domingo, julio 17, 2011
Una de piratas
La vida de un pirata genera mucho estrés. Hace unos días navegaba sin rumbo fijo hacia los mares del Sur con mi adorada y temida "Perla Negra". Todo parecía en calma. De pronto, entre las leves olas que bailaban al son del canto de las sirenas, un brillo llamó mi atención. Con mi catalejo observé que sobre el agua flotaba una botella. Presa de la intriga, ordené al grumete más joven que se lanzara a por ella y me la trajera inmediatamente. A los cinco minutos quité el tapón de corcho y descubrí un mensaje en su interior.
"Se invita a los bucaneros de los océanos y mares a la gran fiesta del embarcadero serrano".
La firma, un rascado de garfio profundo y cariñoso, me alertó. ¿Sería seguro acudir al evento o era mejor huir por si se tratara de una trampa del temido Barbanegra? La huida es un término impensable en la mente de un pirata, así que nos vestimos con nuestras mejores galas y acudimos con la idea de arrasar con todas las botellas de ron.
En la Taberna Perdición, los piratas bailaron con unas bellas hawaianas y descubrimos que la gran fiesta la había organizado "Lalinu", la dueña de la taberna que tan bien nos conocía y deseaba celebrar su cumpleaños con todos los bribones del planeta.
Las canciones de "ron, ron, ron, la botella de ron", los fuegos artificiales y los disparos arroparon a la anfitriona mientras soplaba sus velas. Antes del brindis, Barbanegra y sus secuaces atacaron con sus sables y espadas, capturaron a varios rehenes y los encerraron en las mazmorras de su temida y oscura gruta.
¡¡Por honor, por amor, por lealtad y por el ron!!, gritamos todos los piratas desde la Perla Negra antes de invadir el fortín del sucio y miserable Barbanegra. Afilamos las espadas, disparamos los cañones y comenzamos una cruenta batalla hasta que salvamos a "Lalinu", los bucaneros y las hawaianas.
La fiesta continuo hasta que los barriles de alcohol se vaciaron, los manjares volaron, las timbas arruinaron a más de un incauto y "Lalinu" guardó sus regalos en la caja fuerte.
¡¡Feliz cumpleaños y besos piratas, mamá!!
domingo, julio 10, 2011
"Family Day", un día de felicidad
| Juntos después de diez días sin vernos. |
Sus sms aprisionaban mi corazón: "Te quiero". "Ven a verme al campamento". "Te echo de menos". Sus llamadas me perturbaban: "Sí, me lo estoy pasando muy bien y estoy aprendiendo mucho inglés, pero cuando llega la noche, como el hombre-lobo, me acuerdo tanto de vosotros que me entristezco"
¿Cómo decirle que no podría acudir a achucharle en el "Family Day" porque tenía que trabajar? La ansiedad me dominaba.
"Irán Papá y Álvaro, pero yo no puedo", le expliqué insistentemente. "Por favor, Mamá, necesito verte". Al final, como siempre, mi instinto maternal me dominó y mis compañeros de trabajo me cubrieron para que pudiera acudir a mi gran cita y dar a Diego una auténtica sorpresa.
El domingo, después de 256 kilómetros, nos reunimos con él y pasamos un día juntos en su fantástico campamento en las Hoces del Cabriel entre risas, abrazos, mimos y muchas actividades. Happy day.
| Tirolinas, caballos, rafting, rocodromo... Un campamento multiaventura en inglés |
domingo, julio 03, 2011
Soy una bruja, lo reconozco
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| Lo reconozco, soy una bruja |
─Mamá, casi todos mis amigos se han matriculado ya en el campamento de verano. ¿Cuándo me vas a apuntar?
Tragué saliva y supe que él no me iba a entender.
─Diego, ya estás matriculado en un campamento, pero no es el mismo que el de tus amigos.
─¿¿¿Qué??? ─gritó con tal desesperación que casi se le cae el bol de palomitas ─¿Por qué me haces esto?
─Diego, lo hago por tu bien. Vas a ir a un campamento de "inmersión" en inglés para que refuerces tus conocimientos y mejores tu rendimiento en ese idioma.
─Pero...
─Es lo mejor para ti: conocerás gente nueva, te expresarás en inglés... Además es multiaventura: rafting, tirolinas, caballos... ¡Hasta paint-ball!
Me miró con odio y me sentí dolida aunque segura de que había tomado la decisión correcta.
Los días han pasado, los amigos de Diego le han arropado en su "desgracia" y mis nervios se han aprisionado en mi estómago.
El día 1, a las nueve de la mañana, subía él solo a un autobús lleno de desconocidos hacia su campamento de inglés. Su mirada me lanzó puñales de desesperación y me hizo sentir la peor madre del mundo y tan mala como la madastrona de Blancanieves. Alonso y yo callamos para no contagiarnos nuestro pesar. Diego contenía las lágrimas y despertaba nuestras dudas.
El día se me hizo eterno sin saber nada de él. Estaba convencida de que no iba a tener ningún problema, que su carácter simpático y afable le abrirían todas las puertas, que iba a disfrutar de una experiencia única, pero el miedo es incontrolable. Por fin sonó mi móvil y en la pantalla pestañeó el nombre de "Diego". Era él.
─Hola, mamá, ya estamos en el campamento, estoy en una habitación con ocho amigos, ya he subido en las tirolinas y hemos dado un paseo por el bosque.
─¿Estás enfadado conmigo?
─No, mamá.
En estos tres días me ha contado que cada vez habla más en inglés, las clases son muy divertidas, ha hecho una cometa, tiene muchos amigos, ha practicado rafting y... ¡me quiere! Ahora respiro un poco más tranquila aunque mi semblante sigue siendo el de una auténtica bruja, a veces buena, a veces mala. Es decir, mi semblante ha vuelto a su ser.
