lunes, agosto 15, 2011

Y en verano... ¡deporte!

Este año el deporte ha marcado mi vida (¡qué os voy a contar del pádel que no sepáis!). Tanto es así que mis hijos se han emocionado con mis aptitudes y me retan día a día.
─Mamá, ¿por qué no empezamos a hacer footing? ─me propuso Diego una tarde de calor.
Le miré un poco escéptica, me acordé de los maratones que corre mi amiga Cristina, me imaginé disputando la "San Silvestre" y mi orgullo me hizo calzarme las zapatillas y vestirme con indumentaria deportiva.
─Yo también voy ─gritó Álvaro─ ¡pero en bici!
Salimos de casa preparados para la acción. 
─¡Vamos, mamá, empecemos a correr! 
─Espera Diego, aquí está cuesta arriba, será mejor que subamos hasta el paseo peatonal y así llaneamos.
De camino hacia allí me explicó todos las técnicas de calentamiento: girar tobillos, dar saltitos, mover las muñecas (¡pero si para correr no hacen falta las manos!), flexionar las rodillas...
─Venga, ¡preparados, listos, ya! ─gritó Álvaro desde su bici.
Diego empezó a correr con gran estilo, Álvaro pedaleó y detrás iba yo. Mi imagen patética es indescriptible. Tras los primeros trotes noté como la pequeña mochila de mi espalda brincaba y la botella de agua de su interior chocaba continuamente contra mi cuello taladrando mis cervicales. Por delante era aún peor, mis pechos subían y bajaban, mis lorzas no paraban de moverse, mi cara empezaba a congestionarse, mi respiración se entrecortaba... ¡Pero si parecía una gelatina con patas! Humillada con mi falta de estilo disminuí la velocidad. 
─¡Mamá! ─oí que gritaban mis hijos a más de 200 metros de distancia─ ¿Por qué te has parado?
─No me he parado, solo he cambiado de estilo, en vez de hacer footing voy a caminar deprisa. 
─Ay, mamá, cómo eres... 
Sí, sí, queridos, pero cómo voy a correr por Arturo Soria con este estilo tan patético y falto de glamour, pensé con la humillación a flor de piel, mi cara sonrojada por la congestión y mis carnes intentando ubicarse cada una en su lugar.

****
Al estilo de "Tarzán"

Después de mi fracaso "futinero" mi amiga Ángeles me propuso ir a Aquopolis con toda la tropa de niños. Tras mi patética experiencia e imaginándome cómo iba a rodar por los toboganes, ceñí mi cuerpo en un horrible bañador que inmovilizaba todas mis carnes, me coloqué mis gafas de súper mosca para proteger mis lentillas y escondí por unas horas mi estilo glamuroso en el maletero.
Los pequeños disfrutaron como locos deslizándose con los flotadores gigantes por las distintas atracciones: Boomerang, Turbolance, Salto del ángel, Río rápido... Risas continuas y felicidad acuática a borbotones.
Ángeles y yo también nos deslizamos por unas cuantas atracciones, tragamos agua y sacamos brillo con nuestro trasero encajado en el flotador a varios toboganes.

Risas de felicidad acuática

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─¡Mamá, mamá, que esta tarde hay entrenamiento del Real Madrid en el Santiago Bernabéu! ¿Te apuntas? ─exclamaron Diego y Álvaro.
Miré a mi Alonso. Sonreía. 
─No, chicos, no puedo.
─Pero mamá...
─Por favor, ¿cómo va a ir una atlética de corazón a ver a los merengues? Nada, nada, vais con papá y así yo descanso un poco (y me repongo de tanto deporte, pensé, pero callé).
Volvieron emocionados, habían visto a sus ídolos (Sergio Ramos, Ronaldo, Benzemá...) y su corazón vestía de blanco.

Sin comentarios

*****

Además de mucha piscina, amigos durmiendo en casa, disparos con tirachinas, cenas, jardinería, bricolaje, pádel... Ha habido mucho cine: "Los pitufos", "La linterna verde", "El origen de los simios" (de esta me libré y aproveché para ir a cenar con unas amigas) y, oh, pobrecitos, deberes.
Un verano distinto en Madrid que intentamos que ellos disfruten pese a la situación familiar.

Unos marcos pintados con betún de judea para entretener el tiempo

viernes, agosto 05, 2011

Cambio de planes

Pareo en la cintura, mis nuevas gafas de sol de Vitorio y Luchino, sones de vallenato de fondo, palmeras, arena fina en la playa... Y en mi mano, un mojito bien frío saturado de hierbabuena. Sí, esa era la imagen que navegaba por mi mente desde hace más de un mes, una visualización que me permitía trabajar con una leve sonrisa. De pronto, un volantazo de la vida hizo añicos mi visión idílica. Un puñetazo de realidad me obligó a reajustar mi disco duro y reorientar mis prioridades. Un ingreso hospitalario, una caída de plomos. Mi suegro se hundía desde su silencio. 
Al principio barajé la opción frívola de ir a México con mis hijos y cumplir con mi sueño, pero mi gen cuerdo despertó y me hizo recapacitar. Hay momentos, aunque duela, que hay que estar en el lugar indicado, saber actuar o, simplemente, estar al final del día para dar un abrazo o calmar levemente el pesar del corazón con una sonrisa o una callada risa.
Cancelamos el viaje a México y cada uno se centró en su misión. Alonso acude cada día al hospital, habla con los médicos, intenta animar a su madre, alimenta a su padre, sobrelleva su dolor y distrae el tiempo entre pasillos con el mundo mafioso que relata Guy Talese en "Honrarás a tu padre". Yo, presiono a los niños para que hagan sus deberes, nadamos en la piscina, jugamos al ping-pong y al pádel, reímos en el mercadillo, cocinamos, compramos el Leroy Merlin y nos entretenemos con pequeñas chapuzas de bricolaje. Por la noche, todos juntos, vamos al cine, a cenar u organizo acampadas nocturnas en el jardín de casa... Un agosto en Madrid nada habitual abrazando al dolor, la pena y con leves momentos de alegría y felicidad. Un película en blanco y negro con brochazos de color.

