y el tocadiscos (¡sí, tocadiscos de toda la vida!) nos envolvió con su música de los ochenta.

Vivir así es morir de amor,
Por amor tengo el alma herida,
Por amor, no quiero más vida que su vida,
Melancolía.

De pronto, el desenfreno nos dominó y como si hubiéramos atravesado una “puerta del tiempo” nos pusimos a mover las caderas, a saltar, a bailar como auténticos profesionales… Y nos dieron la una, las dos, las tres y las cuatro y nuestros cuerpos empezaron a flaquear por tantas risas, tantas copas y tantos movimientos. Y ahora, por la mañana, en nuestra cabeza retumba Mecano y su...

Hoy no me puedo levantar
el fin de semana me dejó fatal toda la noche sin dormir bebiendo, fumando y sin parar de reír

P.D.: Por una vez, y sin que sirva de precedente, mi vergüenza me impide publicar los vídeos (¡por mí y por mis compañeros!). Aunque lo dudéis, de vez en cuando cuido mi imagen y la de mis amigos.

viernes, mayo 15, 2015

Placeres te da la vida


Los placeres de la vida se esconden en los pequeños detalles, esos instantes que te hacen disfrutar por un momento, suspirar, reír, saborear. Algún día haré un catálogo de ellos, pero antes os desvelaré que en el número uno estará "Ir al baño". Sí, cumplir las necesidades fisiológicas es un placer que permite gozar de lo demás. No es lo mismo ver el Taj Majal con unas ganas imperiosas de evacuar aguas menores o mayores que con la calma del cuerpo vacío de fluidos.
Sin entrar en temas escatológicos, os voy a relatar cómo estos días me he deleitado con pequeños y grandes placeres que, sobre todo, me han hecho reír a carcajadas (¡la mejor terapia contra las arrugas!) y desmadrar mi cuerpo. 
El gran momento de la semana ha sido la comunión de mi adorada, graciosa y encantadora ahijada Cayetana. Una estrella de la simpatía que tuvo una fiesta fantástica. Una celebración que sacó la vertiente más cómica y loca de la familia, que me hizo reír con mis sonoras carcajadas, saltar por el castillo hinchable, hacerme fotos chistosas con primos, padres y hermanos... Una fiesta inolvidable con payasos, bocados dulces y salados, abrazos, besos y gin tonics. Además, todos estábamos guapisísimos, encantadores y divertidos en un entorno lleno de glamour y diseño. ¿Qué más se puede pedir? Pues como punto y final, una visita con Álvaro a última hora de la noche a urgencias por un ataque de asma, que no todo en la vida es perfecto y de vez en cuando aparecen nuestras imperfecciones que manejamos con soltura y ventolín.



Del resto de placeres de la semana puedo contar que rebañé con gozo los restos de bechamel de las croquetas, acudí a la presentación del libro "Chinita" en el Mercado de Motores para acompañar a mi gran amiga Marta, que me arrebujé en mi sofá favorito para leer y dormir una placentera siesta y otros placeres que no voy a contar aquí para que vuele vuestra imaginación.

lunes, abril 27, 2015

Una gran victoria en nuestro corazón

Los súper campeones
Las gradas rugen en el polideportivo de Villaverde. Hasta la otra punta de Madrid nos hemos trasladado los padres, el entrenador, el equipo y el nerviosismo para jugar el primer partido de Interdistritos. El camino ha sido largo. Los pequeños empezaron a jugar en el colegio con cinco años: un amasijo de piernas que perseguía un balón. Javi Puebla, el entrenador, les fue inculcando las normas del juego, el posicionamiento en el campo, la ética del fútbol...
Pese a las grandes derrotas, los inicios futbolísticos nos arrancaban tiernas sonrisas. Al finalizar el partido, los padres empezamos a reunirnos para comentar las jugadas y fraguar una gran amistad con olor a cañas y aperitivo.
Sin darnos cuenta, los niños se convirtieron en jugadores: cada uno defendía su posición, bailaban el balón, se gritaban jugadas secretas, se abrazaban en los goles y animaban en las derrotas.
Este año el esfuerzo tuvo su recompensa: se proclamaron campeones del Distrito de Barajas y se auparon a la categoría de Interdistritos para competir contra los campeones de cada distrito de Madrid.
Las gradas rugen en el polideportivo de Villaverde. La tensión vuela por el aire. El árbitro pita el final del partido: 2-2. Los corazones palpitan a mil por hora. Penaltis directos. No es justo para nadie. Solo tres disparos. Nuestros chicos tiemblan por tener que lanzar y el portero destila angustia por tener que parar. El azar decide e inclina la balanza a favor del equipo contrario. Una derrota amarga con sabor a dulce victoria por el fantástico equipo que ha llegado tan lejos, que ha evolucionado tanto y que disfruta del fútbol sala.
Las gradas rugen en el polideportivo de Villaverde: ¡todo el público aplaude a los dos equipos que han luchado como auténticos profesionales!
¡¡¡Hispanidad!!!


¡Un hurra por nuestro gran equipo!

Entrenador: Javier Puebla
Portero: Mario
Jugadores: Roberto, Álvaro (Maquinita), Íker, Dani, Óscar, Diego, Guti, Gabi, Guille y Jesús



¡Cómo pasa el tiempo! 

viernes, abril 24, 2015

Un día de pesadilla

¡Qué día!
Pierde el Atleti. Por lista, se me ocurre cambiar de "telechino" y la comida es asquerosa. Los de Motorola alegan mal uso de mi móvil e intentan que la garantía no cubra la reparación. Para disipar mi mal humor, me voy con mi amiga Visa a hacer unas cuantas compras. El día mejora hasta que me acerco con excesivo cariño a una furgoneta que abraza mi coche y lo camela con un beso de tornillo. Resultado: ¡todo el lateral destrozado y abollado! Bufo de ira y recuerdo que he perdido el carné de conducir y que aún no he pedido una copia. 
Mi encabronamiento empieza a alisar mi pelo y, como soy muy buena compañera, aviso a los de alrededor: "¡cuidado que estoy de mala leche!". En ese instante, nada más decirlo, me entero de que debo trabajar el fin de semana y siento deseos asesinos... Por no hablar de la operación biquini, que como no me lo tome en serio este año veraneo en un iglú. ¡Y en breve es la comunión de mi ahijada y yo con estas carnes!...  Hay días y ¡ay, qué días!