Y Álvaro, mientras tanto, disfruta de su estatus de hijo único: invita a sus amigos a dormir a casa, chapotea como un loco en la piscina, juega al Monopoly y al Cluedo y mira con cariño a la "bruja" de su mamá consciente de que en breve le tocará a él. ;-)
Y Álvaro, mientras tanto, disfruta de su estatus de hijo único: invita a sus amigos a dormir a casa, chapotea como un loco en la piscina, juega al Monopoly y al Cluedo y mira con cariño a la "bruja" de su mamá consciente de que en breve le tocará a él. ;-)
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| Roberto y Álvaro, dos amigos en el agua |
miércoles, junio 22, 2011
Piratas, bestias y chapuzones
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| Diego y Jack Sparrow, unos auténticos bucaneros |
Diego, un auténtico pirata del Caribe, y sus compinches pelean y bailan espada en mano. Álvaro y sus amigos representan los platos de la vajilla de La Bella y la Bestia. Y a los padres, no podía ser menos, se nos cae la baba y contenemos las lágrimas de la emoción.
| Javier, Daniel y Álvaro, unos platos muy redondos |
Después del espectáculo, cena de despedida de niños y padres en, ¡cómo no!, la terraza del campo de fútbol. Ellos juegan, nosotros disfrutamos.
| La cena de los artistas |
El sábado, para inaugurar la temporada estival, reunión de primos en la piscina y el clásico paseo a las vías del tren al que no acudí tras recordar mi última y patética experiencia (aquí). Al final de la noche, cenita en el jardín, chapuzón nocturno y muchas dosis de felicidad.
| Los primos y un vecino sobre las vías del tren |
Contaría que también he jugado al pádel, que intenté marcar un punto impresionante, que erré y en vez de dar a la pelota estampé la pala contra mi rodilla y ahora la tengo magullada y amoratada, pero, la verdad, no me parece digno de mención ;-)
lunes, junio 13, 2011
Los cuatro magníficos, la amistad, Laura Gallego...
| Los cuatro magníficos en La Cabrera |
| Hay que alimentar a las fieras |
Diego está tranquilo, deseoso de ser hijo único durante dos días. Todo parece perfecto hasta que mi Alonso me dispara con sus palabras.
─Emma, por cierto, este fin de semana trabajo.
El vino casi me atraganta.
─Pero si me toca a mí...
─Ya, pero... ─Mientras me explica su situación, mis neuronas empiezan a razonar: "Álvaro está colocado, se va con sus amigos. ¿Qué hago con Diego por la mañana? Con mi familia no puedo contar, con Ana, la cuidadora, tampoco..."
─Vale, no te preocupes, ahora es tarde pero a primera hora de la mañana lo soluciono.
Alonso sonrió.
─¿Estás segura?
─Sí, totalmente.
Uno de los mayores tesoros que hay que cuidar es la amistad, sobre todo la verdadera, la que se basa en la confianza. Son pocas las amigas que aúnan esas cualidades y por ello hay que mimarlas, compartir confidencias, reír en los momentos alegres, llorar en los tristes... Un golpe de teléfono a Esther y Diego se fue a la piscina con su amigo Antonio.
Por la tarde, dos horas de pádel: en una pista, las madres y en la otra, los infantes.
Y por la noche, nos juntamos las parejas con los niños en la terraza del campo de fútbol para inaugurar la temporada de verano, saborear las tostas de jamón, la ensalada de tomate, el churrasco y los bocatas de lomo y panceta para los niños. Muchas risas, muchas cervezas y algún que otro enfrentamiento entre los pequeños.
De vuelta a casa me acordé de mi promesa. "¿La habrá olvidado?", pensé muy optimista. Mis pensamientos se equivocaron.
─Mamá, mañana tenemos que ir a la Feria del Libro para que Laura Gallego me firme el libro ─me recordó Diego.
Alonso volvió a sonreír.
A primera hora del domingo me calcé mis deportivas y volví al Retiro con Diego y su amigo Antonio. El calor derretía la tinta de los libros. Llegamos a la caseta (más bien una jaima) de su adorada escritora y por poco me desmayo: más de quinientas personas hacían cola para conseguir una firma. Entre los adictos estaban otros amigos de Diego: Alejandro, Daniel... Los padres nos miramos desencantados. "Es imposible llegar", dijimos al unísono. Al cabo de media hora, los responsables de la Feria del Libro nos dieron la razón y obligamos a los niños a abandonar su sueño, aunque por lo menos se colaron entre la gente y pudieron ver a Laura Gallego en persona y fotografiarla. (aquí, el disparo sin compasión)
─Emma, tienes mala cara ─me dijo Luis por la tarde en el periódico.
─Sí, estoy un poco cansada: trabajo, pádel, cenas, Feria del Libro... No tengo fuerzas.
| Alejandro, Diego y Antonio, lectores fieles de Laura Gallego |
martes, junio 07, 2011
Entre amigos, pelotas y libros
El sudor de mi frente es lo único que desentona con mi vestir "padeliano": faldita rosa, Adidas blancas, camiseta... Sobre mi hombro, la raqueta de pádel, un poco de cansancio y mucha alegría porque la pareja Alonso-Peña ha ganado.
Antes de llegar al coche freno en seco.
─¡¡¡No!!! ─grito consciente de mi fallo.
─¿Qué ocurre, mamá? ─pregunta Álvaro.
─Ay, tu padre se ha llevado en su coche mi bolsa de deporte.
─¿Y?
─Que en ella están mis llaves, mi cartera, mi móvil... No puedo abrir el coche, no puedo llamarle, no tengo dinero y dentro de una hora he quedado para cenar.
Álvaro sigilosamente coge una bola y empieza a pelotear contra la pared. De pronto, recuerdo que Esther está jugando al tenis. Corremos a las pistas y llamo a mi Alonso desde el móvil prestado.
─Alonso, no te lo vas a creer...
─¿Pero qué te ha podido pasar en quince minutos?
Pese a sus quejas por mis sucesos paranormales acude en mi ayuda. En casa las agujas del reloj me estresan, desisto de alisarme el pelo, una ducha rápida, una coleta, gafas (ni tiempo para ponerme las lentillas) y corro a buscar a Mayte. A las nueve, a la hora prevista, llegamos a La Gran Pulpería. Después de una cerveza bien fría acuden el resto: Marta, Carmen, Elena, Conchi, Lola, Esther, Ángeles y el pulpo a feira con cachelos, la tortilla de Betanzos, las croquetas de centollo, las empanadas... Y, ¡cómo no!, nuestro amado Ribeiro y Albariño. La nocturnidad nos abraza y nos dejamos seducir. Al final, Mayte y yo, mano a mano, sin darnos cuenta, sin quererlo, cerramos la noche degustando un mojito en un irlandés.