Acampada nocturna. Insomnio forzoso asegurado

domingo, julio 17, 2011

Una de piratas



La vida de un pirata genera mucho estrés. Hace unos días navegaba sin rumbo fijo hacia los mares del Sur con mi adorada y temida "Perla Negra". Todo parecía en calma. De pronto, entre las leves olas que bailaban al son del canto de las sirenas, un brillo llamó mi atención. Con mi catalejo observé que sobre el agua flotaba una botella. Presa de la intriga, ordené al grumete más joven que se lanzara a por ella y me la trajera inmediatamente. A los cinco minutos quité el tapón de corcho y descubrí un mensaje en su interior.  




"Se invita a los bucaneros de los océanos y mares a la gran fiesta del embarcadero serrano".
La firma, un rascado de garfio profundo y cariñoso, me alertó. ¿Sería seguro acudir al evento o era mejor huir por si se tratara de una trampa del temido Barbanegra? La huida es un término impensable en la mente de un pirata, así que nos vestimos con nuestras mejores galas y acudimos con la idea de arrasar con todas las botellas de ron.




En la Taberna Perdición, los piratas bailaron con unas bellas hawaianas y descubrimos que la gran fiesta la había organizado "Lalinu", la dueña de la taberna que tan bien nos conocía y deseaba celebrar su cumpleaños con todos los bribones del planeta.




Las canciones de "ron, ron, ron, la botella de ron", los fuegos artificiales y los disparos arroparon a la anfitriona mientras soplaba sus velas. Antes del brindis, Barbanegra y sus secuaces atacaron con sus sables y espadas, capturaron a varios rehenes y los encerraron en las mazmorras de su temida y oscura gruta.




¡¡Por honor, por amor, por lealtad y por el ron!!, gritamos todos los piratas desde la Perla Negra antes de invadir el fortín del sucio y miserable Barbanegra. Afilamos las espadas, disparamos los cañones y comenzamos una cruenta batalla hasta que salvamos a "Lalinu", los bucaneros y las hawaianas.




La fiesta continuo hasta que los barriles de alcohol se vaciaron, los manjares volaron, las timbas arruinaron a más de un incauto y "Lalinu" guardó sus regalos en la caja fuerte.




¡¡Feliz cumpleaños y besos piratas, mamá!!

domingo, julio 10, 2011

"Family Day", un día de felicidad


Juntos después de diez días sin vernos.


Sus sms aprisionaban mi corazón: "Te quiero". "Ven a verme al campamento". "Te echo de menos". Sus llamadas me perturbaban: "Sí, me lo estoy pasando muy bien y estoy aprendiendo mucho inglés, pero cuando llega la noche, como el hombre-lobo, me acuerdo tanto de vosotros que me entristezco" 
¿Cómo decirle que no podría acudir a achucharle en el "Family Day" porque tenía que trabajar? La ansiedad me dominaba.
"Irán Papá y Álvaro, pero yo no puedo", le expliqué insistentemente. "Por favor, Mamá, necesito verte". Al final, como siempre, mi instinto maternal me dominó y mis compañeros de trabajo me cubrieron para que pudiera acudir a mi gran cita y dar a Diego una auténtica sorpresa.
El domingo, después de 256 kilómetros, nos reunimos con él y pasamos un día juntos en su fantástico campamento en las Hoces del Cabriel entre risas, abrazos, mimos y muchas actividades. Happy day.