Infiltrada en un grupo madridista

martes, abril 21, 2015

Madrid me mata ("MadrEAT" y "Mercado de motores")


Confieso que como buena gata hiperactiva mi pasión y mi perdición es Madrid. La metrópoli, además de sorprender con actividades clásicas: cine, teatro, museos..., esconde originales propuestas. Este fin de semana, por ejemplo, paseamos por el "Mercado de motores", en el Museo de Ferrocarril: un mercadillo plagado de puestos con objetos de otro tiempo para crear una decoración con un toque vintage, muestras artísticas, productos gastronómicos y una zona muy "chill out" para alimentar y refrescar el cuerpo entre vagón y vagón.
Pero para alimentar el estómago, lo mejor es acudir a "MadrEat", una culinaria y gustosa propuesta emplazada en los jardines de Azca, un auténtico "streetfood" que sorprende por sus caravanas ─tan habituales en la vida y películas americanas─ centradas en distintos tipos de comidas y estilos: india, americana, castiza, francesa... Bocados de pasión. 
Sí, Madrid me mata, me secuestra y me ata a sus calles.

 


domingo, abril 12, 2015

Lecturas invernales



No debería escribir: se ha roto mi móvil y me siento desprotegida, tensa, abandonada por la tecnología. Pese al sufrimiento, realizaré mi clásica lista de lecturas invernales que han reafirmado mi gran amor por el Kindle. Confesaré que he leído dos libros en formato papel, pero me siento incómoda, no encuentro la postura... En cambio, con mi adorado Kindle puedo ponerme en cualquier posición y mejora mi relación de pareja. (¡Menudo invento la luz del ebook para una insomne lectora compulsiva!)
  • "Ofrenda a la tormenta", de Dolores Redondo (papel). Uno de los libros que más he esperado para rematar la fantástica trilogía de esta autora que traslada al lector a la zona del Baztán y le hace vivir el misterio, la intriga y percibir la esencia de todos sus personajes. Una gran escritora de novela negra española.
  • "Adulterio", de Paulo Coelho. Aburrido. Además, me empalagan los libros que hablan del amor, de la filosofía de la vida, de sentimientos dulzones... Uff, prefiero asesinatos, gente compleja y perversa, tensión, misterio... Odio las ñoñerías. La culpa ha sido mía pero como no había leído nada de ese autor quería crearme mi propia opinión. Uno y no más.
  • "El muñeco de nieve" y "El leopardo", de Jo Nesbø. El carismático inspector Harry Hole es el protagonista de ambos libros que desgranan la sociedad noruega, las relaciones, la maldad humana, el engranaje de las mentes tortuosas y torturadas. Muy recomendable. 
  • "Tokio Blues", de Haruki Murakami (papel). De este autor leí hace unos años "1Q84" y mi hermano me prestó este libro (el que más le gustó a él). Pese a los elogios, confieso que no me ha enganchado tanto como yo pensaba. Por ahora, abandono por un tiempo a Murakami para centrarme en otros escritores.
  • "Felices los felices", de Yasmina Reza. Un suspiro de libro que entremezcla las historias de varios protagonistas y sus interrelaciones personales. Al inicio, una frase de Borges que resume el contenido: "Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor. Felices los felices"   
  • "El paciente", de Juan Gómez Jurado. La gran sorpresa del año, lo compré en Amazon sin saber muy bien si me iba a gustar. Empecé a leer y no paré hasta que lo terminé. Una historia que te tensa desde el principio, que no puedes abandonar y te hace sentir que estás en medio de una gran película americana. Altamente recomendable. (Y no cuento más para no hacer spoiler)
  •  "El asesinato de Pitágoras", de Marcos Chicot. ¿Qué me leo ahora? Pensé una de mis noches de desvelo y me compré este libro, un thriller histórico de intriga, amor, asesinatos en época de Pitágoras, en el 510 a.d.c. Muy entretenido.
Y en lista de espera: "El peso del corazón", de Rosa Montero y "La Templanza", de María Dueñas.

Mi Kindle y yo, puro amor

lunes, marzo 23, 2015

¡Se montó el pollo!



─El otro día comimos en Casa Mingo, el pollo estaba buenísimo─, comentó mi madre mientras celebrábamos el cumpleaños de Pepe.
Cuando escuché la frase mi gen chulesco madrileño me hizo saltar.
─Para pollo rico, el mío. Vamos, que otro plato puede que no, pero el pollo me sale de locura, para chuparse los dedos. El mejor.
─No exageres, Emma.
─No exagero solo digo la verdad ─contesté con mi tonito de superioridad.
─Así que tu pollo es mejor que el de Casa Mingo.
─Pues sí y si tienes dudas os invito a comer el domingo pollo en casa, en Casa Emma.
─Así será.
El gen chulesco no es exclusivo mío, es un gen de los hermanos Peña Tojo que nos lanza al abismo. Es inevitable. Si escuchamos decir a alguien que hace algo bien, automáticamente un resorte nos hace saltar y contestar: "pues yo lo hago mejor".
La presión del pollo me ha perseguido toda la semana y aunque es cierto que me sale de locura unas pequeñas dudas nacieron en mi mente que apacigüé con dosis de imaginación. El sábado personalicé unos huevos para indicar a cada comensal dónde debía sentarse, mandé a mi Alonso a comprar buen vino (con copas todo sabe mejor), me esmeré en los aperitivos... El domingo, el día de la perfección, el horno rezumaba olor a pollo asado, la mesa lucía sus mejores galas y, al final, escuché esa frase que sedujo mis oídos: "Emma, la verdad es que tu pollo está buenísimo, mejor que el de Casa Mingo", dijeron mi madre y Julián. Levanté la copa de vino, guiñé un ojo a mi Alonso, bebí y disfruté mi momento de chula madrileña.