A las tres y media apoyo la cabeza sobre la almohada y escucho cómo mi ángel bueno me recuerda que en unas horas debo acudir a mi clase de pádel. "Sí, no lo he olvidado", contesto con voz onírica y fuerza de voluntad.
Pese a las dudas de todos, a las nueve y media devuelvo con la pala las pelotas (mi vista las duplica) que me manda Diego, el míster, y comparto unas cuantas carcajadas con mis amigas padelianas.
Una fría ducha, trabajo y por la tarde, sin fuerzas y con el orgullo tirando de mí, otro partido de pádel con mis hombres...
Podría contar que el sábado, aprovechando que Chema y Leticia vinieron a Madrid, cenamos en Beef Place y tomamos unas copas con el resto de amigos del FEM, que el domingo recorrimos la Feria del Libro en El Retiro y nos dejamos tentar por "Alas Negras", de Laura Gallego; "Los enamoramientos", de Javier Marías; "Honrarás a tu padre", de Gay Talese... Que por la tarde, antes del diluvio, jugamos otro partido de pádel... Pero me siento cansada y no sé por qué.
Antes de llegar al coche freno en seco.
─¡¡¡No!!! ─grito consciente de mi fallo.
─¿Qué ocurre, mamá? ─pregunta Álvaro.
─Ay, tu padre se ha llevado en su coche mi bolsa de deporte.
─¿Y?
─Que en ella están mis llaves, mi cartera, mi móvil... No puedo abrir el coche, no puedo llamarle, no tengo dinero y dentro de una hora he quedado para cenar.
Álvaro sigilosamente coge una bola y empieza a pelotear contra la pared. De pronto, recuerdo que Esther está jugando al tenis. Corremos a las pistas y llamo a mi Alonso desde el móvil prestado.
─Alonso, no te lo vas a creer...
─¿Pero qué te ha podido pasar en quince minutos?
Pese a sus quejas por mis sucesos paranormales acude en mi ayuda. En casa las agujas del reloj me estresan, desisto de alisarme el pelo, una ducha rápida, una coleta, gafas (ni tiempo para ponerme las lentillas) y corro a buscar a Mayte. A las nueve, a la hora prevista, llegamos a La Gran Pulpería. Después de una cerveza bien fría acuden el resto: Marta, Carmen, Elena, Conchi, Lola, Esther, Ángeles y el pulpo a feira con cachelos, la tortilla de Betanzos, las croquetas de centollo, las empanadas... Y, ¡cómo no!, nuestro amado Ribeiro y Albariño. La nocturnidad nos abraza y nos dejamos seducir. Al final, Mayte y yo, mano a mano, sin darnos cuenta, sin quererlo, cerramos la noche degustando un mojito en un irlandés.
A las tres y media apoyo la cabeza sobre la almohada y escucho cómo mi ángel bueno me recuerda que en unas horas debo acudir a mi clase de pádel. "Sí, no lo he olvidado", contesto con voz onírica y fuerza de voluntad.
Pese a las dudas de todos, a las nueve y media devuelvo con la pala las pelotas (mi vista las duplica) que me manda Diego, el míster, y comparto unas cuantas carcajadas con mis amigas padelianas.
Una fría ducha, trabajo y por la tarde, sin fuerzas y con el orgullo tirando de mí, otro partido de pádel con mis hombres...
Podría contar que el sábado, aprovechando que Chema y Leticia vinieron a Madrid, cenamos en Beef Place y tomamos unas copas con el resto de amigos del FEM, que el domingo recorrimos la Feria del Libro en El Retiro y nos dejamos tentar por "Alas Negras", de Laura Gallego; "Los enamoramientos", de Javier Marías; "Honrarás a tu padre", de Gay Talese... Que por la tarde, antes del diluvio, jugamos otro partido de pádel... Pero me siento cansada y no sé por qué.
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| Mis hijos, mi padre, los libros... |
martes, mayo 31, 2011
Enigmas femeninos
Las elecciones municipales, el escándalo sexual de Strauss Kahn, las movilizaciones de los "indignados" o los supuestos pepinos españoles envenenados son algunos de los temas que más se escuchan en las conversaciones pseudo-intelectuales. Sin embargo, lo realmente importante, la duda que nos perturba a las mujeres y que debatimos frente a unas patatas fritas en la terraza del jardín porque la lluvia nos ha impedido jugar al pádel es:
¿Los espejos de los probadores de El Corte Inglés deforman en exceso nuestro cuerpo o realmente estamos así?
Las posturas difieren. Esther opta por probarse el biquini en casa para no deprimirse, a Ángeles no le coincide la talla superior con la inferior, Teresa abandona su bizcocho Dukan y come una almendra, Asun ríe y yo callo.
─Emma, ¿tú que opinas?
Las miro, me hago la interesante, doy un pequeño sorbo a mi coca-light, simulo que expulso el humo del cigarro imaginario que fumo y, muy seria, contesto.
─A mí no me afecta, ya tengo el bañador para este año y voy a ir divina.
─Cuenta, cuenta... ─gritan desesperadas.
─Pues este año como no he hecho dieta y estoy en fase pelotilla divertida he decidido ocultar mis lorcillas en un bañador de los años 20.
Intentaron contener las risas, pero las carcajadas estallaron en el ambiente.
─¡Reíd, reíd, malditas! ─dije con humor sin poder disimular mi sonrisa─ Pero este verano todo mundo hablará de mi súper "modeli"
¿Los espejos de los probadores de El Corte Inglés deforman en exceso nuestro cuerpo o realmente estamos así?
Las posturas difieren. Esther opta por probarse el biquini en casa para no deprimirse, a Ángeles no le coincide la talla superior con la inferior, Teresa abandona su bizcocho Dukan y come una almendra, Asun ríe y yo callo.
