domingo, diciembre 14, 2014

¡Estoy en el caribe!

No me dan envidia esos amigos que disfrutan de unos días en el caribe, que me mandan fotos con caipiriñas en sus manos, que muestran sin pudor playas idílicas con arena blanca y agua cristalina mientras vivo el gélido frío del invierno madrileño y sueño con volver allí. No, no me dan envidia, pero cuando recibí por whatsapp el vídeo que mostraba esos placeres en movimiento mi parte loca y atolondrada no se puedo resistir. Mi chaladura de nacimiento floreció y decidí mostrarles mi caribe. ¡He aquí el resultado!




jueves, diciembre 04, 2014

No soy justa... O eso dicen ellos


Termino el último libro de Dolores Redondo, "Ofrenda a la tormenta", con dolor. Siempre sufro al dar por finalizada una buena historia y más si cierra una fantástica trilogía. Para disipar la pena rememoro la celebración del cumpleaños de Álvaro con sus amigos en la pista de patinaje del Palacio de Hielo, la comida en casa y la tarde de juegos; la fiesta con la familia al día siguiente, los excesos gastronómicos y alcohólicos, las carcajadas... Mi sonrisa se pega a la cara hasta que...
─Mamá, ¿dónde está el celo?
─En mi escritorio, pero para qué lo quieres.
─Voy a poner en la pared de mi cuarto el póster del juego Farcry 4 Edición Especial.
─Ni se te ocurra.
─¿Por qué?
─Porque si pones celo salta la pintura al despegarlo.
─Pues lo pongo con chinchetas.
─He dicho que no, con ese póster rompes el diseño de la habitación.
─Pero si es mi cuarto.
─Pero es mi casa. 
─No eres justa.
─Lo sé, la vida no es justa. Como mucho te dejo pegarlo detrás de la puerta.
─¡Pero entonces no lo veo!
─Sí, lo verás cuando cierres la puerta. Además, bastante que te he dejado poner esa estatua del elefante tan rara en la estantería.
─¡Pero si es Paga Min, el villano del juego, con un elefante!
Diego aprovecha para meter baza.
─Mamá, Álvaro tiene razón, la figura de su cuarto es fantástica y deberías dejarnos poner algún póster, es nuestro espacio. ¿A mí por qué no me dejas colocar el mapa de "El Hobbit"?
─He dicho que no.
─Pero, ¿por qué?
─Porque lo digo yo (esa frase de madre que todas decimos y sienta a cuerno quemado)
─No eres justa...
─Cuando seas padre comerás huevos, y, por ahora, no se cuelga ningún póster en la pared. Y no hay más que hablar.
─¡Esto es una dictadura!, ¡no hay derecho! ─exclaman al unísono.
─Venga, id a estudiar y dejad de refunfuñar.
─¡In-jus-ticia!, ¡in-jus-ticia!

PD. Dentro de mi injusticia me estoy devanando los sesos para ver cómo coloco algún corcho o soporte que no rompa con el diseño y cederles un mínimo espacio que refleje sus gustos... ¡Pero que ellos no se enteren!

lunes, noviembre 10, 2014

El otoño ya está aquí


La puerta secreta para acceder al mundo de las hadas y brujas

El silencio roto por el baile de las hojas al caer, los tonos ocres que salpican el paisaje, las setas que brotan entre la oscuridad de la tierra, el musgo que enverdece las piedras de granito... Sí, soy una cursi, pero los bosques en otoño inspiran poesía. Pasear entre los castaños, las tonalidades amarillas y marrones que cubren la montaña, el aire fresco que colorea las puntas de la nariz, las risas al resbalar en el descenso, los troncos que nos trasladan a las leyendas de brujas y duendes...
El Castañar de El Tiemblo, un paraíso en mitad de la montaña, luce su belleza, sus níscalos y sus castañas en esta época del año. Una escapada llena de encanto que cautiva a los amantes de la Naturaleza y abre el apetito de los intrépidos que rematan la faena con unos ricos huevos rotos con chorizo, callos y níscalos en salsa. Pura poesía.

En busca de hongos y castañas
Líquenes, setas, hojas... El otoño

Más imágenes en http://instagram.com/emmaptojo

martes, noviembre 04, 2014

Una negra y oscura noche

La pandilla diabólica

Por fin llegó mi noche favorita, la noche en que me puedo mostrar tal y como soy, sin disfraces y aderezos, con mi cara plagada de arañas y la maldad supurando por mis poros... Sí, risa descontrolada, sustos a doquier, desenfreno de maldiciones y embrujos a los carnales que rezuman bondad. Llegó la noche de Halloween y la gruta de la palmera se convirtió en el centro esotérico. Allí nos reunimos las brujas y magos con los aprendices, recorrimos los chalets vecinos en busca de dulces endiablados y esqueletos andantes, comimos manjares diabólicos y de la gran marmita surgieron brebajes con sangre de murciélago, orina de rata y savia de moco (lo que los mortales llaman vino blanco, tinto y gin tonic). Y la noche se alargó hasta que los búhos se durmieron y la conversión en humanos fue muy dura (¡qué resacón!), pero la amistad que surge en las noches maléficas une para toda la vida.

PD. Mil gracias a los anfitriones por la fantástica fiesta y a los magos y brujas por las carcajadas diablescas aderezadas con pelos de araña.


Payasos diabólicos, parejas asesinas, arañas carnívoras...
Los manjares que salieron de mi marmita:
gusanos aliñados, huevos con cucarachas y terroripastel

martes, octubre 28, 2014

Mi vergüenza por los suelos

Mi hermano Roberto tiene razón: debo ser más discreta y no desvelar tantas intimidades en el blog. Debo cambiar mi actitud, ser más reservada y desayunar un poco de vergüenza. Él siempre me da buenos consejos así que a partir de ahora evitaré contar mis sucesos paranormales. 
Por ejemplo, podría contar que ayer con las prisas de salir pronto del cine me levanté a oscuras mientras se proyectaban los créditos de “Relatos salvajes”, que empecé a descender las escaleras, que tropecé, que volé y me estampé contra el suelo con mis rodillas, que tiré mi vaso de cola-cola light para intentar amortiguar la caída con mis manos, que la vergüenza me hizo levantarme a toda velocidad con mis rodillas magulladas antes de que se encendieran las luces, que me refugié en el baño con un tremendo ataque de risa, que al bajar por las escaleras mecánicas unas chicas comentaron mi jugada sin saber que yo era la protagonista, que al llegar a casa relaté a mis hombres con pequeños sollozos por el dolor y la humillación mi percance y que mi hijo no para de insistir en que me ponga una cámara en la cabeza para grabar todos mis caídas y así forrarnos en youtube.
Podría contarlo pero como voy a seguir los consejos de mi hermano me callaré.

jueves, octubre 16, 2014

Una de museos y tapas

Los jardines del Museo Sorolla
El sábado por la mañana una fina lluvia salpicaba las calles. La pereza nos abrazaba a las sábanas hasta que nos obligamos a brincar de la cama para ir a la Base de Torrejón de Ardoz a disfrutar de la exhibición aérea que se iba a realizar por el 75 aniversario de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, la carretera nos asustó. Un atasco monumental bloqueó todas las entradas a la Base y antes de sumergirnos en el embudo de coches decidimos modificar los planes. Raudas y veloces, mis neuronas empezaron a funcionar. ¡Eureka!
─¿Dónde vamos, mamá?
─A un sitio maravilloso que me encanta visitar de vez en cuando...
─¿Otro museo?
(¡Qué bien me conocen!)
El "Museo Sorolla" con sus jardines, sus cuadros y su palacete destila encanto en pleno centro de Madrid y los minutos se escapan entre tanta belleza. Al terminar, observo la cara de "bueno no ha estado mal" de mis hijos, les guiño el ojo y pregunto:
─¿Creéis en los fantasmas?
─Claro, siempre nos has dicho que existen.
─Pues ahora os voy a llevar a la estación fantasma de Madrid: la estación de Chamberí.
Descendimos las escaleras y sentimos que el tiempo nos trasladaba a principios del siglo pasado: antiguas taquillas y tornos de hierro, carteles publicitarios sobre azulejos... Un andén fantasma en el que ya no paran los vagones y permite a la imaginación volar a otras épocas.
─¿Os ha gustado?
─¡Nos ha encantado!