Tirolinas, caballos, rafting, rocodromo... Un campamento multiaventura en inglés



domingo, julio 03, 2011

Soy una bruja, lo reconozco

Lo reconozco, soy una bruja
Hace unos meses, un viernes de "peli en familia", se acurrucó Diego a mi lado en el sofá.
─Mamá, casi todos mis amigos se han matriculado ya en el campamento de verano. ¿Cuándo me vas a apuntar?
Tragué saliva y supe que él no me iba a entender.
─Diego, ya estás matriculado en un campamento, pero no es el mismo que el de tus amigos.
─¿¿¿Qué??? ─gritó con tal desesperación que casi se le cae el bol de palomitas ─¿Por qué me haces esto?
─Diego, lo hago por tu bien. Vas a ir a un campamento de "inmersión" en inglés para que refuerces tus conocimientos y mejores tu rendimiento en ese idioma. 
─Pero...
─Es lo mejor para ti: conocerás gente nueva, te expresarás en inglés... Además es multiaventura: rafting, tirolinas, caballos... ¡Hasta paint-ball!
Me miró con odio y me sentí dolida aunque segura de que había tomado la decisión correcta.
Los días han pasado, los amigos de Diego le han arropado en su "desgracia" y mis nervios se han aprisionado en mi estómago.
El día 1, a las nueve de la mañana, subía él solo a un autobús lleno de desconocidos hacia su campamento de inglés. Su mirada me lanzó puñales de desesperación y me hizo sentir la peor madre del mundo y tan mala como la madastrona de Blancanieves. Alonso y yo callamos para no contagiarnos nuestro pesar. Diego contenía las lágrimas y despertaba nuestras dudas.
El día se me hizo eterno sin saber nada de él. Estaba convencida de que no iba a tener ningún problema, que su carácter simpático y afable le abrirían todas las puertas, que iba a disfrutar de una experiencia única, pero el miedo es incontrolable. Por fin sonó mi móvil y en la pantalla pestañeó el nombre de "Diego". Era él. 
─Hola, mamá, ya estamos en el campamento, estoy en una habitación con ocho amigos, ya he subido en las tirolinas y hemos dado un paseo por el bosque.
─¿Estás enfadado conmigo?
─No, mamá.
En estos tres días me ha contado que cada vez habla más en inglés, las clases son muy divertidas, ha hecho una cometa, tiene muchos amigos, ha practicado rafting y... ¡me quiere! Ahora respiro un poco más tranquila aunque mi semblante sigue siendo el de una auténtica bruja, a veces buena, a veces mala. Es decir, mi semblante ha vuelto a su ser.
Y Álvaro, mientras tanto, disfruta de su estatus de hijo único: invita a sus amigos a dormir a casa, chapotea como un loco en la piscina, juega al Monopoly y al Cluedo y mira con cariño a la "bruja" de su mamá consciente de que en breve le tocará a él.  ;-)


Roberto y Álvaro, dos amigos en el agua


miércoles, junio 22, 2011

Piratas, bestias y chapuzones

Diego y Jack Sparrow, unos auténticos bucaneros
En el jardín, escondidos tras unos arbustos, ríen Mowgli y Baloo. Bambi salta por el césped y Mickey y Minnie pasean por el castillo de la Cenicienta. Por un día el colegio se convierte en "Hispanilandia" y todos los niños acuden disfrazados de personajes de Disney (Peter Pan, Aladdin, Campanilla...) para actuar en la fiesta de fin de curso.
Diego, un auténtico pirata del Caribe, y sus compinches pelean y bailan espada en mano. Álvaro y sus amigos representan los platos de la vajilla de La Bella y la Bestia. Y a los padres, no podía ser menos, se nos cae la baba y contenemos las lágrimas de la emoción.

Javier, Daniel y Álvaro, unos platos muy redondos

Después del espectáculo, cena de despedida de niños y padres en, ¡cómo no!, la terraza del campo de fútbol. Ellos juegan, nosotros disfrutamos.

La cena de los artistas
El sábado, para inaugurar la temporada estival, reunión de primos en la piscina y el clásico paseo a las vías del tren al que no acudí tras recordar mi última y patética experiencia (aquí). Al final de la noche, cenita en el jardín, chapuzón nocturno y muchas dosis de felicidad.

Los primos y un vecino sobre las vías del tren
Contaría que también he jugado al pádel, que intenté marcar un punto impresionante, que erré y en vez de dar a la pelota estampé la pala contra mi rodilla y ahora la tengo magullada y amoratada, pero, la verdad, no me parece digno de mención ;-)

lunes, junio 13, 2011

Los cuatro magníficos, la amistad, Laura Gallego...


Los cuatro magníficos en La Cabrera


El tiempo invita a cenar en el jardín. Álvaro está nervioso. Por la mañana se va a casa de su amigo Ignacio en La Cabrera. También van Daniel y Javier, los cuatro amigos al completo. Maite (con i latina, que luego se enfada) ha decidido organizarles una escapada a los cuatro magníficos y ellos no pueden controlar los nervios.