─Emma, ¿tú que opinas?
Las miro, me hago la interesante, doy un pequeño sorbo a mi coca-light, simulo que expulso el humo del cigarro imaginario que fumo y, muy seria, contesto.
─A mí no me afecta, ya tengo el bañador para este año y voy a ir divina.
─Cuenta, cuenta... ─gritan desesperadas.
─Pues este año como no he hecho dieta y estoy en fase pelotilla divertida he decidido ocultar mis lorcillas en un bañador de los años 20.
Intentaron contener las risas, pero las carcajadas estallaron en el ambiente.
─¡Reíd, reíd, malditas! ─dije con humor sin poder disimular mi sonrisa─ Pero este verano todo mundo hablará de mi súper "modeli"
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| Emma siempre va a la última |
viernes, mayo 27, 2011
El fútbol y la maldita escalera
Me mira desafiante, percibe mi miedo y me sonríe con maldad.
HISTORIA DE UNA ESCALERA:
"¿Te atreves?", me pregunta telepáticamente. La fulmino con la mirada. "Tú no sabes cómo soy yo, bonita, que tengo un mal perder de narices y una mala leche que no cabe en mi cuerpo. Cuidadito, que no me das miedo", le respondo a través de las ondas gamma.
─Mamá, ¿estás bien? ─se asusta Álvaro al ver cómo señalo la escalera con mi dedo índice y le lanzo miradas asesinas.
─Sí, pero esta vez se va a enterar.
─¿Quién?
─¡¡¡La escalera!! Hoy no me voy a caer desde las alturas. Voy a ganar la batalla. Sujeta fuerte que subo.
Poco a poco podo el árbol de vecino que invade mi jardín. Siento el miedo, pero no permito que se note. De pronto, un leve movimiento y...
Crashh
Suelto la rama, me agarro con fuerza al peldaño y cruje un tirón en mi cuello. "Sí, me has lesionado, pero he resistido el envite, escalera asquerosa".
Al estilo Karate Kid, ignoro el dolor el resto de la semana: juego mis partidos de pádel, me tomo un vasito de vino por la noche para que actúe como relajante muscular...
Todo controlado hasta la exhibición de fútbol de Álvaro, el benjamín. Un intento de asesinato colectivo en el polideportivo del colegio: tres horas contemplando el juego de los pequeños a 40º de temperatura aderezado con dos grados más de calor por la emoción y los gritos desaforados de la afición que tensionaron mi cuello y gimió de dolor.
| Preparado para el gran partido |
| El equipo con su copa |
| Sudor, pasión y.... ¡¡¡la copa!!! |
P.D.: Lo peor estaba aún por llegar: vía móvil me informan de más despidos y el tirón me retuerce también el alma.
viernes, mayo 20, 2011
Mucho vicio
Cada persona es un conjunto de genes que marca la personalidad, inteligencia, estructura física, carácter o sexo de cada uno. Un baúl histórico de características familiares que navega por nosotros. Hay algunos genes que ejercen su función de forma tranquila: determinan, por ejemplo, el color del iris de los ojos, el tamaño de la nariz o la altura. En cambio, hay otros más revoltosos. En mi caso hay un gen vicioso (*) que debo encerrar de vez en cuando y, si le concedo la libertad, controlar bajo una estricta supervisión. A este gen (en la intimidad le llamo Ambrosio) el vicio le vicia y me tienta hasta que me envicia.
El año pasado mi gen despertó de su letargo el día de Nochebuena, cuando escuchó a Belén hablar de Farmville (aquí, el enlace). Me obsesioné tanto que hasta mi granja ilustró el magnífico texto de Miguel Ángel Barroso en ABC (aquí, el enlace).
Una noche de insomnio analicé mi fijación por la granja virtual y decidí atajar drásticamente mi obsesión: me borré del juego y taponé mis oídos para no escuchar a Ambrosio. Pero Ambrosio es muy listo (¡que es un gen mío!, ¡que casi roza la perfección!) y supo tentarme sin disimulo y con cariño hacia las pelotas. En mis sueños aparecían pelotas amarillas que botaban y rebotaban de manera cómica y chistosa. Me imaginaba que Ambrosio estaba detrás de esos sueños perturbadores aunque aún no fuera capaz de entender su significado.
Una tarde, mientras los niños jugaban al fútbol, mis pies me trasladaron hasta una cesta repleta de pelotas amarillas. Levanté la mirada, vi la garita de información de las clases de pádel y me matriculé para el siguiente trimestre. Ambrosio lo había conseguido.
Lo que empezó como un juego bajo la excusa de practicar algo más de ejercicio se convirtió en un vicio que copa todos mis momentos de tiempo libre. Por ejemplo, esta semana:
- El domingo jugué con mis hombres (¡que yo también sé enviciar a la gente!)
- El lunes partidito matutino con Yolanda, Nuria y Raquel (mis compis de clase)
- El martes, recuperamos la clase con Diego, nuestro querido profesor.
- El miércoles, batalla padeliana con Esther, Ángeles y Asun.
- El jueves, libre y añoranza de un partido.
- El viernes, clase y posible partido a última hora.
Menudo vicio, aunque me parece que no voy a castigar a Ambrosio, por una vez ha acertado. (**)
(*) Omito explicar la procedencia familiar de este gen para no crear tensiones o celos.
(**) Respecto al resto de vicios me acojo a la Quinta Enmienda (¡y eso que soy española!)
martes, mayo 17, 2011
Cóctel de primavera
La música suena de fondo en la cocina a las seis y media de la mañana. Mi actividad culinaria es frenética: quiches, montaditos de salmón con forma de corazón, piruletas de queso, ensalada de piña, tortilla, croquetas... Tarareo sin disimulo las canciones españolas y frunzo el entrecejo cada vez que recuerdo mi humillación del miércoles, cuando Esther y Raquel nos vencieron en el partido de pádel. Esa tarde el dúo Ángeles-Emma fue patético y por culpa de la derrota decidí no faltar a mi clase del viernes para mejorar mi técnica y aniquilar en breve a mis rivales.