Después de las paradas culturales, el estómago empieza a reclamar su atención. Como guinda final, una rica comida en un sitio especial: el mercado de San Ildefonso, que se rediseñó con el espíritu de Street Market y está plagado de puestos con distintos placeres gastronómicos. ¡Mi momento de felicidad!
─Alonso, pídeme otra cerveza que hoy me salto la dieta.
Como penitencia el domingo quemé las calorías con una larga caminata hasta que la tarde me convirtió en una "Perdida", la adaptación cinematográfica del libro de Gillian Flynn.

Aquí, mi artículo sobre la Estación 0

domingo, octubre 05, 2014

Mi móvil, las tetas y mi bisabuela

─Emma, ¿se te ha roto el móvil?
─Bueno, más o menos, me guiña como si quisiera ligar conmigo: se enciende, se apaga, se enciende...
─Pero ¿qué le ha pasado?
─Uff, la culpa es de mis tetas.
─¿Qué?
─Sí, el operario de Samsung me ha dicho que le ha entrado agua al móvil, se ha oxidado la placa del teléfono y por eso no para de encenderse y apagarse.
─Y qué tienen que ver tus tetas.
─Es una herencia familliar: mi bisabuela guardaba en su sujetador un pañuelo con unas cuantas pesetas que daba a sus bisnietos como propina. Desde entonces hasta ahora los tiempos han cambiado.
─¡Pero qué tienen que ver tus tetas, tu bisabuela y el móvil!
─Es una cuestión de evolución. Cuando me voy a caminar activo el Runkeeper para saber cuánto he recorrido, cuántas calorías he quemado...
─Sí, pero no veo la relación con tu bisabuela, tus tetas, el móvil y el Runkeeper.
─Activa tus neuronas, querido. ¿Dónde pongo el móvil cuando voy a pasear?
─En tu sujetador.
─Exacto, como hacía mi bisabuela con su pañuelo repleto de pesetas. Resulta que entre kilómetro y kilómetro mi sudor corporal ha penetrado por el agujero del cargador del móvil y ha aniquilado la placa del teléfono.
─¿Estás de coña?
─No, ya me gustaría...
─¿Quieres que te regale un móvil?
─Sí, y prometo por la memoria de mi bisabuela que jamás lo guardaré en mi sujetador.

PD: Adiós Samsung. Bienvenido Motorola Moto G.

martes, septiembre 30, 2014

Una avispa en mi cabeza

¿Por qué corro como una loca por el salón cabeza abajo? ¿Por qué no paro de gritar como una histérica? ¿Por qué mis hijos me miran ojipláticos sin saber qué hacer?
─¡Traedme un cepillo o un peine! ─rujo mientras muevo mi melena enmarañada arriba y abajo─ ¡Rápido!, ¡ay, ay, ay! 
─Pero, ¿qué te pasa, mamá? ─pregunta Diego conteniendo su risa al verme corretear por el salón cabeza abajo.
─Ay, que me ha picado una avispa en la cabeza y ahora no sé cómo sacarla del pelo... ¡Mi reino por un peine! ¡Y no te rías, que no tiene ninguna gracia! Ay, me duele la cabeza y el alma. ¡Ay, ay, ay!
Escucho la risa contenida de mis hijos, me entregan mi preciada arma, un cepillo, y logro sacar a la avispa de mi pelo enmarañado. Presa de un ataque de ira e incapaz de contener mi instinto asesino, pisoteo y aniquilo a la puñetera avispa para poder elevar mi cabeza. Al verme reflejada en el cristal con mi pelo más abultado que el de Mafalda, mi cara roja y congestionada y mi ojos llorosos entendí que jamás recuperaría mi dignidad.
─Jo, mamá, ¡qué rabia no haberte grabado un vídeo, hubiéramos conseguido millones de visitas en youtube!
─Muy gracioso, Diego.
─Pero mamá, la culpa es tuya por llevar el pelo como si fuera una fregona, ya te he dicho que estás más guapa con el pelo liso.
─¡Argg!

Ten hijos...

miércoles, septiembre 17, 2014

Cómo sobrevivir a una reunión escolar

En el mes de septiembre se realizan en el colegio las reuniones de padres. Una sesiones imprescindibles para saber cómo va a ser el funcionamiento del curso, conocer al profesorado, intercambiar opiniones con la dirección... Todo normal hasta que nos trasladamos a la clase con el tutor (bendito sea) y, tras explicarnos los datos más fundamentales, nos invita a que le hagamos alguna pregunta.
¡Átate los machos que vienen curvas!
Al principio hablan los padres normales, plantean dudas generales hasta que, ay, Dios mío, surge ese padre-madre que se cree el rey del universo. Sí, ese padre-madre que solo habla de su hijo, de su situación, de su profesión, que no permite hablar al tutor, que rebate cada opinión porque solo él tiene la razón... El resto de los padres nos miramos con hartura, con deseo de arrancarle el cuello, pero claro no podemos hacerlo porque somos padres-madres y debemos dar ejemplo a nuestros hijos, así que aguantamos con educación como si fuera una sesión de masoquismo. Mientras, el tutor (bendito sea) intenta por todos los medios sobrellevar su tortura particular y yo sufro, sufro mucho. 

Así que voy a desahogar mi mala leche con un decálogo sobre cómo debe comportarse un padre-madre ante una reunión escolar.
  1. Las reuniones del colegio son generales, repito generales, por tanto las particularidades se deben hablar en una tutoría.
  2. Todos tenemos hijos, si cada padre-madre hablara del suyo las reuniones se harían interminables. Para ti tu hijo es único, para el resto de los padres sus hijos, también. No te creas mejor por hablar todo el rato de él. Seré sincera: eres un pesado.
  3. Si no te gusta leer, no leas, pero no sugieras que eliminen la lectura obligatoria, no impidas a tu hijo conocer mundos maravillosos.
  4. Elemental, hay que marcar los libros y el material escolar. Es de cajón.
  5. Si por tus creencias no quieres que tu hijo acuda a una clase estás en tu derecho, pero no juzgues a la gente que no piensa como tú.
  6. Hay materias con más peso (matemáticas, lengua, física...) pero también el resto lo son. No propongas que quiten horas de gimnasia porque tú creas que no son importantes. Además de cultivar la mente hay que cuidar el cuerpo.
  7. El colegio está para enseñar materias, convivencia, amistad... pero tú debes educar a tu hijo.
  8. Los niños están en el colegio ocho horas y no todos creemos que deban realizar más tareas en casa. ¿Acaso tú, padre-madre, cuando vuelves del trabajo te dedicas a trabajar otras tres horas en casa?
  9. Por favor, entiende que todos tenemos fallos pero hay que potenciar las virtudes. Si tu hijo tiene problemas con los estudios, no le critiques delante de desconocidos, no digas que es un inútil, le estás hundiendo la autoestima.
  10. Entiende que tanto el profesorado como la dirección y los padres queremos lo mejor para los chavales. 
Y aunque esto no sirva para nada, por lo menos me he desahogado y he apaciguado mi ira. ¡Hasta el próximo septiembre!