martes, marzo 17, 2015

Escapadas y caídas en la sierra

¡Menuda foto me he hecho con mi palo selfie!
La imagen de la escapada es idílica: los rayos de sol me broncean mientras leo a Murakami; mi hijo Álvaro, Javier e Íker juegan por la montaña del Embalse de la Jarosa y aprovecho para descansar bajo un pino un lunes no festivo. Solo el silencio es roto por el canto de los pájaros. Todo parece perfecto. Cierro el libro y con un toque intelectual me planteo preguntas trascendentes: ¿por qué el pelo de la cabeza no para de crecer y el del sobaco tiene un largo determinado?, ¿adelgazaré unos cuantos kilos por expulsar tantas mucosidades nasales por culpa de la alergia?, ¿cómo es posible que el morenazo de Colin Farrell salga tan guapo en la última campaña de Dolce&Gabbana? Mi cabeza no halla respuestas. Me levanto, cierro el libro, recojo mi palo selfie, me autorretrato y analizo por dónde cruzar el río. La opción más sencilla es dar un salto como si fuera un saltamontes, pero mis pies operados me lo desaconsejan. A la izquierda descubro el camino irregular de unas piedras sobre el río. "Por aquí es más fácil", me digo en voz alta. Un paso, dos y... ¡la piedra tiene musgo! Siento que resbalo, me caigo, ¡pero antes debo salvar el libro y la mochila! Lanzo mis tesoros a la otra orilla y noto como la gélida agua guadarrameña penetra por mis zapatillas, calcetines, pantalones... Grito de frío, me quito las prendas mojadas y organizo un tenderete como si fuera un cowboy del oeste con la ilusión de que el sol evapore el agua y mi piel deje de temblar.
Tenderete de una patosa al agua
─¿Qué te ha pasado? ─ exclaman los niños al verme en bragas y camiseta. 
─Me he caído al río ─les explico con serenidad mientras les preparo los bocatas de carne empanada.
Pese a mi seriedad, la explosión de carcajadas silenció el piar de los pájaros. Al descender, para que no relataran mi caída al río y mi posterior deslizamiento cuesta abajo con mi culo rebotando por la tierra (¡por culpa de la suela de mis zapatillas!), les di un paseo sobre el capó del coche. ¡Atracción campestre sobre un coche analógico!  


La escapada de tres hombrecitos y una loca por Guadarrama y Pedraza 
La aventura continuó al día siguiente, con una visita a las cuevas de los Enebralejos, un paseo por las calles de Pedraza, su cárcel y por un momento me convertí la guardiana del castillo de Pedraza...


Dos días llenos de anécdotas con tres grandes hombrecitos que me hicieron reír y disfrutar aunque, para qué negarlo, creo que ellos se rieron más con mis caídas y mis intentos de hacer una foto con mi palo selfie.

martes, marzo 03, 2015

A veces soy "majica"


Un dulce corazón
He leído las últimas entradas de mi blog y he descubierto que no soy tan simpática como creía, que subyace en mí una mala leche recalcitrante que me hace odiar a los cerrajeros, que prohíbo a mis hijos poner pósters en las paredes, que doy codazos a mi marido... En fin, que para ganarme unos puntos de buen karma (¡por favor, que no me conviertan en cucaracha!) me he esmerado en mimar a dos personas que cumplían años esta semana: mi nonagenaria abuela, que luce espléndida sus 95 años y mi hermano Roberto, que se estrena como cuarentón. ¡Muchas felicidades!

Mi fantástica abuela


Regalos sorpresa

miércoles, febrero 18, 2015

Mi "Puerta de las Hadas"

Mi mágica "Puerta de las Hadas"

Hace unos días, feliz y contenta, fui a Correos a recoger un paquete, no un paquete cualquiera sino uno especial y particular, como el patio de mi casa. Al salir de la oficina postal mi felicidad se multiplicó por mil al conseguir que dos agentes municipales no me multasen por haber estacionado en un lugar prohibido, "ay, ha sido por la emoción del momento, perdón, perdón, no me pongáis una multa por favor", les dije con una gran sonrisa. Pese a sus caras de mal humor me salvaron la vida o la cuenta corriente y a mí me parecieron los agentes más macizos y agradables del cuerpo. Me despedí de ellos con grandes gritos "Gracias, gracias, agentes" y no pudieron evitar esbozar una leve sonrisa matutina.
En casa, para saborear la emoción, dejé mi regalo sobre la mesa y antes de abrirlo sentí como un cosquilleo de nervios me invadía. Ha tardado, pero al final había llegado mi autorregalo. Mis fantasmas me rodearon intrigados y las fuerzas benignas me empujaron a abrir el paquete. ¡Qué cosa más bonita!, murmuré entusiasmada. Después de varias pruebas localicé el lugar perfecto para que los seres misteriosos entrasen y saliesen de mi casa, para que pasearan, rieran... En la zona más mágica de mi hogar coloqué mi adorada "Puerta de las Hadas" y la decoré con unos pinos invernales y unas velas para recibir a los nuevos seres élficos que a partir de ahora me acompañaran.
Mis hombres, acostumbrados a mis excentricidades, observan la Puerta Mágica con escepticismo, sin entender mi emoción, aunque saben que mis poderes de bruja les van a proteger. Y cuando cae la noche, cuando nadie me ve, susurro deseos por la cerradura de la puerta y las hadas y fantasmas hechizan mis sueños.

jueves, enero 29, 2015

¡Odio a los cerrajeros y sus pegatinas en los buzones!