A las seis de la mañana mis ojos se han abierto y mi neurona me ha gritado: «¡Emma, si quieres ir a clase tienes que levantarte y ponerte a cocinar que esta noche celebras el "cóctel de primavera", tienes que ir a trabajar y no sé si te dará tiempo!» He brincado de la cama, me he colocado el delantal y me he puesto manos a la obra. Es maja mi neurona matutina, aunque me estresa bastante.
A las nueve y media, después de dejar a los niños en el cole y con olor a salmorejo llegué a pádel. La pista estaba vacía. Diego, el profesor, no acudiría porque le habían robado el coche. La duda me dominó (¿me voy a cocinar o juego un rato con mis compis?) y el recuerdo del miércoles me permitió tomar una rápida decisión: me quedo.
Al final multiplicando las horas por tres logré que todo estuviera listo para el "Cóctel de primavera", excusa perfecta para reunirnos las mujeres femianas con las parejas respectivas.
| Montaditos de salmón con forma de corazón |
Las invitados empezaron a llegar: Claudio, Cristina, David, Mayte, Nuria, Félix, Blanca... La noche nos invitó a celebrar el cóctel en el jardín bajo la luz de la luna y esas estrellas que yo nunca veo y se alargó hasta las tres de la mañana entre risas moderadas y al final un poco ebrias pese a que el tapón del vino espumoso nos dijera que «La virtud está en el término medio» o «una vida plena es mejor que una vida larga».
Momentos de amistad que a Alonso y a mí nos gusta cuidar y mimar.
| Brochetas de nubes y canapés de jamón |
| Botes personalizados para cada comensal |
| Piruletas de queso |
viernes, mayo 06, 2011
No es mi día...
Me despierto con el corazón acelarado. No por amor sino por terror: ¡no localizo mi tarjeta del Corte Inglés! ¿Me la han robado, la habré perdido, estará descansando en algún sitio tan secreto que he olvidado? Salto de la cama, acudo a mi clase de pádel y al terminar esprinto hasta las oficinas del Corte. Uff, respiro, no me han cargado nada nuevo en la cuenta. Vuelvo a casa, me ducho, acudo a trabajar y antes de fichar descubro que me he dejado la cartera en mochila de deportes. ¡Ahora no tengo ni DNI, ni carnet de conducir...! ¡Pero me han dejado entrar al periódico! ¡Qué día! ¡¡¡¡También se me ha olvidado el móvil en casa (aunque esto es más habitual en mí)!! Si alguien me ve, que se esconda y ni me salude... ¿Quién me invita a una coca-cola light?
miércoles, abril 27, 2011
Un paseo por el Norte
Los cuadrantes y fechas nos jugaron una mala pasada esta Semana Santa. Por más que combinamos, la realidad nos impidió coincidir en vacaciones y optamos por actuar como si fuéramos una pareja separada para que los niños disfrutaran más del tiempo y de nosotros.
Alonso cogió el primer turno y en sus días aprovechó para ir a Segovia, Faunia, al cine y jugar varios partidos de fútbol.
El jueves por la tarde, después de once días seguidos trabajando, preparé las maletas con el deseo de desconectar y estirar las horas el máximo tiempo posible. A primera hora de la mañana salí con mis niños hacia el Norte para ver a mi padre en Oviedo (Asturias). Podría contar que recorrimos toda la comarca, que degustamos ricos manjares, que el buen tiempo nos acompañó... Pero como una imagen vale más que mil palabras, adjunto un pequeño vídeo con todas nuestras andanzas.
miércoles, abril 13, 2011
Pádel versus natación
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| Joyas padelianas |
Por suerte por la tarde quedé con mis amigas para jugar un partido de pádel. La cuatro joyitas (Esther, Ángeles, Elena y una menda) mostramos con ilusión y alegría diversos estilos de golpe de pelota:
- Modelo mariposa: la raqueta se transforma en un caza-mariposas. Antes de que llegue la pelota hay que dar un saltito con la rodilla flexionada al estilo Lina Morgan, aúllar un pequeño grito y no atinar con el golpe. Forma amistosa de regalar un punto al contrario.
- Modelo tortilla de patatas: Dar a la pelota con un golpe hacia arriba en horizontal, de manera que la bola vuelva a la raqueta. Es decir, como si se lanzará una tortilla para girarla. Forma gastronómica de regalar un punto al contrario.
- Modelo red de atracción: correr raqueta en mano, dar a la bola con presteza sin lograr que pase la red o rebote en ella. Forma desesperante de regalar un punto al contrario.
- Modelo dubitativo: la bola viene por mitad del campo, las contrincantes, impasibles, se miran y ven cómo la pelota bota por segunda vez. "¡Pero si era tuya!", grita una. "No, era tuya". Forma absurda e indignante de regalar un punto al contrario.
- Modelo observatorio: la pelota es lanzada con fuerza por el contrario, bota y rebota en una esquina de la pista. Se admira el movimiento y se asume la incapacidad de darle. Forma "¡te vas a enterar cuando yo saque!" de regalar un punto al contrario.
Para practicar estos "modelos de pádel" es imprescindible tener muy buen humor y reír a carcajadas. Después, por prescripción médica, tomar una cervecita acompañada por unas patatas fritas... Ay, no hay duda de que el deporte entre amigas es mucho más placentero que compartir chapuzones con desconocidos maleducados. ¡Que viva la amistad!
jueves, abril 07, 2011
¡¡¡Campeones de la liga!!!
| El equipo, el gran equipo |
Pero un día el destino negativo se tornó en positivo. Llegó Juan, el gran míster. Desde su cuerpo delgado y su gesto tímido llenó al equipo de ilusión, de juego limpio y organizado. Exprimió las virtudes de cada uno y el campo poco a poco se convirtió en un aliado. Ahora, además de jugar, los niños disfrutan, gritan emocionados y se abrazan cuando el balón entra en la portería contraria.
El sábado 26 de marzo la tensión invadió al equipo y a la "forofada". Debían ganar al equipo de La Guindalera, sí o sí, para afianzar su primera posición y lograr la ansiada y merecida copa de la liga de los distritos Salamanca y Barajas.