viernes, septiembre 12, 2014

Mis novelas de verano

Foto: @emmaptojo

En este blog no pienso hablar de mis creencias, algo íntimo y personal, pero sí confesaré que tengo tres vidas que cuido y mimo con locura: mi vida real, la racional, la que todo el mundo considera más importante; mi vida onírica, llena de aventuras, fantasías y que cada noche me sorprende con giros inesperados, gente que surge del pasado, situaciones irreales y placeres inconfesables y mi vida cultural, compuesta por las novelas en las que me zambullo, las películas en las que me creo protagonista por mi enorme empatía y el teatro. 
En este tiempo estival he vivido grandes amores literarios y otros, como los amores fugaces del verano, me han defraudado, pero haré una pequeña reseña sobre ellos para que siempre queden en mi memoria.
  • "El juego de Ripper", de Isabel Allende. El cambio de registro de esta autora que se adentra en la novela policíaca ha sido una auténtica sorpresa. Tal vez el libro que más me ha gustado este verano.
  • "La mujer loca", de Juan José Millás. A Millás se le lee en un suspiro. Me cautivó desde un principio Julia, una de sus protagonistas, que analiza el uso de las palabras, la gramática... Entre medias, una historia que despierta los sentimientos y las creencias. Un libro muy personal que me encantó pero no me atrevo a recomendar a todo el mundo.
  • "La sonata del silencio"de Paloma Sánchez Garnica. El clásico novelón del verano plagado de amor y de personajes que entretejen una historia en la época de posguerra en Madrid donde la tradición, el honor, las costumbres y el qué dirán dominaban la vida de las familias. Un libro del estilo de "El tiempo entre costuras". Muy entretenido. 
  • "El Jilguero"de Donna Tartt. ¿Quién no ha oído hablar de este libro? Todo el mundo hablaba de él este verano y no pude resistir la tentación. Realmente me ha gustado: una historia original, grandes descripciones y personajes, pero algunas partes se me hicieron pesadas, sobre todo cuando el protagonista reside en Las Vegas.
  • "Los cuerpos extraños"de Lorenzo Silva. Debo confesar que este autor me encanta, pero en esta ocasión no me ha enganchado tanto. He echado en falta a Chamorro y la relación que mantiene con Bevilacqua.  (Es el único libro que me he leído en papel)
  • "Tres noches"de Austin Wright. Está claro que cada persona tiene un gusto y para gustos, los colores. Dos personas cercanas me recomendaron este libro y debo confesar que está muy bien escrito, que el inicio de la historia es muy bueno pero luego se me hizo interminable e incluso tuve la tentación de abandonar.
Ahora entre mis manos está:
  • "La última noche en Tremor Beach"de Mikel Santiago. El tema de los sueños tiene gran peso en la novela, el paisaje irlandés me ha enamorado, los personajes, la trama... Pinta muy bien, pero aún me queda un 40% para terminarlo. 

viernes, agosto 22, 2014

El verano me confunde

Mi cara, el reflejo de la locura

Vuelvo de vacaciones con intención de escribir pero noto mi mente confusa, como Dinio con la noche, sin saber cómo relatar todo este tiempo, ni cómo empezar o cómo acabar. Tal vez, solo es una idea, podría escribir que mi Alonso y yo estuvimos quince días de "pareja sin hijos" y quemamos Madrid: fiestas en casa con amigos, cenas en terrazas de ensueño, gin-tonics con sabor a risas... Que Diego volvió feliz de su estancia en Irlanda y Álvaro de su campamento en Cazorla. Que en Oliva, todos juntos, nos tumbamos a la bartola ─más bien: "nos tumbamos en la playa"─ y el tiempo se esfumó entre libros, paellas, paseos y excursiones al Parque Natural de La Marjal o la Cueva de las calaveras, el auto-cine y los karts. Sin olvidar jamás esa ruta en barco por Denia donde mi madre se convirtió en una linda sirenita.
Ahora, "de Rodríguez" con Diego en Madrid, no paro. Cada día surge un nuevo plan que compartimos con mi amiga Blanca y su hija María y las noches se esfuman entre la cultura y los ataques de risa; entre el cine y el Museo del Romanticismo; entre el Mercado de San Ildefonso y la tele-comida china.
Debo contar todo mi verano y no sé cómo hacerlo. Tal vez, cuando vuelva de Segovia sea un buen momento. 

domingo, julio 27, 2014

¡Abra la puerta!

Domingo, nueve de la mañana. Suena el timbre. Abro un ojo asombrada. ¡Pero si es domingo! El timbre insiste. ¿Es una pesadilla? ¿Nadie más escucha el impertinente sonido? Salto de la cama, salgo al jardín y unas voces me despiertan.
¡Policía!
Mi mente adormecida aún no es capaz de procesar. Al abrir la puerta entorno los ojos para engañar un poco a mi miopía y comprender qué está sucediendo.
─Disculpe, hay una avería en la calle y necesitamos que mueva los coches.
─Hmm, ─barrunto adormecida mientras me reflejo con mis pelos de loca en los cristales de espejo de las gafas de sol de los agentes─ pero no todos los coches son míos.
─Ya, pero hemos comprobado que estos dos sí. Si fuera tan amable... Vamos a cortar la calle y dejaremos esta zona de aparcamiento para el tránsito de los vehículos.
─Vale, me calzo y los muevo.
Instintivamente miro mis pies desnudos y compruebo que llevo las uñas de los pies pintadas.
─Tranquila, cuando pueda.
Entro somnolienta en casa arrastrando mi sueño. Me calzo, me coloco torpemente las gafas, localizo las llaves de los coches y los traslado a otra zona de mi calle.
Los agentes, súper despejados y sin legañas, me agradecen mi acción y el operario me indica que en breve cortaran el agua durante un mínimo de dos horas. Sonrío y me despido con un "muchas gracias, si necesitan algo más no duden en llamar". Un puro formalismo que oculta mi ira por despertarme un domingo tan pronto. Aunque lo peor está dentro de casa: ¡todos duermen y nadie se ha percatado de la aventura matutina! Manda narices.

lunes, julio 21, 2014

Soy morena y a mucha honra


─¿Qué te vas a hacer? ─me pregunta al entrar la peluquera con el pelo tricolor y mucho desparpajo.
─Cortar y peinar.
─Vale, en cinco minutos te atiendo.
Me siento en la silla giratoria (o silla de tortura), saco del bolso mi Kindle, mi coca-cola light y noto como el malhumor me empieza a invadir. Lo confieso, odio ir a la peluquería, pero dos días al año acudo para que den forma a mis pelos de loca.
─¡Ay, hija, qué pelazo tienes!
El grito de la peluquera tricolor me hace abandonar la historia que estoy leyendo, le sonrío al estilo Gioconda y mientras peina mi melena espero la frase que me va a encabronar.
─Oye, nunca te has planteado cambiarte el color del pelo.
─No.
─Pues unas mechas te sentarían fenomenal y dulcificarían tus facciones.
Me contengo.
─No, gracias.
─En serio, estarías ideal y tu gesto sería más amable.
Mi barrera de contención está a punto de estallar.
─Me gusta mi pelo negro.
─Si yo no digo que no sea bonito, pero unas mechas claras...
─No, gracias. Soy morena, me gusta ser morena y no me importa tener facciones duras o cara de mala leche. El mundo está dividido en rubias, morenas, pelirrojas, castañas... Yo soy morena y jamás querría ser rubia.
─Bueno, solo era una sugerencia.
Omito contestar, retomo mi lectura y juro y perjuro que no volveré a la peluquería hasta dentro de seis meses. He dicho.

viernes, julio 04, 2014

La gran granizada

Disparos de hielo sobre el toldo
Unos farolillos de luz led que se cargan con luz solar, unos manteles de Zara Home, mis plantas esplendorosas, los frutos del maceto-huerto, la piscina impecable... Sonrío. La cena del sábado va a quedar perfecta, súper "cool".
Una nube gris se asoma por el cielo, una gotas caen y en dos minutos empiezan a bombardear mi jardín "huevos" de hielo. "¡Qué horror, qué horror!", grito desesperada. Los farolillos ruedan por el suelo, en la piscina el agua salta por el impacto del granizo, el toldo se llena de agujeros como si le dispararan con una ametralladora, los trozos del canalón vuelan hasta el suelo, las plantas son acribilladas... Miro, fotografío y pienso que la cena más que de diseño va ser de jirones.