Hay que alimentar a las fieras

Diego está tranquilo, deseoso de ser hijo único durante dos días. Todo parece perfecto hasta que mi Alonso me dispara con sus palabras.
─Emma, por cierto, este fin de semana trabajo.
El vino casi me atraganta.
─Pero si me toca a mí...
─Ya, pero... ─Mientras me explica su situación, mis neuronas empiezan a razonar: "Álvaro está colocado, se va con sus amigos. ¿Qué hago con Diego por la mañana? Con mi familia no puedo contar, con Ana, la cuidadora, tampoco..."
─Vale, no te preocupes, ahora es tarde pero a primera hora de la mañana lo soluciono.
Alonso sonrió.
─¿Estás segura?
─Sí, totalmente.
Uno de los mayores tesoros que hay que cuidar es la amistad, sobre todo la verdadera, la que se basa en la confianza. Son pocas las amigas que aúnan esas cualidades y por ello hay que mimarlas, compartir confidencias, reír en los momentos alegres, llorar en los tristes... Un golpe de teléfono a Esther y Diego se fue a la piscina con su amigo Antonio. 
Por la tarde, dos horas de pádel: en una pista, las madres y en la otra, los infantes.
Y por la noche, nos juntamos las parejas con los niños en la terraza del campo de fútbol para inaugurar la temporada de verano, saborear las tostas de jamón, la ensalada de tomate, el churrasco y los bocatas de lomo y panceta para los niños. Muchas risas, muchas cervezas y algún que otro enfrentamiento entre los pequeños.
De vuelta a casa me acordé de mi promesa. "¿La habrá olvidado?", pensé muy optimista. Mis pensamientos se equivocaron.
─Mamá, mañana tenemos que ir a la Feria del Libro para que Laura Gallego me firme el libro ─me recordó Diego.
Alonso volvió a sonreír.
A primera hora del domingo me calcé mis deportivas y volví al Retiro con Diego y su amigo Antonio. El calor derretía la tinta de los libros. Llegamos a la caseta (más bien una jaima) de su adorada escritora y por poco me desmayo: más de quinientas personas hacían cola para conseguir una firma. Entre los adictos estaban otros amigos de Diego: Alejandro, Daniel... Los padres nos miramos desencantados. "Es imposible llegar", dijimos al unísono. Al cabo de media hora, los responsables de la Feria del Libro nos dieron la razón y obligamos a los niños a abandonar su sueño, aunque por lo menos se colaron entre la gente y pudieron ver a Laura Gallego en persona y fotografiarla. (aquí, el disparo sin compasión)
─Emma, tienes mala cara ─me dijo Luis por la tarde en el periódico.
─Sí, estoy un poco cansada: trabajo, pádel, cenas, Feria del Libro... No tengo fuerzas.

Alejandro, Diego y Antonio, lectores fieles de Laura Gallego

martes, junio 07, 2011

Entre amigos, pelotas y libros

El sudor de mi frente es lo único que desentona con mi vestir "padeliano": faldita rosa, Adidas blancas, camiseta... Sobre mi hombro, la raqueta de pádel, un poco de cansancio y mucha alegría porque la pareja Alonso-Peña ha ganado. 
Antes de llegar al coche freno en seco.
─¡¡¡No!!! ─grito consciente de mi fallo.
─¿Qué ocurre, mamá? ─pregunta Álvaro.
─Ay, tu padre se ha llevado en su coche mi bolsa de deporte.
─¿Y?
─Que en ella están mis llaves, mi cartera, mi móvil... No puedo abrir el coche, no puedo llamarle, no tengo dinero y dentro de una hora he quedado para cenar.
Álvaro sigilosamente coge una bola y empieza a pelotear contra la pared. De pronto, recuerdo que Esther está jugando al tenis. Corremos a las pistas y llamo a mi Alonso desde el móvil prestado.
─Alonso, no te lo vas a creer...
─¿Pero qué te ha podido pasar en quince minutos?
Pese a sus quejas por mis sucesos paranormales acude en mi ayuda. En casa las agujas del reloj me estresan, desisto de alisarme el pelo, una ducha rápida, una coleta, gafas (ni tiempo para ponerme las lentillas) y corro a buscar a Mayte. A las nueve, a la hora prevista, llegamos a La Gran Pulpería. Después de una cerveza bien fría acuden el resto: Marta, Carmen, Elena, Conchi, Lola, Esther, Ángeles y el pulpo a feira con cachelos, la tortilla de Betanzos, las croquetas de centollo, las empanadas... Y, ¡cómo no!, nuestro amado Ribeiro y Albariño. La nocturnidad nos abraza y nos dejamos seducir. Al final, Mayte y yo, mano a mano, sin darnos cuenta, sin quererlo, cerramos la noche degustando un mojito en un irlandés.
A las tres y media apoyo la cabeza sobre la almohada y escucho cómo mi ángel bueno me recuerda que en unas horas debo acudir a mi clase de pádel. "Sí, no lo he olvidado", contesto con voz onírica y fuerza de voluntad.
Pese a las dudas de todos, a las nueve y media devuelvo con la pala las pelotas (mi vista las duplica) que me manda Diego, el míster, y comparto unas cuantas carcajadas con mis amigas padelianas.
Una fría ducha, trabajo y por la tarde, sin fuerzas y con el orgullo tirando de mí, otro partido de pádel con mis hombres...
Podría contar que el sábado, aprovechando que Chema y Leticia vinieron a Madrid, cenamos en Beef Place y tomamos unas copas con el resto de amigos del FEM, que el domingo recorrimos la Feria del Libro en El Retiro y nos dejamos tentar por "Alas Negras", de Laura Gallego; "Los enamoramientos", de Javier Marías; "Honrarás a tu padre", de Gay Talese... Que por la tarde, antes del diluvio, jugamos otro partido de pádel... Pero me siento cansada y  no sé por qué. 