Los nervios se quebraron cuando el equipo contrario marcó su primer gol..., su segundo gol. 2-0. Histeria en el equipo de la Hispanidad. Los azules requerían calma, confiar en su juego personal, demostrar su valía. Unas indicaciones de Juan, una dosis de orgullo y empezó el juego: 2-1. Al minuto: 2-2 y descanso.
La desesperación domina a todos los asistentes.
Pitido e inicio de la segunda parte. Los dos goles del equipo contrario nos sumen en la desesperanza: 4-2. Imposible, ya no hay forma de remontar. De pronto, un toque, un regate, un pase... ¡¡¡Gol!! Y de nuevo: toque, regate, pase... ¡¡¡Gol!!
El equipo contrario se tensa. Empate 4-4. Mi corazón desfibrila y el asma me ahoga cuando sacan a Diego una tarjeta amarilla. Al rato veo como una zancadilla hace que mi hijo vuele por los aires, pero él no llora, se levanta y sigue el juego. Sus compañeros están pendientes de no perder el balón: Alejandro corta cada pase del contrario, Antonio destroza la pelota con sus saques desde la banda, Jaime regatea a todos los jugadores, Rubén y Diego despejan cualquier ataque, Enrique domina con arte toda la portería, Trufero, Lisalde, Óscar, Pedro, Caco...
Juan, el gran míster, desespera. La magia invade el campo y el balón baila alrededor de nuestros amados jugadores. Con estilo y elegancia marcan el 4-5 y, para calmar a la afición desfallecida por los gritos y la emoción, nos regalan un fantástico gol. Al final, 4-6. Gran victoria del Santa María de la Hispanidad. Gran remontada de un equipo que año a año ha ido mejorando y engatusando a todos sus seguidores.
Podría contar que al final los padres del equipo perdedor nos insultaron, que su orgullo dolido no les permitió reconocer al ganador, que no asumieron que el fútbol es un deporte de contacto... ¡Pero los tres puntos se fueron con nosotros!
Por último, este sábado, compitieron contra el último equipo de la liga. Una victoria clara: 17-0. Sin comentarios y con compasión por un equipo que aunque lo intentó no logró rozar la portería defendida por Enrique.
Juan, el gran míster, invitó a sus pupilos a una copiosa comida para celebrar la victoria, la gran victoria, la ansiada victoria.
¡Bravo, campeones! ¡Sois los mejores!
Resumen de la revista semanal de FÚTBOL SALA ALEVÍN del colegio
Por último, este sábado, compitieron contra el último equipo de la liga. Una victoria clara: 17-0. Sin comentarios y con compasión por un equipo que aunque lo intentó no logró rozar la portería defendida por Enrique.
Juan, el gran míster, invitó a sus pupilos a una copiosa comida para celebrar la victoria, la gran victoria, la ansiada victoria.
¡Bravo, campeones! ¡Sois los mejores!
| Juan, el gran míster, con sus pupilos. ¡¡¡Campeones!!! |
Resumen de la revista semanal de FÚTBOL SALA ALEVÍN del colegio
- Hispanidad (6)-Guindalera (4). Partido decisivo en la lucha por la liga ante un rival que fue mejor en la primera parte. El equipo salió a por todas en la segunda parte y se llevó los tres puntos que pueden ser decisivos en la última jornada. Los mejores: Antonio, Diego y Centeno... Y el esfuerzo de Enrique Arconada por ayudar al equipo.
- Hispanidad (17)-Leopoldo Alas (0). Partido sin rival que corona al Hispanidad como campeón de liga. El rival no pudo hacer nada ante los azules.
Por último, con el babero para recoger la baba y olvidada la modestia, transcribo el comentario sobre mi hijo.
- Diego Alonso. Defensa incansable e insuperable en el marcaje. Sus grandes partidos ante Jesús y Guindalera valieron un trozo de liga. 4 GOLES
P.D.: Después de Semana Santa el Hispanidad jugará con el resto de equipos ganadores de Madrid, en el torneo InterMadrid. Continuará...
viernes, marzo 25, 2011
Pon un Pitingo en tu vida o juega un partido de pádel
Mi Alonso, que es un santo, insistió en acompañarme la noche del sábado al concierto de Pitingo. Lo decía en serio, pero en la vida hay que hacer lo que uno desea y se lo prohibí.
─No, voy a aplicar los consejos del jefe de psiquiatría de Stanford: tú te quedas en casa y yo voy con una gran amiga.
─¿Estás segura?
─Que sí, de verdad. Sé que te apetece ver del derby Atlético de Madrid-Real Madrid con los niños y hoy, día del padre, me parece un plan perfecto.
─Bueno, si insistes...
Al segundo cogí el teléfono.
─Blanca, ¿te invito esta noche al concierto de Pitingo?
─Ay, no sé... Es que a mí Pitingo...
─Si te consuela, yo nunca lo he escuchado, pero todo el mundo me ha hablado maravillas.
─Venga, me apunto y así cotorreamos y nos contamos nuestras últimas novedades.
A las nueve de la noche, estábamos las dos escépticas sentadas en el Teatro Arteria compartiendo unas palomitas y tomando una coca-cola.
Pitingo comenzó a cantar y el ritmo nos invadió. Blanca disfrutó de los cantes flamencos, yo de las versiones del "Killing me softly" o "Ven, devórame otra vez".... Y así, poco a poco, las dos escépticas acabamos en pie, bailando sobre la butaca y súper pitingueras.
Al salir, la noche nos sorprendió con una luna única que rodeamos con nuestras confidencias.
El domingo, con las legañas pegadas aún a mis ojos, me vestí de mujer deportista y me fui a jugar un partido de pádel con Yolanda, Gema y Ángeles.
El "cuarteto patético" jugó con estilo (propio, por supuesto): varias pelotas, aterradas, acabaron rodando por una carretera cercana a la pista; otras se deslizaron por el jardín y algunas lograron resistir dentro del recinto. Al final, después de muchas carcajadas, ganamos Ángeles y yo a Gema y Yolanda, una gran victoria entre patéticas. Un partido emocionante y genial, por lo menos para las participantes. Y eso, queridos, es lo importante.