domingo, junio 29, 2014

Vuelo a ninguna parte



El chico de información me mira con cara de pena, baja la vista a su pantalla de ordenador y niega con la cabeza. Son las siete y media de la mañana de un domingo de verano. Las legañas y el sueño son nuestra segunda piel. Diego bosteza y mis nervios se agarran al estómago.
"Lo siento, hoy no hay ningún vuelo a Dublín con esa compañía", me dice con tristeza el operario del Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid.
Cojo el móvil y llamo al teléfono de contacto que organiza la estancia de mi hijo en Dublín mientras Diego arrastra su maleta y carga su mochila. Alonso aparece sonriente después de aparcar el coche.
─Emma, ¿por qué estáis aquí solos?, ¿en qué mostrador debemos reunirnos con el organizador del viaje de Diego?
─Verás, amor, no te lo vas a creer, pero me he equivocado...
─¡Qué! ─gritaron a dos voces Diego y Alonso.
─Pues que me he confundido y el vuelo es mañana, a la misma hora pero mañana.
─¡Mamá, eres un desastre!
─Bueno, pero esta vez no hemos perdido el avión... ─contesto entre risas.
Y como en mi familia estos despistes son muy habituales, volvimos sonrientes a casa, nos cambiamos y, a dormir que es domingo y madrugar nunca nos sienta bien. Además, mañana toca visita al aeropuerto.

miércoles, junio 18, 2014

Un "ataque" al pasado

Viernes 13 de junio
Hoy me he dejado llevar por el deseo. Después de mucho pensar he caído en la tentación, que ni vive en frente ni es el vecino del quinto, pero se enchufa, vibra y me tiene loca. Sí, mi nueva lijadora eléctrica me agota y me hace sudar la gota gorda. Entre lijas de distinto grano se ha esfumado mi día de libranza pero la mesa del jardín reluce y rebosa de aceite de teca. 
La tarde me guardaba una sorpresa: ¡toda la familia vio por televisión el baile griego de fin de curso de Álvaro y sus compañeros! y la noche, una desilusión: la humillante derrota de España frente a Holanda en el Mundial de Brasil, la excusa perfecta para descorchar un vino y ahogar las penas.

Veinte años después...

Sábado 14 de junio
Descendí por la escalera de caracol, el cartel sobre el escenario era el mismo que hace veinte años, el nombre no había cambiado... Sentí que viajaba al pasado, al seis de junio de 1.994, al día en que se produjo un giro inesperado en mi vida, al momento que entre copas nos unimos, nos besamos por primera vez y desde entonces hasta ahora... Sí, la sala "El Sol" sigue igual que entonces, por ella no han pasado los años.
Allí estaba con mi cerveza en la mano, junto a Elena, Raúl y JF, esperando la gran actuación de la noche: la presentación del nuevo disco de "Ataque de Caspa". Música de los ochenta que enloqueció a todo el público y nos cautivó. Lo mejor, los coros de mi amiga Marta que acompañaba la dulce voz de su hermana e inundaba con su sonrisa el escenario. Una noche mágica plagada de recuerdos, risas y fantasmas.

El escenario vibró con "Ataque de caspa"

Domingo 15 de junio
Noches alegres, mañanas tristes... Sobre todo si ejerzo de madre ejemplar y me despierto a las 8 de la mañana (omito contar cuánto dormí) para llevar a Álvaro al torneo de fútbol 4x4. Un clásico del verano que vuelve locos a los niños, deja derrengados a los padres y modifica la piel de mi cara a un tono salmorejo.

viernes, mayo 30, 2014

Sorbos de descontrol

Con Bob, la mona y brincando por el castillo

La mesura y el control son dos virtudes que mi familia desconoce. Somos opuestos a tales términos y prima más el descontrol y el desenfreno. Esta semana, por ejemplo, tras beber unos cuantos vinos he rejuvenecido brincando como una pelota por el fabuloso castillo hinchable que amenizó la fantástica comunión de mi sobrina Manuela, me he puesto súper mona junto a una monita y me he hecho una foto con un súper ídolo de masas: ¡Bob Esponja!
¡Me siento feliz!

viernes, abril 25, 2014

"Mujer florero" en La Rioja


Siempre he presumido de mis días de "mujer florero" y la Semana Santa es uno de mis momentos "florero" favoritos. Solo sé una cosa: el destino. Del resto, ni idea.
Este año la escapada nos subió al norte, a La Rioja, zona de vinos y buen comer. Antes de llegar paramos en las ruinas de Numancia, nos dejamos enamorar por el puente medieval de Yanguas y los niños disfrutaron de un día entre tirolinas y escaladas en el Barranco Perdido, en Enciso.
En Munilla, un pequeño pueblo sobre la ladera de la montaña que oculta grandes huellas de dinosaurios, la sonrisa se asomó a mi cara al ver la hermosa Casa Rural Riojania donde nos íbamos a alojar: una antigua majada rehabilitada con un jacuzzi exterior de madera que se calienta con una estufa de leña. Puro glamour y diseño.
El sábado, después de un paseo por el mercado de Logroño, acudimos a nuestra cita en las bodegas Paco García, donde no solo su vino deja huella, también la familia que se ha lanzado a esta gran aventura. Una mano que además de ser la seña de identidad de su producto nos apretujó con su cariño el corazón y nos convidó a una fantástica barbacoa.
El monasterio de Yuso y Suso fueron el centro de atención de la tarde y los pinchos saciaron nuestra poca hambre en la calle Laurel, la zona más emblemática del tapeo logroñés.
La lluvia nos despertó el domingo y decidimos pasear entre las huellas de dinosaurios de Munilla, mimar nuestro cuerpo en el balneario de Arnedillo y apaciguar nuestro estómago con unas carnes riojanas.
¿Verdad que es fantástico ser por unos días una "mujer florero"?

PD: Mil gracias a mis hombres que me vuelven más loca de lo normal.

lunes, febrero 03, 2014

Rescate acuático con dos bolsas de basura


Sí, la que viste unas glamurosas botas de agua amarillas y luce dos antiglamurosas bolsas de basura en las piernas soy yo. ¿Que por qué voy así vestida? Una larga historia que empieza a las seis de la tarde de un domingo frío y soleado. Un gran día para que Álvaro jugara con el barco electrónico que le trajeron los Reyes Magos en el lago artificial del parque Juan Pablo II.
Todo parecía perfecto hasta que abrí la boca.
─Álvaro, intenta pasar el barco entre los dos géiseres del lago. Vas a ver qué chulo.
Cumplió mis órdenes, giró el volante de su mando teledirigido pero no controló bien la distancia y nuestros gritos no pudieron evitar el desastre: el barco chocó contra el géiser, volcó y se quedó atascado en la plataforma.
─¡Mi barco! ─lloró Álvaro.
Alonso miró, negó con la cabeza y sentenció.
─No hay forma de recuperar el barco, habrá que comprar otro.
─Papá, ¿y si me meto en el agua?
─Imposible, está helada.
─Alonso, no seas aguafiestas, seguro que algo podemos hacer ─barrunté.
─Emma, no empieces con tus locuras, el barco está a más de 30 metros en mitad de un gélido lago... Venga, vámonos.
Asentí, miré a Álvaro, le guiñé un ojo y le susurré al oído: "tranquilo, cuando anochezca y el parque esté vacío rescataré tu barco, algo se me ocurrirá".

