miércoles, febrero 18, 2015

Mi "Puerta de las Hadas"

Mi mágica "Puerta de las Hadas"

Hace unos días, feliz y contenta, fui a Correos a recoger un paquete, no un paquete cualquiera sino uno especial y particular, como el patio de mi casa. Al salir de la oficina postal mi felicidad se multiplicó por mil al conseguir que dos agentes municipales no me multasen por haber estacionado en un lugar prohibido, "ay, ha sido por la emoción del momento, perdón, perdón, no me pongáis una multa por favor", les dije con una gran sonrisa. Pese a sus caras de mal humor me salvaron la vida o la cuenta corriente y a mí me parecieron los agentes más macizos y agradables del cuerpo. Me despedí de ellos con grandes gritos "Gracias, gracias, agentes" y no pudieron evitar esbozar una leve sonrisa matutina.
En casa, para saborear la emoción, dejé mi regalo sobre la mesa y antes de abrirlo sentí como un cosquilleo de nervios me invadía. Ha tardado, pero al final había llegado mi autorregalo. Mis fantasmas me rodearon intrigados y las fuerzas benignas me empujaron a abrir el paquete. ¡Qué cosa más bonita!, murmuré entusiasmada. Después de varias pruebas localicé el lugar perfecto para que los seres misteriosos entrasen y saliesen de mi casa, para que pasearan, rieran... En la zona más mágica de mi hogar coloqué mi adorada "Puerta de las Hadas" y la decoré con unos pinos invernales y unas velas para recibir a los nuevos seres élficos que a partir de ahora me acompañaran.
Mis hombres, acostumbrados a mis excentricidades, observan la Puerta Mágica con escepticismo, sin entender mi emoción, aunque saben que mis poderes de bruja les van a proteger. Y cuando cae la noche, cuando nadie me ve, susurro deseos por la cerradura de la puerta y las hadas y fantasmas hechizan mis sueños.

jueves, enero 29, 2015

¡Odio a los cerrajeros y sus pegatinas en los buzones!

Mis contadores, sin publicidad

Siempre he sido muy clara y muy directa, así que no me voy a callar y voy a confesar una realidad: ¡odio a los cerrajeros! Sí, sin tapujos ni medias tintas, los odio. No conozco a ninguno y no deseo mal a todos, solo a esos capullos que forran los buzones, puertas y contadores de la calle con pegatinas anunciando sus servicios. Sí, esos puñeteros carteles de "Cerrajeros las 24 horas del día". Sé que todo el mundo necesita trabajar, ganar un dinero y si quiere publicitar su negocio me parece perfecto ¡pero no en mi contador! Si desea utilizar alguno de los soportes de mi casa que se ponga en contacto conmigo y llegamos a un acuerdo, por ejemplo. Además, se han especializado en encabronarme con sus nuevas pegatinas que se parten en tres, cada día son más difíciles de quitar y encima dejan marcas del pegamento. Eso sí, mi odio ha despertado mi lado "águila salvaje" y según detecto su invasión ataco sin piedad y elimino la publicidad gratuita.
  Como a neurótica e histérica no me gana nadie, me obsesioné tanto con el tema que investigué sobre las medidas que se pueden adoptar para evitar que instalen pegatinas en los buzones. Los foros de internet están plagados de "odiadores" de cerrajeros, pero ninguno me dio la solución al problema hasta que el otro día en uno de mis paseos matutinos descubrí un contador (me fijo en todos por mi obsesión compulsiva) y vi un cartel que informaba sobre la ordenanza del Ayuntamiento de Madrid para impedir la instalación de pegatinas en la pared de su vivienda. El corazón me palpitó a mil por hora y tuve la tentación de llamar a la puerta para conocer a mi "media naranja obsesiva".
  Desde hace diez días luce el mismo cartel en mis contadores y por ahora no han puesto ninguna pegatina. No me quiero rebozar en la felicidad, pero tal vez ahora los cerrajeros respeten los soportes de mi casa y con el tiempo deje de odiarlos.

¿Quién no ha visto contadores con estas horrorosas pegatinas?

El cartel con la normativa que impide la instalación de pegatinas

miércoles, enero 14, 2015

La loca de las uvas o Chucky, el muñeco diabólico

La cuenta atrás y la loca de las uvas
Un día de finales de diciembre me desperté en mitad de la noche como si fuera Chucky, el muñeco diabólico, con los ojos abiertos como platos y una gran duda en mi cabeza. La condenada duda se convirtió en una terrible obsesión que solo pude controlar hasta las ocho de la mañana, momento que aproveché para clavar mi codo entre las costillas de mi Alonso, un gesto de cariño que él no entendió.
─Emma, ¿qué ocurre?
Observé que aún estaba somnoliento pero mi obsesión salió de mi boca convertida en una verborrea incontrolable.
─Alonso, esta noche no he podido dormir, tengo una duda que me atormenta, que me aprieta los pulmones y no me deja respirar.
─¿Te ha dado un ataque de asma?
─No, pero todo puede ocurrir... Mi intriga, mi duda, mi insomnio y mi preocupación es porque no sé qué vamos a hacer en Nochevieja.
─Sí lo sabes, pasaremos fin de año en el barco del crucero.
─Claro, he ahí el problema, mi quitasueños, mi pregunta: ¿cómo vamos a tomar las uvas?
   Alonso me miró entre sus legañas, me ignoró, se giró y volvió a roncar como si hubiera tenido una pesadilla con Chucky... ¡Pero la semilla de la duda empezó a germinar en su cerebro!
Al cabo de unos días mi santo sonrió en mitad de la cena.
─Emma, he hablado con la organización del crucero y me han explicado que al ser el barco italiano no se habían planteado el tema de las uvas, pero que se lo comentemos al chef para que esa noche nos las preparen.
─Bueno, no sé, me estresa mucho el tema, así que nos llevamos unas latitas con nuestras uvas, pero... ¡Y las campanadas!
─Tranquila, Chucky, que me he descargado un vídeo con las campanadas del año pasado en el móvil.
   La mañana del 31 de diciembre, pese a tener mis latas en el camarote, comencé con mi campaña internacional de obtención de uvas. Al mediodía apliqué mis leves dominios de inglés con el encargado del restaurante: "Please, I'm from Spain, I need for to night twelve grapes. No, sorry, forty-eight grapes for all my family" El malasio me miró como si fuera la "loca de las uvas" y me recomendó en inglés que lo comunicara en recepción para que solventasen mi gran problema. Allí me fui y la suerte me acompañó: ¡el recepcionista hablaba un perfecto francés lo que me permitió explicarle con detalle mi obsesiva neura! 
─Tranquila, esta noche tendrá sus uvas─ me contestó desde el mostrador el hombre con cara de perplejidad
─Y no podrían habilitar uno de los salones para que los españoles veamos las campanadas en el Canal Internacional como marca la tradición, con Ramón García, la capa y el reloj de la Puerta del Sol.
El recepcionista abrió los ojos como si tuviera a Chucky delante y exclamó:
─¡Eso es imposible, el capitán del barco iniciará la cuenta atrás junto a todo el personal de animación! ¡Es la gran fiesta del crucero!
Lo miré atónita: ¡cómo osaba comparar a Ramón García con el capitán del barco!
Por la noche, para controlar mis nervios ensortijados en mis rizos me alisé el pelo, me coloqué las lentillas y aparecimos en el restaurante con nuestras mejores galas. Nuestros compañeros de mesa nos esperaban impacientes después de haberles contagiado mi intranquilidad a lo largo de las últimas cenas. 
─¿Tendremos uvas? ─preguntó Fernando con intriga.
─Eso espero ─susurré a todos los comensales─, he hablado con casi toda la tripulación, con los chefs, los camareros y el recepcionista. Creo que me tienen miedo...
  A las once y media apareció Óscar, nuestro camarero, con una ensaladera repleta de uvas. El vino y el champán nos hicieron gritar de emoción. Tomamos cada uno nuestras doce uvas, las conté y reconté diez veces, Alonso ubicó su smartphone en mitad de la mesa con el vídeo de las campanadas, los niños reían, los nervios se agarraron al estómago... De pronto el comedor se vació. A las doce menos un minuto brindamos para despedir el año y al instante el vídeo nos mostró los cuartos, y empezamos con la gran tradición española: ¡comenzar el año atragantados! Los camareros nos rodeaban, miraban el teléfono con intriga y observaban con sonrisas como engullíamos doce uvas, doce sueños, doce besos, doce locuras en las aguas de Cerdeña, en pleno Mediterráneo. Misión cumplida: ¡feliz año!