A continuación, la conferencia del jefe de psiquiatría de Stanford.
Una gran teoría a la que hay que ser fiel en la vida (si se quiere, por supuesto):
Una de las mejores cosas que un hombre puede hacer por su salud es casarse con una mujer, mientras que una mujer, una de las mejores cosas que puede hacer por su salud es cultivar su relación con sus amigas.
Las mujeres conectan entre ellas de manera diferente y se proporcionan sistemas de apoyo que las ayudan a lidiar con el estrés y las experiencias difíciles de la vida. Físicamente, esta cualidad "tiempo para las amigas" nos ayuda a fabricar más serotonina -un neurotransmisor que ayuda a combatir la depresión y puede producir una sensación general de bienestar. Las mujeres comparten sus sentimientos, mientras que los hombres a menudo se relacionan en torno a actividades. Ellos raramente se sientan con un amigo a hablar de cómo se sienten acerca de cualquier cosa, o cómo va su vida personal. ¿Trabajo? Sí. ¿Deportes? Sí. ¿Coches? Sí. ¿Pesca, caza, golf? Sí. Pero ¿sus sentimientos? Muy pocas veces. Las mujeres lo hacen todo el tiempo. Dedicar tiempo con una amiga es tan importante para nuestra salud general como el jogging o ir al gimnasio.
Hay una tendencia a pensar que cuando estamos "haciendo ejercicio" estamos haciendo algo bueno para nuestro cuerpo, pero que cuando estamos hablando con nuestras amigas, estamos perdiendo el tiempo y deberíamos estar ocupadas de forma más productiva. No es cierto. De hecho, dijo que el no crear y mantener relaciones personales de calidad, con otros seres humanos, ¡es tan nocivo para nuestra salud física como fumar!
─No, voy a aplicar los consejos del jefe de psiquiatría de Stanford: tú te quedas en casa y yo voy con una gran amiga.
─¿Estás segura?
─Que sí, de verdad. Sé que te apetece ver del derby Atlético de Madrid-Real Madrid con los niños y hoy, día del padre, me parece un plan perfecto.
─Bueno, si insistes...
Al segundo cogí el teléfono.
─Blanca, ¿te invito esta noche al concierto de Pitingo?
─Ay, no sé... Es que a mí Pitingo...
─Si te consuela, yo nunca lo he escuchado, pero todo el mundo me ha hablado maravillas.
─Venga, me apunto y así cotorreamos y nos contamos nuestras últimas novedades.
A las nueve de la noche, estábamos las dos escépticas sentadas en el Teatro Arteria compartiendo unas palomitas y tomando una coca-cola.
Pitingo comenzó a cantar y el ritmo nos invadió. Blanca disfrutó de los cantes flamencos, yo de las versiones del "Killing me softly" o "Ven, devórame otra vez".... Y así, poco a poco, las dos escépticas acabamos en pie, bailando sobre la butaca y súper pitingueras.
Al salir, la noche nos sorprendió con una luna única que rodeamos con nuestras confidencias.
El domingo, con las legañas pegadas aún a mis ojos, me vestí de mujer deportista y me fui a jugar un partido de pádel con Yolanda, Gema y Ángeles.
El "cuarteto patético" jugó con estilo (propio, por supuesto): varias pelotas, aterradas, acabaron rodando por una carretera cercana a la pista; otras se deslizaron por el jardín y algunas lograron resistir dentro del recinto. Al final, después de muchas carcajadas, ganamos Ángeles y yo a Gema y Yolanda, una gran victoria entre patéticas. Un partido emocionante y genial, por lo menos para las participantes. Y eso, queridos, es lo importante.
A continuación, la conferencia del jefe de psiquiatría de Stanford.
Una gran teoría a la que hay que ser fiel en la vida (si se quiere, por supuesto):
Una de las mejores cosas que un hombre puede hacer por su salud es casarse con una mujer, mientras que una mujer, una de las mejores cosas que puede hacer por su salud es cultivar su relación con sus amigas.
Las mujeres conectan entre ellas de manera diferente y se proporcionan sistemas de apoyo que las ayudan a lidiar con el estrés y las experiencias difíciles de la vida. Físicamente, esta cualidad "tiempo para las amigas" nos ayuda a fabricar más serotonina -un neurotransmisor que ayuda a combatir la depresión y puede producir una sensación general de bienestar. Las mujeres comparten sus sentimientos, mientras que los hombres a menudo se relacionan en torno a actividades. Ellos raramente se sientan con un amigo a hablar de cómo se sienten acerca de cualquier cosa, o cómo va su vida personal. ¿Trabajo? Sí. ¿Deportes? Sí. ¿Coches? Sí. ¿Pesca, caza, golf? Sí. Pero ¿sus sentimientos? Muy pocas veces. Las mujeres lo hacen todo el tiempo. Dedicar tiempo con una amiga es tan importante para nuestra salud general como el jogging o ir al gimnasio.
Hay una tendencia a pensar que cuando estamos "haciendo ejercicio" estamos haciendo algo bueno para nuestro cuerpo, pero que cuando estamos hablando con nuestras amigas, estamos perdiendo el tiempo y deberíamos estar ocupadas de forma más productiva. No es cierto. De hecho, dijo que el no crear y mantener relaciones personales de calidad, con otros seres humanos, ¡es tan nocivo para nuestra salud física como fumar!
lunes, marzo 14, 2011
Hasta el infinito y más allá
Debo confesar un secreto íntimo, una realidad que he intentado ocultar y solo conocen mis más allegados, un leve fallo de mi ser que he sobrellevado con dignidad y estoicismo. Sí, lo confieso, no puedo ver las estrellas del firmamento. Por más que arrugo los ojos y me concentro, jamás he logrado contemplar el esplendor estelar. Solo veo un cielo azul oscuro salpicado por cuatro o cinco estrellas. ¿Realmente existe ese firmamento plagado de estrellas que muestran en las películas? Tal vez sea una licencia artística del mundo del celuloide o una manera de engañar a la humanidad.