Mi idea genial consistió en disfrazarme de buzo con los elementos que tenía en casa: botas de agua, bolsas de basura y film transparente para reforzar la unión entre las botas y las bolsas.
Partí con mis pintas hasta el parque, no se veía mucha gente y la oscuridad jugaba a nuestro favor.
Me senté en el borde del lago.
─Mamá, ten mucho cuidado.
─Tranquilo, Álvaro, recuperaré tu barco.
Me tiré sin tener en cuenta un pequeño detalle: la profundidad del lago era mayor y pese a toda la protección el agua se coló por mis pantalones.
─¡¡¡¡Ay, me he empapado, me estoy congelando!!!
─Mamá, sal.
─¡De perdidos, al lago! ─grité como si fuera Frank de la Jungla.
Avancé a grandes zancadas con mis bolsas de basura llenas de agua helada, rescaté el barco y volví como alma que lleva el diablo hasta la orilla.
─Mamá, eres la mejor, pero sal del lago que la gente nos está mirando. 
(Por dignidad, omito explicar cómo salí)
Cuando tuve los pies sobre la tierra, arranqué las bolsas de basura, el papel film y corrí empapada hasta el coche. Me quité los pantalones, los calcetines, las botas y conduje descalza hasta casa.
─Álvaro, cuando lleguemos tráeme la toalla grande del baño y mis zapatillas.
(De nuevo, por dignidad, obviaré contar que mientras esperaba mi equipo de rescate mi vecino salió a pasar al perro, eso sí, no se percató de mi situación).
Y por fin, cuando no había nadie que me pudiera observar, entre en mi hogar, helada, con el barco rescatado y soñando con una ducha de agua caliente.

Consejo del día: No navegar entre dos géiseres.



jueves, enero 09, 2014

¡Feliz 2014!



Las últimas horas del año se escapan, como marca una novedosa tradición, en Oliete (Teruel). Antes de tomar las uvas, encender los fuegos artificiales y abrazarnos con la locura que se desata en estas fechas, observo el fuego que arde en la chimenea, nuestro punto de encuentro ante el frío aragonés.
El balance del año se me antoja muy positivo. La "operación biquini" fue un fracaso, pero en la operación "bola de Navidad" he superado las expectativas. La familia, bien, gracias. El trabajo, pese a los zarpazos que sufrimos de vez en cuando, se mantiene. La salud se sostiene en equilibrio. Reviso mi blog y sonrío: Comunión de Álvaro, inocentadas, mucho pádel, muchas fiestas, conversión en súper heroína... No me puedo quejar.
─¡Emma, se puede saber qué haces! ─grita mi prima María desde la cocina─. Tenemos que preparar el confit... A ver si empiezan las campanadas y aún estamos cenando.
Sí, comida, en mi familia es algo que nunca falta y María y yo somos unas expertas organizando comidas y cenas.
Empezamos el año con un gran ataque de risa porque Álvaro se atragantó en la segunda uva, brindis y más brindis, fuegos artificiales, petardos, bengalas... Más champán. ¡Y "limoncello"! (secreto familiar que no podemos desvelar). Anécdotas, cotilleos, los niños tirando petardos junto al bar de la piscina... hasta que nos dieron las cinco o las seis como canta Sabina.
Después llegó la noche de Reyes, la cabalgata (con caramelo estampado en mis gafas), los nervios, el miedo (este año no he sido demasiado buena, ¿me traerán algo?). Por la mañana, el salón estaba inundado de regalos. Emoción desbordada.
Vuelta a la tradición. Comilona en casa de mi madre, reunión de hermanos, cuñados, sobrinos, parejas... Más regalos. Más besos y alegría.
¡Feliz año y recordad que aunque seáis un poco los malos los reyes traen regalos!


sábado, diciembre 28, 2013

Mi inocentada de 2013

¡Me encanta el 28 de diciembre! El día perfecto para arrancar risas y sonrisas, el día de las inocentadas. Este año todo comenzó con varios mensajes por Whatsapp:

─No te vas a creer lo que me ha sucedido...
─Cuenta, cuenta
─Álvaro ha invitado a un amigo a casa y ha traído la bola de bolera que le ha regalado Papá Noel... ¡Y se les ha caído por la escalera y me han roto dos peldaños! Me va a dar algo...


─¡Qué horror!
─Estoy atacada, acabo de llamar al seguro y va a venir el perito de urgencia, pero no creo que lo cubra, además cómo se lo explico...

Los mensajes han continuado. Mi madre, la mejor inocente, me ha llamado muy preocupada y mi interpretación telefónica ha sido tan buena que los niños no aguantaban el ataque de risa. 
A mi prima, para meter más leña, le he dicho que no sabía si podría ir a Oliete en Nochevieja, que menudo panorama tenía en casa. Y mi prima se lo ha contado a su madre, y su madre a mi padre que me ha llamado aterrado.
De mis amigas, se salvan por malvadas las del FEM, las fifty-fifty y las padelianas, pero, ay, las del grupo de "madres de Álvaro" que me han hecho un análisis de los seguros de hogar. 
Eso sí, mis hermanos los más listos.
Un día fantástico con grandes carcajadas, aunque creo que ya va siendo hora de desvelar a los más crédulos que todo ha sido una fantástica INOCENTADA.


martes, diciembre 24, 2013

Sentimientos de Navidad

@emmapt

El mail de un amigo de la juventud que me recuerda que me quiere y que el tiempo pasado nunca se olvida, un mensaje de una amiga que en estas fechas nunca falta a su cita, contactar con alguien muy especial que ha "cruzado el charco" y va a pasar unas Navidades distintas junto a su familia, felicitaciones por facebook o whatsapp... Pequeños detalles que en estas fiestas hacen que la sonrisa sea mayor, que los sentimientos vuelen como las hojas del otoño por la ciclogénesis que perturba el aire navideño... Los pensamientos se agolpan mientras pelo los langostinos, los niños ríen y los nervios suben y bajan por la escalera. Sí, me gustan estas fechas, me encanta mimar a los míos, sorprenderles con detalles, pensar en el menú, arreglarme, descorchar un buen vino mientras el cordero inunda con su olor la cocina, brindar con champán antes de que acabe la noche, admirar las luces que titilan en el árbol, contemplar los adornos, pedir deseos a las velas que iluminan la mesa, reír, llorar de emoción, acordarme al sacar brillo a la panera de plata de mi abuela y los bellos tangos con los que amenizaba la noche... Y manaña es Navidad, y con la resaca en el cuerpo volveré a ilusionarme al ver a los que hoy no he visto y cansada me iré a trabajar, pero estaré feliz porque yo soy así.
Felices fiestas y mucha felicidad.

martes, noviembre 26, 2013

Una catarata en mi salón



La tarde parecía tranquila: Diego, adicto a su portátil, buscaba información para un trabajo en el salón; Álvaro se bañaba... Hasta que un grito rompió la calma.
─¡Mamá, mamá!
Un grito que por su entonación me asustó.
(Las madres tenemos un don especial para diferenciar según la entonación del "mamá" si es algo urgente, una pelea entre hermanos, una queja, un favor, un enfado, un engaño o un peligro).
Lancé el cuchillo pelapatatas al fregadero al estilo Kill Bill y corrí al salón. Durante un segundo me quedé paralizada, ojiplática y con la boca abierta.
─¿Por qué hay una catarata natural en el salón?
─No lo sé, mamá.
De pronto mi neurona que piensa me envió vía neuronal la solución al enigma: el agua de la catarata proviene de la bañera de la planta de arriba. Empecé a gritar, ¡Álvaro pon el tapón a la bañera!, y subí por la escalera como si me persiguiera Jack Nicholson con el hacha de "El resplandor". Entré en el baño con la respiración entrecortada y pitos asmáticos y comprobé que había cumplido mis órdenes.
─Yo no he hecho nada.
─Lo sé. Ponte el pijama y ven a ayudar.
Bajé (ahora como si me persiguiera la niña del exorcista), coloqué el cubo de la fregona para que contuviera el agua que aún caía. Subí (otra vez Jack Nicholson en mi espalda) con dos cubos para que los niños vaciaran la bañera. Bajé (la niña de la exorcista no dejaba de girar su cabeza 360º), comprobé que en la catarata descendía el caudal, respiré y después de reír por la aventura volvió la calma.