Mis contadores, sin publicidad

Siempre he sido muy clara y muy directa, así que no me voy a callar y voy a confesar una realidad: ¡odio a los cerrajeros! Sí, sin tapujos ni medias tintas, los odio. No conozco a ninguno y no deseo mal a todos, solo a esos capullos que forran los buzones, puertas y contadores de la calle con pegatinas anunciando sus servicios. Sí, esos puñeteros carteles de "Cerrajeros las 24 horas del día". Sé que todo el mundo necesita trabajar, ganar un dinero y si quiere publicitar su negocio me parece perfecto ¡pero no en mi contador! Si desea utilizar alguno de los soportes de mi casa que se ponga en contacto conmigo y llegamos a un acuerdo, por ejemplo. Además, se han especializado en encabronarme con sus nuevas pegatinas que se parten en tres, cada día son más difíciles de quitar y encima dejan marcas del pegamento. Eso sí, mi odio ha despertado mi lado "águila salvaje" y según detecto su invasión ataco sin piedad y elimino la publicidad gratuita.
  Como a neurótica e histérica no me gana nadie, me obsesioné tanto con el tema que investigué sobre las medidas que se pueden adoptar para evitar que instalen pegatinas en los buzones. Los foros de internet están plagados de "odiadores" de cerrajeros, pero ninguno me dio la solución al problema hasta que el otro día en uno de mis paseos matutinos descubrí un contador (me fijo en todos por mi obsesión compulsiva) y vi un cartel que informaba sobre la ordenanza del Ayuntamiento de Madrid para impedir la instalación de pegatinas en la pared de su vivienda. El corazón me palpitó a mil por hora y tuve la tentación de llamar a la puerta para conocer a mi "media naranja obsesiva".
  Desde hace diez días luce el mismo cartel en mis contadores y por ahora no han puesto ninguna pegatina. No me quiero rebozar en la felicidad, pero tal vez ahora los cerrajeros respeten los soportes de mi casa y con el tiempo deje de odiarlos.

¿Quién no ha visto contadores con estas horrorosas pegatinas?

El cartel con la normativa que impide la instalación de pegatinas

miércoles, enero 14, 2015

La loca de las uvas o Chucky, el muñeco diabólico

La cuenta atrás y la loca de las uvas
Un día de finales de diciembre me desperté en mitad de la noche como si fuera Chucky, el muñeco diabólico, con los ojos abiertos como platos y una gran duda en mi cabeza. La condenada duda se convirtió en una terrible obsesión que solo pude controlar hasta las ocho de la mañana, momento que aproveché para clavar mi codo entre las costillas de mi Alonso, un gesto de cariño que él no entendió.
─Emma, ¿qué ocurre?
Observé que aún estaba somnoliento pero mi obsesión salió de mi boca convertida en una verborrea incontrolable.
─Alonso, esta noche no he podido dormir, tengo una duda que me atormenta, que me aprieta los pulmones y no me deja respirar.
─¿Te ha dado un ataque de asma?
─No, pero todo puede ocurrir... Mi intriga, mi duda, mi insomnio y mi preocupación es porque no sé qué vamos a hacer en Nochevieja.
─Sí lo sabes, pasaremos fin de año en el barco del crucero.
─Claro, he ahí el problema, mi quitasueños, mi pregunta: ¿cómo vamos a tomar las uvas?
   Alonso me miró entre sus legañas, me ignoró, se giró y volvió a roncar como si hubiera tenido una pesadilla con Chucky... ¡Pero la semilla de la duda empezó a germinar en su cerebro!
Al cabo de unos días mi santo sonrió en mitad de la cena.
─Emma, he hablado con la organización del crucero y me han explicado que al ser el barco italiano no se habían planteado el tema de las uvas, pero que se lo comentemos al chef para que esa noche nos las preparen.
─Bueno, no sé, me estresa mucho el tema, así que nos llevamos unas latitas con nuestras uvas, pero... ¡Y las campanadas!
─Tranquila, Chucky, que me he descargado un vídeo con las campanadas del año pasado en el móvil.
   La mañana del 31 de diciembre, pese a tener mis latas en el camarote, comencé con mi campaña internacional de obtención de uvas. Al mediodía apliqué mis leves dominios de inglés con el encargado del restaurante: "Please, I'm from Spain, I need for to night twelve grapes. No, sorry, forty-eight grapes for all my family" El malasio me miró como si fuera la "loca de las uvas" y me recomendó en inglés que lo comunicara en recepción para que solventasen mi gran problema. Allí me fui y la suerte me acompañó: ¡el recepcionista hablaba un perfecto francés lo que me permitió explicarle con detalle mi obsesiva neura! 
─Tranquila, esta noche tendrá sus uvas─ me contestó desde el mostrador el hombre con cara de perplejidad
─Y no podrían habilitar uno de los salones para que los españoles veamos las campanadas en el Canal Internacional como marca la tradición, con Ramón García, la capa y el reloj de la Puerta del Sol.
El recepcionista abrió los ojos como si tuviera a Chucky delante y exclamó:
─¡Eso es imposible, el capitán del barco iniciará la cuenta atrás junto a todo el personal de animación! ¡Es la gran fiesta del crucero!
Lo miré atónita: ¡cómo osaba comparar a Ramón García con el capitán del barco!
Por la noche, para controlar mis nervios ensortijados en mis rizos me alisé el pelo, me coloqué las lentillas y aparecimos en el restaurante con nuestras mejores galas. Nuestros compañeros de mesa nos esperaban impacientes después de haberles contagiado mi intranquilidad a lo largo de las últimas cenas. 
─¿Tendremos uvas? ─preguntó Fernando con intriga.
─Eso espero ─susurré a todos los comensales─, he hablado con casi toda la tripulación, con los chefs, los camareros y el recepcionista. Creo que me tienen miedo...
  A las once y media apareció Óscar, nuestro camarero, con una ensaladera repleta de uvas. El vino y el champán nos hicieron gritar de emoción. Tomamos cada uno nuestras doce uvas, las conté y reconté diez veces, Alonso ubicó su smartphone en mitad de la mesa con el vídeo de las campanadas, los niños reían, los nervios se agarraron al estómago... De pronto el comedor se vació. A las doce menos un minuto brindamos para despedir el año y al instante el vídeo nos mostró los cuartos, y empezamos con la gran tradición española: ¡comenzar el año atragantados! Los camareros nos rodeaban, miraban el teléfono con intriga y observaban con sonrisas como engullíamos doce uvas, doce sueños, doce besos, doce locuras en las aguas de Cerdeña, en pleno Mediterráneo. Misión cumplida: ¡feliz año!