jueves, enero 08, 2015

Sorpresa de fin de año

Tres hombres y un destino
Se nos ocurrió de pronto, en un instante, y guardamos el secreto hasta el 24 de diciembre. Ese día una nota de Papá Noel desveló a los niños que el final de 2014 e inicio de 2015 lo íbamos a vivir de una forma distinta y original: en un crucero por el Mediterráneo.
Con la resaca de las fiestas y la ilusión partimos rumbo al puerto de Barcelona. En sus aguas, un enorme barco nos dio la bienvenida y zarpamos hacia Marsella. Mi memoria recuerda de nuestro primer destino el viento racheado del puerto, la impresionante basílica de Notre-Dame de la Garde sobre la montaña, la noria cimbreante y el olor a "cafe au lait" en una recoleta cafetería que nos protegía del frío. 

¿Quién tiene más miedo?
En Génova, nuestra siguiente parada, además de visitar el acuario más grande de Europa, paseamos por la réplica de la antigua carabela en la que se rodó "Piratas", nos quedamos ojipláticos al descubrir el misterioso y tecnológico garaje "batman" oculto en un palacio (¡ver para creer!), visitamos el Palacio Rosso y degustamos la focaccia más sabrosa de Italia en una de sus calles peatonales.
Señales divinas
Hacía más de veinte años que no volvía a Roma. Los monumentos siguen allí, pero la invasión de turistas me dejó impresionada. Eso sí, es una ciudad que siempre enamora: la Piazza Navona, el castillo de San Angelo, la fontana de Trevi (aún la están restaurando), el Coliseo, el Vaticano y, mi gran amor: el Panteón de Agripa. Entre caminata arriba y caminata abajo la pizza, la pura pizza italiana, logró la felicidad de nuestros estómagos. Al final del día, la naturaleza nos sorprendió con un fenómeno que jamás había visto en directo: una murmuración (vuelo sincronizado de miles de estorninos que recrean figuras en el aire).
El parque automovilístico de Palermo es de lo más puntero
La ciudad más pintoresca, la que nos trasladó a la Italia profunda, a los griteríos de la gente, a la "mamma mia" y a vislumbrar en algún momento fugaz a Don Vito Corleone fue Palermo (Sicilia). Recorrimos sus calles en un original carricoche conducido por Genaro, un loco al volante que nos hizo temer por nuestras vidas y multiplicó nuestras dosis de adrenalina. 
Vista de Cerdeña desde el Bastión de Saint Rémy
Esa noche, el temporal hizo zozobrar el barco al estilo cha-cha-chá. Vaivenes y giros que producían los efectos de una borrachera en nuestro cuerpo. El mar se puso muy bravo e impuso nuestro nuevo destino: en vez de Túnez, Cerdeña, una bella ciudad costera junto a la montaña que alberga una preciosa cripta bajo catedral. 
Además de los destinos turísticos, disfrutamos de la estancia en un increíble barco repleto de atracciones para los niños y adultos: musicales, conciertos, simuladores de Fórmula 1, cine 4D... Y, humm, el área del spa, con masajes y cuidados corporales para olvidar las tensiones del 2014 y empezar 2015 sobre las aguas del Mediterráneo entre uva y uva, entre suspiro y suspiro. 

P.D. 1. Un secreto: el director del crucero era igual que Andy García en sus tiempos mozos ;-)
P.D. 2. La Nochevieja merece su propia entrada, todo llegará.

domingo, diciembre 14, 2014

¡Estoy en el caribe!

No me dan envidia esos amigos que disfrutan de unos días en el caribe, que me mandan fotos con caipiriñas en sus manos, que muestran sin pudor playas idílicas con arena blanca y agua cristalina mientras vivo el gélido frío del invierno madrileño y sueño con volver allí. No, no me dan envidia, pero cuando recibí por whatsapp el vídeo que mostraba esos placeres en movimiento mi parte loca y atolondrada no se puedo resistir. Mi chaladura de nacimiento floreció y decidí mostrarles mi caribe. ¡He aquí el resultado!




jueves, diciembre 04, 2014

No soy justa... O eso dicen ellos


Termino el último libro de Dolores Redondo, "Ofrenda a la tormenta", con dolor. Siempre sufro al dar por finalizada una buena historia y más si cierra una fantástica trilogía. Para disipar la pena rememoro la celebración del cumpleaños de Álvaro con sus amigos en la pista de patinaje del Palacio de Hielo, la comida en casa y la tarde de juegos; la fiesta con la familia al día siguiente, los excesos gastronómicos y alcohólicos, las carcajadas... Mi sonrisa se pega a la cara hasta que...
─Mamá, ¿dónde está el celo?
─En mi escritorio, pero para qué lo quieres.
─Voy a poner en la pared de mi cuarto el póster del juego Farcry 4 Edición Especial.
─Ni se te ocurra.
─¿Por qué?
─Porque si pones celo salta la pintura al despegarlo.
─Pues lo pongo con chinchetas.
─He dicho que no, con ese póster rompes el diseño de la habitación.
─Pero si es mi cuarto.
─Pero es mi casa. 
─No eres justa.
─Lo sé, la vida no es justa. Como mucho te dejo pegarlo detrás de la puerta.
─¡Pero entonces no lo veo!
─Sí, lo verás cuando cierres la puerta. Además, bastante que te he dejado poner esa estatua del elefante tan rara en la estantería.
─¡Pero si es Paga Min, el villano del juego, con un elefante!
Diego aprovecha para meter baza.
─Mamá, Álvaro tiene razón, la figura de su cuarto es fantástica y deberías dejarnos poner algún póster, es nuestro espacio. ¿A mí por qué no me dejas colocar el mapa de "El Hobbit"?
─He dicho que no.
─Pero, ¿por qué?
─Porque lo digo yo (esa frase de madre que todas decimos y sienta a cuerno quemado)
─No eres justa...
─Cuando seas padre comerás huevos, y, por ahora, no se cuelga ningún póster en la pared. Y no hay más que hablar.
─¡Esto es una dictadura!, ¡no hay derecho! ─exclaman al unísono.
─Venga, id a estudiar y dejad de refunfuñar.
─¡In-jus-ticia!, ¡in-jus-ticia!