PD. Aunque parezca increíble, el perito me ha confirmado que el seguro cubre todos los gastos de reparación. En dos palabras: "im-prezionante"

miércoles, noviembre 20, 2013

Mi carnicero es una máquina sexual

La otra tarde, a última hora, acudí a una carnicería de un lugar que no pienso desvelar. Me atendió Agustín (nombre ficticio para proteger su intimidad).
─Hola, Emma, ¿qué quieres?
─Por favor, Agustín, ponme tres cuartos de carne picada mitad y mitad.
─Ahora mismo.
─Por cierto, cómo te encuentras.
(Hace unos meses estuvo ingresado un tiempo en el hospital por una dolencia cardíaca)
─Si te soy sincero, estoy mucho mejor. Debo cuidarme, pero he notado la mejoría. Tengo que tener precaución con lo que como, he dejado de fumar y, la verdad, lo que más echo de menos es tomarme una copa de vez de cuando...
─Yo dejé de fumar hace tres años, después de haber recaído, y ahora hago mucho deporte... Ay, pero he engordado....
─Yo me fumaba casi tres paquetes al día.
─¡Qué exageración!
─Y te diré una cosa que solo cuento a los amigos. ¿Sabes en qué he mejorado una barbaridad después de dejar de fumar?... ¿Quieres algo más?
─Sí, dos solomillos de cerdo y un preparado para cocido.
─No te lo vas a creer, en el sexo.
Me quede con cara tonta, porque una cosa es hablar del tiempo con el carnicero o de las vacaciones y otra que te cuente su vida sexual.
─Vaya, Agustín, pues me alegro.
─Sí, sí, Emma, no sabes qué cambio, impresionante. Vamos, que no es que lo diga yo, que también lo dice mi pareja: ¡ay, Agustín, menuda diferencia desde que has dejado de fumar!...
─Pues qué bien...
─Te diré que lo he hablado con otros amigos y me han dado la razón, es increíble... Cómo quieres el tocino, ¿salado o fresco?
─Salado.
─¡Hasta se lo dije al médico! Vamos, que estoy feliz y mi pareja ni te cuento. La tengo alucinada. ¿Algo más?
─No, nada más. 
Y me fui a casa con los solomillos de cerdo, el preparado para cocido y la carne picada que me había preparado el "machine sexual" de mi carnicero. 

martes, noviembre 05, 2013

Teruel no existe (o eso creen los mortales)


María Moñetes y Purple Witch
Las brujas, los monstruos y los vampiros tenemos una cita ineludible una vez al año en un paraje misterioso y desconocido para la mayor parte de la humanidad. Un territorio oculto al que solo unos pocos tienen acceso: Teruel, y más concretamente, Oliete, un pequeño pueblo que alberga en su sima un enorme dragón y en su pantano terroríficos siluros atacan a los incautos que osan bañarse en sus aguas.
Este año la convocatoria maléfica de María Moñetes y Purple Witch ha sido un éxito. En mitad de la noche, el conjuro surtió efecto y aparecieron Nico Súperpillo, Víctor Pirata y JFTerrorific acompañados de los pequeños aspirantes al mundo oscuro.
Antes de empezar la sesión nocturna de invocación de fantasmas y zombies, visitamos las "Grutas de cristal", en Molinos, para saludar a los espíritus ancestrales. Unas cuevas plagadas de impresionantes estalactitas y estalagmitas con una amplia variedad de color.
La noche acechó y comenzó el temido aquelarre. Todo fluyó con normalidad, pero al día siguiente los fantasmas nos hicieron sufrir: soplaron desde lo alto del tiro de la chimenea y estuvimos a punto de perecer por inhalación del humo; los aspirantes a futuros brujos y brujas, después de contemplar varias cabras montesas por el campo, se perdieron por la montaña del pantano y las brujitas Marta y Martina lucharon sin desfallecer contra las fuerzas de la oscuridad.
Menos mal que el amor de la maldad une mucho, las risas lo perdonan todo y los paseos por los terrenos que no existen para la mayor parte de la humanidad nos llenan el corazón de alegría.
Feliz Halloween 2013 desde esa tierra maravillosa que para los más brujos existe y ocultamos con recelo.

Más imágenes de Oliete en: "Los restos de la riada de Oliete, Teruel"


Los brujitos antes de que la noche los transformara
La casa se convirtió en el centro del aquelarre



martes, octubre 22, 2013

Una imperfecta superheroína


Una de las mayores dificultades que tiene cualquier superhéroe es mantener el anonimato y saber ocultarse en los actos cotidianos del día a día. Para mi transformación en Magneto-Emma debo acudir todos los días a mis sesiones de magnoterapia junto a un grupo de humanos con diversas molestias.
     Los primeros días, para pasar desapercibida, abría mi Kindle y me enfrascaba en la lectura del último libro de Vargas Llosa, "El héroe discreto". Mis intentos fueron infructuosos. El grupo de imperfectos me interrogaba con cariño sobre mi pie y mis dolencias. Después de mentirles para que no me tomaran por una loca de atar con aspiraciones de superheroína, me empezaron a contar sus vidas.
     Ramón, antiguo trabajador de una multinacional de carburantes, acude al centro por sus dolencias en la cadera tras una operación. Teresa sufrió un accidente en un autobús de la EMT e intenta recuperar la movilidad en su mano. María repite sus sesiones de ultrasonido porque aún siente dolores en las lumbares. Javier se esfuerza en que su rodilla vuelva a su ser para entrenar a sus equipos de fútbol... Cada humano tiene su historia y al final, para qué negarlo, nos saludamos con cariño cada mañana y relatamos nuestros avances. Incluso hay días que alguien lleva una bandeja de queso curado o mojama para animar a los dolientes y celebrar alguna onomástica.
      Entre tanto imperfecto hay dos perfectos: Álvaro y Miriam, los fisioterapeutas que miman a tanto deshecho.
      Álvaro, que está a punto de irse a vivir con su novia, logra relajar mi tensión masajeando mi pie izquierdo. Miriam acaba de celebrar su segundo aniversario con su novio. No lo sé por mis superpoderes sino porque el otro día recibió un enorme ramo con una docena de rosas rojas y un mensaje que no nos leyó por rubor.
     En fin, me parece que cuando me convierta en Magneto-Emma los echaré de menos.

viernes, octubre 11, 2013

Magneto Emma, la súper heroína

¡Magneto Emma al poder!

Estoy emocionada: ¡me quieren convertir en una súper heroína con poderes magnéticos! Durante quince días me van a dar sesiones de magnoterapia en mi pie izquierdo, el del tornillo, para activar mis poderes mentales y lograr atraer los metales con un simple chasqueo de dedos. ¡¡¡"Magneto Emma"!!!
Para no desvelar el secreto de conversión de una humana en una súper heroína, debo acudir a un centro de fisioterapia y ocultarme entre otros seres defectuosos. El proceso se inicia con una conexión de quince minutos a la máquina de magnoterapia, un aro circular que a través de sus campos magnéticos elimina la inflamación (aunque yo sé que realmente me están activando mis súper poderes). A continuación, Álvaro, mi fisioterapeuta y conversor de humanos en súper héroes, masajea mi pie para distribuir las fuerzas imantadas y reactiva mi tornillo con un gel por el que fluyen los iones supersónicos del ionizador.
Parece sencillo, pero ser una súper heroína requiere esfuerzo, dedicación y mucha constancia. Todas las noches realizo mi entrenamiento particular: abro la caja de herramientas e intento que el martillo o los clavos vuelen hacia mi mano por mi poder de imantación. Aún no lo he conseguido, pero tiempo al tiempo.  ¡¡¡"Magneto Emma" al poder!!!