jueves, enero 08, 2015

Sorpresa de fin de año

Tres hombres y un destino
Se nos ocurrió de pronto, en un instante, y guardamos el secreto hasta el 24 de diciembre. Ese día una nota de Papá Noel desveló a los niños que el final de 2014 e inicio de 2015 lo íbamos a vivir de una forma distinta y original: en un crucero por el Mediterráneo.
Con la resaca de las fiestas y la ilusión partimos rumbo al puerto de Barcelona. En sus aguas, un enorme barco nos dio la bienvenida y zarpamos hacia Marsella. Mi memoria recuerda de nuestro primer destino el viento racheado del puerto, la impresionante basílica de Notre-Dame de la Garde sobre la montaña, la noria cimbreante y el olor a "cafe au lait" en una recoleta cafetería que nos protegía del frío. 

¿Quién tiene más miedo?
En Génova, nuestra siguiente parada, además de visitar el acuario más grande de Europa, paseamos por la réplica de la antigua carabela en la que se rodó "Piratas", nos quedamos ojipláticos al descubrir el misterioso y tecnológico garaje "batman" oculto en un palacio (¡ver para creer!), visitamos el Palacio Rosso y degustamos la focaccia más sabrosa de Italia en una de sus calles peatonales.
Señales divinas
Hacía más de veinte años que no volvía a Roma. Los monumentos siguen allí, pero la invasión de turistas me dejó impresionada. Eso sí, es una ciudad que siempre enamora: la Piazza Navona, el castillo de San Angelo, la fontana de Trevi (aún la están restaurando), el Coliseo, el Vaticano y, mi gran amor: el Panteón de Agripa. Entre caminata arriba y caminata abajo la pizza, la pura pizza italiana, logró la felicidad de nuestros estómagos. Al final del día, la naturaleza nos sorprendió con un fenómeno que jamás había visto en directo: una murmuración (vuelo sincronizado de miles de estorninos que recrean figuras en el aire).
El parque automovilístico de Palermo es de lo más puntero
La ciudad más pintoresca, la que nos trasladó a la Italia profunda, a los griteríos de la gente, a la "mamma mia" y a vislumbrar en algún momento fugaz a Don Vito Corleone fue Palermo (Sicilia). Recorrimos sus calles en un original carricoche conducido por Genaro, un loco al volante que nos hizo temer por nuestras vidas y multiplicó nuestras dosis de adrenalina. 
Vista de Cerdeña desde el Bastión de Saint Rémy
Esa noche, el temporal hizo zozobrar el barco al estilo cha-cha-chá. Vaivenes y giros que producían los efectos de una borrachera en nuestro cuerpo. El mar se puso muy bravo e impuso nuestro nuevo destino: en vez de Túnez, Cerdeña, una bella ciudad costera junto a la montaña que alberga una preciosa cripta bajo catedral. 
Además de los destinos turísticos, disfrutamos de la estancia en un increíble barco repleto de atracciones para los niños y adultos: musicales, conciertos, simuladores de Fórmula 1, cine 4D... Y, humm, el área del spa, con masajes y cuidados corporales para olvidar las tensiones del 2014 y empezar 2015 sobre las aguas del Mediterráneo entre uva y uva, entre suspiro y suspiro. 

P.D. 1. Un secreto: el director del crucero era igual que Andy García en sus tiempos mozos ;-)
P.D. 2. La Nochevieja merece su propia entrada, todo llegará.

domingo, diciembre 14, 2014

¡Estoy en el caribe!

No me dan envidia esos amigos que disfrutan de unos días en el caribe, que me mandan fotos con caipiriñas en sus manos, que muestran sin pudor playas idílicas con arena blanca y agua cristalina mientras vivo el gélido frío del invierno madrileño y sueño con volver allí. No, no me dan envidia, pero cuando recibí por whatsapp el vídeo que mostraba esos placeres en movimiento mi parte loca y atolondrada no se puedo resistir. Mi chaladura de nacimiento floreció y decidí mostrarles mi caribe. ¡He aquí el resultado!




jueves, diciembre 04, 2014

No soy justa... O eso dicen ellos


Termino el último libro de Dolores Redondo, "Ofrenda a la tormenta", con dolor. Siempre sufro al dar por finalizada una buena historia y más si cierra una fantástica trilogía. Para disipar la pena rememoro la celebración del cumpleaños de Álvaro con sus amigos en la pista de patinaje del Palacio de Hielo, la comida en casa y la tarde de juegos; la fiesta con la familia al día siguiente, los excesos gastronómicos y alcohólicos, las carcajadas... Mi sonrisa se pega a la cara hasta que...
─Mamá, ¿dónde está el celo?
─En mi escritorio, pero para qué lo quieres.
─Voy a poner en la pared de mi cuarto el póster del juego Farcry 4 Edición Especial.
─Ni se te ocurra.
─¿Por qué?
─Porque si pones celo salta la pintura al despegarlo.
─Pues lo pongo con chinchetas.
─He dicho que no, con ese póster rompes el diseño de la habitación.
─Pero si es mi cuarto.
─Pero es mi casa. 
─No eres justa.
─Lo sé, la vida no es justa. Como mucho te dejo pegarlo detrás de la puerta.
─¡Pero entonces no lo veo!
─Sí, lo verás cuando cierres la puerta. Además, bastante que te he dejado poner esa estatua del elefante tan rara en la estantería.
─¡Pero si es Paga Min, el villano del juego, con un elefante!
Diego aprovecha para meter baza.
─Mamá, Álvaro tiene razón, la figura de su cuarto es fantástica y deberías dejarnos poner algún póster, es nuestro espacio. ¿A mí por qué no me dejas colocar el mapa de "El Hobbit"?
─He dicho que no.
─Pero, ¿por qué?
─Porque lo digo yo (esa frase de madre que todas decimos y sienta a cuerno quemado)
─No eres justa...
─Cuando seas padre comerás huevos, y, por ahora, no se cuelga ningún póster en la pared. Y no hay más que hablar.
─¡Esto es una dictadura!, ¡no hay derecho! ─exclaman al unísono.
─Venga, id a estudiar y dejad de refunfuñar.
─¡In-jus-ticia!, ¡in-jus-ticia!