PD. Dentro de mi injusticia me estoy devanando los sesos para ver cómo coloco algún corcho o soporte que no rompa con el diseño y cederles un mínimo espacio que refleje sus gustos... ¡Pero que ellos no se enteren!

lunes, noviembre 10, 2014

El otoño ya está aquí


La puerta secreta para acceder al mundo de las hadas y brujas

El silencio roto por el baile de las hojas al caer, los tonos ocres que salpican el paisaje, las setas que brotan entre la oscuridad de la tierra, el musgo que enverdece las piedras de granito... Sí, soy una cursi, pero los bosques en otoño inspiran poesía. Pasear entre los castaños, las tonalidades amarillas y marrones que cubren la montaña, el aire fresco que colorea las puntas de la nariz, las risas al resbalar en el descenso, los troncos que nos trasladan a las leyendas de brujas y duendes...
El Castañar de El Tiemblo, un paraíso en mitad de la montaña, luce su belleza, sus níscalos y sus castañas en esta época del año. Una escapada llena de encanto que cautiva a los amantes de la Naturaleza y abre el apetito de los intrépidos que rematan la faena con unos ricos huevos rotos con chorizo, callos y níscalos en salsa. Pura poesía.

En busca de hongos y castañas
Líquenes, setas, hojas... El otoño

Más imágenes en http://instagram.com/emmaptojo

martes, noviembre 04, 2014

Una negra y oscura noche

La pandilla diabólica

Por fin llegó mi noche favorita, la noche en que me puedo mostrar tal y como soy, sin disfraces y aderezos, con mi cara plagada de arañas y la maldad supurando por mis poros... Sí, risa descontrolada, sustos a doquier, desenfreno de maldiciones y embrujos a los carnales que rezuman bondad. Llegó la noche de Halloween y la gruta de la palmera se convirtió en el centro esotérico. Allí nos reunimos las brujas y magos con los aprendices, recorrimos los chalets vecinos en busca de dulces endiablados y esqueletos andantes, comimos manjares diabólicos y de la gran marmita surgieron brebajes con sangre de murciélago, orina de rata y savia de moco (lo que los mortales llaman vino blanco, tinto y gin tonic). Y la noche se alargó hasta que los búhos se durmieron y la conversión en humanos fue muy dura (¡qué resacón!), pero la amistad que surge en las noches maléficas une para toda la vida.

PD. Mil gracias a los anfitriones por la fantástica fiesta y a los magos y brujas por las carcajadas diablescas aderezadas con pelos de araña.


Payasos diabólicos, parejas asesinas, arañas carnívoras...
Los manjares que salieron de mi marmita:
gusanos aliñados, huevos con cucarachas y terroripastel

martes, octubre 28, 2014

Mi vergüenza por los suelos

Mi hermano Roberto tiene razón: debo ser más discreta y no desvelar tantas intimidades en el blog. Debo cambiar mi actitud, ser más reservada y desayunar un poco de vergüenza. Él siempre me da buenos consejos así que a partir de ahora evitaré contar mis sucesos paranormales. 
Por ejemplo, podría contar que ayer con las prisas de salir pronto del cine me levanté a oscuras mientras se proyectaban los créditos de “Relatos salvajes”, que empecé a descender las escaleras, que tropecé, que volé y me estampé contra el suelo con mis rodillas, que tiré mi vaso de cola-cola light para intentar amortiguar la caída con mis manos, que la vergüenza me hizo levantarme a toda velocidad con mis rodillas magulladas antes de que se encendieran las luces, que me refugié en el baño con un tremendo ataque de risa, que al bajar por las escaleras mecánicas unas chicas comentaron mi jugada sin saber que yo era la protagonista, que al llegar a casa relaté a mis hombres con pequeños sollozos por el dolor y la humillación mi percance y que mi hijo no para de insistir en que me ponga una cámara en la cabeza para grabar todos mis caídas y así forrarnos en youtube.
Podría contarlo pero como voy a seguir los consejos de mi hermano me callaré.

jueves, octubre 16, 2014

Una de museos y tapas

Los jardines del Museo Sorolla
El sábado por la mañana una fina lluvia salpicaba las calles. La pereza nos abrazaba a las sábanas hasta que nos obligamos a brincar de la cama para ir a la Base de Torrejón de Ardoz a disfrutar de la exhibición aérea que se iba a realizar por el 75 aniversario de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, la carretera nos asustó. Un atasco monumental bloqueó todas las entradas a la Base y antes de sumergirnos en el embudo de coches decidimos modificar los planes. Raudas y veloces, mis neuronas empezaron a funcionar. ¡Eureka!
─¿Dónde vamos, mamá?
─A un sitio maravilloso que me encanta visitar de vez en cuando...
─¿Otro museo?
(¡Qué bien me conocen!)
El "Museo Sorolla" con sus jardines, sus cuadros y su palacete destila encanto en pleno centro de Madrid y los minutos se escapan entre tanta belleza. Al terminar, observo la cara de "bueno no ha estado mal" de mis hijos, les guiño el ojo y pregunto:
─¿Creéis en los fantasmas?
─Claro, siempre nos has dicho que existen.
─Pues ahora os voy a llevar a la estación fantasma de Madrid: la estación de Chamberí.
Descendimos las escaleras y sentimos que el tiempo nos trasladaba a principios del siglo pasado: antiguas taquillas y tornos de hierro, carteles publicitarios sobre azulejos... Un andén fantasma en el que ya no paran los vagones y permite a la imaginación volar a otras épocas.
─¿Os ha gustado?
─¡Nos ha encantado!


Después de las paradas culturales, el estómago empieza a reclamar su atención. Como guinda final, una rica comida en un sitio especial: el mercado de San Ildefonso, que se rediseñó con el espíritu de Street Market y está plagado de puestos con distintos placeres gastronómicos. ¡Mi momento de felicidad!
─Alonso, pídeme otra cerveza que hoy me salto la dieta.
Como penitencia el domingo quemé las calorías con una larga caminata hasta que la tarde me convirtió en una "Perdida", la adaptación cinematográfica del libro de Gillian Flynn.