Mi proceso para convertirme en una súper heroína

viernes, octubre 04, 2013

¿Quién me ha puesto la pierna encima?

En el día de la sonrisa hay que reírse de uno mismo

POR LA MAÑANA...
─No se ha movido el tornillo─ afirma la traumatóloga al mirar mi radiografía ─, pero tienes muy mal el pie.
─Bueno, no será para tanto─ exclamo con mi optimismo congénito y mi pie totalmente hinchado.
─Vas a tomar antiinflamotorios e irás al rehabilitador para ver si junto al fisioterapeuta logran mejorar la inflamación y después volvemos a diagnosticar. Además, por ahora no podrás jugar al pádel.
─¿¿¿Qué??? ¡Pero sí caminar! ¿no? Es que quiero hacer el Camino de Santiago y ahora recorro todos los días cinco kilómetros.
─Olvídate, como mucho un kilómetro y medio.
─¡Así que no podré hacer la San Silvestre con mi hermano Roberto! Por Dios, que íbamos a ser la pareja más cómica del circuito.
─Emma, tienes fatal el pie, así que olvídate, como mucho nadar y montar en bici.
─Uff, la bici, paso. Volveré a nadar, pero arreglar mi melena leonil es agotador...
─Y nada de tacón alto.
─¡Me estás hundiendo! Ni pádel, ni glamour, ni San Silvestre...
─E intenta no usar tanto el smartphone, la tendinitis del dedo gordo de la mano es por culpa del móvil, así que...
─Por ahí no paso... ¡soy una adicta!... Pero dime, ¿quién me ha puesto la pierna encima?

Y POR LA TARDE...
─Alonso, no te vas a creer.
─Emma, de ti ya sabes que me creo cualquier cosa. ¿Qué te ha ocurrido?
─Estaba en la peluquería con los niños. De pronto hemos oído un ruido, como si cerraran una persiana metálica. La peluquera ha salido a la calle a mirar y ha entrado descompuesta. "Está muerto, está muerto", gritaba desesperada. "Niños, ni se os ocurra salir", ordené. En la calle, un motorista había caído al asfalto tras colisionar un coche con su moto. He llamado al 112 para informar, pero el SAMUR ha tardado muchísimo en venir. El diagnóstico de la peluquera era erróneo, el accidentado movía los dedos y hablaba con una enfermera que se ha acercado a socorrerle. La calle se ha llenado de gente, la chica del coche lloraba desconsoladamente, dos mujeres han salido de la peluquería en bata y el pelo plagado de papel plata... Por fin ha llegado la policía y ha cortado el tráfico, los sanitarios se han llevado al herido y la vida ha vuelto a la normalidad. Eso sí, la próxima vez los llevas tú a cortar el pelo, que tantos acontecimientos me estresan y encima no puedo jugar al pádel para dar rienda suelta a mi ira semanal al estilo McEnroe.

domingo, septiembre 29, 2013

La leona de la Metro Goldwyn Mayer


─¡Huy, Emma, no te había reconocido!
─Ah, será por los kilos que he perdido...
─Mmm, no, por eso no es... Te veo muy distinta. ¡Ya lo sé! ¡Te has rizado el pelo!
─¿Verdad que parezco el león de la Metro Goldwyn Mayer pero en moreno? Pues éste es mi pelo, pero como en la vida hay que cambiar para no aburrirse decidí alisármelo. Este año, en cambio, mantendré mi pelo rizado y lo luciré en un cuerpo esbelto y delgado.
─Pues lo de adelgazar no lo llevas muy bien.
─Ja, ja, ya lo sé, querida gordóloga, no he perdido ni cien gramos. Pero ha sido por culpa del destino.
─¿Cómo?
─Las señales del destino, esas situaciones que ocurren y te hacen ceder a los placeres de la vida. Te explico: este verano pensábamos volver a Egipto con los niños para ver las pirámides y navegar por el Nilo, pero cancelamos los planes al ver la situación política que vivía el país. Así que me fui una semana a Oliete con mis hijos, mi abuela y mi padre. Allí hubo una gran inundación en el río seco, afluente del río Martín, donde yo había estado de excursión dos días antes y encima en el camino de vuelta me tuve que salir de la carretera porque un camión adelantó a otro en prohibido y fue mi única opción para evitar que me embistiera. Señales que me obligaron en Oliva a disfrutar de la vida como si fuera mi último verano: paellas, mojitos en la playa... Luego, en Segovia, cordero y en Guadarrama, un couscous para chuparse los dedos. Eso sí, la semana que estuve de maruja no comí nada, ¡qué pereza cocinar para uno solo!, y la única noche que salí a cenar con unos amigos el GPS se volvió loco y me mandó a una zona de chabolas. Por supuesto, ni se me ocurrió parar el coche. ¡Menudo susto!
─Pero...
─Tranquila, ya tengo la solución, me voy a separar de todos mis hombres y así me quedaré hecha una sílfide.
─Pero...
─No, que es broma, pero te prometo que a partir del lunes (¡divino día!) me pongo en serio con la dieta. Además, aunque no lo luzca, camino todos los días cinco kilómetros.
─Bueno, pues nos vemos en un mes. Por cierto, me gusta tu pelo.
─Gracias. Me lo dejaré un tiempo hasta que me vuelva a aburrir de mí misma.

jueves, agosto 29, 2013

La "O" de beso


Todo el mundo sabe cuál es su color o su número favorito... Pero, ¿alguien sabe cuál es su letra favorita? Después de mucho pensarlo (esos pensamientos absurdos que siempre tengo, oculto y tanto me divierten) he descubierto cuál es mi letra. ¡Mi gran letra es la "O"! Sí, la letra gordita y oronda, la más redonda del alfabeto, la que no tiene esquinas ni dobleces. La "O" que gritamos cuando algo nos sorprende, nos excita o nos asusta. Esa "O" de trazo limpio que se puede confundir con un cero pero que tiene mucho más valor.
Mi amada letra "O" me ha ido mandando señales a lo largo de mi vida pero hasta este año no me había percatado. ¿Cómo se llama el pueblo de Aragón que tanto quiero? Oliete. ¿A qué playa me gusta ir en verano? Oliva. ¿Cómo se llama mi calle? Olimpo. Cuándo quiero huir al Norte, ¿adónde voy? Oviedo. ¿Por qué los nombres de mis hombres terminan en "O": Diego, Álvaro, Alonso...? Por no hablar de lo feliz que soy cuando como, amo, bebo, duermo, practico el sexo, bailo, nado, leo, rio, escribo, hablo, grito y, cómo no, sueño. Y después de este secreto, os mando un gran beso.

lunes, agosto 26, 2013

Desajuste mortal

─¿En qué piensas?
─En nada─ miento.
Y no es que me guste mentir, pero hay veces que debo ocultar mis desajustes cerebrales para protegerme de esas miradas aterradas que pone la gente cuando hablas de tus locuras. Porque, para qué negarlo, todos tenemos alguna.
A mí desde hace años me obsesiona la muerte, no el hecho de morir ─algo inevitable y por lo que todos pasaremos─, lo que de verdad me agobia es morir de forma absurda.
La humanidad no da mucha importancia a los fenómenos naturales pero, por ejemplo, en Estados Unidos muere más gente por rayos que por tornados o tiburones. Según una estadística es más fácil que te electrocute un rayo a que te toque la lotería. ¿Quién no conoce a alguien que le cayó un rayo en su casa o en la del vecino? Para acrecentar mi neurosis, el verano pasado avisaron en todos los medios de comunicación sobre la caída en la Tierra de trozos de un satélite, hecho que me obligó a no salir de casa para estar protegida de un posible "satelitazo" en la cabeza.
Mi histeria se desató el otro día al descubrir la elevada proporción de personas que fallece porque les cae un coco de palmera encima de la cabeza. ¡Increíble!
Tengo muchos más casos, pero no quiero que me tildéis de neurótica. Eso sí, si hay una tormenta eléctrica meteros en el coche y cerrarlo a cal y canto para crear  una jaula de Faraday; si cae un meteorito protegeros y si os da miedo ir al Caribe, no sufráis, regaladme el billete que yo me voy encantada (tranquilos, jamás pondré mi toalla bajo un cocotero).