Mis hijos, mi padre, los libros...

martes, mayo 31, 2011

Enigmas femeninos

Las elecciones municipales, el escándalo sexual de Strauss Kahn, las movilizaciones de los "indignados" o los supuestos pepinos españoles envenenados son algunos de los temas que más se escuchan en las conversaciones pseudo-intelectuales. Sin embargo, lo realmente importante, la duda que nos perturba a las mujeres y que debatimos frente a unas patatas fritas en la terraza del jardín porque la lluvia nos ha impedido jugar al pádel es: 
¿Los espejos de los probadores de El Corte Inglés deforman en exceso nuestro cuerpo o realmente estamos así?
Las posturas difieren. Esther opta por probarse el biquini en casa para no deprimirse, a Ángeles no le coincide la talla superior con la inferior, Teresa abandona su bizcocho Dukan y come una almendra, Asun ríe y yo callo.
─Emma, ¿tú que opinas?
Las miro, me hago la interesante, doy un pequeño sorbo a mi coca-light, simulo que expulso el humo del cigarro imaginario que fumo y, muy seria, contesto.
─A mí no me afecta, ya tengo el bañador para este año y voy a ir divina.
─Cuenta, cuenta... ─gritan desesperadas.
─Pues este año como no he hecho dieta y estoy en fase pelotilla divertida he decidido ocultar mis lorcillas en un bañador de los años 20.
Intentaron contener las risas, pero las carcajadas estallaron en el ambiente.
─¡Reíd, reíd, malditas! ─dije con humor sin poder disimular mi sonrisa─ Pero este verano todo mundo hablará de mi súper "modeli"


Emma siempre va a la última

viernes, mayo 27, 2011

El fútbol y la maldita escalera

Me mira desafiante, percibe mi miedo y me sonríe con maldad.
"¿Te atreves?", me pregunta telepáticamente. La fulmino con la mirada. "Tú no sabes cómo soy yo, bonita, que tengo un mal perder de narices y una mala leche que no cabe en mi cuerpo. Cuidadito, que no me das miedo",  le respondo a través de las ondas gamma.
─Mamá, ¿estás bien? ─se asusta Álvaro al ver cómo señalo la escalera con mi dedo índice y le lanzo miradas asesinas.
─Sí, pero esta vez se va a enterar.
─¿Quién?
─¡¡¡La escalera!! Hoy no me voy a caer desde las alturas. Voy a ganar la batalla. Sujeta fuerte que subo.
Poco a poco podo el árbol de vecino que invade mi jardín. Siento el miedo, pero no permito que se note. De pronto, un leve movimiento y...
Crashh
Suelto la rama, me agarro con fuerza al peldaño  y cruje un tirón en mi cuello. "Sí, me has lesionado, pero he resistido el envite, escalera asquerosa".
Al estilo Karate Kid, ignoro el dolor el resto de la semana: juego mis partidos de pádel, me tomo un vasito de vino por la noche para que actúe como relajante muscular... 
Todo controlado hasta la exhibición de fútbol de Álvaro, el benjamín. Un intento de asesinato colectivo en el polideportivo del colegio: tres horas contemplando el juego de los pequeños a 40º de temperatura aderezado con dos grados más de calor por la emoción y los gritos desaforados de la afición que tensionaron mi cuello y gimió de dolor. 

Preparado para el gran partido

El equipo con su copa

Sudor, pasión y.... ¡¡¡la copa!!!
HISTORIA DE UNA ESCALERA:



P.D.: Lo peor estaba aún por llegar: vía móvil me informan de más despidos y el tirón me retuerce también el alma. 



viernes, mayo 20, 2011

Mucho vicio




Cada persona es un conjunto de genes que marca la personalidad, inteligencia, estructura física, carácter o sexo de cada uno. Un baúl histórico de características familiares que navega por nosotros. Hay algunos genes que ejercen su función de forma tranquila: determinan, por ejemplo, el color del iris de los ojos, el tamaño de la nariz o la altura. En cambio, hay otros más revoltosos. En mi caso hay un gen vicioso (*) que debo encerrar de vez en cuando y, si le concedo la libertad, controlar bajo una estricta supervisión. A este gen (en la intimidad le llamo Ambrosio) el vicio le vicia y me tienta hasta que me envicia.
El año pasado mi gen despertó de su letargo el día de Nochebuena, cuando escuchó a Belén hablar de Farmville (aquí, el enlace). Me obsesioné tanto que hasta mi granja ilustró el magnífico texto de Miguel Ángel Barroso en ABC (aquí, el enlace).
Una noche de insomnio analicé mi fijación por la granja virtual y decidí atajar drásticamente mi obsesión: me borré del juego y taponé mis oídos para no escuchar a Ambrosio. Pero Ambrosio es muy listo (¡que es un gen mío!, ¡que casi roza la perfección!) y supo tentarme sin disimulo y con cariño hacia las pelotas. En mis sueños aparecían pelotas amarillas que botaban y rebotaban de manera cómica y chistosa. Me imaginaba que Ambrosio estaba detrás de esos sueños perturbadores aunque aún no fuera capaz de entender su significado.
Una tarde, mientras los niños jugaban al fútbol, mis pies me trasladaron hasta una cesta repleta de pelotas amarillas. Levanté la mirada, vi la garita de información de las clases de pádel y me matriculé para el siguiente trimestre. Ambrosio lo había conseguido.
Lo que empezó como un juego bajo la excusa de practicar algo más de ejercicio se convirtió en un vicio que copa todos mis momentos de tiempo libre. Por ejemplo, esta semana:
  • El domingo jugué con mis hombres (¡que yo también sé enviciar a la gente!)
  • El lunes partidito matutino con Yolanda, Nuria y Raquel (mis compis de clase)
  • El martes, recuperamos la clase con Diego, nuestro querido profesor.
  • El miércoles, batalla padeliana con Esther, Ángeles y Asun.
  • El jueves, libre y añoranza de un partido.
  • El viernes, clase y posible partido a última hora.
Menudo vicio, aunque me parece que no voy a castigar a Ambrosio, por una vez ha acertado.  (**)