Aquí, mi artículo sobre la Estación 0

domingo, octubre 05, 2014

Mi móvil, las tetas y mi bisabuela

─Emma, ¿se te ha roto el móvil?
─Bueno, más o menos, me guiña como si quisiera ligar conmigo: se enciende, se apaga, se enciende...
─Pero ¿qué le ha pasado?
─Uff, la culpa es de mis tetas.
─¿Qué?
─Sí, el operario de Samsung me ha dicho que le ha entrado agua al móvil, se ha oxidado la placa del teléfono y por eso no para de encenderse y apagarse.
─Y qué tienen que ver tus tetas.
─Es una herencia familliar: mi bisabuela guardaba en su sujetador un pañuelo con unas cuantas pesetas que daba a sus bisnietos como propina. Desde entonces hasta ahora los tiempos han cambiado.
─¡Pero qué tienen que ver tus tetas, tu bisabuela y el móvil!
─Es una cuestión de evolución. Cuando me voy a caminar activo el Runkeeper para saber cuánto he recorrido, cuántas calorías he quemado...
─Sí, pero no veo la relación con tu bisabuela, tus tetas, el móvil y el Runkeeper.
─Activa tus neuronas, querido. ¿Dónde pongo el móvil cuando voy a pasear?
─En tu sujetador.
─Exacto, como hacía mi bisabuela con su pañuelo repleto de pesetas. Resulta que entre kilómetro y kilómetro mi sudor corporal ha penetrado por el agujero del cargador del móvil y ha aniquilado la placa del teléfono.
─¿Estás de coña?
─No, ya me gustaría...
─¿Quieres que te regale un móvil?
─Sí, y prometo por la memoria de mi bisabuela que jamás lo guardaré en mi sujetador.

PD: Adiós Samsung. Bienvenido Motorola Moto G.

martes, septiembre 30, 2014

Una avispa en mi cabeza

¿Por qué corro como una loca por el salón cabeza abajo? ¿Por qué no paro de gritar como una histérica? ¿Por qué mis hijos me miran ojipláticos sin saber qué hacer?
─¡Traedme un cepillo o un peine! ─rujo mientras muevo mi melena enmarañada arriba y abajo─ ¡Rápido!, ¡ay, ay, ay! 
─Pero, ¿qué te pasa, mamá? ─pregunta Diego conteniendo su risa al verme corretear por el salón cabeza abajo.
─Ay, que me ha picado una avispa en la cabeza y ahora no sé cómo sacarla del pelo... ¡Mi reino por un peine! ¡Y no te rías, que no tiene ninguna gracia! Ay, me duele la cabeza y el alma. ¡Ay, ay, ay!
Escucho la risa contenida de mis hijos, me entregan mi preciada arma, un cepillo, y logro sacar a la avispa de mi pelo enmarañado. Presa de un ataque de ira e incapaz de contener mi instinto asesino, pisoteo y aniquilo a la puñetera avispa para poder elevar mi cabeza. Al verme reflejada en el cristal con mi pelo más abultado que el de Mafalda, mi cara roja y congestionada y mi ojos llorosos entendí que jamás recuperaría mi dignidad.
─Jo, mamá, ¡qué rabia no haberte grabado un vídeo, hubiéramos conseguido millones de visitas en youtube!
─Muy gracioso, Diego.
─Pero mamá, la culpa es tuya por llevar el pelo como si fuera una fregona, ya te he dicho que estás más guapa con el pelo liso.
─¡Argg!

Ten hijos...

miércoles, septiembre 17, 2014

Cómo sobrevivir a una reunión escolar

En el mes de septiembre se realizan en el colegio las reuniones de padres. Una sesiones imprescindibles para saber cómo va a ser el funcionamiento del curso, conocer al profesorado, intercambiar opiniones con la dirección... Todo normal hasta que nos trasladamos a la clase con el tutor (bendito sea) y, tras explicarnos los datos más fundamentales, nos invita a que le hagamos alguna pregunta.
¡Átate los machos que vienen curvas!
Al principio hablan los padres normales, plantean dudas generales hasta que, ay, Dios mío, surge ese padre-madre que se cree el rey del universo. Sí, ese padre-madre que solo habla de su hijo, de su situación, de su profesión, que no permite hablar al tutor, que rebate cada opinión porque solo él tiene la razón... El resto de los padres nos miramos con hartura, con deseo de arrancarle el cuello, pero claro no podemos hacerlo porque somos padres-madres y debemos dar ejemplo a nuestros hijos, así que aguantamos con educación como si fuera una sesión de masoquismo. Mientras, el tutor (bendito sea) intenta por todos los medios sobrellevar su tortura particular y yo sufro, sufro mucho. 

Así que voy a desahogar mi mala leche con un decálogo sobre cómo debe comportarse un padre-madre ante una reunión escolar.
  1. Las reuniones del colegio son generales, repito generales, por tanto las particularidades se deben hablar en una tutoría.
  2. Todos tenemos hijos, si cada padre-madre hablara del suyo las reuniones se harían interminables. Para ti tu hijo es único, para el resto de los padres sus hijos, también. No te creas mejor por hablar todo el rato de él. Seré sincera: eres un pesado.
  3. Si no te gusta leer, no leas, pero no sugieras que eliminen la lectura obligatoria, no impidas a tu hijo conocer mundos maravillosos.
  4. Elemental, hay que marcar los libros y el material escolar. Es de cajón.
  5. Si por tus creencias no quieres que tu hijo acuda a una clase estás en tu derecho, pero no juzgues a la gente que no piensa como tú.
  6. Hay materias con más peso (matemáticas, lengua, física...) pero también el resto lo son. No propongas que quiten horas de gimnasia porque tú creas que no son importantes. Además de cultivar la mente hay que cuidar el cuerpo.
  7. El colegio está para enseñar materias, convivencia, amistad... pero tú debes educar a tu hijo.
  8. Los niños están en el colegio ocho horas y no todos creemos que deban realizar más tareas en casa. ¿Acaso tú, padre-madre, cuando vuelves del trabajo te dedicas a trabajar otras tres horas en casa?
  9. Por favor, entiende que todos tenemos fallos pero hay que potenciar las virtudes. Si tu hijo tiene problemas con los estudios, no le critiques delante de desconocidos, no digas que es un inútil, le estás hundiendo la autoestima.
  10. Entiende que tanto el profesorado como la dirección y los padres queremos lo mejor para los chavales. 
Y aunque esto no sirva para nada, por lo menos me he desahogado y he apaciguado mi ira. ¡Hasta el próximo septiembre!