PD. Dentro de mi injusticia me estoy devanando los sesos para ver cómo coloco algún corcho o soporte que no rompa con el diseño y cederles un mínimo espacio que refleje sus gustos... ¡Pero que ellos no se enteren!

lunes, noviembre 10, 2014

El otoño ya está aquí


La puerta secreta para acceder al mundo de las hadas y brujas

El silencio roto por el baile de las hojas al caer, los tonos ocres que salpican el paisaje, las setas que brotan entre la oscuridad de la tierra, el musgo que enverdece las piedras de granito... Sí, soy una cursi, pero los bosques en otoño inspiran poesía. Pasear entre los castaños, las tonalidades amarillas y marrones que cubren la montaña, el aire fresco que colorea las puntas de la nariz, las risas al resbalar en el descenso, los troncos que nos trasladan a las leyendas de brujas y duendes...
El Castañar de El Tiemblo, un paraíso en mitad de la montaña, luce su belleza, sus níscalos y sus castañas en esta época del año. Una escapada llena de encanto que cautiva a los amantes de la Naturaleza y abre el apetito de los intrépidos que rematan la faena con unos ricos huevos rotos con chorizo, callos y níscalos en salsa. Pura poesía.

En busca de hongos y castañas
Líquenes, setas, hojas... El otoño

Más imágenes en http://instagram.com/emmaptojo

martes, noviembre 04, 2014

Una negra y oscura noche

La pandilla diabólica

Por fin llegó mi noche favorita, la noche en que me puedo mostrar tal y como soy, sin disfraces y aderezos, con mi cara plagada de arañas y la maldad supurando por mis poros... Sí, risa descontrolada, sustos a doquier, desenfreno de maldiciones y embrujos a los carnales que rezuman bondad. Llegó la noche de Halloween y la gruta de la palmera se convirtió en el centro esotérico. Allí nos reunimos las brujas y magos con los aprendices, recorrimos los chalets vecinos en busca de dulces endiablados y esqueletos andantes, comimos manjares diabólicos y de la gran marmita surgieron brebajes con sangre de murciélago, orina de rata y savia de moco (lo que los mortales llaman vino blanco, tinto y gin tonic). Y la noche se alargó hasta que los búhos se durmieron y la conversión en humanos fue muy dura (¡qué resacón!), pero la amistad que surge en las noches maléficas une para toda la vida.

PD. Mil gracias a los anfitriones por la fantástica fiesta y a los magos y brujas por las carcajadas diablescas aderezadas con pelos de araña.


Payasos diabólicos, parejas asesinas, arañas carnívoras...
Los manjares que salieron de mi marmita:
gusanos aliñados, huevos con cucarachas y terroripastel

martes, octubre 28, 2014

Mi vergüenza por los suelos

Mi hermano Roberto tiene razón: debo ser más discreta y no desvelar tantas intimidades en el blog. Debo cambiar mi actitud, ser más reservada y desayunar un poco de vergüenza. Él siempre me da buenos consejos así que a partir de ahora evitaré contar mis sucesos paranormales. 
Por ejemplo, podría contar que ayer con las prisas de salir pronto del cine me levanté a oscuras mientras se proyectaban los créditos de “Relatos salvajes”, que empecé a descender las escaleras, que tropecé, que volé y me estampé contra el suelo con mis rodillas, que tiré mi vaso de cola-cola light para intentar amortiguar la caída con mis manos, que la vergüenza me hizo levantarme a toda velocidad con mis rodillas magulladas antes de que se encendieran las luces, que me refugié en el baño con un tremendo ataque de risa, que al bajar por las escaleras mecánicas unas chicas comentaron mi jugada sin saber que yo era la protagonista, que al llegar a casa relaté a mis hombres con pequeños sollozos por el dolor y la humillación mi percance y que mi hijo no para de insistir en que me ponga una cámara en la cabeza para grabar todos mis caídas y así forrarnos en youtube.
Podría contarlo pero como voy a seguir los consejos de mi hermano me callaré.

jueves, octubre 16, 2014

Una de museos y tapas

Los jardines del Museo Sorolla
El sábado por la mañana una fina lluvia salpicaba las calles. La pereza nos abrazaba a las sábanas hasta que nos obligamos a brincar de la cama para ir a la Base de Torrejón de Ardoz a disfrutar de la exhibición aérea que se iba a realizar por el 75 aniversario de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, la carretera nos asustó. Un atasco monumental bloqueó todas las entradas a la Base y antes de sumergirnos en el embudo de coches decidimos modificar los planes. Raudas y veloces, mis neuronas empezaron a funcionar. ¡Eureka!
─¿Dónde vamos, mamá?
─A un sitio maravilloso que me encanta visitar de vez en cuando...
─¿Otro museo?
(¡Qué bien me conocen!)
El "Museo Sorolla" con sus jardines, sus cuadros y su palacete destila encanto en pleno centro de Madrid y los minutos se escapan entre tanta belleza. Al terminar, observo la cara de "bueno no ha estado mal" de mis hijos, les guiño el ojo y pregunto:
─¿Creéis en los fantasmas?
─Claro, siempre nos has dicho que existen.
─Pues ahora os voy a llevar a la estación fantasma de Madrid: la estación de Chamberí.
Descendimos las escaleras y sentimos que el tiempo nos trasladaba a principios del siglo pasado: antiguas taquillas y tornos de hierro, carteles publicitarios sobre azulejos... Un andén fantasma en el que ya no paran los vagones y permite a la imaginación volar a otras épocas.
─¿Os ha gustado?
─¡Nos ha encantado!