(*) Omito explicar la procedencia familiar de este gen para no crear tensiones o celos.
(**) Respecto al resto de vicios me acojo a la Quinta Enmienda (¡y eso que soy española!)

martes, mayo 17, 2011

Cóctel de primavera

La música suena de fondo en la cocina a las seis y media de la mañana. Mi actividad culinaria es frenética: quiches, montaditos de salmón con forma de corazón, piruletas de queso, ensalada de piña, tortilla, croquetas... Tarareo sin disimulo las canciones españolas y frunzo el entrecejo cada vez que recuerdo mi humillación del miércoles, cuando Esther y Raquel nos vencieron en el partido de pádel. Esa tarde el dúo Ángeles-Emma fue patético y por culpa de la derrota decidí no faltar a mi clase del viernes para mejorar mi técnica y aniquilar en breve a mis rivales.
A las seis de la mañana mis ojos se han abierto y mi neurona me ha gritado: «¡Emma, si quieres ir a clase tienes que levantarte y ponerte a cocinar que esta noche celebras el "cóctel de primavera", tienes que ir a trabajar y no sé si te dará tiempo!» He brincado de la cama, me he colocado el delantal y me he puesto manos a la obra. Es maja mi neurona matutina, aunque me estresa bastante.
A las nueve y media, después de dejar a los niños en el cole y con olor a salmorejo llegué a pádel. La pista estaba vacía. Diego, el profesor, no acudiría porque le habían robado el coche. La duda me dominó (¿me voy a cocinar o juego un rato con mis compis?) y el recuerdo del miércoles me permitió tomar una rápida decisión: me quedo.
Al final multiplicando las horas por tres logré que todo estuviera listo para el "Cóctel de primavera", excusa perfecta para reunirnos las mujeres femianas con las parejas respectivas.

Montaditos de salmón con forma de corazón

Las invitados empezaron a llegar: Claudio, Cristina, David, Mayte, Nuria, Félix, Blanca... La noche nos invitó a celebrar el cóctel en el jardín bajo la luz de la luna y esas estrellas que yo nunca veo y se alargó hasta las tres de la mañana entre risas moderadas y al final un poco ebrias pese a que el tapón del vino espumoso nos dijera que «La virtud está en el término medio» o «una vida plena es mejor que una vida larga». 
Momentos de amistad que a Alonso y a mí nos gusta cuidar y mimar.

Brochetas de nubes y canapés de jamón

Botes personalizados para cada comensal
Piruletas de queso

Tartaletas de queso



viernes, mayo 06, 2011

No es mi día...

Me despierto con el corazón acelarado. No por amor sino por terror: ¡no localizo mi tarjeta del Corte Inglés! ¿Me la han robado, la habré perdido, estará descansando en algún sitio tan secreto que he olvidado? Salto de la cama, acudo a mi clase de pádel y al terminar esprinto hasta las oficinas del Corte. Uff, respiro, no me han cargado nada nuevo en la cuenta. Vuelvo a casa, me ducho, acudo a trabajar y antes de fichar descubro que me he dejado la cartera en mochila de deportes. ¡Ahora no tengo ni DNI, ni carnet de conducir...! ¡Pero me han dejado entrar al periódico! ¡Qué día! ¡¡¡¡También se me ha olvidado el móvil en casa (aunque esto es más habitual en mí)!! Si alguien me ve, que se esconda y ni me salude... ¿Quién me invita a una coca-cola light?

miércoles, abril 27, 2011

Un paseo por el Norte

Los cuadrantes y fechas nos jugaron una mala pasada esta Semana Santa. Por más que combinamos, la realidad nos impidió coincidir en vacaciones y optamos por actuar como si fuéramos una pareja separada para que los niños disfrutaran más del tiempo y de nosotros. 
Alonso cogió el primer turno y en sus días aprovechó para ir a Segovia, Faunia, al cine y jugar varios partidos de fútbol.
El jueves por la tarde, después de once días seguidos trabajando, preparé las maletas con el deseo de desconectar y estirar las horas el máximo tiempo posible. A primera hora de la mañana salí con mis niños hacia el Norte para ver a mi padre en Oviedo (Asturias). Podría contar que recorrimos toda la comarca, que degustamos ricos manjares, que el buen tiempo nos acompañó... Pero como una imagen vale más que mil palabras, adjunto un pequeño vídeo con todas nuestras andanzas.



miércoles, abril 13, 2011

Pádel versus natación

Joyas padelianas
Nadar en un placer siempre que no se cruce en tu calle algún estúpido o maleducado. El lunes braceaba con mi estilo glamuroso junto a otros dos deportistas hasta que un modernillo con contador de metros sujeto a su panza se lanzó a la piscina y nos adelantó a la velocidad del rayo. Al observarle desde mis súper gafas estilo Notting Hill comprobé que llevaba aletas en los pies y en las manos. ¿No tendría que estar prohibido si hay más nadadores en la misma calle?, ¿debo correr el riesgo de que me dé un zarpazo y marque mi bello rostro? Mi ira se desató al día siguiente cuando una pareja se paró a hablar en un extremo de la calle y me impedía llegar a la pared. "Si queréis hablar id al jacuzzi, el resto queremos nadar", les dije con ira. Me miraron impasibles y pensé en ahogarles con saña.
Por suerte por la tarde quedé con mis amigas para jugar un partido de pádel. La cuatro joyitas (Esther, Ángeles, Elena y una menda) mostramos con ilusión y alegría diversos estilos de golpe de pelota:

  • Modelo mariposa: la raqueta se transforma en un caza-mariposas. Antes de que llegue la pelota hay que dar un saltito con la rodilla flexionada al estilo Lina Morgan, aúllar un pequeño grito y no atinar con el golpe. Forma amistosa de regalar un punto al contrario.
  • Modelo tortilla de patatas: Dar a la pelota con un golpe hacia arriba en horizontal, de manera que la bola vuelva a la raqueta. Es decir, como si se lanzará una tortilla para girarla. Forma gastronómica de regalar un punto al contrario.
  • Modelo red de atracción: correr raqueta en mano, dar a la bola con presteza sin lograr que pase la red o rebote en ella. Forma desesperante de regalar un punto al contrario.
  • Modelo dubitativo: la bola viene por mitad del campo, las contrincantes, impasibles, se miran y ven cómo la pelota bota por segunda vez. "¡Pero si era tuya!", grita una. "No, era tuya". Forma absurda e indignante de regalar un punto al contrario.
  • Modelo observatorio: la pelota es lanzada con fuerza por el contrario, bota y rebota en una esquina de la pista. Se admira el movimiento y se asume la incapacidad de darle. Forma "¡te vas a enterar cuando yo saque!" de regalar un punto al contrario.

Para practicar estos "modelos de pádel" es imprescindible tener muy buen humor y reír a carcajadas. Después, por prescripción médica, tomar una cervecita acompañada por unas patatas fritas... Ay, no hay duda de que el deporte entre amigas es mucho más placentero que compartir chapuzones con desconocidos maleducados. ¡Que viva la amistad!

jueves, abril 07, 2011

¡¡¡Campeones de la liga!!!

El equipo, el gran equipo
Tantos años animándoles, tanto tiempo acompañándoles a sus partidos, tantos días sufriendo cuando les goleaban, tantas veces exclamando: "han jugado como nunca, han perdido como siempre", tantos sueños depositados en un balón y en sus pequeños jugadores... 
Pero un día el destino negativo se tornó en positivo. Llegó Juan, el gran míster. Desde su cuerpo delgado y su gesto tímido llenó al equipo de ilusión, de juego limpio y organizado. Exprimió las virtudes de cada uno y el campo poco a poco se convirtió en un aliado. Ahora, además de jugar, los niños disfrutan, gritan emocionados y se abrazan cuando el balón entra en la portería contraria.
El sábado 26 de marzo la tensión invadió al equipo y a la "forofada". Debían ganar al equipo de La Guindalera, sí o sí, para afianzar su primera posición y lograr la ansiada y merecida copa de la liga de los distritos Salamanca y Barajas. 
Los nervios se quebraron cuando el equipo contrario marcó su primer gol..., su segundo gol. 2-0. Histeria en el equipo de la Hispanidad. Los azules requerían calma, confiar en su juego personal, demostrar su valía. Unas indicaciones de Juan, una dosis de orgullo y empezó el juego: 2-1. Al minuto: 2-2 y descanso. 
La desesperación domina a todos los asistentes.
Pitido e inicio de la segunda parte. Los dos goles del equipo contrario nos sumen en la desesperanza: 4-2. Imposible, ya no hay forma de remontar. De pronto, un toque, un regate, un pase... ¡¡¡Gol!! Y de nuevo: toque, regate, pase... ¡¡¡Gol!! 
El equipo contrario se tensa. Empate 4-4. Mi corazón desfibrila y el asma me ahoga cuando sacan a Diego una tarjeta amarilla. Al rato veo como una zancadilla hace que mi hijo vuele por los aires, pero él no llora, se levanta y sigue el juego. Sus compañeros están pendientes de no perder el balón: Alejandro corta cada pase del contrario, Antonio destroza la pelota con sus saques desde la banda, Jaime regatea a todos los jugadores, Rubén y Diego despejan cualquier ataque, Enrique domina con arte toda la portería, Trufero, Lisalde, Óscar, Pedro, Caco... 
Juan, el gran míster, desespera. La magia invade el campo y el balón baila alrededor de nuestros amados jugadores. Con estilo y elegancia marcan el 4-5 y, para calmar a la afición desfallecida por los gritos y la emoción, nos regalan un fantástico gol. Al final, 4-6. Gran victoria del Santa María de la Hispanidad. Gran remontada de un equipo que año a año ha ido mejorando y engatusando a todos sus seguidores.
Podría contar que al final los padres del equipo perdedor nos insultaron, que su orgullo dolido no les permitió reconocer al ganador, que no asumieron que el fútbol es un deporte de contacto... ¡Pero los tres puntos se fueron con nosotros!
Por último, este sábado, compitieron contra el último equipo de la liga. Una victoria clara: 17-0. Sin comentarios y con compasión por un equipo que aunque lo intentó no logró rozar la portería defendida por Enrique.
Juan, el gran míster, invitó a sus pupilos a una copiosa comida para celebrar la victoria, la gran victoria, la ansiada victoria.
¡Bravo, campeones! ¡Sois los mejores!