viernes, septiembre 12, 2014

Mis novelas de verano

Foto: @emmaptojo

En este blog no pienso hablar de mis creencias, algo íntimo y personal, pero sí confesaré que tengo tres vidas que cuido y mimo con locura: mi vida real, la racional, la que todo el mundo considera más importante; mi vida onírica, llena de aventuras, fantasías y que cada noche me sorprende con giros inesperados, gente que surge del pasado, situaciones irreales y placeres inconfesables y mi vida cultural, compuesta por las novelas en las que me zambullo, las películas en las que me creo protagonista por mi enorme empatía y el teatro. 
En este tiempo estival he vivido grandes amores literarios y otros, como los amores fugaces del verano, me han defraudado, pero haré una pequeña reseña sobre ellos para que siempre queden en mi memoria.
  • "El juego de Ripper", de Isabel Allende. El cambio de registro de esta autora que se adentra en la novela policíaca ha sido una auténtica sorpresa. Tal vez el libro que más me ha gustado este verano.
  • "La mujer loca", de Juan José Millás. A Millás se le lee en un suspiro. Me cautivó desde un principio Julia, una de sus protagonistas, que analiza el uso de las palabras, la gramática... Entre medias, una historia que despierta los sentimientos y las creencias. Un libro muy personal que me encantó pero no me atrevo a recomendar a todo el mundo.
  • "La sonata del silencio", de Paloma Sánchez Garnica. El clásico novelón del verano plagado de amor y de personajes que entretejen una historia en la época de posguerra en Madrid donde la tradición, el honor, las costumbres y el qué dirán dominaban la vida de las familias. Un libro del estilo de "El tiempo entre costuras". Muy entretenido. 
  • "El Jilguero", de Donna Tartt. ¿Quién no ha oído hablar de este libro? Todo el mundo hablaba de él este verano y no pude resistir la tentación. Realmente me ha gustado: una historia original, grandes descripciones y personajes, pero algunas partes se me hicieron pesadas, sobre todo cuando el protagonista reside en Las Vegas.
  • "Los cuerpos extraños", de Lorenzo Silva. Debo confesar que este autor me encanta, pero en esta ocasión no me ha enganchado tanto. He echado en falta a Chamorro y la relación que mantiene con Bevilacqua.  (Es el único libro que me he leído en papel)
  • "Tres noches", de Austin Wright. Está claro que cada persona tiene un gusto y para gustos, los colores. Dos personas cercanas me recomendaron este libro y debo confesar que está muy bien escrito, que el inicio de la historia es muy bueno pero luego se me hizo interminable e incluso tuve la tentación de abandonar.
Ahora entre mis manos está:
  • "La última noche en Tremor Beach", de Mikel Santiago. El tema de los sueños tiene gran peso en la novela, el paisaje irlandés me ha enamorado, los personajes, la trama... Pinta muy bien, pero aún me queda un 40% para terminarlo. 

viernes, agosto 22, 2014

El verano me confunde

Mi cara, el reflejo de la locura

Vuelvo de vacaciones con intención de escribir pero noto mi mente confusa, como Dinio con la noche, sin saber cómo relatar todo este tiempo, ni cómo empezar o cómo acabar. Tal vez, solo es una idea, podría escribir que mi Alonso y yo estuvimos quince días de "pareja sin hijos" y quemamos Madrid: fiestas en casa con amigos, cenas en terrazas de ensueño, gin-tonics con sabor a risas... Que Diego volvió feliz de su estancia en Irlanda y Álvaro de su campamento en Cazorla. Que en Oliva, todos juntos, nos tumbamos a la bartola ─más bien: "nos tumbamos en la playa"─ y el tiempo se esfumó entre libros, paellas, paseos y excursiones al Parque Natural de La Marjal o la Cueva de las calaveras, el auto-cine y los karts. Sin olvidar jamás esa ruta en barco por Denia donde mi madre se convirtió en una linda sirenita.
Ahora, "de Rodríguez" con Diego en Madrid, no paro. Cada día surge un nuevo plan que compartimos con mi amiga Blanca y su hija María y las noches se esfuman entre la cultura y los ataques de risa; entre el cine y el Museo del Romanticismo; entre el Mercado de San Ildefonso y la tele-comida china.
Debo contar todo mi verano y no sé cómo hacerlo. Tal vez, cuando vuelva de Segovia sea un buen momento. 

domingo, julio 27, 2014

¡Abra la puerta!

Domingo, nueve de la mañana. Suena el timbre. Abro un ojo asombrada. ¡Pero si es domingo! El timbre insiste. ¿Es una pesadilla? ¿Nadie más escucha el impertinente sonido? Salto de la cama, salgo al jardín y unas voces me despiertan.
─¡Policía!
Mi mente adormecida aún no es capaz de procesar. Al abrir la puerta entorno los ojos para engañar un poco a mi miopía y comprender qué está sucediendo.
─Disculpe, hay una avería en la calle y necesitamos que mueva los coches.
─Hmm, ─barrunto adormecida mientras me reflejo con mis pelos de loca en los cristales de espejo de las gafas de sol de los agentes─ pero no todos los coches son míos.
─Ya, pero hemos comprobado que estos dos sí. Si fuera tan amable... Vamos a cortar la calle y dejaremos esta zona de aparcamiento para el tránsito de los vehículos.
─Vale, me calzo y los muevo.
Instintivamente miro mis pies desnudos y compruebo que llevo las uñas de los pies pintadas.
─Tranquila, cuando pueda.
Entro somnolienta en casa arrastrando mi sueño. Me calzo, me coloco torpemente las gafas, localizo las llaves de los coches y los traslado a otra zona de mi calle.
Los agentes, súper despejados y sin legañas, me agradecen mi acción y el operario me indica que en breve cortaran el agua durante un mínimo de dos horas. Sonrío y me despido con un "muchas gracias, si necesitan algo más no duden en llamar". Un puro formalismo que oculta mi ira por despertarme un domingo tan pronto. Aunque lo peor está dentro de casa: ¡todos duermen y nadie se ha percatado de la aventura matutina! Manda narices.

lunes, julio 21, 2014

Soy morena y a mucha honra


─¿Qué te vas a hacer? ─me pregunta al entrar la peluquera con el pelo tricolor y mucho desparpajo.
─Cortar y peinar.
─Vale, en cinco minutos te atiendo.
Me siento en la silla giratoria (o silla de tortura), saco del bolso mi Kindle, mi coca-cola light y noto como el malhumor me empieza a invadir. Lo confieso, odio ir a la peluquería, pero dos días al año acudo para que den forma a mis pelos de loca.
─¡Ay, hija, qué pelazo tienes!
El grito de la peluquera tricolor me hace abandonar la historia que estoy leyendo, le sonrío al estilo Gioconda y mientras peina mi melena espero la frase que me va a encabronar.
─Oye, nunca te has planteado cambiarte el color del pelo.
─No.
─Pues unas mechas te sentarían fenomenal y dulcificarían tus facciones.
Me contengo.
─No, gracias.
─En serio, estarías ideal y tu gesto sería más amable.
Mi barrera de contención está a punto de estallar.
─Me gusta mi pelo negro.
─Si yo no digo que no sea bonito, pero unas mechas claras...
─No, gracias. Soy morena, me gusta ser morena y no me importa tener facciones duras o cara de mala leche. El mundo está dividido en rubias, morenas, pelirrojas, castañas... Yo soy morena y jamás querría ser rubia.
─Bueno, solo era una sugerencia.
Omito contestar, retomo mi lectura y juro y perjuro que no volveré a la peluquería hasta dentro de seis meses. He dicho.