Después de las paradas culturales, el estómago empieza a reclamar su atención. Como guinda final, una rica comida en un sitio especial: el mercado de San Ildefonso, que se rediseñó con el espíritu de Street Market y está plagado de puestos con distintos placeres gastronómicos. ¡Mi momento de felicidad!
─Alonso, pídeme otra cerveza que hoy me salto la dieta.
Como penitencia el domingo quemé las calorías con una larga caminata hasta que la tarde me convirtió en una "Perdida", la adaptación cinematográfica del libro de Gillian Flynn.

Aquí, mi artículo sobre la Estación 0

domingo, octubre 05, 2014

Mi móvil, las tetas y mi bisabuela

─Emma, ¿se te ha roto el móvil?
─Bueno, más o menos, me guiña como si quisiera ligar conmigo: se enciende, se apaga, se enciende...
─Pero ¿qué le ha pasado?
─Uff, la culpa es de mis tetas.
─¿Qué?
─Sí, el operario de Samsung me ha dicho que le ha entrado agua al móvil, se ha oxidado la placa del teléfono y por eso no para de encenderse y apagarse.
─Y qué tienen que ver tus tetas.
─Es una herencia familliar: mi bisabuela guardaba en su sujetador un pañuelo con unas cuantas pesetas que daba a sus bisnietos como propina. Desde entonces hasta ahora los tiempos han cambiado.
─¡Pero qué tienen que ver tus tetas, tu bisabuela y el móvil!
─Es una cuestión de evolución. Cuando me voy a caminar activo el Runkeeper para saber cuánto he recorrido, cuántas calorías he quemado...
─Sí, pero no veo la relación con tu bisabuela, tus tetas, el móvil y el Runkeeper.
─Activa tus neuronas, querido. ¿Dónde pongo el móvil cuando voy a pasear?
─En tu sujetador.
─Exacto, como hacía mi bisabuela con su pañuelo repleto de pesetas. Resulta que entre kilómetro y kilómetro mi sudor corporal ha penetrado por el agujero del cargador del móvil y ha aniquilado la placa del teléfono.
─¿Estás de coña?
─No, ya me gustaría...
─¿Quieres que te regale un móvil?
─Sí, y prometo por la memoria de mi bisabuela que jamás lo guardaré en mi sujetador.

PD: Adiós Samsung. Bienvenido Motorola Moto G.

martes, septiembre 30, 2014

Una avispa en mi cabeza

¿Por qué corro como una loca por el salón cabeza abajo? ¿Por qué no paro de gritar como una histérica? ¿Por qué mis hijos me miran ojipláticos sin saber qué hacer?
─¡Traedme un cepillo o un peine! ─rujo mientras muevo mi melena enmarañada arriba y abajo─ ¡Rápido!, ¡ay, ay, ay! 
─Pero, ¿qué te pasa, mamá? ─pregunta Diego conteniendo su risa al verme corretear por el salón cabeza abajo.
─Ay, que me ha picado una avispa en la cabeza y ahora no sé cómo sacarla del pelo... ¡Mi reino por un peine! ¡Y no te rías, que no tiene ninguna gracia! Ay, me duele la cabeza y el alma. ¡Ay, ay, ay!
Escucho la risa contenida de mis hijos, me entregan mi preciada arma, un cepillo, y logro sacar a la avispa de mi pelo enmarañado. Presa de un ataque de ira e incapaz de contener mi instinto asesino, pisoteo y aniquilo a la puñetera avispa para poder elevar mi cabeza. Al verme reflejada en el cristal con mi pelo más abultado que el de Mafalda, mi cara roja y congestionada y mi ojos llorosos entendí que jamás recuperaría mi dignidad.
─Jo, mamá, ¡qué rabia no haberte grabado un vídeo, hubiéramos conseguido millones de visitas en youtube!
─Muy gracioso, Diego.
─Pero mamá, la culpa es tuya por llevar el pelo como si fuera una fregona, ya te he dicho que estás más guapa con el pelo liso.
─¡Argg!

Ten hijos...

miércoles, septiembre 17, 2014

Cómo sobrevivir a una reunión escolar

En el mes de septiembre se realizan en el colegio las reuniones de padres. Una sesiones imprescindibles para saber cómo va a ser el funcionamiento del curso, conocer al profesorado, intercambiar opiniones con la dirección... Todo normal hasta que nos trasladamos a la clase con el tutor (bendito sea) y, tras explicarnos los datos más fundamentales, nos invita a que le hagamos alguna pregunta.
¡Átate los machos que vienen curvas!
Al principio hablan los padres normales, plantean dudas generales hasta que, ay, Dios mío, surge ese padre-madre que se cree el rey del universo. Sí, ese padre-madre que solo habla de su hijo, de su situación, de su profesión, que no permite hablar al tutor, que rebate cada opinión porque solo él tiene la razón... El resto de los padres nos miramos con hartura, con deseo de arrancarle el cuello, pero claro no podemos hacerlo porque somos padres-madres y debemos dar ejemplo a nuestros hijos, así que aguantamos con educación como si fuera una sesión de masoquismo. Mientras, el tutor (bendito sea) intenta por todos los medios sobrellevar su tortura particular y yo sufro, sufro mucho. 