Juan, el gran míster, con sus pupilos. ¡¡¡Campeones!!!




Resumen de la revista semanal de FÚTBOL SALA ALEVÍN del colegio

  • Hispanidad (6)-Guindalera (4). Partido decisivo en la lucha por la liga ante un rival que fue mejor en la primera parte. El equipo salió a por todas en la segunda parte y se llevó los tres puntos que pueden ser decisivos en la última jornada. Los mejores: Antonio, Diego y Centeno... Y el esfuerzo de Enrique Arconada por ayudar al equipo.
  • Hispanidad (17)-Leopoldo Alas (0). Partido sin rival que corona al Hispanidad como campeón de liga. El rival no pudo hacer nada ante los azules.
Por último, con el babero para recoger la baba y olvidada la modestia, transcribo el comentario sobre mi hijo.
  • Diego Alonso. Defensa incansable e insuperable en el marcaje. Sus grandes partidos ante Jesús y Guindalera valieron un trozo de liga. 4 GOLES
P.D.: Después de Semana Santa el Hispanidad jugará con el resto de equipos ganadores de Madrid, en el torneo InterMadrid. Continuará...


viernes, marzo 25, 2011

Pon un Pitingo en tu vida o juega un partido de pádel

Mi Alonso, que es un santo, insistió en acompañarme la noche del sábado al concierto de Pitingo. Lo decía en serio, pero en la vida hay que hacer lo que uno desea y se lo prohibí. 
─No, voy a aplicar los consejos del jefe de psiquiatría de Stanford: tú te quedas en casa y yo voy con una gran amiga.
─¿Estás segura? 
─Que sí, de verdad. Sé que te apetece ver del derby Atlético de Madrid-Real Madrid con los niños y hoy, día del padre, me parece un plan perfecto.
─Bueno, si insistes... 


Al segundo cogí el teléfono.
─Blanca, ¿te invito esta noche al concierto de Pitingo?
─Ay, no sé... Es que a mí Pitingo...
─Si te consuela, yo nunca lo he escuchado, pero todo el mundo me ha hablado maravillas.
─Venga, me apunto y así cotorreamos y nos contamos nuestras últimas novedades.
A las nueve de la noche, estábamos las dos escépticas sentadas en el Teatro Arteria compartiendo unas palomitas y tomando una coca-cola.
Pitingo comenzó a cantar y el ritmo nos invadió. Blanca disfrutó de los cantes flamencos, yo de las versiones del "Killing me softly" o "Ven, devórame otra vez".... Y así, poco a poco, las dos escépticas acabamos en pie, bailando sobre la butaca y súper pitingueras.
Al salir, la noche nos sorprendió con una luna única que rodeamos con nuestras confidencias.


El domingo, con las legañas pegadas aún a mis ojos, me vestí de mujer deportista y me fui a jugar un partido de pádel con Yolanda, Gema y Ángeles. 
El "cuarteto patético" jugó con estilo (propio, por supuesto): varias pelotas, aterradas, acabaron rodando por una carretera cercana a la pista; otras se deslizaron por el jardín y algunas lograron resistir dentro del recinto. Al final, después de muchas carcajadas, ganamos Ángeles y yo a Gema y Yolanda, una gran victoria entre patéticas. Un partido emocionante y genial, por lo menos para las participantes. Y eso, queridos, es lo importante.


A continuación, la conferencia del jefe de psiquiatría de Stanford
Una gran teoría a la que hay que ser fiel en la vida (si se quiere, por supuesto):
Una de las mejores cosas que un hombre puede hacer por su salud es casarse con una mujer, mientras que una mujer, una de las mejores cosas que puede hacer por su salud es cultivar su relación con sus amigas.
Las mujeres conectan entre ellas de manera diferente y se proporcionan sistemas de apoyo que las ayudan a lidiar con el estrés y las experiencias difíciles de la vida. Físicamente, esta cualidad  "tiempo para las amigas" nos ayuda a fabricar más serotonina -un neurotransmisor que ayuda a combatir la depresión y puede producir una sensación general de bienestar. Las mujeres comparten sus sentimientos, mientras que los hombres a menudo se relacionan en torno a actividades. Ellos raramente se sientan con un amigo a hablar de cómo se sienten acerca de cualquier cosa, o cómo va su vida personal. ¿Trabajo? Sí. ¿Deportes? Sí. ¿Coches? Sí. ¿Pesca, caza, golf? Sí. Pero ¿sus sentimientos? Muy pocas veces. Las mujeres lo hacen todo el tiempo.  Dedicar tiempo con una amiga es tan importante para nuestra salud general como el jogging o ir al gimnasio.
Hay una tendencia a pensar que cuando estamos "haciendo ejercicio" estamos haciendo algo bueno para nuestro cuerpo, pero que cuando estamos hablando con nuestras amigas, estamos perdiendo el tiempo y deberíamos estar ocupadas de forma más productiva. No es cierto. De hecho, dijo que el no crear y mantener relaciones personales de calidad, con otros seres humanos, ¡es tan nocivo para nuestra salud física como fumar!