viernes, julio 04, 2014

La gran granizada

Disparos de hielo sobre el toldo
Unos farolillos de luz led que se cargan con luz solar, unos manteles de Zara Home, mis plantas esplendorosas, los frutos del maceto-huerto, la piscina impecable... Sonrío. La cena del sábado va a quedar perfecta, súper "cool".
Una nube gris se asoma por el cielo, una gotas caen y en dos minutos empiezan a bombardear mi jardín "huevos" de hielo. "¡Qué horror, qué horror!", grito desesperada. Los farolillos ruedan por el suelo, en la piscina el agua salta por el impacto del granizo, el toldo se llena de agujeros como si le dispararan con una ametralladora, los trozos del canalón vuelan hasta el suelo, las plantas son acribilladas... Miro, fotografío y pienso que la cena más que de diseño va ser de jirones.





domingo, junio 29, 2014

Vuelo a ninguna parte



El chico de información me mira con cara de pena, baja la vista a su pantalla de ordenador y niega con la cabeza. Son las siete y media de la mañana de un domingo de verano. Las legañas y el sueño son nuestra segunda piel. Diego bosteza y mis nervios se agarran al estómago.
"Lo siento, hoy no hay ningún vuelo a Dublín con esa compañía", me dice con tristeza el operario del Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid.
Cojo el móvil y llamo al teléfono de contacto que organiza la estancia de mi hijo en Dublín mientras Diego arrastra su maleta y carga su mochila. Alonso aparece sonriente después de aparcar el coche.
─Emma, ¿por qué estáis aquí solos?, ¿en qué mostrador debemos reunirnos con el organizador del viaje de Diego?
─Verás, amor, no te lo vas a creer, pero me he equivocado...
─¡Qué! ─gritaron a dos voces Diego y Alonso.
─Pues que me he confundido y el vuelo es mañana, a la misma hora pero mañana.
─¡Mamá, eres un desastre!
─Bueno, pero esta vez no hemos perdido el avión... ─contesto entre risas.
Y como en mi familia estos despistes son muy habituales, volvimos sonrientes a casa, nos cambiamos y, a dormir que es domingo y madrugar nunca nos sienta bien. Además, mañana toca visita al aeropuerto.

miércoles, junio 18, 2014

Un "ataque" al pasado

Viernes 13 de junio
Hoy me he dejado llevar por el deseo. Después de mucho pensar he caído en la tentación, que ni vive en frente ni es el vecino del quinto, pero se enchufa, vibra y me tiene loca. Sí, mi nueva lijadora eléctrica me agota y me hace sudar la gota gorda. Entre lijas de distinto grano se ha esfumado mi día de libranza pero la mesa del jardín reluce y rebosa de aceite de teca. 
La tarde me guardaba una sorpresa: ¡toda la familia vio por televisión el baile griego de fin de curso de Álvaro y sus compañeros! y la noche, una desilusión: la humillante derrota de España frente a Holanda en el Mundial de Brasil, la excusa perfecta para descorchar un vino y ahogar las penas.

Veinte años después...

Sábado 14 de junio
Descendí por la escalera de caracol, el cartel sobre el escenario era el mismo que hace veinte años, el nombre no había cambiado... Sentí que viajaba al pasado, al seis de junio de 1.994, al día en que se produjo un giro inesperado en mi vida, al momento que entre copas nos unimos, nos besamos por primera vez y desde entonces hasta ahora... Sí, la sala "El Sol" sigue igual que entonces, por ella no han pasado los años.
Allí estaba con mi cerveza en la mano, junto a Elena, Raúl y JF, esperando la gran actuación de la noche: la presentación del nuevo disco de "Ataque de Caspa". Música de los ochenta que enloqueció a todo el público y nos cautivó. Lo mejor, los coros de mi amiga Marta que acompañaba la dulce voz de su hermana e inundaba con su sonrisa el escenario. Una noche mágica plagada de recuerdos, risas y fantasmas.

El escenario vibró con "Ataque de caspa"

Domingo 15 de junio
Noches alegres, mañanas tristes... Sobre todo si ejerzo de madre ejemplar y me despierto a las 8 de la mañana (omito contar cuánto dormí) para llevar a Álvaro al torneo de fútbol 4x4. Un clásico del verano que vuelve locos a los niños, deja derrengados a los padres y modifica la piel de mi cara a un tono salmorejo.

viernes, mayo 30, 2014

Sorbos de descontrol

Con Bob, la mona y brincando por el castillo

La mesura y el control son dos virtudes que mi familia desconoce. Somos opuestos a tales términos y prima más el descontrol y el desenfreno. Esta semana, por ejemplo, tras beber unos cuantos vinos he rejuvenecido brincando como una pelota por el fabuloso castillo hinchable que amenizó la fantástica comunión de mi sobrina Manuela, me he puesto súper mona junto a una monita y me he hecho una foto con un súper ídolo de masas: ¡Bob Esponja!
¡Me siento feliz!

viernes, abril 25, 2014

"Mujer florero" en La Rioja


Siempre he presumido de mis días de "mujer florero" y la Semana Santa es uno de mis momentos "florero" favoritos. Solo sé una cosa: el destino. Del resto, ni idea.
Este año la escapada nos subió al norte, a La Rioja, zona de vinos y buen comer. Antes de llegar paramos en las ruinas de Numancia, nos dejamos enamorar por el puente medieval de Yanguas y los niños disfrutaron de un día entre tirolinas y escaladas en el Barranco Perdido, en Enciso.
En Munilla, un pequeño pueblo sobre la ladera de la montaña que oculta grandes huellas de dinosaurios, la sonrisa se asomó a mi cara al ver la hermosa Casa Rural Riojania donde nos íbamos a alojar: una antigua majada rehabilitada con un jacuzzi exterior de madera que se calienta con una estufa de leña. Puro glamour y diseño.
El sábado, después de un paseo por el mercado de Logroño, acudimos a nuestra cita en las bodegas Paco García, donde no solo su vino deja huella, también la familia que se ha lanzado a esta gran aventura. Una mano que además de ser la seña de identidad de su producto nos apretujó con su cariño el corazón y nos convidó a una fantástica barbacoa.
El monasterio de Yuso y Suso fueron el centro de atención de la tarde y los pinchos saciaron nuestra poca hambre en la calle Laurel, la zona más emblemática del tapeo logroñés.
La lluvia nos despertó el domingo y decidimos pasear entre las huellas de dinosaurios de Munilla, mimar nuestro cuerpo en el balneario de Arnedillo y apaciguar nuestro estómago con unas carnes riojanas.
¿Verdad que es fantástico ser por unos días una "mujer florero"?