─Mamá, ¿cuántas estrellas ves? ─me retan los niños las noches de luna nueva.
Achino mis ojos para acentuar mis patas de gallo, me concentro y observo la oscuridad.
─¡Cinco!
─¡Pero si hay más de mil!
Una noche, en una playa de Egipto, vi una estrella fugaz. Antes de pedir mi deseo escuché unas risas que me revelaron la verdad: no era una estrella fugaz, era un avión aterrizando.
Hoy por fin me han explicado mi imperfección.
─Emma, la conjunción de tu miopía y tu astigmatismo provoca que no puedas ver el infinito. Tu visión es del cien por cien, pero tu enfoque final se queda en un plano medio que te imposibilita ver más allá.
No, por Dios, con la ilusión que me hace imitar a Buzz Lightyear y gritar: ¡¡Hasta el infinito y más allá!!
Con mis media miras (ahora no puedo tener visión de futuro lejano, demasiado infinito), me fui a la piscina a barruntar unas cuantas teorías cuánticas sobre los fenómenos estelares, los agujeros negros y la lluvia de las Perseidas. Cuando analizaba el enigma de por qué ahora Plutón no es un planeta, observé que un nadador estaba parado en el extremo de la calle. Le miré e hice un gesto con la cabeza para saber si salía él o le adelantaba.
Pasa, pasa, me indicó moviendo el cuello.
De pronto aterricé desde Platón en la Tierra. ¿Es Antonio Resines el que comparte calle conmigo en la piscina o mi incapacidad de ver el infinito también me provoca alucinaciones?
El estrés casi me ahoga. En el largo de vuelta nos cruzamos. Entrecerré los ojos y supliqué a mi miopía y astigmatismo que se concentraran en su visión media y me aclararan las dudas. Mis ojos confirmaron mis sospechas: Antonio Resines era mi "compi".
¡Cómo me encandiló con su interpretación en "La buena estrella" o "La caja 507"! Nadamos brazada a brazada varios largos hasta que me abandonó. Rematé mis 1.500 metros y me sumergí en el jacuzzi para destensar mis músculos. Antes de irme, observé a mi compañero de al lado. ¿Quién era? Pues claro, Antonio Resines.
lunes, marzo 07, 2011
Ridículo, victoria y humor
Si al salir de la ducha de la piscina con el rollizo cuerpo envuelto en una toalla de rizo y el pelo oculto bajo una toalla de microfibra escuchas: "Perdona, ¿tú eres Emma?". Sientes un golpe de vergüenza. "Sí, soy yo" afirmo entrecerrando los ojos para ver si de esa forma identifico al ser que me habla en algún contexto. Las neuronas tras los 1.250 metros y el spa no rigen a la velocidad adecuada. Me esfuerzo pero...
─¿No me reconoces? ─pregunta mi interlocutora con una amplia sonrisa.
Tierra, trágame.
─Ay, es que voy sin gafas y...
─Del colegio.
─Uf, es que soy tan despistada...
Tierra, devórame.
─Soy Carmen.
─Ay, sí, sí... ¡Claro!, ¡cómo no me iba a acordar de ti!
Disimuladamente logro quitar la toalla que envuelve mi pelo. Hablamos un poco de nuestras vidas a lo largo de los últimos veinte años. En cinco minutos condensamos algunos recuerdos.
─Bueno, a ver si nos vemos otro día.
─Eso espero.
Aunque la próxima vez espero estar vestida, pensé pero callé.
─Emma, me has dejado fatal...
─¿Por qué?
─¡No me has reconocido!
─Que sí te he reconocido, pero me ha costado porque iba sin gafas...
Tierra, aniquílame.
***************************************
Desde primera hora de la mañana del sábado, Diego nos estresa con sus nervios.
─Mamá, el partido de hoy es importantísimo, jugamos contra los primeros. Es nuestra oportunidad de ganar la liga...
En el campo, el aforo de la afición estaba al completo. El sonido del silbato indicó el inicio del partido. Los nuestros salieron como los mihuras, directos al corazón. Un pase, un regate... Fuera. Sacan de córner, Diego chuta la pelota y.... ¡¡¡Goooooool!!!
Las gradas vibran entre tanto grito. El baile de la pelota desconcentra al contrario. El juego del equipo nos tiene hipnotizados. Gol de Jaime. Más gritos, más histeria.
El árbitro (ojito, súper comprado), indica dos faltas en nuestra contra. La indignación invade a la afición.
¡Píiiii! Fin de la primera parte. Empate 2 a 2.
Los nervios se agarran con más fuerza al estómago. Es el mejor partido de la temporada y en la segunda parte despliegan todo su arte. Con estilo y glamour Pedro marca el tercer gol. Gritos y abrazos. De pronto, ¿qué ocurre?, ¿por qué van a lanzar los contrarios una falta tan cerca de nuestra portería?... El árbitro ha pitado falta a Enrique, el portero, por tardar más de cinco segundos en lanzar, grita alguien desesperado. Contengo mis ganar de lanzarme al cuello del árbitro.
¡Píii!, lanzan la falta y gol. 3-3. La tensión se masca.
Mi corazón sufre más que en la final de España en el Mundial. Diego corre como un torbellino por el campo, Antonio reúne toda su fuerza en sus botas, Rubén no para de defender, Alejandro, David, Jaime... El equipo al completo se marca un fin: ¡ganar!
Y Óscar coge el balón y ¡¡¡Goooooooooooooolllllllllll!!!
¡Qué partido, qué partido! Pasará a la historia (por lo menos a la mía)
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Por la noche, después de tanta tensión, reímos en compañía de "Faemino y Cansado", unos auténticos cracs del humor, junto a toda la familia. Risas a borbotones.
Y el domingo gané el título de "pringada" al chocar mi cráneo contra la puerta del maletero y estampar mi cuerpo contra el suelo de cemento al intentar jugar al fútbol (pisé la pelota y rodó). Pero, esta vez, prefiero omitir los detalles para no aburrir a mi estimado público.
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