Así que voy a desahogar mi mala leche con un decálogo sobre cómo debe comportarse un padre-madre ante una reunión escolar.
  1. Las reuniones del colegio son generales, repito generales, por tanto las particularidades se deben hablar en una tutoría.
  2. Todos tenemos hijos, si cada padre-madre hablara del suyo las reuniones se harían interminables. Para ti tu hijo es único, para el resto de los padres sus hijos, también. No te creas mejor por hablar todo el rato de él. Seré sincera: eres un pesado.
  3. Si no te gusta leer, no leas, pero no sugieras que eliminen la lectura obligatoria, no impidas a tu hijo conocer mundos maravillosos.
  4. Elemental, hay que marcar los libros y el material escolar. Es de cajón.
  5. Si por tus creencias no quieres que tu hijo acuda a una clase estás en tu derecho, pero no juzgues a la gente que no piensa como tú.
  6. Hay materias con más peso (matemáticas, lengua, física...) pero también el resto lo son. No propongas que quiten horas de gimnasia porque tú creas que no son importantes. Además de cultivar la mente hay que cuidar el cuerpo.
  7. El colegio está para enseñar materias, convivencia, amistad... pero tú debes educar a tu hijo.
  8. Los niños están en el colegio ocho horas y no todos creemos que deban realizar más tareas en casa. ¿Acaso tú, padre-madre, cuando vuelves del trabajo te dedicas a trabajar otras tres horas en casa?
  9. Por favor, entiende que todos tenemos fallos pero hay que potenciar las virtudes. Si tu hijo tiene problemas con los estudios, no le critiques delante de desconocidos, no digas que es un inútil, le estás hundiendo la autoestima.
  10. Entiende que tanto el profesorado como la dirección y los padres queremos lo mejor para los chavales. 
Y aunque esto no sirva para nada, por lo menos me he desahogado y he apaciguado mi ira. ¡Hasta el próximo septiembre!

viernes, septiembre 12, 2014

Mis novelas de verano

Foto: @emmaptojo

En este blog no pienso hablar de mis creencias, algo íntimo y personal, pero sí confesaré que tengo tres vidas que cuido y mimo con locura: mi vida real, la racional, la que todo el mundo considera más importante; mi vida onírica, llena de aventuras, fantasías y que cada noche me sorprende con giros inesperados, gente que surge del pasado, situaciones irreales y placeres inconfesables y mi vida cultural, compuesta por las novelas en las que me zambullo, las películas en las que me creo protagonista por mi enorme empatía y el teatro. 
En este tiempo estival he vivido grandes amores literarios y otros, como los amores fugaces del verano, me han defraudado, pero haré una pequeña reseña sobre ellos para que siempre queden en mi memoria.
  • "El juego de Ripper", de Isabel Allende. El cambio de registro de esta autora que se adentra en la novela policíaca ha sido una auténtica sorpresa. Tal vez el libro que más me ha gustado este verano.
  • "La mujer loca", de Juan José Millás. A Millás se le lee en un suspiro. Me cautivó desde un principio Julia, una de sus protagonistas, que analiza el uso de las palabras, la gramática... Entre medias, una historia que despierta los sentimientos y las creencias. Un libro muy personal que me encantó pero no me atrevo a recomendar a todo el mundo.
  • "La sonata del silencio"de Paloma Sánchez Garnica. El clásico novelón del verano plagado de amor y de personajes que entretejen una historia en la época de posguerra en Madrid donde la tradición, el honor, las costumbres y el qué dirán dominaban la vida de las familias. Un libro del estilo de "El tiempo entre costuras". Muy entretenido. 
  • "El Jilguero"de Donna Tartt. ¿Quién no ha oído hablar de este libro? Todo el mundo hablaba de él este verano y no pude resistir la tentación. Realmente me ha gustado: una historia original, grandes descripciones y personajes, pero algunas partes se me hicieron pesadas, sobre todo cuando el protagonista reside en Las Vegas.
  • "Los cuerpos extraños"de Lorenzo Silva. Debo confesar que este autor me encanta, pero en esta ocasión no me ha enganchado tanto. He echado en falta a Chamorro y la relación que mantiene con Bevilacqua.  (Es el único libro que me he leído en papel)
  • "Tres noches"de Austin Wright. Está claro que cada persona tiene un gusto y para gustos, los colores. Dos personas cercanas me recomendaron este libro y debo confesar que está muy bien escrito, que el inicio de la historia es muy bueno pero luego se me hizo interminable e incluso tuve la tentación de abandonar.
Ahora entre mis manos está:
  • "La última noche en Tremor Beach"de Mikel Santiago. El tema de los sueños tiene gran peso en la novela, el paisaje irlandés me ha enamorado, los personajes, la trama... Pinta muy bien, pero aún me queda un 40% para terminarlo. 

viernes, agosto 22, 2014

El verano me confunde

Mi cara, el reflejo de la locura

Vuelvo de vacaciones con intención de escribir pero noto mi mente confusa, como Dinio con la noche, sin saber cómo relatar todo este tiempo, ni cómo empezar o cómo acabar. Tal vez, solo es una idea, podría escribir que mi Alonso y yo estuvimos quince días de "pareja sin hijos" y quemamos Madrid: fiestas en casa con amigos, cenas en terrazas de ensueño, gin-tonics con sabor a risas... Que Diego volvió feliz de su estancia en Irlanda y Álvaro de su campamento en Cazorla. Que en Oliva, todos juntos, nos tumbamos a la bartola ─más bien: "nos tumbamos en la playa"─ y el tiempo se esfumó entre libros, paellas, paseos y excursiones al Parque Natural de La Marjal o la Cueva de las calaveras, el auto-cine y los karts. Sin olvidar jamás esa ruta en barco por Denia donde mi madre se convirtió en una linda sirenita.
Ahora, "de Rodríguez" con Diego en Madrid, no paro. Cada día surge un nuevo plan que compartimos con mi amiga Blanca y su hija María y las noches se esfuman entre la cultura y los ataques de risa; entre el cine y el Museo del Romanticismo; entre el Mercado de San Ildefonso y la tele-comida china.
Debo contar todo mi verano y no sé cómo hacerlo. Tal vez, cuando vuelva de Segovia sea un buen momento.