PD: Mil gracias a mis hombres que me vuelven más loca de lo normal.

lunes, febrero 03, 2014

Rescate acuático con dos bolsas de basura


Sí, la que viste unas glamurosas botas de agua amarillas y luce dos antiglamurosas bolsas de basura en las piernas soy yo. ¿Que por qué voy así vestida? Una larga historia que empieza a las seis de la tarde de un domingo frío y soleado. Un gran día para que Álvaro jugara con el barco electrónico que le trajeron los Reyes Magos en el lago artificial del parque Juan Pablo II.
Todo parecía perfecto hasta que abrí la boca.
─Álvaro, intenta pasar el barco entre los dos géiseres del lago. Vas a ver qué chulo.
Cumplió mis órdenes, giró el volante de su mando teledirigido pero no controló bien la distancia y nuestros gritos no pudieron evitar el desastre: el barco chocó contra el géiser, volcó y se quedó atascado en la plataforma.
─¡Mi barco! ─lloró Álvaro.
Alonso miró, negó con la cabeza y sentenció.
─No hay forma de recuperar el barco, habrá que comprar otro.
─Papá, ¿y si me meto en el agua?
─Imposible, está helada.
─Alonso, no seas aguafiestas, seguro que algo podemos hacer ─barrunté.
─Emma, no empieces con tus locuras, el barco está a más de 30 metros en mitad de un gélido lago... Venga, vámonos.
Asentí, miré a Álvaro, le guiñé un ojo y le susurré al oído: "tranquilo, cuando anochezca y el parque esté vacío rescataré tu barco, algo se me ocurrirá".

Mi idea genial consistió en disfrazarme de buzo con los elementos que tenía en casa: botas de agua, bolsas de basura y film transparente para reforzar la unión entre las botas y las bolsas.
Partí con mis pintas hasta el parque, no se veía mucha gente y la oscuridad jugaba a nuestro favor.
Me senté en el borde del lago.
─Mamá, ten mucho cuidado.
─Tranquilo, Álvaro, recuperaré tu barco.
Me tiré sin tener en cuenta un pequeño detalle: la profundidad del lago era mayor y pese a toda la protección el agua se coló por mis pantalones.
─¡¡¡¡Ay, me he empapado, me estoy congelando!!!
─Mamá, sal.
─¡De perdidos, al lago! ─grité como si fuera Frank de la Jungla.
Avancé a grandes zancadas con mis bolsas de basura llenas de agua helada, rescaté el barco y volví como alma que lleva el diablo hasta la orilla.
─Mamá, eres la mejor, pero sal del lago que la gente nos está mirando. 
(Por dignidad, omito explicar cómo salí)
Cuando tuve los pies sobre la tierra, arranqué las bolsas de basura, el papel film y corrí empapada hasta el coche. Me quité los pantalones, los calcetines, las botas y conduje descalza hasta casa.
─Álvaro, cuando lleguemos tráeme la toalla grande del baño y mis zapatillas.
(De nuevo, por dignidad, obviaré contar que mientras esperaba mi equipo de rescate mi vecino salió a pasar al perro, eso sí, no se percató de mi situación).
Y por fin, cuando no había nadie que me pudiera observar, entre en mi hogar, helada, con el barco rescatado y soñando con una ducha de agua caliente.

Consejo del día: No navegar entre dos géiseres.



jueves, enero 09, 2014

¡Feliz 2014!



Las últimas horas del año se escapan, como marca una novedosa tradición, en Oliete (Teruel). Antes de tomar las uvas, encender los fuegos artificiales y abrazarnos con la locura que se desata en estas fechas, observo el fuego que arde en la chimenea, nuestro punto de encuentro ante el frío aragonés.
El balance del año se me antoja muy positivo. La "operación biquini" fue un fracaso, pero en la operación "bola de Navidad" he superado las expectativas. La familia, bien, gracias. El trabajo, pese a los zarpazos que sufrimos de vez en cuando, se mantiene. La salud se sostiene en equilibrio. Reviso mi blog y sonrío: Comunión de Álvaro, inocentadas, mucho pádel, muchas fiestas, conversión en súper heroína... No me puedo quejar.
─¡Emma, se puede saber qué haces! ─grita mi prima María desde la cocina─. Tenemos que preparar el confit... A ver si empiezan las campanadas y aún estamos cenando.
Sí, comida, en mi familia es algo que nunca falta y María y yo somos unas expertas organizando comidas y cenas.
Empezamos el año con un gran ataque de risa porque Álvaro se atragantó en la segunda uva, brindis y más brindis, fuegos artificiales, petardos, bengalas... Más champán. ¡Y "limoncello"! (secreto familiar que no podemos desvelar). Anécdotas, cotilleos, los niños tirando petardos junto al bar de la piscina... hasta que nos dieron las cinco o las seis como canta Sabina.
Después llegó la noche de Reyes, la cabalgata (con caramelo estampado en mis gafas), los nervios, el miedo (este año no he sido demasiado buena, ¿me traerán algo?). Por la mañana, el salón estaba inundado de regalos. Emoción desbordada.
Vuelta a la tradición. Comilona en casa de mi madre, reunión de hermanos, cuñados, sobrinos, parejas... Más regalos. Más besos y alegría.
¡Feliz año y recordad que aunque seáis un poco los malos los reyes traen regalos!


sábado, diciembre 28, 2013

Mi inocentada de 2013

¡Me encanta el 28 de diciembre! El día perfecto para arrancar risas y sonrisas, el día de las inocentadas. Este año todo comenzó con varios mensajes por Whatsapp:

─No te vas a creer lo que me ha sucedido...
─Cuenta, cuenta
─Álvaro ha invitado a un amigo a casa y ha traído la bola de bolera que le ha regalado Papá Noel... ¡Y se les ha caído por la escalera y me han roto dos peldaños! Me va a dar algo...


─¡Qué horror!
─Estoy atacada, acabo de llamar al seguro y va a venir el perito de urgencia, pero no creo que lo cubra, además cómo se lo explico...

Los mensajes han continuado. Mi madre, la mejor inocente, me ha llamado muy preocupada y mi interpretación telefónica ha sido tan buena que los niños no aguantaban el ataque de risa. 
A mi prima, para meter más leña, le he dicho que no sabía si podría ir a Oliete en Nochevieja, que menudo panorama tenía en casa. Y mi prima se lo ha contado a su madre, y su madre a mi padre que me ha llamado aterrado.
De mis amigas, se salvan por malvadas las del FEM, las fifty-fifty y las padelianas, pero, ay, las del grupo de "madres de Álvaro" que me han hecho un análisis de los seguros de hogar. 
Eso sí, mis hermanos los más listos.
Un día fantástico con grandes carcajadas, aunque creo que ya va siendo hora de desvelar a los más crédulos que todo ha sido una fantástica INOCENTADA.