domingo, julio 21, 2013

La perra del cumpleaños


Cuando era pequeña mi madre siempre manifestó su preferencia por mi hermano. "Roberto es el hijo que más quiero", declaraba convencida y satisfecha. Pasados los años, las preferencias han variado.
─¿Qué es lo que más quiere la abuela? ─pregunté a los niños. Ellos no dudaron: ni Roberto, ni Pepe, ni las nietas, ni los nietos...
─¡La perra! ¡Lo que más quiere la abuela en este mundo es a "Niña" (ojo, con el nombrecito, que no soy yo, que es la perra)!
Ante tal afirmación, decidí hacer feliz a mi madre y realicé para su cumpleaños una cuna para su adorada perra con una caja de madera a la que di un toque flamenco y una muñeca-retrato de ella con... ¡la perra!
¡Felicidades, mamá!



jueves, julio 11, 2013

¡Me persigue una suplantadora de identidad!

─Doctora, tengo un problema, un problemón que no sé cómo solucionar.
─Pero, ¿por qué me hablas susurrando?
─Shhh, tengo miedo de que me escuche.
─Emma, en la consulta sólo estamos tú y yo, no hay nadie más. ¿Acaso tú ves a alguien? Me empiezas a preocupar...
─No, no hay nadie, pero de pronto, sin saber por qué aparece y me da unos sustos de horror.
─¿Quién aparece?, ¿sufres alucinaciones?, ¿estás tomando alguna medicación o droga?
─No, no estoy tomando nada, aunque no sé si debería. Realmente estoy muy preocupada.
─Por favor, explícame los síntomas.
─No son síntomas, es una realidad. Por las mañanas, cuando me miro al espejo, me veo muy bien con mi pelo arreglado, mis ojos pintados, el brillo en los labios, mi vestidito de verano. Vale, con unos kilillos de más, pero elegante a la par que glamurosa. De pronto, voy por la calle, paso frente a una cristalera y veo reflejada a una tía que ha adoptado mi imagen pero con muchos kilos de más. La miro atónita, con cara de mala leche (esa cara la tengo súper dominada), elevo mis hombros al estilo madrileña chabacana y le grito: "¿oye, tú qué haces ahí? Y la muy cerda, me imita cada gesto.
─Pero Emma...
─No, no, espera que acabe, que es aún peor. Desde hace una época, esa tía asquerosa me suplanta en las fotos. No sé cómo lo hace, pero yo poso toda ideal cada vez que alguien saca su smartphone o cámara y cuando veo la imagen aparece la asquerosa en vez de mi cara. De verdad, no sé cómo lo hace porque yo no noto que me empuje... Debe tener poderes extrasensoriales y modifica las imágenes con la fuerza de su mente... Me está volviendo loca la tía asquerosa.
─Pero Emma...
─Ahora, te digo una cosa, que me voy a tomar en serio la dieta para ver si así la elimino, que me persigue por todos lados y me está amargando la vida. Vamos, que si esa tía asquerosa se refleja en el agua cristalina del mar en bañador me puede dar un síncope.
─Anda, súbete al peso a ver si has adelgazado.
─No, me subiré después del verano, que seguro que si subo me suplanta la gordi que me persigue y me echas la bronca.
─Pero Emma...
─Hala, felices vacaciones y nos vemos a la vuelta que hoy no estoy de humor. Además, como habéis puesto un espejo en el ascensor tendré que bajar andando para que la tía asquerosa que me persigue no me dé un susto. Ay, qué cansado es ser una mujer perseguida...

martes, julio 09, 2013

Objetos ocultos

Una piscina hinchable, dos remos, un paraguas, dos abrigos, un par de zapatos, palas de playa, un sombrero, dos gorras, 40 pelotas de pádel, tres palas de pádel, dos botes vacíos de coca-cola light, un estuche repleto de lápices, un paquete de galletas Príncipe (derretidas), dos fulares, pendientes, un vaso de plástico, cinco periódicos... Adivina, adivinanza. ¿Dónde se esconden estos objetos ocultos? Una pista.
Esta mañana he decidido llevar mi coche a lavar al nuevo servicio que ofrece la empresa: un centro de lavado que acude al lugar de trabajo (seguro que Recursos Humanos lo contrato al ver cómo estaba mi querido Ford). La idea me ha parecido fantástica. ¡Por fin mi coche va a relucir! Pero antes de realizar el servicio integral (como un tratamiento estético pero a nivel automovilístico), he limpiado mi coche, una contradicción que sólo entiende la gente que me conoce: ¡mi coche es un desastre! No lo puedo evitar, lo intento, juro que cada vez que  lo llevo a un lavado intento mantenerlo impecable, pero ¡soy incapaz! Hombre, que no se puede ser perfecta en esta vida...
Con el coche vacío de tesoros en su interior y con la guarrería pegada en el exterior, he acudido al centro de lavado.
─¡Huy, lo siento pero hasta el 26 de julio está todo ocupado! De todas formas, a ti estoy por cobrarte el doble...  ─me dice el operario entre risas mientras observa mi impecable coche.
No le encuentro la gracia a sus palabras y menos después del tute de limpieza matutina. Decidido, esta tarde saco la manguera del jardín, limpio por fuera el coche y si hace mucho calor me empapo al estilo Carmen Maura en "La ley del deseo". Todo un espectáculo.


lunes, junio 24, 2013

¿¿¿Fascista???

Uno de los motivos por los que odio ir al médico es tener que relatar mi cúmulo de imperfecciones y operaciones: alergias múltiples, asma bronquial, hipotiroidismo... Operada de los dos pies, polipos... Extirpación de algunos órganos... 
Sí, lo reconozco, soy una "absoluta imperfecta", pero me quiero y lo que es aún más difícil: algunos me quieren (súper bonus extra de karma para ellos). Pero hoy no me ha quedado más remedio que ir a urgencias porque mi impresentable pie izquierdo ha decidido machacarme con su dolor. Durante las últimas semanas lo he aguantado estoicamente, pero esta mañana el dolor era absolutamente insoportable y no podía esconder mi cojera.
─¿Qué le ocurre? ¿Se ha dado algún golpe?
─No, doctor, pero no puedo apoyar el pie, me duele el talón y parece que me están clavando agujas por toda la planta. Además, en este pie tengo un tornillo y temo que se haya desplazado...
El médico ha palpado con cautela mi horroroso pinrel, me ha mirado y ha gritado:
─¡¡¡¡Fascista!!!
Me ha dejado ojiplática total, sin saber qué decir.
─¿Fascista? 
─No, que tiene fascitis plantar.
─¿Y eso qué "es lo que es"?
─Una lesión del pie que requiere reposo deportivo y antiinflamatorios. Además, no debe calzar zapato plano.
─¿Me quiere decir que no puedo acudir a mi curso de pádel intensivo de julio?
─En principio, no debería...
─Pero... ─empecé a balbucear como una niña pequeña─ aunque yo no sea una fascista quiero jugar al pádel y tengo que entrenar para hacer el Camino de Santiago.
El doctor me miro con tal cara de extrañeza que antes de que llamara al psiquiatra de guardia me despedí de él y me fui con mi fascitis a por unos cuantos inflamatorios... ¡Qué mosqueo tengo!