martes, diciembre 24, 2013

Sentimientos de Navidad

@emmapt

El mail de un amigo de la juventud que me recuerda que me quiere y que el tiempo pasado nunca se olvida, un mensaje de una amiga que en estas fechas nunca falta a su cita, contactar con alguien muy especial que ha "cruzado el charco" y va a pasar unas Navidades distintas junto a su familia, felicitaciones por facebook o whatsapp... Pequeños detalles que en estas fiestas hacen que la sonrisa sea mayor, que los sentimientos vuelen como las hojas del otoño por la ciclogénesis que perturba el aire navideño... Los pensamientos se agolpan mientras pelo los langostinos, los niños ríen y los nervios suben y bajan por la escalera. Sí, me gustan estas fechas, me encanta mimar a los míos, sorprenderles con detalles, pensar en el menú, arreglarme, descorchar un buen vino mientras el cordero inunda con su olor la cocina, brindar con champán antes de que acabe la noche, admirar las luces que titilan en el árbol, contemplar los adornos, pedir deseos a las velas que iluminan la mesa, reír, llorar de emoción, acordarme al sacar brillo a la panera de plata de mi abuela y los bellos tangos con los que amenizaba la noche... Y manaña es Navidad, y con la resaca en el cuerpo volveré a ilusionarme al ver a los que hoy no he visto y cansada me iré a trabajar, pero estaré feliz porque yo soy así.
Felices fiestas y mucha felicidad.

martes, noviembre 26, 2013

Una catarata en mi salón



La tarde parecía tranquila: Diego, adicto a su portátil, buscaba información para un trabajo en el salón; Álvaro se bañaba... Hasta que un grito rompió la calma.
─¡Mamá, mamá!
Un grito que por su entonación me asustó.
(Las madres tenemos un don especial para diferenciar según la entonación del "mamá" si es algo urgente, una pelea entre hermanos, una queja, un favor, un enfado, un engaño o un peligro).
Lancé el cuchillo pelapatatas al fregadero al estilo Kill Bill y corrí al salón. Durante un segundo me quedé paralizada, ojiplática y con la boca abierta.
─¿Por qué hay una catarata natural en el salón?
─No lo sé, mamá.
De pronto mi neurona que piensa me envió vía neuronal la solución al enigma: el agua de la catarata proviene de la bañera de la planta de arriba. Empecé a gritar, ¡Álvaro pon el tapón a la bañera!, y subí por la escalera como si me persiguiera Jack Nicholson con el hacha de "El resplandor". Entré en el baño con la respiración entrecortada y pitos asmáticos y comprobé que había cumplido mis órdenes.
─Yo no he hecho nada.
─Lo sé. Ponte el pijama y ven a ayudar.
Bajé (ahora como si me persiguiera la niña del exorcista), coloqué el cubo de la fregona para que contuviera el agua que aún caía. Subí (otra vez Jack Nicholson en mi espalda) con dos cubos para que los niños vaciaran la bañera. Bajé (la niña de la exorcista no dejaba de girar su cabeza 360º), comprobé que en la catarata descendía el caudal, respiré y después de reír por la aventura volvió la calma.

PD. Aunque parezca increíble, el perito me ha confirmado que el seguro cubre todos los gastos de reparación. En dos palabras: "im-prezionante"

miércoles, noviembre 20, 2013

Mi carnicero es una máquina sexual

La otra tarde, a última hora, acudí a una carnicería de un lugar que no pienso desvelar. Me atendió Agustín (nombre ficticio para proteger su intimidad).
─Hola, Emma, ¿qué quieres?
─Por favor, Agustín, ponme tres cuartos de carne picada mitad y mitad.
─Ahora mismo.
─Por cierto, cómo te encuentras.
(Hace unos meses estuvo ingresado un tiempo en el hospital por una dolencia cardíaca)
─Si te soy sincero, estoy mucho mejor. Debo cuidarme, pero he notado la mejoría. Tengo que tener precaución con lo que como, he dejado de fumar y, la verdad, lo que más echo de menos es tomarme una copa de vez de cuando...
─Yo dejé de fumar hace tres años, después de haber recaído, y ahora hago mucho deporte... Ay, pero he engordado....
─Yo me fumaba casi tres paquetes al día.
─¡Qué exageración!
─Y te diré una cosa que solo cuento a los amigos. ¿Sabes en qué he mejorado una barbaridad después de dejar de fumar?... ¿Quieres algo más?
─Sí, dos solomillos de cerdo y un preparado para cocido.
─No te lo vas a creer, en el sexo.
Me quede con cara tonta, porque una cosa es hablar del tiempo con el carnicero o de las vacaciones y otra que te cuente su vida sexual.
─Vaya, Agustín, pues me alegro.
─Sí, sí, Emma, no sabes qué cambio, impresionante. Vamos, que no es que lo diga yo, que también lo dice mi pareja: ¡ay, Agustín, menuda diferencia desde que has dejado de fumar!...
─Pues qué bien...
─Te diré que lo he hablado con otros amigos y me han dado la razón, es increíble... Cómo quieres el tocino, ¿salado o fresco?
─Salado.
─¡Hasta se lo dije al médico! Vamos, que estoy feliz y mi pareja ni te cuento. La tengo alucinada. ¿Algo más?
─No, nada más. 
Y me fui a casa con los solomillos de cerdo, el preparado para cocido y la carne picada que me había preparado el "machine sexual" de mi carnicero. 

martes, noviembre 05, 2013

Teruel no existe (o eso creen los mortales)


María Moñetes y Purple Witch
Las brujas, los monstruos y los vampiros tenemos una cita ineludible una vez al año en un paraje misterioso y desconocido para la mayor parte de la humanidad. Un territorio oculto al que solo unos pocos tienen acceso: Teruel, y más concretamente, Oliete, un pequeño pueblo que alberga en su sima un enorme dragón y en su pantano terroríficos siluros atacan a los incautos que osan bañarse en sus aguas.
Este año la convocatoria maléfica de María Moñetes y Purple Witch ha sido un éxito. En mitad de la noche, el conjuro surtió efecto y aparecieron Nico Súperpillo, Víctor Pirata y JFTerrorific acompañados de los pequeños aspirantes al mundo oscuro.
Antes de empezar la sesión nocturna de invocación de fantasmas y zombies, visitamos las "Grutas de cristal", en Molinos, para saludar a los espíritus ancestrales. Unas cuevas plagadas de impresionantes estalactitas y estalagmitas con una amplia variedad de color.
La noche acechó y comenzó el temido aquelarre. Todo fluyó con normalidad, pero al día siguiente los fantasmas nos hicieron sufrir: soplaron desde lo alto del tiro de la chimenea y estuvimos a punto de perecer por inhalación del humo; los aspirantes a futuros brujos y brujas, después de contemplar varias cabras montesas por el campo, se perdieron por la montaña del pantano y las brujitas Marta y Martina lucharon sin desfallecer contra las fuerzas de la oscuridad.
Menos mal que el amor de la maldad une mucho, las risas lo perdonan todo y los paseos por los terrenos que no existen para la mayor parte de la humanidad nos llenan el corazón de alegría.
Feliz Halloween 2013 desde esa tierra maravillosa que para los más brujos existe y ocultamos con recelo.

Más imágenes de Oliete en: "Los restos de la riada de Oliete, Teruel"


Los brujitos antes de que la noche los transformara
La casa se convirtió en el centro del aquelarre